Los libros como herramientas de bolsillo

Existe desde 2007 en Barcelona (c/ Aragó, 367) una librería especializada en literatura infantil y juvenil con vocación de espacio cultural cuyo nombre es tremendamente significativo de una determinada manera de concebir los libros y la lectura: La caixa d’Eines (“La caja de herramientas”). Existe igualmente en el Grup 62 una colección de clásicos universales (Llull, Shakespeare, Orwell, Huxley, Joan Oliver…) que toma también esa idea, Llibres de les Eines (“Libros de las herramientas”), pero a ambos casos se les puede identificar un antecedente en la colección de la editorial Laia Les Eines, que estuvo activa entre 1973 y 1983 y publicó casi un centenar de títulos.

Les Eines, una colección encuadernada en rústica con solapas y un tamaño de 20 x 13, en su primer año de existencia se dio a conocer con cinco títulos que daban cuenta de la flexibilidad en cuanto a géneros literarios y a procedencias, pero que encajaban perfectamente con la identidad crítica y combativa de la editorial Laia: el ensayo sociológico Capvespre de creences, de Antoni M. Güell, una segunda edición de La CIA: el govern invisible, de David Wise, Els drets de l’home, de E. H. Carr (1892-1982), la primera edición íntegra de la novela Els plàtans de Barcelona, de Víctor Mora (1931-2016) y Societat catalana i reforma escolar: La continuïtat d’una institució, de Joan Gay, Àngels Pascual y Rosa Quitllet.

Logo de Les Eines de Butxaca.

Más divulgación incluso tuvo la colección derivada de esta, Les Eines de Butxaca (20 x 13, en rústica, con diseños de Enric Satué), que en contra de lo que suele suceder no fue el destino de los libros de mayor éxito de la colección madre, sino que publicó sobre todo novedades y tuvo un criterio propio muy explícito (concretamente, expresado en las páginas finales de algunos títulos) desde el momento de su aparición en 1979:

Los clásicos catalanes como sugerencia permanente. Textos introducidos por los mejores especialistas de la literatura catalana actual. Herramientas para quien desee releer o estudiar los grandes hitos de nuestra cultura escrita.

Así pues, a diferencia de Les Eines, la colección de bolsillo se restringía a obras más propiamente literarias y dejaba además de lado las traducciones, aunque acogió asimismo un ensayo de tema marcadamente literario, como es el caso de la biografía de Joan Maragall escrita por Maurici Serrahima (1902-1979). Ello cabe atribuirlo, en alguna medida, al espectacular equipo que se acreditaba como «asesores» de la colección, en el que figuraban algunos profesores universitarios que han tenido notable influencia y que en algunos casos hacía tiempo que estaban vinculados a la editorial.

El más veterano, el poeta y profesor Albert Manent (1930-2014), había sido uno de los impulsores de la revista clandestina Curial (creada en la Universidad de Barcelona en 1949) y en el momento en que se puso en marcha la colección hacía tiempo ya que había publicado alguno de sus estudios literarios más recordados (La literatura catalana en debat, 1969; Josep Carner y el noucentisme, 1969, por el que había sido galardonado con el Premi Serra d’Or; La literatura catalana a l’exili, 1976…). Unos años más joven era el profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) desde 1970 Sergi Beser (1934-2010), rampante especialista en la obra de Clarín desde que presentó su tesis doctoral y que precisamente en Laia había publicado en 1972 su influyente Leopoldo Alas: teoría y crítica de la novela (en Les Eines de Butxaca dejó un espléndido y muy citado estudio preliminar a La bogeria, de Narcís Oller). Bastante más joven, Jordi Castellanos (1946-2010) era también profesor en la UAB pero no se había doctorado todavía (lo haría en 1981 con la tesis Raimon Casellas i el Modernisme, publicada dos años después por la editorial Curial en dos volúmenes), si bien tenía experiencia editorial como redactor de la Gran Enciclopèdia Catalana y como fundador de la prestigiosa revista de estudios literarios Els Marges. Completaba el grupo el también profesor en la UAB y sobre todo reconocidísimo traductor, tanto en prosa como en verso, Miquel Desclot (Miquel Creus i Muñoz, n. 1952). En esos mismos créditos, figuraba como redactor y coordinador Ignasi Riera (n. 1940), por entonces seguramente más conocido en el ámbito político que en el literario (desde 1979 y durante muchos años fue regidor de Cultura en el Ayuntamiento de Cornellà de Llobregat).

Sergi Beser.

Beser se había convertido en asesor de Laia desde el primer momento, al parecer a propuesta de Ignasi Riera, y su entendimiento con el director literario (Alfons Comín) fue muy fácil, a lo que probablemente contribuyó también la afinidad política. La elección de Beser, según ha contado quien fuera el coordinador de Les Eines de Butxaca, respondía a la necesidad de cubrir el ámbito literario:

Si bien Estela/Laia tenía bien asesorados ámbitos como la Pedagogía, la Sociología, la Psicología-Psiquiatría, el debate de ideas en el mundo de la Política –estábamos a punto de crear la revista Taula de Canvi [1976-1981]–, la literatura infantil… el sabio de Morella inyectó al programa literario de Laia espacios como la crítica literaria […] la sensibilidad por la literatura del siglo XIX […] por la República y la Guerra (In)civil, gracias a la aportación de una persona que fue fundamental para el programa de Laia: Manolo Aznar Soler [también profesor en la UAB].

Todo parece indicar que fue precisamente por el camino de las afinidades intelectuales y políticas que fue conformándose el amplio círculo de colaboradores que circulaban alrededor de Laia, en el que estaban también los periodistas y escritores Emili Teixidor (1932-2012) y Montserrat Roig (1946-1991), entre otros. Sin embargo, del mismo modo que en el antecedente directo de la editorial Laia (Nova Terra), los colaboradores no cobraban, tampoco lo hacían los de esta segunda iniciativa, como explica también Riera recurriendo a las impresiones del propio Beser:

Cuando en un homenaje en Morella, el profesor Beser hablaba de la editorial Laia, lo hacía con entusiasmo: «Cobrar no combrábamos nunca; eso no. Pero jamás en la vida me he sentido tan feliz colaborando en un catálogo editorial. Decían que los libros no eran rentables, cosa que no sucedió hasta que llegaron los expertos en contabilidad. Muchas otras editoriales, más aburridas, también tuvieron que cerrar».

Como se verá en el inventario de los títulos publicados en Les Eines de Butxaca, muchos de ellos fueron primeras ediciones (no procedentes de Eines), en algunos casos fueron reiteradamente reimpresos (y en otros es una lástima que no se hayan recuperado, aunque algún título se reeditó en Grup 62), y las fechas de edición son muy elocuentes de la trayectoria de la colección, a remolque de las dificultades insalvables a las que se enfrentó la editorial Laia y que conllevaron su desaparición definitiva en 1989.

Les Eines de butxaca:

Jacint Verdaguer, Contes extraordinaris, introducción de Miquel Desclot, 1979.

AA.VV., Dotze poetes catalans del segle XX, edición de Miquel Desclot, 1979.

Narcís Oller, La bogeria, prólogo de Sergi Beser, 1980.

Josep M. Folch i Torres, Aigua avall, edición y prólogo de Jordi Castellanos, 1980.

Serafí Pitarra (Frederic Soler), Gatades, prólogo de Xavier Fàbregas, 1980.

Josep Carner, La creació d´Eva i altres contes, prólogo de Albert Manent, 1980.

Joan Oller i Rabassa, Quan mataven pels carrers, prólogo de Joaquim Martí, 1980.

Josep M. de Sagarra, Antologia poética, edición de Vicent Andrés Estellés, 1980.

Raimon Casellas, Els sots ferestecs, edición y prólogo de Jordi Castellanos, 1980.

Josep M. de Sagarra, Paulina Buxareu, prólogo de Marina Gustà, 1980.

  1. V., Tretze poetes catalans, edición de Miquel Desclot, 1981.

Victor Català, Contes diversos, selección y prólogo de Nuria Nardi, 1981.

Gabriel Maura, Aiguaforts: proses ciutadanes, prólogo de Maria Carme Ribé, 1981.

Jordi Sarsanedas, El Martell, prólogo de Joan Triadú, 1981.

Maurici Serrahima, Vida i obra de Joan Maragall, prólogo de Jaume Lorés, 1981.

AA.VV. Contes de guerra i revolució (1936-1939) I, introducción, selección y notas de Maria Campillo, 1982.

AA.VV. Contes de guerra i revolució (1936-1939) II, introducción, selección y notas de Maria Campillo, 1982.

Sebastià Juan Arbó, Hores en blanc, prólogo de Josep Maria Balaguer, 1983.

Agustí Bartra, La vent llaura la mar. Antologia poética, introducción y selección de Llorenç Soldevila, 1984.

Josep M. Maragall, Visions i cants, introducción de Joan-Lluís Marfany, 1984.

Fuentes:

El fondo de la editorial Laia se encuentra en el Arxiu Nacional de Catalunya.

Manuel Llanas (con la colaboración de Montse Ayats), L´edició a Catalunya. El segle XX (els darrers trenta anys), Barcelona, Gremi d´Editors de Catalunya, 2007.

Ignasi Riera, «El professor Sergi Beser i editorial Laia», texto de homenaje a Sergi Beser 2010, en la web de Gices XIX (Grupo de Investigación del Cuento Español del Siglo XIX).

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El Escritor y la Crítica (Taurus)

A finales de los años sesenta, la editorial Taurus estaba sobradamente afianzada como una de las referencias en la edición de libros de Humanidades en lengua española, acaso con una mirada muy predominantemente peninsular, y en un momento de ebullición tras ponerse al frente de ella Jesús Aguirre (1934-2001) y la entrada muy poco después, por recomendación de Javier Pradera (1934-2011), del escritor y editor José María Guelbenzu (n. 1944). Una de las más originales colecciones lanzadas por el entonces en Taurus fue El Mirlo Blanco, creada por Francisco García Pavón (1919-1989), que reunía varios textos de un mismo dramaturgo, precedidos de un prólogo de presentación (generalmente, del director de la revista Primer Acto y de la colección, José Monleón) y seguidos de algunos estudios en profundidad de críticos o escritores prestigiosos. Así, tras un primer número en 1968 dedicado a Carlos Muñiz (1927-1994) (El Tintero, Solo de saxofón y Las viejas difíciles) con textos de Monleón, Antonio Buero Vallejo, Manolo Ruiz Castillo, Alfonso Sastre, Ricardo Rodríguez Buded, Francisco García Pavón, José María Rincón, y el propio Muñiz, seguirían otros con obras destacadas de Alfonso Sastre (n. 1926), Antonio Buero Vallejo (1916-2000), José Ricardo Morales (1915-2016), José Martín Recuerda (1926-2007), Miguel Mihura (1905-197), Fernando Arrabal (n. 1932), etc.

Juan Ramón Jiménez (1981-1958).

Puede advertirse cierto parentesco, en cuanto a la estructura y la idea general, entre El Mirlo Blanco y la serie El Escritor y la Crítica, dirigida inicialmente por Ricardo Gullón (1908-1991), cuya vinculación con Taurus se remontaba por lo menos a la preparación de las Conversaciones con Juan Ramón Jiménez (1958) y la publicación en Taurus de las segundas ediciones de sus ensayos Las secretas galerías de Antonio Machado (1958), con la que estrenaba otra colección muy valiosa (Cuadernos Taurus) y Galdós, novelista moderno (1960). Posteriormente se le uniría en la dirección su hijo Ricardo, quien ya en 1974 se había estrenado en Taurus como coeditor con su esposa Agnés de Teoría de la novela y luego con la publicación de su El narrador en la novela del XIX (1977).

Enmarcada en la colección Persiles, la serie El Escritor y la Crítica pretendía, en palabras del propio Gullón, reunir en un volumen monográfico: «Los artículos y ensayos más selectos dedicados a la vida y la obra de un escritor español o hispanoamericano actual, entendiendo por actual lo que tiene vigencia activa, operante para el hombre de hoy, y no sólo lo rigurosamente contemporáneo».  La intención era sobre todo dotar a estudiantes y profesores de letras de un selecto compendio de lo mejor que se había escrito sobre un determinado tema o autor, lo cual (en una época previa a internet) le permitía acceder a una serie de textos críticos valiosos cuya localización y hallazgo podían de otro modo suponer varias horas —si no días—de búsqueda y captura por bibliotecas. Naturalmente, era también un punto determinante la capacidad y el rigor de quienes elaboraban la selección, siempre firmas de reconocida autoridad en su materia (por lo general docentes en Estados Unidos) y con razón pudo escribir Darío Villanueva que fue «un instrumento que todos los amantes de la Literatura, por no decir los estudiosos o los profesionales de su enseñanza, han utilizado alguna vez».

En estos libros, perfectamente manejables y diseños de cubierta de Antonio Jiménez, tenía especial importancia también la disposición de los materiales, que muy a menudo incorporaban los primeros testimonios críticos acerca del autor o materia objeto de estudio, así como, cuando era preciso, la traducción de artículos aparecidos en revistas o formando parte de libros de difícil acceso para el lector español. Se estrenó la serie en 1973 con tres títulos que ya daban idea del grado de exigencia y la orientación en la selección: Un Benito Pérez Galdós preparado por Douglas M. Rogers (profesor en la Universidad de Texas); Antonio Machado, a cargo del propio Ricardo Gullón en colaboración con Allen W. Phillips (1922-2011), formado en la Universidad de Michigan (Ann Arbor) y posteriormente profesor en la Universidad de Texas; y Federico García Lorca, editado por Ildefonso-Manuel Gil (1912-2003), profesor de la Rutgers University y quien ya en 1934 había coincidido con Gulllón en la fundación de la revista Literatura.

Tras una nómina de autores igualmente deslumbrantes (Miguel de Unamuno, por Antonio Sánchez Barbudo, y Pío Baroja, por Javier Martínez Palacio, en 1974, y César Vallejo, por Julio Ortega, en 1975), el volumen dedicado al poeta chileno Vicente Huidobro (1893-1948) anuncia en el título la primera ampliación del campo, Vicente Huidobro y el Creaciónismo, preparado por René de Costa (Universidad de Chicago) y ese mismo año 1975 llegaría el dedicado a El Modernismo, a cargo de la profesora en la Universidad de Texas Lily Litvak (n. 1938), al que seguirían algunos otros temáticos, como el centrado en los Novelistas hispanoamericanos de hoy (Onetti, Agustín Yáñez, Carpentier, etc.), coordinado por el profesor de la Universidad de Michigan Juan Loveluck, el primero de dos volúmenes dedicados a los Novelistas españoles de postguerra, preparado por Rodolfo Cardona (Univerdidad de Washington) —del segundo se ocupó José Schraibman (también de la Universidad de Washington)—, El Simbolismo, del profesor de origen cubano José Olivio Jiménez (1926-2003), El Surrealismo, a cargo de Víctor García de la Concha, los dos volúmenes sobre La novela lírica, por Darío Villanueva, o los dedicados incluso a obras concretas de singular importancia (el Quijote, editado por George Haley, y Fortunata y Jacinta, preparado por Germán Gullón, por ejemplo). Entre los dedicados a escritores, tuvieron mucha presencia los escritores de la generación del 27 (Jorge Guillén, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Aleixandre, Cernuda…), así como los novelistas del boom y sus aledaños (Borges, Octavio Paz, Cortázar, García Márquez, Vargas Llosa…), por muy poca los anteriores al siglo XIX (sólo los dedicados a Lope de Vega. El teatro I, a cargo de Antonio Sánchez Romelano, del que no llegó a salir la previsible segunda parte, y Francisco de Quevedo, en edición de Gonzalo Sobejano).

Entre los títulos anunciados que no llegaron a publicarse resultan particularmente interesante el Teatro español contemporáneo que debía preparar Ricardo Domenech (1938-2010), quien en 1988 se había ocupado del de Ramón María del Valle-Inclán,  y un volumen dedicado al Naturalismo, del que debía hacerse cargo José María Martínez Cachero (1924-2010), quien en 1978 había preparado para Taurus la Antología crítica clariniana.

Relacionado también con Clarín es el curioso caso del volumen sobre La Regenta publicado en 1988 y preparado por Frank Duran, un volumen acerca del cual dejaba escrito Germán Gullón en «La mirada masculina y la conciencia en La Regenta»:

Es un hecho que el mejor volumen de crítica sobre la obra de Leopoldo Alas «Clarín», editado por Frank Durand, La Regenta de Leopoldo Alas, Taurus, Madrid, 1988, apenas aparece citado en las notas y trabajos sobre el autor asturiano, mientras hay una increíble ponderación del trabajo erudito, que contribuye a adelantar el conocimiento de la obra clariniana en una sola dirección. Mejor suerte ha tenido, aunque no excepcional, el tomo de Sergio Beser, Clarín y La Regenta, Barcelona, Ariel, 1982.

Dadas las fechas de publicación, es de suponer que Frank Durand ya estaría trabajando en su propia obra cuando apareció en la colección Letras e Ideas (dirigida por Francisco Rico) la de Beser, compuesta también de artículos temáticos de diversos autores, y vale la pena mencionar que en la antología crítica de Ariel aparecen dos textos de Durand («Leopoldo Alas Clarín: Coherencia entre sus ideas críticas y La Regenta» y «La caracterización en La Regenta: punto de vista y tema»), mientras que la de Taurus incorpora el texto de Beser «Espacio y objetos en La Regenta» y que sólo coincide en ambos libros un texto («Un estudio de La Regenta», de Segundo Serrano Poncela) y tres autores (Gonzalo Sobejano, además de Durand y Beser). Por otra parte, el libro de Taurus preparado por Durand recoge una selección más amplia (veinticinco textos frente a los nueve de Ariel).

Con todo, no deja de ser tampoco curioso el hecho de que en 1980 hubiera aparecido el primer volumen de un muy ambicioso proyecto dirigido por Francisco Rico, Historia y Crítica de la Literatura Española (en la editorial Crítica, descendiente directa de Ariel), pues guarda parecidos razonables con la idea de El Escritor y la Crítica.

Fuentes:

Germán Gullón, «La mirada masculina y la conciencia en La Regenta», en Antonio Vilanova, Adofo Sotelo Vázquez (eds.), Leopoldo Alas “Clarín”, Actas del Simposio Internacional : (Barcelona, abril de 2001), Barcelona, Universidad de Barcelona, 2002, pp.325-336.

Javier Huerta Calvo, «Medio siglo de gran literatura», en Antonio Largo Carballo, coord., Taurus. Cincuenta años de una editorial (1954-2004) (edición no venal), Madrid, 2004, pp. 199-233.

Pedro Rújula López, «El ensayo y los libros de ciencias sociales», en Jesús A. Martínez Martín, dir., Historia de la edición en España, 1939-1975, Madrid, Marcial Pons, 2015, pp. 783-805.

Sergio Vila-Sanjuán, Pasando página. Autores y editores en la España democrática, Barcelona, Detino (Imago Mundi 26), 2003.

Darío Villanueva, «Ricardo Gullón, crítico literario», en Javier Huerta Calvo, coord., La Escuela de Astorga: Luis Alonso Luengo, Ricardo Gullón, Leopoldo Panero, Juan Panero, Astorga, Ayuntamiento- Diputación de León, 1993, pp. 199-210.