La diligencia, Seix y Barral y «la España que no progresa»

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La edición de felicitaciones navideñas, uno de cuyos objetivos era sin duda la promoción editorial o la posibilidad de demostrar la calidad que eran capaces de ofrecer las empresas papeleras y de artes gráficas, fue una actividad muy arraigada durante mucho tiempo en la posguerra española, una costumbre social que generó toda una corriente de coleccionismo, porque, obviamente, y por la cuenta que les traía a los implicados, el resultado era muy a menudo de gran calidad. Masid Valiñas ha escrito al respecto:

La impresión con motivos navideños fue una costumbre que contaba con una importante tradición en Cataluña, pero experimentó un impulso definitivo a partir de 1945, incrementándose en los años siguientes el intercambio y el coleccionismo. Se trataba de impresos en los que las variaciones de formato, temas, técnicas de impresión y estampación se multiplicaban ilimitadamente. De presentación muy cuidada –en forma de díptico, en pliegos con dos dobleces– se imprimían en papeles de calidad, llevando grabados originales y frecuentemente iban iluminados a mano.

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Ilustración en la que, bajo el paraguas, se advierte la firma de Giralt-Miracle.

Recuerda también el mismo estudioso que fuera de Barcelona este tipo de publicaciones apenas tuvieron difusión, si bien menciona también las salidas en Santander de los talleres Hermanos Bedia (imprenta fundada en 1948 por los hermanos Joaquín y Gonzalo Bedia, que publicaría obra a Gregorio Marañón, José María de Cossío, Gerardo Diego y las primeras de José Hierro), así como las editadas por Castalia (antaño tan prolífica y generosa en el ámbito de la bibliofilia), y concluye Masid Valiñas:

El conjunto de estas felicitaciones reproduce el mundo de las ediciones de bibliófilo de la época, conformando un pequeño universo paralelo a todo este fenómeno editorial. A partir de estos especímenes puede elaborarse un auténtico catálogo de ilustradores, impresores, así como de las características formales que identifican a estas publicaciones.

DILItituloCiertamente, la lista de editores, impresores y papeleros que publicaron felicitaciones navideñas es inagotable, y en ella aparecen nombres tan importantes como los de Jaume Pla (1914-1995), Ramon de Capmany (1899-1992) o el ilustrador Pedro Riu, las diversas editoriales de Josep Janés, la Editorial Pérgamo del poeta Carles Fages de Climent (1902-1968), la papelera Luis Guarro Casas, Industrias Gráficas Oliva o el Instituto Gráfico Oliva de Vilanova, el corredor de libros Josep Porter, la Librería Editorial Argos, la Librería de las Galerías Layetanas, las Galerías Syra… Del mismo modo, la nómina de ilustradores es extensísima e incluye a casi todo los grandes nombres de la época.

Ese mismo año 1945 que Masid Valiñas señala como de auge o relanzamiento de este tipo de ediciones, la empresa fundada a mediados del siglo XIX como Tipo-litografía Seix y Librería Barral, que desde 1911 había adoptado el nombre de Industrias Gráficas Seix y Barral Hermanos, publicaba con motivo de las Navidades no ya un díptico o un tarjetón con algún grabado original, sino un sorprendente texto de Mariano José de Larra (1809-1837) destinado a sus clientes y amigos, La diligencia, componiendo un bello volumen.

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A cualquiera que recuerde el inicio de ese excelente e incisivo artículo de costumbres de Larra le asombrará quizá semejante elección para conmemorar las fiestas navideñas en una posguerra española en la que la censura estaba muy vigilante, y si bien es cierto que los volúmenes tan breves no eran objeto de un escrutinio minucioso por parte de las autoridades, es evidente que era arriesgado poner en circulación un texto cuya apertura reza:

Cuando nos quejamos de que esto no marcha, y de que la España no progresa, no hacemos más que enunciar una idea relativa; generalizada la proposición de esa suerte, es evidentemente falsa; reducida a sus límites verdaderos, hay un gran fondo de verdad en ella.

 

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Es posible que a los buenos conocedores de Larra, si tenían buena memoria, esa alusión  no les pasara desapercibida, pero lo cierto es que en la felicitación navideña de Seix y Barral lo que se publicó fue una versión fragmentaria, que suprime toda la introducción y se inicia a partir de «No es fácil imaginar qué multitud de ideas sugiere el patio de las diligencias», con lo cual queda más específicamente restringida a la sociedad contemporánea al escritor y hace más difícil que el lector pueda interpretar (precisamente por el pasaje suprimido) la publicación del texto como una crítica velada a la sociedad franquista. Al fin y al cabo, se ha eliminado casi una tercera parte del texto tal como lo publicó originalmente la Revista Mensajero el 16 de abril de 1835, si bien según la anotación final del volumen de Seix y Barral apareció originalmente en La Revista Española en esa misma fecha, y desconozco si, caso de ser correcto el dato, apareció allí en una versión abreviada. De todos modos, parece evidente que, aun cuando pudiera haber un guiño al lector avisado, la supresión responde más a la voluntad de ajustar el texto a las páginas disponibles que a ninguna otra cosa.

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Se trata de un volumen en octavo menor, de 14 páginas numeradas (a color), con guardas con el logo de la empresa y encuadernadas en cartulina protegida con una sobrecubierta ilustrada y con orlas en relieve, unida a la cartulina mediante solapas. Tanto la cubierta como el interior contienen ilustraciones a color y capitulares historiadas obra de Ricard Giralt-Miracle (1911-1994), cuyo padre Francesc (1873-1947) se había hecho un nombre como grabador y litógrafo precisamente en la Seix Barral, y el propio Ricard se había iniciado en el oficio en la misma empresa. Este mismo volumen de La diligencia es ejemplo de que a su regreso del exilio Giralt-Miracle, además de trabajar en diversos proyectos con Josep Janés, reanudó la relación profesional con la Seix Barral, pero a lo que Giralt-Miracle fue también muy fiel a lo largo de toda su vida, y en particular desde que en 1947 monta Filograf, es a la tradición de hacer, ya a partir de 1953 y hasta 1989, espectaculares plaquetas como felicitación navideña (a las que algunos años añadía otra versión en ocasión de las vacaciones estivales), con textos breves de Cervantes, Dante, Juan Ramón Jiménez, Maragall o Salvat Papasseit, entre otros.

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Nota: La tirada de La diligencia no debió de ser muy reducida, pues todavía hoy pueden encontrarse bastantes ejemplares, en estado de conservación diversos, a precios que oscilan entre los 6 y los 40 euros aproximadamente.

Fuentes:

Sergi Dòria, «El poeta de la tipografía»,Abc, 20 de diciembre de 2009.

Jordi Duró, «Giralt-Miracle y el tiempo libre», en O.

Germán Masid Valiñas, La edición de bibliófilo en España (1940-1965), Madrid, Ollero y Ramos, 2008.

Alfredo Navarro Saldaña, «Ricard Giralt-Miracle», en Educastur, 31 de marzo de 2010.

Zeneide Sardà, Perfils (con prólogo de Jordi Sarsanedas), Barcelona, Publicacions de l´Abadia de Montserrat, 1999, pp. 87-96 (entrevista fechada en octubre 1994).

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Joan Palet y la bibliofilia entre amigos en los años cincuenta.

A la altura de 1950 Joan Palet era uno de los ilustradores de libros barceloneses más conocidos, y por entonces empezó además a ampliar el número de editores para las que trabajaba. Es posible que su primera exposición individual, en otoño de 1949 en la Galería Argos y presentada por el crítico y estrecho colaborador de Janés Fernando Gutiérrez, algo tuviera que ver en ello.

Joan Palet pintando al aire libre en 1973.

Para Josep Janés al abrirse la década continúa ilustrando las sobrecubiertas de la excelente colección Leda (Los Escritores de Ahora), cuyas cubiertas diseña su amigo Ricard Giralt-Miracle, y que responde perfectamente a las características de edición noble y hasta cierto punto lujosa pero destinada al comercio regular que caracterizó buena parte de la obra editorial de Janés ya desde la década anterior. De 1950, por ejemplo, son las sobrecubiertas de La máquina de leer los pensamientos, de André Maurois, Vientos de terror, de Hodding Carter, Galahad, de John Erskine, Sangre de rey, de Sinclair Lewis, El sello que naufragó (luego editada como El sello de Antigua), de Robert Graves…

Robert Graves, El sello que naufragó, trad. de Manuel Bosch Barrett, José Janés Editor (Los Escritores de Ahora), 1950.

De muy distinto signo, en cambio, es la edición ese mismo año de 25 ejemplares numerados de Retorn a la vall, de Maria Dolors Orriols, con ilustraciones en el texto de Palet e impreso sobre papel de hilo y presentado con funda y petaca, con  el sello de Editorial Juris.

Joseo Romeu i Fugueras (1917-2004).

Para la admirable empresa de Josep Pedreira (iniciado como editor al lado de Janés) Edicions de l´Óssa Menor ilustra Palet también en 1950 un volumen de poesías del director de la revista clandestina Ariel. Revista de las Arts, Josep Romeu i Figueras, que se publica con un prólogo del reputado crítico Jaume Bofill i Ferro y con el título Sonets. Elegia del mite. Nits. Més enllà del somni.

Y del año siguiente es otra interesante edición con uno de sus grandes amigos de juventud en La Llotja, Ricard Giral Miracle, con quien ilustra La pedra de toc, de Rabindranath Tagore, para el sello Filograf que había puesto en marcha su viejo amigo.

De su también buen amigo y en cierta medida mentor Josep Janés prepara una edición muy cuidada del poemario Combat del somni que se publica en 1952 en la colección de Pedreira Els Llibres de les Quatre Estacions. Son apenas 73 páginas de 31 x 24 con dibujos en el texto y siete aguafuertes a página, de la que se hizo una tirada de 215 ejemplares numerados, impresos en papel de hilo royal Annan (con filigrana Fénix) por Horta y presentada también en funda y petaca.

También 200 ejemplares numerados se tiraron de una de las ediciones más legendarias ilustradas por Palet, Poemes de l´alquimista (1952) de Josep Palau i Fabre, que se publicó en la editorial de éste, La Sirena, y para cuya portada Palet toma como referencia el motivo del hombre alquímico de El Bosco.

 

En gran formato, tapa dura e ilustraciones a color a página completa (impares) se publica al año siguiente en José Janés Editor La princesita que tenía los dedos mágicos, de Maria Luisa Gefaell, que había obtenido Premio Nacional de Literatura en 1952 y que acababa de publicar un artículo importante sobre la materia, “Hay que dar dignidad al libro infantil”, en Correo Literario. Como “una de las ediciones más cuidadas” de Janés describe Jaime García Padrino esta obra en gran formato y encuadernada en tapa dura cuyas páginas impares incorporan a sangre ilustraciones a color de Joan Palet. (Jaime García Padrino, “Libros infantiles y juveniles”, en Jesús A. Martínez Martín, dir., Historia de la Edición en España, Madrid, Marcial Pons, 2015, pp. 699-721).

Paralelamente, va creciendo en la sombra la obra pictórica de Palet, que no sería ampliamente divulgada hasta su muerte, pero vale la pena mencionar aún la edición del libro de Miquel Coll i Alentorn La llegenda de Guillem Ramon de Montcada, publicada en Aymà como número 12 de la colección Guió d´Or en 1958. Con capitulares de Giralt-Miracle y grabados a la madera de Palet, ocho de ellos fuera de texto, se publicó una tirada de 330 ejemplares numerados en papel de hilo verjurado romaní.

Con estos antecedentes tan espectaculares, no es de extrañar que las barcelonesas Ediciones Comar confiaran en Palet para que ilustrara su conocida edición ilustrada de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1964).

Joan Palet, “Mujer con marionetas javanesas” (1940), óleo sobre tela (80 x 65 cm).

Fuentes:

Joan Palet. Una mirada íntima, libro catálogo con textos de Josep Palau i Fabre (“Presentació”), Olga Palet (“Joan Palet. Una mirada íntima” y “Joan Palet. Notes biogràfiques”), y Pere Secorún (“Un estiu a Mallorca”), con bibliografía y traducciones de los textos al español y al inglés de Discobole, Caldes d´Estrac, Fundació Palau-Centre d´Art, 2006.

Germán Masid Valiñas, La edición de bibliófilo en España (1940-1965), Madrid, Ollero y Ramos, 2008.

 

Primera aproximación a la obra de Joan Palet como ilustrador de libros

En la vieja sede de Plaza & Janés hubo en un tiempo un enorme cuadro al óleo, casi un mural, que bajo el título Los importantes de la literatura catalana presentaba una escena imposible, un encuentro entre Jacint Verdaguer (1845.1902), Joan Maragall (1860-1911), Ángel Guimerà (1845-1924) y Carles Riba (1893-1959), que nunca pudieron coincidir por razones cronológicas obvias. Es un misterio, al menos para mí, dónde fue a parar ese cuadro cuando se abandonó la sede, pero tiene mucho sentido que se tratara de una obra fechada en 1970 por el pintor y excelente dibujante Joan Palet Batiste (28 de marzo de 1911-19 de agosto de 1996), pues su labor como ilustrador de libros y su papel en la edición española es extraordinaria e, incomprensiblemente, muy poco reconocida.

Autorretrato de Joan Palet (1911-1996) en 1976 (óleo sobre madera, 30 x 41 cm).

Nacido en el seno de una familia de escultores y tallistas de la madera con taller en Barcelona, Palet se inició muy pronto en el mundo artístico en la pequeña empresa familiar, y su precocidad le llevó con apenas dieciocho años a participar en la Exposición Internacional de Barcelona (1929) y a hacer unas primeras colaboraciones para la celebérrima revista infantil Patufet.

A la derecha, cabecera de Joan Palet para Patufet.

Matriculado en 1930 como alumno nocturno en la Escola de Belles Arts de Barcelona, conocida popularmente como La Llotja, no tardó en formar grupo, una “colla”, con algunos jóvenes que no tardarían en destacar en el mundo de la ilustración y el diseño, como Josep M. Mallol Suazo (1910-1986), Manuel Ricart Serra (1913-2014) o Ricard Giralt-Miracle (1911-1994), entre otros. Dos años después, el fallecimiento de su padre le llevó a iniciarse profesionalmente en el mundo de la publicidad en una de las agencias pioneras catalanas, Publicitats, al tiempo que, sin abandonar los estudios nocturnos en La Llotja, se hizo socio del Reial Cercle Artístic de Barcelona y del Cercle de Sant Lluc.

Giralt per Palet

Ricard Giralt-Miracle (1951), retratado por Joan Palet (pluma sobre papel, 14 x 11 cm).

Como sucedió a tantos miembros de su generación, la guerra civil española hizo picadillo su prometedora carrera ascendente. Tras ver morir a su hermano en sus propios brazos en los primeros compases de la contienda, fue movilizado y pasó la guerra en el servicio cartográfico, para cruzar en febrero de 1939 la frontera con Francia y ser internado en el campo de refugiados de Barcarès. No volvió a cruzarla, en sentido contrario, hasta cinco meses después.

Janés per Palet

Retrato de Josep Janés i Olivé, grabado a la punta seca (1952).

A su regreso, al parecer, el reencuentro con sus compañeros, y en particular con el poeta y editor Josep Janés i Olivé (1913-1959), fue fundamental para su integración en el entonces muy asfixiado mundo editorial y cultural catalán. Según lo cuenta perfectamente su hija Olga:

Palet encuentra en el oficio de ilustrador una salida a sus necesidades artísticas, pero con Janés y su círculo también descubre una calidez humana y cultural que, recién terminada la guerra, parece un milagro. Conoce un ambiente que, a pesar de las dificultades del momento, se mantiene fuerte gracias a la colaboración entre pintores, poetas y escritores catalanes […] Janés se rodeó de colaboradores de gran valía artística y con inquietudes y cualidades manifiestas que habían quedado un poco huérfanos tras la guerra. Grau Sala, Giralt-Miracle, Mallol Suazo… los viejos amigos de la Llotja son algunos de los artistas que coinciden en aquella época en torno al editor; entre todos potencian un interesante clima creativo. Fruto de este ambiente son las ediciones de bibliófilo en las que colaborarán artistas plásticos –que realizan los grabados– y escritores. Todos ellos son hijos de una tradición novecentista, cuentan con un gran bagaje literario y cultural y son grandes lectores y amantes de la poesía, con Maragall y Carner como referentes.

En la década de los cuarenta Palet se dedica más a ilustrar libros y portadas de libros comerciales que a la edición propiamente de bibliófilo (en la que trabajará sobre todo a partir de los años cincuenta), pero fue muy destacada ya en la inmediata posguerra su edición de Retrato en un espejo, de Charles Morgan, que en El Español Darío Fernández Flórez describió como “un libro perfecto que acaso hoy día valga la capitanía maestra, la flor espléndida de la edición actual española”.

Forntispicio y portada de Retrato en un espejo.

Sin embargo, más interesante e ilustrativo de la singularidad de esta edición resulta el relato que hizo el muy estimado impresor Joan Bonet acerca del momento en que el libro se puso a la venta:

 Un libro caro, de literatura, una maravilla de presentación, a dos tintas, el precio del cual pronosticaban los entendidos en la materia que era inaccesible a la disponibilidad del público al que iba destinado. Lo miraban [a Josep Janés] como si fuera un demente. Era Retrato en un espejo, de Charles Morgan, con estuche y celofán, y, en el interior, unas ilustraciones exquisitas [litografiadas] de Joan Palet. El libro llevaba una sobrecubierta que era una maravilla. En apenas un mes se agotó esa edición.

A esta edición seguirían algunas otras muy notables, como las muchísimas sobrecubiertas que ilustró para la colección Leda, diseñada por Giralt Miracle para la editorial Lauro también de Janés, o las excelentes ilustraciones para el libro de Planas i Bach La meva vida en el llac (de la renacida colección Rosa dels Vents), o la sobrecubierta y el fronstispicio de Elisabeth vuela conmigo, Walter Ackerman, de la colección La Pleyade, que incorporaba en el interior dibujos de Ernst Daniel, o tantos otros títulos de colecciones janesianas como La Rosa de Piedra, La Pleyade o de las Ediciones de la Gacela para las que dibujó memorables forntispicios.

Portada de La meva vida en el llac (José Janés, 1948).

La labor de Palet para las ediciones de Janés y algunos otros editores en la década de los cuarenta (Aymà, Selene) fue enorme, pero, además de para su obra pictórica, aun encontró tiempo para intervenir además en algunas de las más destacadas ediciones emprendidas por la resistencia cultural catalana, como es el caso de la obra de Ramon Tor L´hereu Riera, de la que, con prólogo de Maria Aurèlia Capmany, variaciones melódicas de Joan Massip y cuatro láminas coloreadas a mano por Joan Palet, salieron de la Imprenta Joan Sallent 500 ejemplares numerados y falsamente fechados en 1938 (con lo que se pretendía engañar a la censura haciéndolo pasar por un libro anterior a la derrota republicana).

Interior de La meva vida en el llac.

De unos pocos años después es la colaboración con Josep Palau i Fabre (1917-2008), que conoció a Palet a través de Janés, para la revista clandestina Poesia, de la que entre marzo de 1944 y diciembre de 1945 (aunque evidentemente sin indicación de fechas) se publicaron veinte números con pie editorial de La Sirena impresos en la imprenta Gràfica Catalana, de cien ejemplares numerados en papel de hilo Guarro. De Palet es el diseño y realización de la cabecera, así como alguna que otra ilustración de esta mítica revista.

Cubierta de Novenari líric, con unas golondrinas que recuerdan las de los Quaderns Literaris de Janés.

De 1945 es la muy singular edición que hizo Aymà de Tú y yo, de Paul Géraldy, con cuatro láminas a color de Palet y de la que se tiraron tan solo 36 ejemplares. Por esas mismas fechas, ya mediada la década y gracias a una ayuda económica del Instituto Francés, se planteó salir clandestinamente del país y establecerse en París, donde contaba con reunirse con sus amigos Josep Palau i Fabre y Antoni Clavé (1913-2005), pero el contacto que debía ayudarle a traspasar los Pirineos no se presentó a la cita y Palet ya nunca más volvió a intentarlo.

A los trabajos ya mencionados puede añadirse aún la colaboración con la revista clandestina dirigida por Josep Romeu (1917-2004) Ariel. Revista de las Arts, o su participación como uno de los diversos ilustradores del Primer llibre de goigs firmado por Hilari, pare d´Arenys de Mar, publicado en 1949 por Montaner y Simón.

Quizá sea muy osado o ambicioso en exceso pretender crear un registro de todos los trabajos editoriales llevados a cabo por el muy prolífico Joan Palet, y son de prever ya grandes dificultades para localizar sus trabajos de preguerra, pero probablemente en algún momento, alguien, debería intentarlo para poder justipreciar la labor de un hombre importante en la ilustración de libros en los años cuarenta y cincuenta, tanto en ediciones de bibliófilo como en ediciones corrientes.

 Fuentes:

Joan Palet. Una mirada íntima, libro catálogo con textos de Josep Palau i Fabre (“Presentació”), Olga Palet (“Joan Palet. Una mirada íntima” y “Joan Palet. Notes biogràfiques”), y Pere Secorún (“Un estiu a Mallorca”), con bibliografía y traducciones de los textos al español y al inglés de Discobole, Caldes d´Estrac, Fundació Palau-Centre d´Art, 2006.

Página web a medio crear dedicada a la memoria y obra de Joan Palet Batiste.

Fernando Gutiérrez, “Juan Palet en Galería Anglada”, La Vanguardia, 6 de abril de 1974, p. 49.

Joan Bonet i Martorell, Josep Janés i Olivé: Poeta i editor present en el record de l´amistat. Dietari de les hores grises, Barcelona, Imprenta Moderna, 1963.

Darío Fernández Flórez, “Trance y fortuna de la edición actual española”, El Español, 2 de enero de 1943, p. 11.

Juan Ramón Masoliver, “Salones jóvenes, “Artes y Artistas”, La Vanguardia, 29 de septiembre de 1949, p.40.

J.V., “El facsímil de Poesía, primer revista clandestina impresa en català”, La Vanguardia, 13 de enero de 1977, p. 40.

Ignacio Vidal-Foclh, “Palet, Palau i Picasso”, El País, 26 de diciembre de 2011.

Plaza & Janés Editores, S.A.”, en el blog Fotogramas del Pasado.

 

 

Ricard Giralt Miracle en Seix & Barral

Aquí o allá, con mayor o menor énfasis, raro es el análisis de la obra de Ricard Giralt Miracle (1911-1994) que no otorga una gran importancia a sus primeros pasos como aprendiz en los talleres de Seix y Barral, andadura que inició con apenas quince años por mediación de su padre, el prestigioso dibujante litógrafo Francesc Giralt Ill (1873-1947). Nacida de la conjunción de la Tipolitografía Seix, regentada por Victorià Seix Miralta, y la Librería Barral de los hermanos Lluís i Carles Barral Nualart (cercana a la plaza de la Catedral de Barcelona), Industrias Gráficas Seix & Barral Hermanos había sido creada en 1911 con las impresiones litográficas como especialiad y muy pronto adquirió un notable prestigio en este campo. También algunas de sus ediciones tuvieron mucho éxito, como los pequeños teatrillos de cartón o las construcciones (Architektón, Scenions, Constructor, Mi Pueblo). En el campo del impreso fueron proveedores de mapas, ejercicios, figuras geométricas, etc. para los estudiantes de la época, destinatarios también de los libros que publicaban (libros de texto en las Ediciones Modelo, Compendio y Ediciones Económicas), aunque también se dedicaron a la publicidad y a la impresión de libros de otras empresas.

Catálogo de Seix & Barral de 1919.

El propio Ricard Giralt Miracle evocó las circunstancias en que desarrolló su aprendizaje en una interesantísima entrevista que le hizo Zeneide Sardà el mismo año en que murió. Así, tras consignar unos primeros tiempos copiando letra inglesa y romana, recuerda la decisiva intervención de Victorià Barral (director y propietario de la empresa) para que se iniciase en la sección de proyectos, con el poco lucido cometido de cambiar el agua de los pinceles a los profesionales y echar una mano aquí y allá. Pero no fue tiempo perdido, ni mucho menos:

Lo más enriquecedor de esta etapa fue el ambiente que se respiraba en aquella sección y las conversaciones que manteníamos los que en ella trabajábamos. En la sección de proyectos se encontraban los artistas de la casa: el alsaciano Franz Schuwer, que aportaba el profesionalismo de la famosa casa Draeger Frères […], Josep Narro, un ilustrador excepcional, y el pintor Joan Seix, siempre informado de los derroteros de la modernidad.

Arts et Metiers Graphiques (núm. del 15 de setiembre de 1932).

Además, en el taller no sólo tuvo acceso a dos revistas que le pusieron en contacto con las novedades del oficio y a las que sacaría mucho provecho (Arts et métiers graphiques y Gebrauchsgraphik), sino también a las improvisadas tertulias en que los profesionales comentaban y debatían informalmente cada uno de los ejemplares. Como complemento idóneo a todo ello, Giralt Miracle acudía a la Escola de Belles Arts de Barcelona (conocida como La Llotja) y al Cercle Artístic, donde entró en contacto con la luego célebre ilustradora Mercè Llimona (1914-1997), Josep Maria Mallol Suazo (1910-1986), que dejó abundante y notable obra como ilustrador de libros, Joan Palet (1911-1996), que luego trabajaría a menudo con el editor Josep Janés, Antoni Clavé (1913-2005), Pierrete Gargallo (n. 1922), y sobre todo con uno de los fundadores de la agrupación Les Arts i els Artistes, Francesc Labarta (1883-1963), a quien atribuye excepcionales dotes como pedagogo:

Enseñaba con el gracejo de un profesor renacentista. En sus clases impartía no sólo arte [composición decorativa], sino también humanidad, conocimiento, sensibilidad. Motivaba a los alumnos más allá de la asignatura. Fue un gran pintor y un gran profesor.

Francesc Labarta.

En 1929, con dieciocho años, Giralt Miracle recibe el impacto de la Exposición Universal de Barcelona, y sobre todo de los pabellones francés (Paul Colin) y alemán (Mies van der Rohe) y el interés por la arquitectura le llevaría al curso que en el Ateneu Enciclopèdic Popular dirigió Josep Lluis Sert (1902-1983) sobre arquitectura contemporánea. Sert le había puesto en contacto además con el grupo de la prestigiosísima revista D´Ací i d´Allà (dirigida por aquel entonces por Antoni López Llausàs i Carles Soldevila) y el Grup d´Artistes i Tècnics Catalans per al Progrés de l´Arquitectura Contemporània, y a través de ellos con la obra y la estética de Le Corbusier y el Bauhaus (“el inicio del concepto actual del arte”, según diría Giralt Miracle).

Cubierta del catálogo de “Omnibus y camiones” (1935) de la Hispano-Suiza.

Escribe Patricia Córdoba sobre aquellos años decisivos: “Giralt Miracle estaba en período formativo de asimilación y al mismo tiempo estaba labrándose, a conciencia, un camino propio”. De 1935 son algunos de sus primeros diseños publicitarios famosos (el colorido catálogo de la Hispano-Suiza o el de la Esmaltería Guipuzcoana, por ejemplo), pero ya desde 1932 venía ocupándose de los folletos de Año Nuevo de Seix & Barral –que “expresan, con total naturalidad la virtuosidad técnica del establecimiento, pero Giralt Miracle trató de ir un paso más allá y con gran ingenio le daría el mayor alcance gráfico posible”, en palabras de nuevo de Córdoba– en los que quizá pueda residir el origen remoto de la idea que, tras la guerra civil y su paso por campos de refugiados, le sirvió para darse a conocer cuando se independizó: las plaquetas no venales que editaba en Navidad con destino a amigos y clientes.

Ejemplo de plaqueta navideña de Giralt Miracle.

Se ha hecho célebre la comparación establecida por Giralt Miracle entre la composición floral de Oriente (el ikebana) y la tipografía, en una conferencia muy famosa (acaso más citada que leída) en la que expone muchas otras ideas de interés, en algunas de las cuales puede atisbarse incluso un cierto autorretrato:

Sin duda alguna, la tipografía de una época acusa, de forma vasta y profunda, su carácter y refleja las variaciones sensibles de ella. Como ocurre con cualquiera de las artes puras, aun dentro de un estilo o de un movimiento, el tipógrafo revela a unos ojos expertos su originalidad y carácter personales, del mismo modo que resulta posible descubrir rasgos individuales del escriba en textos manuscritos aparentemente semejantes.

Ricard Giralt Miracle.

En cualquier caso, si pueden detectarse influencias o modelos en la obra de Giralt Miracle, lo indudable es que tuvo una formación privilegiada, con un equilibrio muy fructífero entre práctica en un taller excepcional y teoría con los grandes maestros de su tiempo. En un hombre de su talento, eso era una bomba de relojería que tarde o temprano tenía que explotar, pero lo que truncó su evolución natural fue un estallido mucho más trágico, el de la guerra civil, que le llevaría al frente durante dos años.

 

Fuentes:

Patricia Córdoba, La modernidad tipográfica truncada, Valencia, Campgràfic, 2008.

Sergi Dòria, “El poeta de la tipografía“, Abc, 20 de diciembre de 2009.

Ricard Giralt Miracle, “La tipografía, un ikebana occidental”, en el Catálogo de la producción editorial barcelonesa, 1965-1966, Barcelona, Diputación de Barcelona, 1966, pp. 49-56.

Manuel Llanas, L´edició a Catalunya: El segle XX (fins 1939), Barcelona, Gremi d´Editors de Catalunya, 2005.

Zeneide Sardà, Perfils (con prólogo de Jordi Sarsanedas), Barcelona, Publicacions de l´Abadia de Montserrat, 1999, pp. 87-96 (entrevista fechada en octubre 1994).

Andrés Trapiello, Imprenta Moderna. Tipografía y literatura en España, 1874-2005, Valencia, Campgràfic, 2006.