Antisemitismo y homofobia editorial en España: La editorial Nos

Es de la mayor importancia distinguir las diversas editoriales (y revistas) que han adoptado el término Nos para identificarse. Por un lado está, por ejemplo, la Editorial Nós fundada por el galleguista Ànxel Casal (1895-1935) en 1927, cuyo nombre completo era Nós, Publicacións Galegas e Imprenta y albergó las revistas A Nosa Terra (1907-1936), órgano de Solidaridad Galega y luego de las Irmandades da Fala, y Nós (1920-1936), dirigida por Vicente Risco (1884-1963). Por otra parte, en junio de 1940 el empresario, político y mecenas cultural galleguista Manuel Puente (1890-1970) fundó en Buenos Aires una editorial con ese mismo nombre (que en 1950 publicó As cruces de pedra na Galiza, del artista y político gallego Castelao).

Mauricio Carlavilla.

Sin embargo, existió también una Nos de muy distinto signo, creada en Madrid por un personaje bastante siniestro y conspiranoico, Mauricio Carlavilla (1896-1982), conocido también por su seudónimo: Mauricio Karl. Esta Nos (sin acento) publicó libros de título tan inequívoco como, por ejemplo, Perón (1946), del falangista Federico de Urrutia (Federico González Navarro, 1907-1988); Allá en el rancho grande. Itinerarios de la infamia (1948), del periodista ex militante de la CEDA y luego próximo a Falange Joaquín Pérez Madrigal (1898-1988), Protestantismo y comunismo (1958), del fundamentalista ultracatólico francés Auguste Nicolas (1807-1888), Sinfonía en rojo mayor (1950), de José Landowski, y los libros del propio Carlavilla Historia secreta de la Segunda República (1954), Sodomitas (1956), Anti España 1959. Autores cómplices y encubridores del comunismo (1959), etc.

Cuando en 1946 funda la editorial, Mauricio Carlavilla tenía ya un carrerón a sus espaldas como vehemente antimasón, anticomunista, antimarxista, homófobo y antidemócrata cuya primera expresión pública, tras haber participado en la Sanjurjada (1932), había sido El comunismo en España, publicado en febrero de 1932 con el seudónimo Mauricio Karl en la madrileña Imprenta Sáez Hermanos, que ese mismo año ya hacían dos reimpresiones, y en 1935 aparecía, con el título ampliado a El comunismo en España, 1931-1935 (1935), una cuarta edición publicada paradójicamente en la editorial de Juan Bautista Bergua (1892-1991), quien unos años antes, tras publicar en su propia empresa su libro Catecismo comunista. La esencia del comunismo, había intentado crear una Partido Comunista Libre. Antes, en 1934, había aparecido también en Sáez Hermanos el segundo libro de Mauricio Karl, El enemigo: marxismo, anarquismo, masonería (1934), pero la segunda parte, Asesinos de España: marxismo, anarquismo, masonería (1935), apareció de nuevo en Bergua, que parecía tener la manga muy ancha en cuanto a ideología editorial (recuérdese que durante la guerra a Bergua le salvaría de ser fusilado por los falangistas su amistad con el general Mola, de quien había publicado las memorias) y según Paul Preston de este librito se distribuyeron cien mil ejemplares a oficiales del Ejército de forma gratuita.

También en 1935 se produce su expulsión en apariencia definitiva de la policía, en la que había entrado en 1921 y que le llevó a ser destinado en Valencia (de donde se le retiró por cometer actos que socavaban el prestigio del Cuerpo), Zaragoza, Segovia, Bilbao, Madrid, Marruecos y de nuevo en la Península, donde fue acusado de abusos de autoridad y corrupción. Poco después tuvo que huir a Portugal, acusado, al parecer, de tramar con el también policía Santiago Martín Báguenas (¿?-1936), un complot para asesinar al presidente de la República Manuel Azaña.

Después de la guerra civil española, que obviamente hizo al lado de Franco ‒pero tuvo tiempo también de publicar Técnicas de la Komintern en España (Badajoz, Gráficas Cooperativas, 1937)‒, se reincorporó a la policía y fue destinado primero a Barcelona y posteriormente a Madrid, donde al parecer hizo trabajos para los servicios secretos franquistas, al tiempo que fundaba una editorial con sede ‒muy oportunamente‒ en la Avenida José Antonio (número 38)  y destinada sobre todo a publicar los textos que él mismo iba firmando con diversos seudónimos. Se estrena en 1945 con El último príncipe de Gales, de un supuesto pero no identificado Austen Lane, y los libros creados a partir de fragmentos diversos Stalin en Norteamérica (con textos de Bernard Shaw, Stuart Chase, Eleanor Roosevelt, etc.) y Sucedió en la URSS, una compilación de textos de André Gide, Serge Kostineff, Ángel Pestaña, etc., prologado por L. Ponce de León y con un epílogo de Mauricio Karl.

De 1946 es un libro muy polémico en su momento, Yo escogí la libertad. Vida privada y política de un alto funcionario soviético, firmado por el desertor ucraniano establecido en Estados Unidos Victor Kravchenko, si bien escrito por el furibundo anticomunista y biógrafo del presidente Herbert Hoover Eugene Lyons (1898-1985). El título es interesante porque sin duda sirvió de inspiración para la biografía del militar comunista Valentín González (1904-1983), popularmente conocido como El Campesino. Este último libro había aparecido inicialmente en francés, en Plon, con el título La vie et la mort en URSS, con una introducción de Julián Gorki (que se presenta también como transcriptor de los recuerdos de González) y traducido por Jean Talbot. Las primeras ediciones en español aparecieron casi simultáneamente en la editorial mexicana Avante (1951) y la argentina Bell (1951), ambas como Vida y muerte en la URSS, y rápidamente se tradujo a diversas lenguas (francés, alemán, inglés), al parecer con el apoyo activo de la CIA. Hay sin embargo algunas ediciones curiosas de este libro en que se publica con el título Yo escogí la esclavitud: una, la venezolana, en Maracay, que aparece sin fecha y con prólogo del ínclito Maurico Carlavilla (firmando con su nombre), características que comparte con otra llevada a cabo como número 106 del Boletín de Información de la Dirección General de Marruecos y Colonias de la Presidencia del Gobierno.

Todo hace suponer que se trata de ediciones piratas que surgen de la publicada por Nos, también sin fecha, y parecen responder a una práctica de manipulación y tergiversación de los textos que fue bastante frecuente durante la Guerra Fría y el franquismo. Él biógrafo e historiador falangista Maximiano García Venero (1907-1975) describió bastante bien esta práctica cuando, durante el proceso de publicación en Francia de uno de sus libros, le escribía el 6 de febrero de 1965 al editor de la editorial antifranquista Ruedo Ibérico José Martínez Guerricabeitia: «…trae a la memoria lo que se hace en España con libros de Miguel Morayta, Jesús Hernández, [Indalecio] Prieto, El Campesino y otros. Les ponen prólogos insultantes para los autores y los cargan de notas agresivas, injuriosas y calumniosas antes de lanzarlos a la venta».

Al parecer, Nos era una especialista en esta práctica, pues García Venero parece aludir también otros dos libros publicados por esta editorial: Yo, ministro de Stalin en España (1954), del ex ministro comunista Jesús Hernández Tomás (1907-1971), y Yo y Moscú (1954), del exministro socialista Indalecio Prieto (1883-1962), en ambos casos acompañados de un prólogo y abundantes notas de Carlavilla.

Con todo, quizá uno de los libros más comentados de Nos sea el muy exitoso y reiteradamente reeditado Sodomitas. Políticos, científicos, criminales, espías, etc., donde establece una estrecha interdependencia entre «el vicio sodomita» y la conspiración judeo-masónica-bolchevique antiespañola: «Tan masón era Bolívar como Riego ‒escribe‒ y todos ellos y sus seguidores obedecían a una autoridad omnipotente, al supremo y oculto poder masónico, aliado a los seculares enemigos de España: a los pueblos anglosajones». Todo el libro está plagado de pasajes absolutamente delirantes semejantes al citado, pero valga un ejemplo en el que se remonta a las fuentes de su tema: «…resulta notable que en el primer filósofo del comunismo, en el autor de La República, coincidan comunismo y sodomía […] Había de latir en Platón, como en todo pederasta, ese instinto de aniquilación de la especie humana que lleva en sí la impronta satánica de aniquilar, si no le es posible al Dios creador, a su imagen y semejanza, la especie humana».

Todo parece indicar que 1964 fue el último año en que la editorial de Carlavilla estuvo activa, pues ese año aparecieron La lucha por el poder mundial, del presidente del Russian Supreme Monarchist Council George Knupffer, y Estrella roja sobre Cuba. El asalto soviético sobre el hemisferio occidental, del exmilitante del Partido Comunusta y por aquel entonces economista supremacista Nathaniel Weyl (1910-2005), pero posteriormente aún haría alguna reedición. No obstante, Carlavilla, a quien Juan Carlos Castillón describió como «cazador de masones, comunistas y homosexuales» y Eduardo Connoly de Pernas como «un verdadero servidor de “las cloacas del Estado”», encontró pronto acomodo para sus textos en la editorial Acervo, de su amigo el falangista, ex divisionario azul y abogado y fiscal de la Audiencia de Barcelona José Antonio Llorens Borràs, quien le publicó también en las páginas de Juanpérez. Revista de Información Mundial. No deja de ser tan curioso como inquietante leer a algunos friquis de la ciencia ficción ensalzando y reivindicando la labor como antólogo de Llorens Borràs en Acervo y sus diversos tomos de la Antologia de Novelas de Anticipación; es de suponer (y de desear) que no acabe pasando lo mismo con Carlavilla.

Fuentes:

Anónimo, «Julián Mauricio Carlavilla del Barrio, 1896-1982, “Mauricio Karl desde 1932”», en Filosofía en Español, s.f.

Juan Carlos Castillón, Amos del mundo. Una historia de las conspiraciones, Barcelona, Debate, 2006.

Eduardo Connoly de Pernas, «Mauricio Carlavilla: el encanto de la conspiración», Hibris. Revista de Bibliofilia, núm. 23 (2004), pp. 4-9.

Albert Forment, José Martínez: la epopeya de Ruedo ibérico, Barcelona, Anagrama (Argumentos 247), 2000.

Paul Preston, «Una contribución catalana al mito del contubernio judeo-masónico-bolchevique», traducción de Sandra Souto Kustrín, Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea, núm. 7 (2007).

José Luis Rodríguez Jiménez, «Carlavilla, un personaje al servicio de las teorías conspirativas judeo-masónico-comunistas y de la conspiración contra la Segunda República Española», en José Antonio Ferrer Benimelli, coord.,  La masonería española: represión y exilios, Zaragoza, Centro de Estudios Históricos de la Masonería, 2010, vol. II, pp. 871-886.

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