Historiar la edición en España (empezando la casa por el tejado)

En los últimos diez o quince años han publicándose muchos y muy interesantes libros acerca de la historia de la edición en España, incluso algunos cuya ambición era trazar un recorrido completo por la trayectoria del sector a lo largo de períodos muy amplios. Resulta sin duda sorprendente.

A la iniciativa del editor Joaquim Palau se deben los dos desiguales volúmenes que dedicó al tema Destino, uno centrado en los años comprendidos entre 1939 y 1975, firmado por Xavier Moret (Tiempo de editores), y otro mucho más extenso, riguroso y completo, dedicado a la etapa comprendida entre la muerte de Franco y el fin de siglo, obra de Sergio Vila Sanjuán (Pasando página). Es muy interesante que fuera desde una mirada periodística y no más histórica (en el sentido de académica), que se abriera este camino, porque viene a demostrar que había un cierto interés que iba más allá de los ámbitos especializados, si bien no hay constancia de que, en términos de ventas, la iniciativa fuera un éxito (si no más bien lo contrario). En cualquier caso, había la expectativa. mientras que en el ámbito universitario los estudios culturales quizá no estaban lo suficientemente maduros para una empresa de semejante entidad.

Analizando ni que sea someramente las fuentes en que se basan estos dos libros, a través de las notas, por ejemplo, se hace evidente que una parte muy importante procede de información facilitada por los propios protagonistas, ya sea en forma de declaraciones en entrevistas o en textos publicados por ellos mismos, así como en algunos libros referidos a aspectos parciales (la censura, los premios literarios) disponibles en esos momentos. Y eso tiene un riesgo, porque es bien sabido que, por un lado, la memoria flaquea, endulza los hechos y raramente se evocan los episodios más oscuros, e incluso me consta que hay alguna que otra atribución de méritos cuando menos dudosa. Recurrir a los archivos de las editoriales, caso de existir, no siempre es fácil, y es evidente que no encajaba con el planteamiento de este díptico emprender una labor de investigación en archivos ni particulares ni institucionales. Se trata, en cualquier caso de libros de tipo más periodístico que académico o científico.

Otro carácter y una ambición quizá desmesurada es el proyecto de historiar la edición en Cataluña desde sus inicios hasta el presente que lideró el propfesor Manuel Llanas, y que dio como resultado una bibliografía notable y muy útil (El llibre i l´edició a Catalunya: apunts i esbossos, L´edició a Catalunya: segles XV al XVII, L´edició a Catalunya: el segle XVIII,  L´edició a Catalunya: el segle XIX, L´edició a Catalunya: el segle XX (fins a 1939)), pero cuyo alcance quedó muy restringido, por el hecho de publicarla el Gremi de Editors de Catalunya y apenas salir del circuito de los profesionales, pese a que se hizo también una versión muy sintética en la editorial Eumo. Aquí, sin embargo, las fuentes son de un carácter muy distinto, pues abarcan desde bibliografía preexistente hasta un buceo en los archivos y particularmente en los fondos conservados en la Biblioteca de Catalunya y en el Arxiu Nacional de Catalunya. Además, se complementó con otros libros colectivos de entrevistas a editores vivos, como Noms per una historia de l´edició a Catalunya.

Joan Merli

Joan Merli

Muy distinto es Los signos de la noche, de Gonzalo Santonja, centrado en la actividad editorial durante la guerra civil y los primeros años del franquismo, aunque se trata más de un trabajo parcial y de síntesis que de una historia completa y detallada, producto de una investigación en archivos, pues en realidad poco rastro parece quedar de la historia de esas empresas, más allá de algunos pliegos de documentos y de los testimonios personales dispersos. Por otra parte, la actividad de los editores que se exiliaron como consecuencia de la guerra civil es otro aspecto muy mal conocido de momento, y sobre el que quizá sólo se arrojará luz de un modo adecuado mediante la colaboración internacional.

Complementario y continuador de la iniciativa de Joaquim Palau parece el proyecto liderado por Jesús A. Martínez Martín, que a dado como fruto los dos imponentes volúmenes publicados por Marcial Pons Historia de la edición en España 1836-1936 e Historia de la edición en España 1939-1975, que se basan en un trabajo en equipo muy productivo y que atiende tanto a cuestiones estéticas y culturales como a la financiación y estructuras de las empresas editoriales, gracias sobre todo a la riqueza de los archivos del INLE y a otros archivos, como por ejemplo los referidos a censura. Posiblemente, sólo mediante un trabajo en equipo sea posible llevar adelante un proyecto con ese. Aun así, el hecho que el segundo de estos volúmenes se haya encuadernado en tapa dura (acaso para justificar un precio mayor) permite aventurar que las ventas del primero no fueron las deseadas; pero es sólo una suposición. También pudiera a ser que la extensión de los trabajos reunidos en el segundo volumen hiciera conveniente el empleo de un papel de menor gramaje (como es el caso) y protegerlo mejor.

Germán Plaza

Germán Plaza.

La sensación ante estos titánicos esfuerzos es que a menudo la atención que han recibido las diversas empresas editoriales ha estado más condicionada por la existencia o no de documentación de fácil acceso que a la importancia intrínseca e histórica de esas editoriales, e incluso a la existencia o no de bibliografía publicada por los propios protagonistas de esas trayectorias.

No es razonable poner en cuestión que estos estudios eran pasos sin duda necesarios, y de un mérito y ambición muy loables, pero quizá se partía de una base de trabajos parciales (ya sea temáticos o de empresas y editores concretos) a todas luces insuficiente (aspecto que incluso se apunta en algún momento en el segundo volumen dirigido por Martínez Martín). Quizá fuera más lógico centrar esfuerzos en recuperar lo recuperable de las editoriales más veteranas (documentación de todo tipo), dedicar

Mario Lacruz (1929-200).

Mario Lacruz (1929-200).

estudios monográficos a empresas importantes que siguen careciendo de ellos (Laia, Muntaner y Simón, por poner dos ejemplos a vuelapluma) así como a algunos personajes mucho más importantes que conocidos (Mario Lacruz, Paco Porrúa o Carlos Pujol, sobre los que todos seguimos escribiendo las mismas cuatro cosas, como ejemplos paradigmáticos), antes de proceder a un intentar escribir una historia completa de ese período. De la mayoría de editores españoles importantes de la primera mitad del siglo XX no disponemos de estudios tan completos como los que dedicó Miguel Ángel Buil Pueyo a Gregiorio Pueyo, por ejemplo, María José Blas Ruiz a Manuel Aguilar, Gonzalo Santonja a José Bergamín, Marta Pasqual a Joan Sales, Albert Forment a José Martínez Guerricabeitia o Mireia Sopena a Josep Pedreira. Curioso es el caso de Manuel Altolaguirre, de quien se han ocupado muy bien tanto Julio Neira como Gonzalo Santonja, mientras el conocido y reconocido como «impresor de la Generación del 27», Bernabé Fernández Canivell (1907-1990) ha tenido una atención mucho menor, y la edición por ejemplo de las cartas que le remitió Luis Cernuda y preparó y anotó Ángel Guinda fue casi testimonial.

Resultan muy esperanzadoras algunas iniciativas no menos ambiciosas que las expuestas hasta aquí que, sirviéndose de las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y basándose en un trabajo colaborativo y abierto, han emprendido ese camino y pueden sentar las bases para un conocimiento completo y riguroso de lo que ha sido uno de los puntales de la cultura en los últimos siglos. Habrá que seguir atento a las pantallas.

Fuentes:

Miguel Ángel Buil Pueyo, Gregorio Pueyo (1860-1913), librero y editor, Madrid, CSIC, 2010.

María José Blas Ruiz, Aguilar. Historia de una editorial y de sus colecciones en papel biblia (1923-1986), Madrid, Librería del Prado, 2012.

a627f-aguilarAlbert Forment, José Martínez y la epopeya de Ruedo Ibérico, Barcelona, Anagrama, 2000.

Manuel Llanas, L´edició a Catalunya: el segle xx (fins 1939), Barcelona, Gremi d´Editors de Catalunya, 2005.

Manuel Llanas, Sis segles d´edició a Catalunya, Vic, Eumo-Grup 62, 2007.

Jesús A. Martínez Martín, dir., Historia de la edición en España, 1836-1939, Madrid, Marcial Pons, 2001.

Jesús A. Martinez MartínXavier , dir., Historia de la edición en España, 1939-1975, Madrid, Marcial Pons, 2015.

Xavier Moret, Tiempos de editores. Historia de la edición en España, 1939-1975, Barcelona, Destino (Imago Mundi 19), 2002.

Julio Neira, Manuel Altolaguirre, impresor y editor, Universidad de Málaga- Residencia de Estudiantes, 2009.

Marta Pasqual, Joan Sales, la ploma contra el silenci, Barcelona, Acontravent, 2012.

Gonzalo Santonja, Los signos de la noche. De la guerra al exilio. Historia peregrina del libro republicano entre España y México, Madrid, Castalia (Literatura y Sociedad 76), 2003.

José Bergamín (1895-1983).

Gonzalo Santonja, Un poeta español en Cuba: Manuel Altolaguirre. Sueños y realidades del primer impresor del exilio, prólogo de Rafael Alberti, Barcelona, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 1995.

Gonzalo Santonja, Al otro lado del mar. Bergamín y la editorial Séneca (México, 1939-1949), Barcelona, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 1997.

Mireia Sopena, Josep Pedreira, un editor en terra de naufragis. Els Llibres de l´Ossa Menor (1949-1965), Barcelona, Proa, 2012.

Sergio Vila-Sanjuán, Pasando Página. Autores y editores en la España democrática, Barcelona, Destino (Imago Mundi 26), 2003.

Albert Forment y la Editorial Ruedo Ibérico

Logo de Ruedo Ibérico

Tradicionalmente, y por lo menos hasta finales del siglo xx, en el ámbito hispánico los grandes editores han cumplido una función de extrema importancia en el descubrimiento y difusión de valores estéticos, ideológicos y culturales en un sentido muy amplio, por lo que es muy lógico que en los últimos años la historiografía haya empezado a ocuparse de ellos como un camino para comprender los motivos de los flujos y reflujos de tendencias, así como las causas de algunas influencias interculturales.

José Janés

José Janés

Cuando Jacqueline Hurtley publicó sus pioneros y utilísimos estudios sobre uno de los editores más importantes que ha dado España (Josep Janés. El combat per la cultura, 1986, y Josep Janés, editor de literatura inglesa, 1992), puso en evidencia hasta qué punto el conocimiento detallado de las empresas, los proyectos y los fracasos de los editores españoles, sobre todo contemplados desde fuera –es decir a través de biografías o memorias–, podía proporcionar unos fundamentos de inapreciable valor para analizar la cultura literaria española en su justa medida, especialmente en el período de la dictadura franquista.

Sin embargo, si interesantes eran los trabajos de Hurtley, uno tendía a sospechar que más sugestivas todavía podían ser las trayectorias de muchos editores españoles que, a raíz del desenlace de la guerra civil española, llevaron a cabo su labor en el exilio, y cuya biografía definitiva y completa, que yo sepa, está por hacer, pese a la existencia de algunos trabajos parciales que han puesto las bases para ello. Me refiero, por ejemplo, a editores establecidos en México como Juan Grijalbo, Joaquín Díez-Canedo (el intrépido Joaquín Mortiz) o el osado

Bartomeu Costa Amic (1911-2002)

Bartomeu Costa-Amic, o bien en Argentina Antonio López Llausàs (Editorial Sudamericana) o en Chile Arturo Soria (Cruz del Sur), por poner algunos ejemplos. Además, en los casos de editores, traductores y grafistas establecidos en países hispanoamericanos, sería muy útil conocer el alcance de su contribución al desarrollo de la industria cultural argentina, chilena, venezolana o colombiana (su repercusión en México quizá sea la más analizada). Baste recordar la importancia de la creación en 1958 de la colección Piragua de Editorial Sudamericana, que pasa por ser la primera colección de bolsillo en Argentina que triunfó, y que puso al alcance del gran público autores como Graham Greene, Germán Arciniegas, Arthur Koestler o William Faulkner entre otros muchos.

En Una historia transatlántica del libro, Fernando Larraz se planteaba, entre otras no menos pertinentes, una cuestión muy interesante: “Hasta qué punto podemos hablar de editoriales del exilio republicano?, ¿de cuántas y cuáles editoriales, colecciones o libros publicados en esos años [1939-1959) puede decirse que respondieran inequívocamente a alguna de las formas de la política del exilio?”. Podrían aducirse casos como los de Era –entre muchas otras–, interesada en publicar en México libros que la censura franquista no toreraría e intentar introducirlos en España, o bien el caso de las diversas editoriales que en América publicaban obras en catalán, lengua en la que en España estaba prohibido publicar (Costa-Amic en México, El Pi de les Tres Branques en Chile…). Sin embargo, si salimos del marco geográfico que establece Larraz en su estudio y trasladamos el foco a Francia, la editorial Ruedo Ibérico es uno de los casos más emblemáticos de editorial del exilio, y, afortunadamente existe una fuente espléndida para conocer tanto el funcionamiento de esa editorial parisina, como la vida de quien la puso en pie.

José Martínez Guerricabeitia (1921-1986)

Albert Forment, que se había ocupado ya de otro exiliado insigne (Josep Renau. Història d´un fotomuntador, 1997) trazó en José Martínez: la epopeya de Ruedo ibérico (finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2000) una completa biografía del personaje, con todos sus claroscuros, rehuyendo la peligrosa tendencia a la mitificación y reconstruyendo con admirable minuciosidad una de las aventuras editoriales antifranquistas más apasionantes que se desarrollaron en Europa. Desde su creación en 1961 hasta su desaparición ya en la España democrática, Ruedo ibérico fue una de las editoriales más molestas para la dictadura franquista (¡el tábano socrático!), y José Martínez se mostró a lo largo de muchos años como un estratega político-cultural de primer orden que supo lidiar con todo tipo de problemas, entre los que no eran menores su propio carácter tempestuoso, su tendencia a embarcarse en proyectos sumamente arriesgados desde el punto de vista económico o su férrea pasión por el proceso editorial, aun a costa de su salud y de su equilibrio emocional.

A su tesón imprudente debemos el conocimiento de algunos títulos que en su día marcaron hitos en la historiografía del siglo XX, como La guerra civil española, de Hugh Thomas; El laberinto español, de Gerald Brenan;  Falange, de Stanley Payne; la primera versión del estudio de Ian Gibson sobre el asesinato de García Lorca, o la Breve historia de la guerra civil, de Gabriel Jackson, así como libros bellos e importantes en la historia de la literatura española, como los Episodios nacionales, de Gabriel Celaya; Que trata de España, de Blas de Otero, o Campo francés, de Max Aub, por poner sólo algunos ejemplos emblemáticos.

A partir de un trabajo de documentación exhaustivo, Albert Forment narra una doble epopeya: la de José Martínez Guerricabeitia y la de Ruedo ibérico (con su apéndice Cuadernos de Ruedo ibérico), dos aventuras trepidantes imposibles de deslindar, pues la identificación entre una y otra (la repercusión de los avatares personales y la evolución política de José Martínez sobre la trayectoria de Ruedo ibérico y la de las penurias económicas de la editorial sobre la salud y el ánimo del editor) fueron casi absolutas.

Martínez Guerricabeitia con Francisco Carrasquer (1915-2012)

La de José Martínez fue una pasión ejemplar, y el libro de Forment constituye una espléndida crónica de la andadura de una editorial que nació como instrumento de combate político y resistió heroicamente no sólo los embates de la censura franquista, sino que incluso supo imponerse a la paradoja de un mercado alejado y disperso entre la Península y América. Sin embargo, el autor no oculta la sangrante contradicción entre el pensamiento político del editor anarquista y la práctica a menudo implacable del empresario con sus colaboradores y empleados. Los juegos malabares (no siempre honestos) para conseguir financiar proyectos “imposibles”, los enfrentamientos con autores y distribuidores, la progresiva evolución de la identidad de Ruedo ibérico y sobre todo de sus Cuadernos y los contactos y acuerdos con editores y distribuidores franceses, españoles e italianos son quizás algunos de los aspectos mejor tratados en este libro, que, en su conjunto, agota casi por completo el tema que trata. El empleo tanto del epistolario (en particular el mantenido con Francisco Carrasquer) como de los textos escritos por el propio Martínez permiten a Forment ofrecernos una obra omnicomprensiva del tema que aborda y ofrecer al lector muy diversas perspectivas del objeto de estudio.

Quizás las páginas dedicadas a los antecedentes familiares y la infancia sean excesivas y estorben algunas reiteraciones innecesarias, pero Albert Forment cubrió (con tierra muy compacta) una laguna importante de la historia de la cultura española en el exilio.

Albert Forment, José Martínez: la epopeya de Ruedo ibérico, Barcelona, Anagrama (Argumentos 247), 2000. 696 pp.

Una primera versión más breve de este texto se publicó en Renacimiento. Revista de Literatura, núm. 27-30, dedicado a Literaturas del Exilio Republicano de 1939.

En 2008, la editorial Backlist (Grupo Planeta) estableció un convenio para crear una serie con  títulos originalmente publicados en Ruedo Ibérico, con un proyecto de tres títulos anuales con nuevos textos introductorios.

Fernando Larraz, Una historia transatlántica del libro. Relaciones editoriales entre España y América Latina (1936-1959), Gijón, Ediciones Trea /Biblioteca y Administración Cultural 224), 2010.

Fuentes sobre José Martínez Guerricabeitia y Ruedo Ibérico:

 Joan Martínez Alier, “Crítica de la Transición en los Cuadernos de Ruedo Ibérico«, sinpermiso.info, 24 de noviembre de 2011.

Éditions Ruedo Ibérico: web con muchísima información y enlaces.

Ana Rodríguez-Fischer, “Ruedo Ibérico”, en su blog, entrada del 11 de febrero de 2010.

Ruedo ibérico, radicalmente libre, documental de Francesc Ríos y Mariona Roca, con el asesoramiento histórico de Arantza Sarría y la colaboración de Marianne Brull.

María Aranzazu Sarría Brull, Cuadernos de Ruedo Ibérico (1965-1970). Exilio, cultura de oposición y memoria histórica, tesis en la Universidad de Zaragoza y Universidad de Burdeos 3, 2001.