Finisterre, el editor que inventó el futbolín

Alejandro Finisterre.

Alejandro Finisterre (Alejandro Campos Ramírez, 1919-2007) se convirtió en diversos países americanos (Ecuador, Guatemala y México) en un editor dispuesto a acoger en sus iniciativas editoriales a los jóvenes escritores.

Abandonado en Madrid por su padre, después de trabajar como peón y en una imprenta, en los meses anteriores a la guerra civil española inició con sólo quince años su primera aventura editorial, el periódico Paso a la juventud, que creó en compañía del también poeta Rafael Sánchez Ortega con el muy rotundo y explicativo subtítulo  “Periódico Iconoclasta Defensor de los Valores Anónimos”, como órgano de una “Asociación Internacional de Idealistas Prácticos”. En aquellos mismos años conoce a León Felipe (Felipe Camino Galicia de la Rosa, 1884-1968), a quien le uniría una duradera y fructífera  amistad.

Durante un bombardeo queda sepultado y es evacuado, primero a Valencia y posteriormente a Montserrat (Barcelona) y es allí donde crea el invento que más famoso le hará (el futbolín).

Alejandro Finisterre.

Acabada la guerra, no consigue salir de España hasta 1947, después de haber publicado en edición de autor (como La Gaita de Alejandro Finisterre) el poemario Cantos esclavos. Versos del buen y mal humor (1946). En París hará trabajos para la radiodifusión y colaborará como secretario de redacción en una de las revistas que aglutinaba a los escritores exiliados en Francia, L´Espagne Républicaine (1945-1949), dirigida por Ricardo Gasset Alzugaray y en la que colaboraron, entre otros muchos, Víctor Alba, Francisco Giner de los Ríos, Federica Montseny, Jacinto Luis Guereña… En sus páginas publicará Finisterre algunas de las entrevistas más sonadas de esta publicación (Rafael Alberti, Carmen Amaya, Pablo Picasso…). Y antes de marcharse aún tuvo tiempo de publicar una “Historia de la danza española” en Combat en 1948 y de ver estrenar en marzo de 1949 en Montecarlo un ballet basado en su cuento “Del amor y la muerte”. Nadie que le haya visto bailar olvidará esa faceta suya.

Alejandro Finisterre.

En 1952 llega a Ecuador, y en Quito pone ya en marcha su primera iniciativa unipersonal, Ecuador 0º 0´0”. Revista de Poesía Universal (con carácter de colección) destinada a dar a conocer “lo más olvidado por los editores comerciales”, en pequeños volúmenes monográficos y de los más diversos géneros. Seguía, pues, con su talante de “iconoclasta defensor de los valores anónimos”. El segundo número se publicó ya en Guatemala (donde Finisterre jugó partidas de futbolín con el Che Guevara en el Centro Republicano Español), y el tercero en México, donde Finisterre, en colaboración siempre con los talleres gráficos Menhir de la colonia Álamos, llevaría a cabo el grueso de su labor editorial y donde esta famosa revista-colección tendría su más larga vida, que Juan Escalona divide en dos etapas (1952-1968 y 1968-1977).

Ernestina de Champurcín y Juan José Domenchina.

Pese a la publicación de alguna obra ocasional de Pessoa, Rilke o Claudel, el grueso de los autores publicados en Ecuador 0º 0´0” pertenecen a las letras hispánicas, y en particular a las mexicanas y a las del exilio republicano de 1939. Junto a algunos autores guatemaltecos (Alejandro Galindo, por ejemplo) y escritores como Wilberto Cantón, Rafael Solana o Andrés Henestrosa, abundan sobre todo los republicanos españoles: León Felipe, Américo Castro, Ernestina de Champourcín, Max Aub, Emilio Prados, Antoniorrobles, María Teresa León, Pedro Garfías en selección y prologado por Juan Rejano, y autores hechos como tales sobre todo en México, como Maruxa Vilalta, Luisa Carnés, Federico Patán o Paco Ignacio Taibo; o en Argentina (caso de Eduardo Blanco-Amor, por ejemplo) o inlcuso en Rusia (caso de Celso Amieva).

De izquierda a derecha: León Felipe, Arturo Souto, Moreno Villa, Juan Rejano, Pedro Garfias, Jorge Guillén y Pascual del Roncal.

Con diferencia, fue la colección de Finisterre más prolífica (en el año 1968 publicó más de cien títulos), y quizá junto con la Coleccción León Felipe (de quien Finisterre era albacea) es también la más famosa.

Hay sin embargo, otra serie muy significativa de Alejandro Finisterre, dedicada al ensayo sobre asuntos culturales diversos con el único vínculo de referirse a España; se trata de Perspectivas Españolas, de las que apenas aparece un título anual entre 1966 y 1974, si bien con una cesura que se corresponde también a la que sirve a Escalona para diferencias las dos etapas de Ecuador 0º 0´0”.

Se trata de una colección de libros pequeñitos y muy manejables (17 x 11), encuadernados en rústica con solapas, que incorpora siempre una lámina con un retrato del autor y cuya extensión se mueve entre las 86 y las trescientas páginas, si bien, en un caso que valdrá la pena comentar, el libro de dedicado a Américo Castro, ocupa tres volúmenes. Todos los autores de Perspectivas Españolas son republicanos que habían abandonado España como consecuencia del resultado de la guerra, empezando por Juan Marichal y continuando con José Ramón Arana, Francisco Ayala, Manuel Andújar, Américo Castro o Manuel Duran, si bien en algunos casos estaban de vuelta en España cuando se publicaron sus obras, como en el de Andújar (que regresó en 1967) y Américo Castro (en 1970). Acerca del proceso de edición del libro de este último, Mª Paz Sanz Álvarez recuperó un aspecto anécdotico y divertido, pero muy ilustrativo, acerca de las dificultades para establecer una relación mínimamente normal entre los editores exiliados y los intelectuales del interior:

 En La gallina ciega [Max] Aub cuenta cómo Américo Castro estaba muy preocupado con el libro De la España que aún no conocía (recopilación de artículos periodísticos) que iba a publicar Alejandro Finisterre, consulté a este editor y me contó que las galeradas que enviaba por correo a Castro para su corrección, las mandaba a nombre de una hermana de Finisterre para que no entrara en juego la censura, pero ésta –muy beata– se lo contó a su confesor (un capuchino que frecuentaba el Palacio del Pardo) quien se las pidió para leerlas, llevándoselas después al propio Franco. Esto le costaría a Finisterre su detención cuando vino a Madrid. Anteriormente había publicado en la colección Ecuador 0º 0′ 0″ otro libro de Castro titulado Algunos juicios acerca de los españoles (1967).

Américo Castro (1885-1972).

Ya en sus regresos intermitentes a partir de 1966, y sobre todo cuando se estableció definitivamente en España, Alejandro Finisterre siguió demostrando esta vocación de “editor del exilio”, dando a conocer tanto la obra de quienes ya habían publicado antes de la guerra como la de la llamada segunda generación del exilio, como ponen de manifiesto su antología de la Poesía de Galicia contemporánea (de 1962, en la que incluye a Luisa Carnés, por ejemplo), el primer y único número de Compostela. Revista de Galicia (1967), la edición de  Pablo Picaso. Guernica  de Juan Larrea en coedición con Cuadernos para el Diálogo (1977), las antologías de León Felipe para Alianza Editorial en 1981 (Antología poética y Prosas) y Visor en 1983 (Puesto ya el pie en el estribo y otros poemas) o ya muy tardíamente su Del maltrato a León Felipe.

En los mismos diarios que Sanz Álvarez espiga, hay aún otra anotación (del 23 de febrero de 1971) vinculada a la colección Perspectivas Españolas, interesante porque nos da a conocer un intento maxaubiano que no llegó a publicarse.

Finisterre rehúsa publicar “Una cena en Madrd en 1969” [fragmento de La gallina ciega que finalmente se publicó en Cuadernos Americanos en el número de enero-febrero de 1971] en su colección Perspectivas Españolas aduciendo que no lo es. (Aunque él –dice– está de acuerdo conmigo…) ¿Desde cuándo la falta de perspectiva no es una perspectiva. Es de los que creen que todo tiene solución…

Apéndice

 Colección Perspectivas Españolas. Una colección completa fue donada en 2006 como parte del fondo de Finisterre al Gexel y puede consultarse en la Biblioteca d´Humanitats de la Universitat Autònoma de Barcelona.

1. Juan Marichal, El nuevo pensamiento político español, 1966. (148 pp.)

2. Pedro Albarca (seudónimo de José Ruiz Borau, más conocido por su seudónimo José Ramón Arana), Cartas a las nuevas generaciones españolas, 1968. (188 pp.)

3. Francisco Ayala, “España en la cultura germánica” y “España, a la fecha”, 1968. (138 pp.)

4. Manuel Andújar, Cartas son cartas, 1968. (146 pp.)

5. Mariano Granados, Los republicanos españoles y Gibraltar. La tragicomedia de Gibraltar, 1968. (282 pp.)

6. Américo Castro, De la España que aún no conocía, vol. 1, 1972. (278 pp.)

7. Amércio Castro. De La España que aún no conocía, vol 2, 1972. (276 pp.)

8. Américo Castro, De la España que aún no conocía, vol 3, 1972. (276 pp.)

9. Adolfo Pacual Leone, La República Española existe, España con honra, 1971. (86 pp.) Texto de la conferencia pronunciada el 6 de marzo de 1943 en el Centro Republicano Español. Apéndices: Facsímil de la dimisión de Azaña y transcripciones de última sesión de la Comisión Permanente del Congreso y de la  Reunión de las Cortes Españolas en México: palabras de Presidentes de México y de otras personalidades en defensa de la República española.

10. Manuel Duran, De Valle Inclán a León Felipe, 1974. (300 pp.)

11. Fernando Valera, Ni caudillo ni rey: república, 1974. (262 pp.) (3.000 ejemplares numerados)

Fuentes:

M.ª Paz Sanz Álvarez, “El pensamiento perdido: una empresa editorial de Max Aub”, en M.ª Teresa González de Garay Fernández y Juan Aguilera Sastre, eds., El exilio literario de 1939. Actas del Congreso Internacional celebrado en la Universidad de La Rioja del 2 al 5 de noviembre de 1999, pp. 93-110.

Francesc Bomní-Vilaseca, “Entrevista a Alejandro Finisterre”, Avui Edició Digital, 17 de junio de 2004.

Juan Escalona, “La imprenta peregrina: escritores y editores en México”, en Taifa, ním. 4 (otoño de 1997), pp. 239-252.

Juan Escalona, Editores del Exilio Republicano de 1939 (catálogo de la Exposición celebrada en la Universitat Autònoma de Barcelona en diciembre de 1999), Sant Cugat del Vallès, Associació d´Idees-Gexel, 1999.

Rosa María Pereda, “Entrevista a Alejandro Finisterre”, El País, 25 de mayo de 1976.

Xosé Manuel Pereiro, “La batalla final de Alejandro Finisterre”, El País, 29 de noviembre de 2006.

 

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6 pensamientos en “Finisterre, el editor que inventó el futbolín

  1. Pingback: Alexandre de Fisterra nas “peceiras de creatividade” | Blogue da Biblioteca da Facultade de Ciencias da Educación

  2. Gracias Josepmengu por citarme en este post. La verdad es que Finisterre era un tipo muy interesante y divertido. Por cierto, como veo que estás muy interesado en la curiosa intrahistoria de los libros y sus ediciones quizá te guste la novela que acabo de publicar (entre otras cosas habla de los libros censurados y la literatura del exilio español): “El año que pisamos la luna” (2016, Nostrum). Saludos
    Mª Paz Sanz Álvarez

    • Gracias, Paz. ¡Caramba si era interesante Finisterre. Tuve ocasión de verle bailar algo parecido a claqué en el Pipa Club de Barcelona durante un recital poético de escritores exiliados. Doy de que era un tipo curioso donde los haya. Y muchas felicidades por la publicación, de la que tomo nota. Gracias.

  3. Pingback: El rescate editorial de Luisa Carnés, mecanógrafa en la CIAP | negritasycursivas

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