Entregar las traducciones a tiempo (sobre Martí de Riquer)

En su célebre conferencia «Aventuras y desventuras de un editor», ahora de fácil acceso en la revista Texturas, el editor Josep Janés i Olivé (1913-1959) hacía un breve recuento de algunos problemas que había tenido con traductores a lo largo de su carrera y se detenía, con respetuosa discreción, en el caso concreto de un traductor que durante varios años tuvo pendiente de entrega una traducción importante, los cuentos de Hoffmann, que finalmente no pudo publicar:

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En mi primera época de editor, un amigo que tenía fama, merecida por cierto, de muy inteligente entre sus compañeros de universidad, me ofreció una traducción de los cuentos de Hoffmann y me pidió con gran insistencia que la anunciase como de próxima aparición. Durante más de dos años la lista de obras en preparación tuvo una línea fija: «Los Cuentos de Hoffmann, traducidos directamente del alemán por Fulano de Tal». De esta inexistente traducción el pretendido traductor obtuvo fama, ya que no provecho. Cuando en algún periódico se publicaba alguna referencia al joven ensayista, siempre se aseguraba que era el brillante traductor de Hoffmann. […] ¡Traductor de Hoffman, directamente del alemán! Los compañeros le admiraban sinceramente. Pero la traducción, la misteriosa traducción, no llegó a publicarse. […] Han pasado veinte años. Este amigo ha tenido tiempo de casarse, de tener hijos y de escribir una ponencia para un congreso internacional de abogados […] Y sobre su mesa de trabajo siguen existiendo un gran pliego de cuartillas, de aquellas cuartillas del Ateneo [Barcelonès] de antes de la guerra, que empiezan ahora a adquirir un tono amarillento.

Vale la pena añadir que, curiosamente, en la preciosa novela del bibliófilo Ramon Miquel i Planas (1874-1950), publicada originalmente en 1927 como segundo número de la colección Amor del Llibre, ya se alude a la carencia que supone el hecho de que no exista en catalán una traducción ni siquiera parcial de los cuentos de Hoffmann. Y a estas alturas y en este contexto, quizá no sea ya preciso ser tan discreto como lo fue en su momento Janés: el traductor Fulano de Tal del que se anunció reiteradamente la traducción de Els millors contes de Hoffman era Alfons Serrallach, estudiante de Derecho tras haber pasado por el colegio alemán, que en 1935 había publicado en Les Edicions de la Revista Evolució constant de les cultures. Un assaig sobre l’hora present y que, finalmente, paradojas del destino, en 1968 apareció como responsable de la traducción de algunos textos sobre Goethe incluidos en las obras completas de Thomas Mann publicadas por Plaza & Janés.

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Ramon Miquel i Planas.

Volviendo a los años treinta, el por entonces joven estudioso y, desde las páginas de La Publicitat, divulgador de la filología y de los clásicos Martí de Riquer (1914-2013) dedicó el 9 de abril de 1935 un reportaje a los Quaderns Literaris de Janés (con motivo de su primer aniversario), dentro de una serie muy interesante –que tal vez valdría la pena recuperar– que había iniciado con la editorial Barcino, y que posteriormente seguiría con Publicacions de La Revista, Biblioteca Univers, Edicions Proa, Editorial Alpha y las Monografies Mèdiques, y en la que destacaba de la labor de Janés, junto a la recuperación de obras originales en catalán y traducciones a esta lengua, la publicación de nuevos autores y de haber traducido por primera vez obras hasta entonces poco conocidas, con el siguiente balance:

Josep Janés i Olivé

Josep Janés i Olivé

En total son veinte volúmenes de Quaderns Literaris totalmente inéditos [traducidos] publicados en el transcurso de un año. Hay que confesar que pocas empresas editoriales catalanas pueden vanagloriarse en estos últimos años de una obra tan vasta dirigida al gran público. […] El criterio seleccionador de las obras es excelente, la presentación de los volúmenes esmerada. Al mismo tiempo, la colección presenta un carácter eminentemente patriótico y educador.

Al lado de las traducciones llevadas a cabo por primera vez de obras (con lo que quedaba representado un amplio abanico de la literatura universal) de Merimée, Stevenson, Tolstoi, Alfred de Vigny, Thackeray, Sterne, Stendhal, Saadi, Twain o Pushkin, Martí de Riquer menciona su propia traducción del Viatge a la lluna, de Hercule-Savinien Cyrano de Bergerac (1619-1655), que se había publicado como número 25 de esta colección, precedido de un breve prólogo, una serie de anécdotas acerca del autor y una bibliografía, y que en 2009 recuperó la editorial Adesiara en una versión revisada y completada por Jordi Raventós y con el título L’altre món.

En la publicidad incluida en la última página de la obra de Cyrano de Bergerac se presenta del siguiente modo:

Es una divertida historia que, bajo un fino y elegante humorismo, encierra la sátira más acertada y viva de los malos filósofos del siglo XVII, entre los cuales se formó Cyrano de Bergerac. El elemento maravilloso es tan sutil que a veces parece avanzarse a invenciones modernas (globos aerostáticos, electricidad, etc.). Toda esta historia está llena de una gran comicidad que mantiene vivo el interés del lector de cabo a rabo.

Sin embargo, en ese misma edición de 1934 de Viatge a la lluna se anunciaban otras traducciones asumidas por Martí de Riquer que nunca llegaron a ver la luz, y algunas de ellas siguieron anunciándose durante bastante tiempo. Es el caso, por ejemplo, de La pobra gent, de Dostoievski, que debía llevar a cabo en colaboración con Nicolau Ivanovich de Hartong. Se anuncia también en el número 25 de los Quaderns Literaris la versión de Martí de Riquer de La vida nova, de Dante Alighieri, que tampoco llegó a aparecer jamás, si bien pocos números después ésta deja de anunciarse como de próxima publicación. Y aun hay una tercera obra, que se anuncia en las últimas páginas de los Quaderns Literaris de 1936, que se supone que debía traducir Martí de Riquer, el Napoleón de Stendhal.

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Ilustrador: Fermí Altimir, autor también de la de Laia, de Salvador Espriu, como número 19 de Quaderns Literaris.

Ciertamente, la faceta de traductor de Martí de Riquer tal vez sea la menos conocida, aun cuando uno de sus primeros proyectos, siendo todavía muy joven, fue precisamente la traducción de los Diálogos de Luciano de Samosata, que aún en 2007 seguía considerando como la mejor obra cómica de los todos los tiempos y «una excelente burla de la mitología». Todavía no había cumplido los dieciocho años cuando en febrero de 1932 Riquer ya publicó en la revista Juventus una selección de los diálogos de la muerte (I y II), con comentarios al texto, y posteriormente añadió los números III a V en la entrega de la misma revista correspondiente a marzo. Unos años después, en la revista Rosa dels Vents que durante su efímera trayectoria dirigió Janés, ofreció una versión ampliada y revisada de estas mismas traducciones, que, añadidas a la de Cyrano de Bergerac, pueden presentar a un Riquer sumamente interesado por entonces en la literatura humorística, algo de lo que daría muestras también en las dos obras teatrales en catalán que se le conocen (Spinoza i els gentils y El troimf de la fonética). En cualquier caso, entre esa deriva hacia el arte dramático, el desarrollo de su interés por los estudios clásicos y, cómo no, el estallido de la guerra, nada se supo ya de esas traducciones prometidas a Janés.

Fuentes:

AA.VV., Martí de Riquer i els valors clàssics de les lletres. Vocació literària i filología en el centenari del seu naixement, Barcelona, Barcino-Institució de les Lletres Catalanes, 2014.

Coberta_RiquerValorsAntonio Rivero Taravillo, «Aventuras y desventuras de un editor», Fuego con nieve, 8 de enero de 2016.

Josep Janés i Olivé, «Aventuras y desventuras de un editor», conferencia pronunciada en la Biblioteca Central de la Diputación de Barcelona con motivo de la Exposición de la Fiesta del Libro de 1955 y publicada como anexo al Catálogo de la producción editorial barcelonesa entre el 23 de abril de 1954 y el de 1955, Barcelona, Diputación de Barcelona,1955. Reimpreso en Texturas, núm. 18 (diciembre de 2015).

Martí de Riquer, «La tasca de les editorials catalanes: Quaderns Literaris», La Publicitat, 9 de abril de 1935, p. 4.

Martí de Riquer, «El canon secreto de Martí de Riquer», El Cultural, 4 de octubre de 2007.

Ramon Miquel i Planas, El llibreter assassí de Barcelona, edición de Josep Sarret, Barcelona, Montesinos, 1991.

Max Aub y Xavier de Salas esgrimen la pluma en un duelo a primera tinta

 

 logogexelAntes de 1936, el único estreno de una obra teatral de Max Aub que se había llevado a cabo lo había sido en catalán, en una sesión en Vilafranca del Penedés en la que, junto a El casament per força de Molière, se estrenó la versión de El desconfiado prodigioso que Millàs Raurell había publicado previamente en La Revista (número de julio-diciembre de 1928) con el título El malfiat extraordinari. Manuel Aznar Soler recogió ya en 1993  el texto de Aub que se leyó antes de la representación y reprodujo incluso la página de la revista Hèlix de 8 de enero de 1930 en que anónimamente se dio cumplida noticia de esta curiosa sesión teatral. Alrededor de la revista Hèlix, que según cuenta Guillermo Díaz-Plaja “se publicaba en Vilafranca del Penadés, al cuidado de Pedro Grases y de Juan Ramón Masoliver”, se reunía “un grupo universitario constituido por Xavier de Salas, Miguel Batllori, Carlos Clavería, Ana María Saavedra, Ramón Aramón y A. Serra Baldó”, grupo cuyo “centro de trabajo era la Biblioteca de Catalunya”, y en paricular su sala cervantina. De esta sala habla también Martí de Riquer a sus biógrafas Cristina Gatell y Glòria Soler.

Max Aub

La relación de Max Aub con la cultura, la literatura y las tertulias catalanas es bastante notable, sobre todo porque a partir de 1922 Aub pasaba casi cuatro meses en Barcelona cada año y porque allí residió buena parte de la guerra y colaboró en La Vanguardia y con Malraux en el rodaje de la película L´ Espoir. Cuando tras su exilio en México regresa a España, Aub tiene un enorme interés en regresar a la Ciudad Condal, tanto para reencontrarse con algunos de sus amigos de entonces (Luys Santa Marina, José Jurado Morales) como porque allí tiene a su agente literaria (Carmen Balcells). Su obra narrativa, sus diarios, su epistolario están salpicados no sólo de referencias sólidas a la cultura catalana sino también de palabras en catalán, lo que con muy buen tino llevó a Aznar Soler a plantear en el Coloquio Internacional Max Aub contra la muerte del mañana (Universitat Autónoma de Barcelona, 12-13 de abril de 2012), la remota posibilidad de que en algún momento salgan a la luz textos aubianos escritos en esta lengua, en la que es bien sabido que era capaz de seguir una conversación y de leerla.

A la espera de ese no  imposible hallazgo, de lo que sí tenemos constancia es de su intervención en un poema relativamente bilingüe y más o menos goliardesco escrito a cuatro manos con Xavier de Salas durante la noche del 27 al 28 de marzo de 1936 en el Ateneu Barcelonés y de la que existe una copia en el archivo personal de Martí de Riquer del que Gatell y Soler se han servido para  reproducido parcialmente:

Joven Riquer, joven Riquer

Salas, el muy don Javier

Prometiome el librote

Me voy sin él, yo mi culpa

Y sin la miel

Lejos vagaré

–Madrid famoso–

quédese Antología mi lector glorioso

Yo triste, vosotros con otro tomo,

Y Adiós.

……

Que se volvió tonto de tomo y lomo

El lomo lo tomó –y se lo comió

Pero luego, ¡ay!, se le indigestó.

…Hay males menores

Que pasan –ay– volando

Otros hay ¡ay!

Que sólo desaparecen c…

…….

Se tira la merda entonces,

Y sobra y basta;

Si no lo haces, apesta

Y a la vecina molesta.

……

W.C.

SENYORES

……

En Buda y en Pest

Los retretes no son retretés!

En Pest y en Buda,

Se escriben con ´ las mujerés

(con acento la piedra ruda!)

……

Con acento y sin él

La poesía es siempre poesía

¡rosa!

El manuscrito acaba con una muy necesaria nota bene: “no estamos trompas”. No estaría mal que algún día saliera a la luz el poema completo, no por el interés literario que pudiera tener, que el pasaje publicado no permite siquiera atisbar, sino más bien como prueba fehaciente de la existencia de obra de Aub en catalán.

En el Ateneu Barcelonés se encontraba la otra gran biblioteca frecuentada por los universitarios de la ciudad. Explican las biógrafas de Riquer: “Allí conocería a gente relevante en el mundo de las letras y pasaría muchas tardes y noches leyendo en su magnífica biblioteca y discutiendo con sus amigos. En aquella época, el Ateneu Barcelonés era sobre todo el punto de encuentro para la lectura y la amistad que, para los más jóvenes, tenía la ventaja de no cerrar ni el día de Navidad”. Y reproducen una interesante cita de Jeroni Guillén Peña, empleado del Ateneu, quien explica que era “la única biblioteca importante de Cataluña, y quizá de España, donde se podía hablar, fumar y beber, e incluso comer un pan con tomate”, a lo que el biografiado añade: “todo eran ventajas: podías acudir a cualquier hora, podías fumar, podías hacer que te lustraran los zapatos y podías tomarte un chocolate. Lo único que no podías hacer era quitarte la americana.”

BE1PlaçaTeatre333143Pero aparte de la Biblioteca de Catalunya y la del Ateneu, otro lugar de encuentro frecuente de Ignacio Agustí y Martí de Riquer con Xavier de Salas y Max Aub fue la tertulia que capitaneaba el escritor falangista Luys Santa Marina y que reunía a los colaboradores de la revista Azor José Jurado Morales, Félix Ros y Max Aub. En el Lyon d´Or de la Plaza del Teatro, al final de la Rambla, que a veces parece haberse confundido con la sede de otras tertulias literarias –diurnas y más convencionales– situada en la confluencia de la Gran Vía con la Rambla Catalunya, no lejos de la universidad: el Oro del Rhin. Más o menos habituales de la tertulia de Santa Marina eran también Guillermo Díaz-Plaja, Juan Ramón Masoliver o Cecilio Benítez de Castro, José Mª de Cossío, Emili Grau Sala, Andrés Calzada, e incluso en una ocasión acudió Pedro Salinas.

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Anuncio del mismo local, reconvertido en bodega andaluza, de 1944

Durante la guerra civil, Xavier de Salas publicó en el Destino burgalés dos artículos sobre esta tertulia, firmándolos como J. Valdesantoro, en los que evita mencionar nombres propios sin duda para no referirse a Santa Marina, que por entonces estaba preso en la zona republicana, pero en 1940 los refundió y publicó en el Destino barcelonés con el título “Azor en el Lion D´Or”. Resulta muy ilustrativo este texto porque, a toro y a tiros pasados, da una explicación de la deriva de esta heterogénea tertulia: “Cada vez más, la tertulia hablaba de política, y las deserciones comenzaron; hubo roces, luego se hizo difícil la convivencia (…) será triste el recuerdo de quienes en otras horas estuvieron con nosotros y hoy es preciso olvidar. Porque la mesa quedó partida en dos. Quedó aquí la mayor y mejor parte –los muertos primero–; los otros van errantes por el mundo: Pero el espíritu de Azor quedó aquí. Espíritu español; que la aportación de los otros –los menos– fue puro episodio, que alcanzaba únicamente a lo formal, no al espíritu de aquella revista que dirigió el jefe de la Falange de Cataluña en los años heroicos”.

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Fachada del Lyon d´Or en 1933

Repasando la lista de los tertulianos y colaboradores de la revista más habituales, los que al final de la guerra civil se quedaron en España –vivos o muertos– fueron todos menos uno, un escritor al que siempre irritó muchísimo que se pusiera en duda su condición de español por el solo hecho de haber nacido en París, Max Aub.

Cubierta de la edición prologada por Mª Teresa González de Garay de Campo cerrado (Capitán Swing, 2010)

También él escribió sobre esta tertulia, y por ejemplo en la novela Las buenas intenciones (1954) la protagonista entra a tomar un café en el Lion d´Or, donde, entre los muchos hombres que la miran, se encuentran Luis Salomar discutiendo con Jorge de Bosch (trasuntos de Santa Marina y Salas respectivamente), aunque la trata ya más por extenso en el tercer capítulo de la segunda parte de Campo cerrado (1943), novela por cierto, escrita en 1939 y en la que abundan tanto los catalanismos como los diálogos en los que alterna catalán y castellano. El retrato que se hace aquí de Jorge de Bosch es demoledor: “Dícese entendido en vinos y en viandas, y no pasa de aficionado, como en todo. Llámase Bosch, de Bosch; tiene en mucho la partícula: Jorge de Bosch, distinguido, lo que se llama distinguido, como dicen las tías con sobrinas en edad de merecerlo; buena raya en el buen pantalón, leído y mejor relacionado con los Señores de Barcelona; muy dado a la juerga sorda y muy capaz, por un chisme, de vender a un amigo. Era hombre precioso para Falange, recogía el aire de la Lliga y de los Carlistas y se lo daba –gratis, eso sí– a Salomar, que sentía debilidad por la heráldica y las partículas”.

Interior del Lyon d´Or reproducido por Antonina Rodrigo en García Lorca en Cataluña.

Interior del Lyon d´Or reproducido por Antonina Rodrigo en García Lorca en Cataluña.

En una anotación de sus diarios personales hecha en Londres en 1956, donde por entonces residía Xavier de Salas como director del Instituto de España, consigna Aub que, “evidentemente a X. de S. se le ha olvidado que salió de España gracias a un salvoconducto que le di en Valencia (en la estación) como uno de los “responsables” del Museo de San Carlos, para que fuera a Alicante –donde embarcó para Burgos–. A pesar de cuanto hizo después (contra mí), volvería a hacerlo”. Es difícil no recordar entonces la dura discusión que se narra en Campo abierto entre Vicente Farnals y un comunista como consecuencia de haber facilitado a un amigo que tenía intención de pasarse al bando de los sublevados un salvoconducto para que pudiera embarcar en Alicante.

Xavier de Salas (1907-1982)

Sin duda, la de Aub y Salas fue una amistad bastante singular y con altibajos, pero que quedó muy maltrecha como consecuencia de la guerra, pero cuando por fin Max Aub pudo regresar a España, el 1 de octubre de 1972 visitó al por entonces director del Museo del Prado y asistió a una cena en su casa el 22 del mismo mes con otros diez comensales, entre ellos Pedro Laín Entralgo y Claudio de la Torre, de la que salió muy irritado, pero aun así comenta: “Nada tuve ni tengo contra Ledesma Ramos, Giménez Caballero, Luys Santamarina o Xavier de Salas –hablo de mis amigos– camisas viejas: fueron fieles. Ahora bien, una vez más, frente a los que se endosaron el uniforme contrario en vista de los resultados, hablaría y no acabaría”.

Max Aub (1903-1972)

Difícilmente, de todos modos, escribiera Aub, ni en catalán ni en ninguna otra lengua, nada más a cuatro manos con Salas después del 18 de julio de 1936, pero no es decartable por completo que con él o con algún otro universitario barcelonés (Riquer, Agustí, Masoliver…) dejara huella de su veta lúdica y se atreviera a “meter cucharada” en alguno de esos juegos literarios en catalán tan habituales en los años veinte y treinta en los que el vanguardismo más humorístico confluía con la sabrosa tradición escatológica catalana. De haber sido así, dados los vaivenes que sufrieron los papeles aubuianos, lo más probable es que esté en algún archivo catalán.

Fuentes

Ignacio Agustí, Ganas de hablar, Barcelona, Planeta (Espejo de España 3), 1974.

Max Aub, La gallina ciega. Diario español, edición de Manuel Aznar Soler, Barcelona, Alba, 1995.

Max Aub, Diarios (1939-1972), edición de Manuel Aznar Soler, Barcelona, Alba, 1995.

Max Aub, Campo cerrado, en Obras Completas, vol. II, edición de Ignacio Soldevila Durante, València, Institució Alfons el Magnànim, 2001.

Manuel Aznar Soler, ed., Max Aub y la vanguardia teatral española (Escritos sobre teatro, 1928-1938), València, Aula de Teatre de la Universitat de València, 1993.

Guillermo Díaz-Plaja, Memoria de una generación destruida (1930-1936), Sant Cugat del Vallès, Delos-Aymà (Fiel contraste 1), 1966.

Cristina Gatell y Gloria Soler, Martí de Riquer. Viure la literatura, Barcelona, La Magrana, 2008. La traducción de lo citado es mía, pero hay versión castellana de este libro: Ana Cadarso, Barcelona, RBA, 2008.

Xavier de Salas, “Azor en el Lyon d´Or”, Destino 178 (14 de diciembre de 1940).

J. Valdesantoro, “Las viñetas de Destino. Pasión y vida”, Destino, 74 (30 de julio de 1938).

J. Valdesantoro, “De nuevo el Lyon d´Or”, Destino 76 (13 de agosto de 1938).

(La revista Destino está disponible en abierto en ARCA)