Fernández de la Reguera, un ovillo del sector editorial barcelonés

A mediados de 1887 empieza a publicarse en Barcelona una revista humorística, La Semana Cómica, en la que coinciden los hermanos José Fernández de la Reguera y Aguilera, en calidad de director, y el pintor Gerardo Fernández de la Reguera y Aguilera (1881-1937), que publicaba caricaturas y dibujos bajo el seudónimo Areuger. La revista tuvo continuidad hasta 1894, pero por el camino ambos hermanos se prodigaron en otras facetas creativas relacionadas con el papel impreso.

José, que no llegó a concluir su estudios en Filosofía y Letras, colabora luego en Barcelona Cómica (1889-1890), pero su carrera da un salto importante cuando se vincula a la originaria sociedad en comandita de Julio Gibert y Cía, en la que participaba también Salvador Gibert, el impresor Joan Pijoan y Josep Maria Borràs de Quadras, en cuyo seno se convierte en director de la exitosa revista El Hogar y la Moda. Como consecuencia de las compras que lleva a cabo esta sociedad, en 1914 José se convierte en director ocasional de las revistas Actualidad y Actualidad Cómica.

Después de una primera ampliación de socios, en 1920 nace como sociedad anónima la Sociedad General de Publicaciones, que al año siguiente pone en marcha, como suplemento de El Hogar y la Moda, la revista Lecturas, en la que José Fernández de la Reguera figura como director. Según se explicita en el primer número (de junio de 1921):

Esta revista, Lecturas, que hoy ofrecemos al público, es el complemento obligado de El Hogar y la Moda. Ésta se ocupa con preferencia de la conservación, embellecimiento y buena marcha del hogar, así como de la higiene, de la belleza, del modo de comportarse, etc. de las personas; es decir, que El Hogar y la Moda atiende preferentemente a lo que podríamos llamar la parte material de la vida. Lecturas viene a llenar una necesidad espiritual: quiere ser el magazine de las familias y su intención es propagar la cultura literaria, dar sano y honesto esparcimiento al ánima y fomentar la afición a la buena literatura.

Consecuente con este planteamiento, en este primer número se publica la obra en un acto de Jacinto Benavente (1866-1954) La casa de la dicha y la narración «Cruz y raya» (¿?), de Víctor Català (Caterina Albert, 1869-1966), a los que en números posteriores se añadirán nombres tan conocidos como el de Concha Espina (1869-1955), así como ilustraciones de Emili Freixas, Rafael Barradas (1890-1929), Ricardo Opisso (1880-1966) y Junceda (1881-1948), entre otros. Pero, paralelamente, José Fernández de la Reguera aparecía también como director de la colección Hogar, una de las series de la Sociedad General de Publicaciones, donde se publican relatos altamente edulcorados del estilo de María: novela americana (1912), de Jorge Isaacs (1837-1895), Paddy, lo mejor a falta de un chico (1924), de Gertrude Page (1892-1972), Pared por medio (1924), de Florence L. Barclay (1862-1921) o El Mago (1928), de Guy Chantepleure (Jean Caroline Violet-Dussap, 1870-1951).

En la dirección de El Hogar y la Moda, sustituye a José Fernández de la Reguera en 1923 la periodista y narradora María Luz Morales (1889-1980), pero en 1929 aparece ya como uno de los promotores de la revista Algo (1929-1938), subtitulada «Semanario Enciclopédico y de Buen Humor», donde llama la atención la presencia de Julio Camba (1884-1962), Emili Freixas y Antoniorrobles (Antonio Joaquín Robles Soler, 1895-1983), por ejemplo. Poco antes, en 1926 la Sociedad General de Publicaciones se había escindido y de ella había nacido Hymsa, y ese mismo año José había contribuido a la creación de la editorial Mentora, iniciativa de José Zendrera Fecha (1894-1962).

Según anota Mònica Baró en su tesis sobre Juventud, editorial también vinculada a este entramado, al término de la guerra varios de los miembros del Consejo de administración de la empresa lo habían abandonado y habían dejado de residir en Barcelona; menciona los casos de Borràs de Quadras, Julio del Molino y Juli Gibert, pero también el de José Fernández de la Reguera. Se da el caso, sin embargo, de que según indica la revista Lecturas José Fernández de la Reguera murió en 1933, lo que plantea la duda de si se trata de la misma persona. En cualquier caso, unos años después, y muy vinculada a esta Sociedad General de Publicaciones, nace en los primeros años cuarenta una Editorial Reguera que sin duda ha de guardar algún tipo de relación con José Fernández de la Reguera (cuyos hijos se llamaron Luis, Carlos, Alejandro, Eduardo y Francisco), pero habrá que averiguar por qué caminos.

En lo que parece otro hilo de este mismo ovillo familiar, en 1940 aparece, con Francisco Tur y Enrique Ferrán Dibán, un Alejandro Fernández de la Reguera como creador de Dibsono Films, empresa que produjo algunas películas de animación muy conocidas en la época, como por ejemplo la serie protagonizada por Don Cleque y las películas SOS Doctor Marabú (1940), Rapto de luz (1941) o El aprendiz de brujo (1941), pero no tardó esta empresa en fusionarse y diluirse en Hispano Gráfic Films. De momento, habrá que suponer que se trata de uno de los hijos del empresario editorial y director de revistas.

El ya mencionado Gerardo Fernández de la Reguera aparece como ilustrador de la edición en la colección La Novela Chica de Los crímenes de la calle Morge, de Edgar Allan Poe, y de Patatitas por las nubes o La conquista de Venus (1924), de Adolfo Sánchez Carrere, en La Novela Corta, además de colaborar asiduamente en Buen Humor (1926) y Gracia y Justicia (1931), entre otras publicaciones periódicas, hasta su prematura y al parecer violenta muerte durante la guerra civil.

Y también cabe la posibilidad que del mismo ovillo salga el hilo que conduzca hasta el novelista Ricardo Fernández de la Reguera (1912-2000), esposo de la también escritora Susana March (1915-1990), quien a su vez publicó su novela rosa Nina (1949) en la por entonces recién creada editorial Planeta. Y vale la pena recordar que Ricardo Fernández de la Reguera, además de publicar en esta editorial desde 1950 (Cuando voy a morir; Perdimos el paraíso, 1955, Bienaventurados los que aman, 1957, Vagabundos provisionales, 1959…), actuó desde 1959 como miembro del jurado del Premio Planeta.

Fuentes:

Mònica Baró, Les edicions infantils i juvenils de l’Editorial Joventut (1923-1969), tesis doctoral presentada en el Departament de Biblioteconomia i Documentació la Universitat de Barcelona, 2005.

Manuel Llanas, L’edició a Catalunya el segle XX (fins 1939), Barcelona, Gremi d’Editors de Catalunya, 2005.

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