Reconstruir la historia de la editorial Afrodisio Aguado a ciegas

En el libro que, con motivo de sus primeros cincuenta años, resume la historia de la editorial Taurus, el teólogo y académico Olegario González de Cardedal (n. 1934) subraya la importancia de la editorial de Afrodisio Aguado en las primeras décadas de la posguerra española, en particular en la formación de editores y libreros, pero apunta un buen propósito que no parece que hasta el momento de escribir estas líneas, doce años después de expresado, lleve trazas de verse cumplido:

[La editorial Afrodisio Aguado] ha sido decisiva en la cultura española en los decenios 1940-1960, ya que no sólo editó las Obras completas de Bécquer, Unamuno y Rubén Darío, sino que allí se forjaron libreros que luego serían editores como Marcial Pons y Manuel Sanmiguel, creador primero de Guadarrama y luego de Cristiandad, editorial que tras su muerte subsiste en otras manos hasta hoy. Afrodisio Aguado fue una editorial sorprendente que en la posguerra intentaba sobrevivir como empresa familiar […] De Carmina Aguado, hija del fundador, recibo no sólo información minuciosa sino numerosos libros, que ella guardaba como legado de amor recibido de su padre. Algún día espero poder contar su historia completa.

Lamentablemente, tampoco en el portal EDI-RED figura de momento ninguna información sobre esta editorial, por lo que el único modo de acercarse un poco a ella es espigar algunos datos muy dispersos, inconexos e incluso en algunos casos en apariencia contradictorios.

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Ya en los años diez del siglo XX la empresa de Afrodisio Aguado Ibáñez, con sede en el número 130 de la calle Mayor, era la más importante de la ciudad de Palencia en los ámbitos de la encuadernación y la venta de libros, y en 1919 compró dos Minerva y amplió su radio de acción a la tipografía y la impresión. En 1921, por ejemplo, está fechada una Pedagogía musical de Gonzalo Castrillo con un pie que indica Litografía Librería Afrodisio Aguado, y con el subtítulo «Conferencia sobre el canto popular religioso y su desarrollo en la iglesia española, con ejemplos prácticos», que tuvo como escenario el Teatro Principal de Palencia el 6 de junio de ese año 1921.

También de ese año parece el volumen conmemorativo y ampliamente ilustrado Libro del VI Centenario de la S. I. Catedral de Palencia, según se incica, «publicado por la comisión organizadora en Imprenta y Librería de Afrodisio Aguado». Ese nombre, «Imprenta y Librería Afrodisio Aguado», es el que figura en el pie de imprenta de algunos otros modestos libros de los años veinte, como en la Historia de Palencia vista a través de las gafas de Siro de Gandía (1926), de Emilia Pita Do Rego, y en la Geografía de Palencia (1928) de Sebastián González. En aquellos tiempos el negocio ya estaba tomando unas dimensiones considerables, pues en 1926 contaba con cinco empleados: Jesús Hernández, Félix Calvo, Dámaso Aguado Ibáñez, Gaudencio Caro y Casilda Ibáñez. A partir de 1929 y hasta 1932 se ocuparon también de la impresión de la revista decenal La Escuela.

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El carácter local y musical de estas primeras impresiones toman un sesgo muy distinto con la entrada en la década de 1930, en que se convierte en la imprenta de la revista dirigida por Andrés Redondo (hermano del falangista Onésimo) Igualdad y, de apariencia gráfica muy similar, del semanario vallisoletano Libertad, dirigido por Onésimo Redondo (1905-1963), quien por entonces estaba creando la agrupación fascista Juntas Castellanas de Actuación Hispánica (que ese mismo año se integrarían en la Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista, las JONS). En 1934 Afrodisio Aguado, cuya empresa empezaba a tomar impulso, estableció en el número 13 de la calle San Martín de Valladolid una imprenta y librería, y ese mismo año Hacienda estimaba el valor de la maquinaria de que disponía Afrodisio Aguado en nada menos que 30.000 pesetas y además había incorporado a Vidal Fernández (contable) y a los dependientes Moisés Martín, Francisco Abril y Gerardo del Campo.

De esas mismas fechas más o menos debe de ser el libro sin indicación de año sobre la Juventud Obrera Cristiana Qué es la J.O.C., y de 1933 el destinado al público juvenil Mi primer libro de historia, de Daniel González Linacero, al que seguiría el año siguiente Mi segundo libro de historia, del mismo autor. Sin embargo, ya se publica con pie en Valladolid-Palencia, aunque sin fecha, Falange Española. Textos fundamentales y, en Valladolid y bajo el membrete de Ediciones Libertad, Doctrina de F.E. de las JONS, ambas como impresas en Artes Gráficas Afrodisio Aguado. Es probable que algunos de estos libros sin fecha aparecieran ya durante la guerra civil, como es el caso de otros títulos de esas Ediciones Libertad, como 1931-1936, Sindicatos y agitadores nacional sindicalistas, del sindicalista de la JONS Emilio Gutiérrez Palma, la biografía Onésimo Redondo, caudillo de Castilla, anónima, que indica en el colofón el 26 de febrero de 1937 como fecha de salida de los «Talleres Tipográficos de Afrodisio Aguado, en Valladolid». También de la vallisoletana Imprenta Afrodisio Aguado salió en 1938 una de las muchas ediciones del volumen de Redondo El Estado Nacional.

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Otro cartel impreso en Afrodisio Aguado durante la guerra.

Según registraba el Diario Palentino en su sección de «Recuerdos viejos/Palencia hace…» acerca de las noticias más importantes del 31 de agosto, una vez ya iniciada la guerra:

El Instituto Nacional de Previsión pidió a la Diputación palentina unos locales para instalar una clínica de obstreticia. La Corporación Provincial respondió que iba a estudiar esa petición con el mayor interés y trataría de cumplirla satisfactoriamente. Los concejales falangistas Afrodisio Aguado, Alejando Font de Bedoya y Manuel Santamarina presentaron la renuncia de sus cargos municipales, en acatamiento a la disciplina del partido. Empezaban a recibirse cartas de voluntarios y soldados solicitando madrinas de guerra.

Durante la contienda, aparecen con pie de Afrodisio Aguado algunos otros libros de título inequívoco, como Desde el Cuartel General de Miaja al Santuario de la Virgen de la Cabeza. 30 días con los rojos separatistas sirviendo a España. Relato de un protagonista (1937), del capitán Antonio Reparaz Araujo y Tresgallo de Souza, Defensa de Oviedo (1937), del también capitán Óscar Pérez Solís, con prólogo del general Antonio Aranda e ilustraciones fotográficas fuera de texto, así como algunos carteles (uno del Auxilio Social, obra de Carlos Sáenz de Tejada; «La Falange os llama. Ahora o nunca», firmado «V. Fito»), y de fechas no muy posteriores son dos libros de Javier Martínez de Bedoya (que era uno de los empleados de Aguado): Antes que nada, política (1939) y Siete años de lucha. Una generación política, en la que compendia artículos aparecidos previamente en la revista JONS y otros publicados durante la guerra en los que justifica la violencia como el único método de acabar con la burguesía democrática y con el marxismo.

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Página del calendario Aguado de 1946.

Concluida la guerra civil, Afrodisio Aguado se traslada a Madrid, donde abre una librería que no tarda en convertirse en una de las más importantes de la ciudad, y en que se foguean en el mundo de los libros Carmen Abril, Marcial Pons, Alfonso Mangada (que de muy joven fue el gerente y luego crearía Editorial Paraninfo), Manuel Sanmiguel (ya mencionado como fundador Editorial Guadarrama), antes de crear también las Ediciones Afrodisio Aguado (en el número 4 de la calle Barquillo), con talleres propios (en Bravo Murillo, 31). En estas empresas se formaron entre otros el pintor Alejandro Mieres Bustillo (Palencia, 1927), que se inició como dibujante y retocador de originales en los talleres de fotograbados, antes de ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

Además de dedicarse al libro escolar, partir de octubre de 1942 Afrodisio Aguado se convierte en impresor El Español. Semanario de la Política y del Espíritu, dependiente de la Delegación Nacional de Prensa. Y a esos años pertenecen también las colecciones que permiten a Xavier Moret señalar Afrodisio Aguado como una de las escasas editoriales que en la inmediata posguerra se abrieron a los autores jóvenes, en particular en la serie Literatura de la colección Cuatro Vientos, cuyo nombre parece evocar la revista y colección del grupo formado en la preguerra por Pedro Salinas, Dámaso Alonso y Jorge Guillén. En esta serie de Afrodisio Aguado aparecieron por ejemplo, sobre todo a partir de 1944 y junto varias piezas teatrales de Shakespeare y reediciones de varias obras de Concha Espina (Altar camilojoseMayor, El cáliz rojo, princesas del martirio), la versión definitiva de la novela de Ramón Ledesma Miranda (1901-1963) Almudena o historias de viejos personajes (1944), que revisaba y aumentaba la que con el título Viejos personajes le había publicado previamente la Agencia General de Librerías y Artes Gráficas e incorporaba además dieciocho ilustraciones de Eduardo Vicente; Zarabanda (1944), de Darío Fernández Florez (1909-1977); La canción del jilguero (1947), de José Antonio Jiménez Arnau (1912-1985), así como el poemario de Emilio Carrere Canciones para ellas (1944), pero sin duda el autor más pujante incorporado a esta colección es Camilo José Cela y su Pabellón de reposo (1944), ilustrada con dibujos de Lorenzo Goñi (que firma como Suárez del Árbol). Curiosamente, en las páginas finales de Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (Ediciones La Nave, 1944) se anunciaba otra obra de próxima aparición en Afrodisio Aguado, el libro de relatos Lo que quedó cuando el amor ya muerto…, que nunca llegó a publicarse con ese título. En cambio, sí aparece Cela en otra edición de Afrodisio Aguado, la novela colectiva publicada al margen de esta colección, Nueve millones (también de 1944), en la que participaron dieciocho escritores (Concha Espina, Emilio Carrere,Carmen de Icaza, Luis Astrana Marín, Benjamín Jarnés, Eduardo Zamacois, Pedro Mata, Fernández Flórez…). Se trata de una edición en rústica, acompañada de fotografías de cada uno de los autores, destinada además, en adaptación de Fernando Garzón, a la radiodifusión por parte del cuadro de actores de Radio Madrid.

Aun así, esta veta de la narrativa en general pronto se vio desplazada en Afrodisio Aguado por las obras clásicas (en colecciones como la célebre Más Allá), las guias de viaje (de las que era pionero) y por el ensayo, así que fueron otras editoriales las que al concluir esa década tomaron el relevo. Sin embargo, habrá que esperar los frutos del anunciado análisis de Olegario González de Cardedal (o bien a que ponga esos materiales que posee a disposición de los investigadores; por ejemplo, a través de EDI-RED) para tener una idea más completa de esa editorial «decisiva en la cultura española en los decenios 1940-1960».

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Una edición de los años cincuenta de Afrodisio Aguado.

 

Fuentes:

Olegario González de Cardedal, «Un capítulo de la teología en España», en Taurus, cincuenta años de una editorial (1954-2004), Madrid, Santillana, 2004 (edición no venal), pp. 107-198.

Xavier Moret, Tiempo de editores. Historia de la edición en España, 1939-1975, Barcelona, Destino (Imago Mundi 19), 2002.

José Vidal Pelaz López, «Catálogo de publicaciones periódicas de la provincia de Palencia, 1898-1936», Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, núm 11 (1991), pp. 229-250.

Josep Salvador, linotipista y editor en Toulouse

A Adrià Pujol Cruells, escriptor empordanès

Al término de la guerra civil española y hasta la liberación de Francia, Toulouse se convirtió en uno de los más interesantes centros editoriales en lengua española, si bien el traslado progresivo de muchos escritores e intelectuales a París hizo que esta condición quedara luego debilitada. Aun así, la vitalidad cultural de los centros de refugiados, a menudo de marcado cariz anarquista, duró aún varias décadas. En Cataluña, por ejemplo, en la inmediata posguerra fue posible sintonizar Radio Toulouse y tener oportunidad de escuchar las emisiones que durante tres meses hizo en catalán el luego importante librero y editor Antonio Soriano (1913-200), que luego regentaría la célebre Librería Española de París.

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Fue precisamente Soriano quien, con la colaboración de Josep Salvador Puignau (1908-1974)m creó en Toulouse el Centro de Estudios Económicos Toulouse-Barcelona, que José-Luis Morro Casas ha descrito como: «Una especie de Ateneo en el que se realizaban conferencias, cuyo éxito fue tal que la gente casi vivía pendiente de las mismas. Allí hablaron hispanistas como [Jean] Cassou, Henri Lefevre, Bruinstard..», y prosigue más adelante:

A Soriano se le ocurre crear una librería. Le venían a la memoria aquellos años en que fue bibliotecario en Barcelona; volvía a tener la oportunidad de encontrarse con lo que le fascinaba, la obra impresa. Junto a su amigo José Salvador, funda la Librería Española, ubicada en la rue D’Arcole número 1. No sin problemas lograron que un amigo ciudadano francés de origen español, Luis Surères, gestor de profesión, se prestara a regentarla. […] Soriano encontró el filón; con una maleta llena de libros franceses se encaminó hacia Andorra, donde aún quedaban remanentes de libros españoles anteriores a la guerra civil y logró cambiarlos por libros sobre la Civilización Española del Instituto Gallach, que se encontraban a miles. A la vuelta los vendieron enseguida, no quedando más remedio que hacer varios viajes a Andorra por semana.

Cuando Soriano se marchó a París, quedo al frente de la librería en Toulouse Josep Salvador, quien a los dieciocho años se había trasladado de su Palafrugell natal a Barcelona, desde donde se trasladó luego a París para formarse en artes gráficas durante la dictadura de Primo de Rivera. Además de aprender el francés, en esta etapa aprende también esperanto, y a su regreso imparte clases de esta lengua en el Ateneu Enciclopèdic Popular de la barcelonesa calle del Carme. En 1935 crea con un socio una imprenta en la calle Aribau de la misma ciudad, donde trabajará hasta su intervención en la batalla del Ebro y su posterior exilio a Francia en febrero de 1939.

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Campo de concentración en Barcarès.

Tras su paso por los campos de concentración en las playas de Argelés y Barcarès, es enrolado en una compañía de trabajo e inicia entonces un periplo por diversos grupos de trabajadores españoles. Según explica Javier Campillo Galmés en el magnífico estudio que dedicó a Salvador: «El 25 de septiembre de 1944, un mes después de la liberación de Toulouse, Salvador es dispensado de su pertenencia al Grupo 562 de Trabajadores Extranjeros. Salvador adquiere el estatuto de refugiado apátrida, dependiendo del Ministerio de Exteriores francés». Y es un par de años después, en agosto de 1946, cuando inicia trámites para crear en la Librairie des Éditions Espagnoles, mediante la creación de una sociedad en la que inicialmente participaban también Soriano, Solères, Fernand Vargas y Amadeo Vives. Siguiendo de nuevo a Campillo Galmés:

Un recorte de prensa de la época recoge los dos objetivos de la librería: por una parte, favorecer la difusión de las publicaciones españolas entre el público francés y, por otra, ayudar a los intelectuales españoles mediante la edición de sus obras. Se dice incluso que «cuando España sea libre, una casa análoga se abrirá más allá de los Pirineos, lo que contribuirá a un activo intercambio cultural entre nuestros dos países»

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Diseño de ArgÑuelles para una exposición en Toulouse en 1947.

La edición pues de libros, asumida por Soriano y Salvador como un deber moral, se inicia en 1947 con la publicación en el sello Librairie des Editions Espagnoles de Tres mesos i un dia a Nova York, de Josep Mª Poblet (1897-1980), Goya: sa vie, son ouevre, son temps…, de Domènec de Bellmunt (1903-1993), con una serie de muy famosos Boletines Bibliográficos (preciada compilación de libros publicados en español) y la muy celebrada colección La Novela Española, quizás la mayor contribución de la LEE a la edición en lengua española, a la que en 1948 se añade una colección dirigida por el hispanista Pierre Darmangeat dedicada a los clásicos españoles (Tirso, Garcilaso, Zorrilla, etc.), todas ellas impresas en Toulouse. Poco después se empiezan a imprimir también en París, es de suponer que bajo la supervisión de Soriano, que ya se había establecido allí, con indicación editorial «París-Toulouse: Librairie des Éditions Espagnoles». Las primeras obras son tres conferencias de peso: La lengua y la cultura en Hispanoamérica (1951), de Ángel Rosenblat, El sentido del Lazarillo de Tormes (1954) de Marcel Bataillon y El romanticismo y el siglo XX (1955) de Pedro Salinas.

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La famosa colección La Novela Española la dirigía inicialmente el excolaborador de La Revista Blanca, Umbral y, ya en Francia, el parisino El Heraldo de España Antonio Fernández Escobés, y la constituían pequeños volúmenes de 16 x 12 de entre treinta y cuarenta páginas en las que el texto de relatos y novelas breves aparecían compaginados a doble columna y con portadas diseñadas y dibujadas por el cartelista Antonio Argüello. A la muerte de Fernández Escobés le sustituyó en la dirección Ezequiel Endériz. Tras estrenarse con la cervantina Rinconete y Cortadillo, entre 1947 y 1949 La Novela Española publicó mensualmente una amplia combinación de clásicos indiscutibles (para cumplir con el propósito de dar a conocer la cultura española en el país de acogida) con novelas breves de autores exiliados (a los que se pretendía ayudar en alguna medida). Así, junto a obras de Lope de Vega o Quevedo, aparecen antologías poéticas de Federico García Lorca y Machado y obras de Alejandro Casona, Victor Alba y Ramón J. Sender, entre otros escritores exiliados hoy menos conocidos.

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Victor Alba, Diálogo sin testigos (1947).

Tal fue el éxito de estas ediciones, en papel de muy baja calidad y a un precio inicial de 25 francos, que a partir de la segunda serie, iniciada en enero de 1948, se empiezan a publicar dos títulos mensuales (y a 30 francos), pero, como explica Francisca Montiel Rayo, esta ambiciosa empresa, que se vio pronto en la necesidad de implementar una segunda subida de precio que lo situaría en los 50 francos, fue bastante difícil:

El encarecimiento del precio del papel, el pago del diez por ciento de las ventas acordado con los autores, la imposibilidad de vender en Francia las tiradas completas de las ediciones –que llegaron a alcanzar los cinco mil ejemplares– y los problemas que entrañaba su distribución en América –expansión que intentó poner en marcha Fernández Escobés– fueron algunas de las dificultades que marcaron la vida de la colección.

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Victor Alba, La muerte falsificada (1948).

Antes de cerrar la colección esta se atrevió incluso a estimular la creación literaria entre sus lectores con la convocatoria un Premio Antonio Zozaya dotado con diez mil francos y cuya obtención comportaría la publicación de la obra. Según se anunciaba ya en la contracubierta del número 12:

Acontecimiento literario. Continuando con su obra de divulgación de la cultura española, para corresponder al favor creciente que recibe de sus numerosos lectores y para excitar la producción literaria dando a los jóvenes escritores la oportunidad de darse a conocer, La Novela Española, de acuerdo con un prestigioso periódico del exilio [¿L’Espagne?], estudian las bases de un concurso literario que llevará por título el nombre del insigne escritor Antonio Zozaya, rindiendo así un merecido homenaje a esta figura señera del periodismo y la literatura española contemporánea [que hacía poco, en 1943, había muerto en su exilio mexicano].

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El premio lo ganó Andrés María del Carpio (autor en 1931 de la música del «Himno a Andalucía») con la obra El Españolito, cuya extensión excedía en mucho la habitual en la colección, y quizá eso contribuyera a que no llegara a publicarse, aun cuando los miembros del jurado describieron al autor como un «escritor español, agudo y original, muy conocido y apreciado en la vida literaria de París» y expresaron su convencimiento de que no sería éste el último triunfo que obtendría. Andrés María del Carpio dejó abundante material inédito acerca del lenguaje, el cante y las costumbres andaluzas, pero antes de su muerte vio publicadas una variopinta serie de obras, como Juan García Morales, presbítero. Algunos rasgos del hombre y de su obra (Lyon, Imprimerie Juhan, 1946), Sonoridad del castellano (Madrid, Marsiega de Artes Gráficas, ¿1955?), Cartas galas. Febrero de 1939- julio de 1940 (Madrid, Ediciones Iberoamericana, 1960), La espera interminable (julio de 1940-septiembre de 1944), Madrid, Ediciones Iberoamericanas, 1964 o El canto del gallo. Ensayo de fonética descriptiva galla (Madrid, Ediciones Iberoamericanas, 1970).

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Josep Salvador en 1952.

Por su parte, concluida La Novela Española, Salvador prosiguió con su labor de difusión y apoyo a las culturas peninsulares, y así por ejemplo en 1952 la librería se convirtió en una de las principales organizadoras de los Jocs Florals de la Llengua Catalana en el exilio, año en que recibieron los premios ordinarios Joan Barat (1918-1996), Edmon Brazès (1893-1980) y Albert Manent (1930-1914).

Sin embargo, no por ello abandonó Salvador su trabajo como linotipista en La Dépeche du Midi (donde ya había empezado a trabajar en 1944, cuando se llamaba La République du Sud-Ouest). La vida de este infatigable embajador en Toulouse de la cultura española llegó a su fin en febrero de 1974, poco antes de la muerte del dictador, y sus restos descansan en el cementerio municipal de Bourg St. Bernard. Es hasta cierto punto comprensible, pues, que buena parte de la cuantiosa documentación generada por la actividad de Salvador se conserve en el Instituto Cervantes de Toulouse. Sin embargo, otra parte de su legado se encuentra repartida, como es lógico, entre la Biblioteca de Catalunya y el Ajuntament de Palafugell.

Fuentes:

Anónimo, «Donen 74 llibres editats a l’Estat francés per un palafrugellenc», Avui, 17 de mayo de 2010.

Michel Baglin, «C’était la librairie des réfugiés espagnols à Toulouse», Texture, 18 de abril de 2009.

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Alejandro Casona, Flor de leyendas (1947).

Javier Campillo Galmés, «Josep Salvador, librero y editor del exilio en Toulouse», en Manuel Aznar Soler y José Ramón López García (eds.), El exilio republicano de 1939 y la segunda generación, Sevilla, Gexel (Grupo de Estudio del Exilio Literario)-Editorial Renacimiento, 2011, pp. 921-930.

Javier Campillo, «Josep Salvador y la Librairie des Editions Espagnoles de Toulouse».

Francisca Montiel Rayo,  «Semblanza de La Novela Española (1947- 1949)». En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) – EDI-RED, 2016.

José Luis Morro Casas, «Antonio Soriano: los libros, su vida», en Alicia Alted Vigil y Manuel Aznar Soler, eds., Literatura y cultura del exilio español de 1939 en Francia, Salamanca, AEMIC (Asociación para el Estudio de los Exilios y Migraciones Contemporáneas)- Gexel, 1998, pp. 391-404.