Albert Forment y la Editorial Ruedo Ibérico

Logo de Ruedo Ibérico

Tradicionalmente, y por lo menos hasta finales del siglo xx, en el ámbito hispánico los grandes editores han cumplido una función de extrema importancia en el descubrimiento y difusión de valores estéticos, ideológicos y culturales en un sentido muy amplio, por lo que es muy lógico que en los últimos años la historiografía haya empezado a ocuparse de ellos como un camino para comprender los motivos de los flujos y reflujos de tendencias, así como las causas de algunas influencias interculturales.

José Janés

José Janés

Cuando Jacqueline Hurtley publicó sus pioneros y utilísimos estudios sobre uno de los editores más importantes que ha dado España (Josep Janés. El combat per la cultura, 1986, y Josep Janés, editor de literatura inglesa, 1992), puso en evidencia hasta qué punto el conocimiento detallado de las empresas, los proyectos y los fracasos de los editores españoles, sobre todo contemplados desde fuera –es decir a través de biografías o memorias–, podía proporcionar unos fundamentos de inapreciable valor para analizar la cultura literaria española en su justa medida, especialmente en el período de la dictadura franquista.

Sin embargo, si interesantes eran los trabajos de Hurtley, uno tendía a sospechar que más sugestivas todavía podían ser las trayectorias de muchos editores españoles que, a raíz del desenlace de la guerra civil española, llevaron a cabo su labor en el exilio, y cuya biografía definitiva y completa, que yo sepa, está por hacer, pese a la existencia de algunos trabajos parciales que han puesto las bases para ello. Me refiero, por ejemplo, a editores establecidos en México como Juan Grijalbo, Joaquín Díez-Canedo (el intrépido Joaquín Mortiz) o el osado

Bartomeu Costa Amic (1911-2002)

Bartomeu Costa-Amic, o bien en Argentina Antonio López Llausàs (Editorial Sudamericana) o en Chile Arturo Soria (Cruz del Sur), por poner algunos ejemplos. Además, en los casos de editores, traductores y grafistas establecidos en países hispanoamericanos, sería muy útil conocer el alcance de su contribución al desarrollo de la industria cultural argentina, chilena, venezolana o colombiana (su repercusión en México quizá sea la más analizada). Baste recordar la importancia de la creación en 1958 de la colección Piragua de Editorial Sudamericana, que pasa por ser la primera colección de bolsillo en Argentina que triunfó, y que puso al alcance del gran público autores como Graham Greene, Germán Arciniegas, Arthur Koestler o William Faulkner entre otros muchos.

En Una historia transatlántica del libro, Fernando Larraz se planteaba, entre otras no menos pertinentes, una cuestión muy interesante: “Hasta qué punto podemos hablar de editoriales del exilio republicano?, ¿de cuántas y cuáles editoriales, colecciones o libros publicados en esos años [1939-1959) puede decirse que respondieran inequívocamente a alguna de las formas de la política del exilio?”. Podrían aducirse casos como los de Era –entre muchas otras–, interesada en publicar en México libros que la censura franquista no toreraría e intentar introducirlos en España, o bien el caso de las diversas editoriales que en América publicaban obras en catalán, lengua en la que en España estaba prohibido publicar (Costa-Amic en México, El Pi de les Tres Branques en Chile…). Sin embargo, si salimos del marco geográfico que establece Larraz en su estudio y trasladamos el foco a Francia, la editorial Ruedo Ibérico es uno de los casos más emblemáticos de editorial del exilio, y, afortunadamente existe una fuente espléndida para conocer tanto el funcionamiento de esa editorial parisina, como la vida de quien la puso en pie.

José Martínez Guerricabeitia (1921-1986)

Albert Forment, que se había ocupado ya de otro exiliado insigne (Josep Renau. Història d´un fotomuntador, 1997) trazó en José Martínez: la epopeya de Ruedo ibérico (finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2000) una completa biografía del personaje, con todos sus claroscuros, rehuyendo la peligrosa tendencia a la mitificación y reconstruyendo con admirable minuciosidad una de las aventuras editoriales antifranquistas más apasionantes que se desarrollaron en Europa. Desde su creación en 1961 hasta su desaparición ya en la España democrática, Ruedo ibérico fue una de las editoriales más molestas para la dictadura franquista (¡el tábano socrático!), y José Martínez se mostró a lo largo de muchos años como un estratega político-cultural de primer orden que supo lidiar con todo tipo de problemas, entre los que no eran menores su propio carácter tempestuoso, su tendencia a embarcarse en proyectos sumamente arriesgados desde el punto de vista económico o su férrea pasión por el proceso editorial, aun a costa de su salud y de su equilibrio emocional.

A su tesón imprudente debemos el conocimiento de algunos títulos que en su día marcaron hitos en la historiografía del siglo XX, como La guerra civil española, de Hugh Thomas; El laberinto español, de Gerald Brenan;  Falange, de Stanley Payne; la primera versión del estudio de Ian Gibson sobre el asesinato de García Lorca, o la Breve historia de la guerra civil, de Gabriel Jackson, así como libros bellos e importantes en la historia de la literatura española, como los Episodios nacionales, de Gabriel Celaya; Que trata de España, de Blas de Otero, o Campo francés, de Max Aub, por poner sólo algunos ejemplos emblemáticos.

A partir de un trabajo de documentación exhaustivo, Albert Forment narra una doble epopeya: la de José Martínez Guerricabeitia y la de Ruedo ibérico (con su apéndice Cuadernos de Ruedo ibérico), dos aventuras trepidantes imposibles de deslindar, pues la identificación entre una y otra (la repercusión de los avatares personales y la evolución política de José Martínez sobre la trayectoria de Ruedo ibérico y la de las penurias económicas de la editorial sobre la salud y el ánimo del editor) fueron casi absolutas.

Martínez Guerricabeitia con Francisco Carrasquer (1915-2012)

La de José Martínez fue una pasión ejemplar, y el libro de Forment constituye una espléndida crónica de la andadura de una editorial que nació como instrumento de combate político y resistió heroicamente no sólo los embates de la censura franquista, sino que incluso supo imponerse a la paradoja de un mercado alejado y disperso entre la Península y América. Sin embargo, el autor no oculta la sangrante contradicción entre el pensamiento político del editor anarquista y la práctica a menudo implacable del empresario con sus colaboradores y empleados. Los juegos malabares (no siempre honestos) para conseguir financiar proyectos “imposibles”, los enfrentamientos con autores y distribuidores, la progresiva evolución de la identidad de Ruedo ibérico y sobre todo de sus Cuadernos y los contactos y acuerdos con editores y distribuidores franceses, españoles e italianos son quizás algunos de los aspectos mejor tratados en este libro, que, en su conjunto, agota casi por completo el tema que trata. El empleo tanto del epistolario (en particular el mantenido con Francisco Carrasquer) como de los textos escritos por el propio Martínez permiten a Forment ofrecernos una obra omnicomprensiva del tema que aborda y ofrecer al lector muy diversas perspectivas del objeto de estudio.

Quizás las páginas dedicadas a los antecedentes familiares y la infancia sean excesivas y estorben algunas reiteraciones innecesarias, pero Albert Forment cubrió (con tierra muy compacta) una laguna importante de la historia de la cultura española en el exilio.

Albert Forment, José Martínez: la epopeya de Ruedo ibérico, Barcelona, Anagrama (Argumentos 247), 2000. 696 pp.

Una primera versión más breve de este texto se publicó en Renacimiento. Revista de Literatura, núm. 27-30, dedicado a Literaturas del Exilio Republicano de 1939.

En 2008, la editorial Backlist (Grupo Planeta) estableció un convenio para crear una serie con  títulos originalmente publicados en Ruedo Ibérico, con un proyecto de tres títulos anuales con nuevos textos introductorios.

Fernando Larraz, Una historia transatlántica del libro. Relaciones editoriales entre España y América Latina (1936-1959), Gijón, Ediciones Trea /Biblioteca y Administración Cultural 224), 2010.

Fuentes sobre José Martínez Guerricabeitia y Ruedo Ibérico:

 Joan Martínez Alier, “Crítica de la Transición en los Cuadernos de Ruedo Ibérico“, sinpermiso.info, 24 de noviembre de 2011.

Éditions Ruedo Ibérico: web con muchísima información y enlaces.

Ana Rodríguez-Fischer, “Ruedo Ibérico”, en su blog, entrada del 11 de febrero de 2010.

Ruedo ibérico, radicalmente libre, documental de Francesc Ríos y Mariona Roca, con el asesoramiento histórico de Arantza Sarría y la colaboración de Marianne Brull.

María Aranzazu Sarría Brull, Cuadernos de Ruedo Ibérico (1965-1970). Exilio, cultura de oposición y memoria histórica, tesis en la Universidad de Zaragoza y Universidad de Burdeos 3, 2001.

Anuncios

4 pensamientos en “Albert Forment y la Editorial Ruedo Ibérico

  1. Pingback: Un libro clave en el desarrollo de la historia editorial española: Las últimas banderas | negritasycursivas

  2. Pingback: Aún más delfines. Joan Gili i Serra y sus Dolphin Books | negritasycursivas

  3. Pingback: Editar para dar fe: las iniciativas de Norbert Orobitg | negritasycursivas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s