Las precoces y fugaces Ediciones Nuevo Romance

Según ha documentado José Ramón López García en su excelente y probablemente definitiva obra sobre Arturo Serano Plaja (1909-1979), éste concluyó los cuentos que conformarían el volumen Del cielo y del escombro en Chile, donde intentaba sobrevivir alternando su ocupación como delineante en una sección ministerial del Gobierno chileno con colaboraciones en la prensa de ese país (Atenea, ¿Qué hubo?), pero también con colaboraciones en la prensa del exilio español en Argentina (Pensamiento español) y con trabajos de traducción para la editorial argentina Atlántida del escritor uruguayo Constancio G. Vigil, en la que colaboraban ya por entonces Rafael Dieste Carmen Muñoz Manzano, José Otero Espasandín, Lorenzo Varela o Clemente Cimorra, entre otros exiliados republicanos. Más adelante, Serrano Plaja adaptaría para el lector infantil los Viajes de Simbad el Marino para Atlántida y dirigiría para la misma editorial la colección Los Místicos.

Arturo Serrano Plaja.

Sin embargo, mientras que Fernando Larraz ya describe Del cielo y del escombro como un «libro de cuentos de notable calidad injustamente olvidado sobre la guerra y sobre la infancia», José Ramón López García caracteriza el volumen como una colección de cuentos «la mayoría ambientados en la guerra civil española y en los que ficcionaliza diversos hechos autobiográficos, como la muerte de su padre en pleno asedio de Madrid».

No puede decirse que la narrativa breve de Serrano Plaja —aunque tampoco la extensa obra ensayística— haya tenido mucha suerte editorial, y si bien alguno de sus cuentos fue reeditado e incluso traducido en los años cincuenta, caso en particular de «Don Manuel de León» incluido en Caza de la perdiz (1951) o «El capitán Javier», reproducido en la revista argelina Soleil bimestrelle en traducción de Emmanuel Roblès al año siguiente, el hecho de que Del cielo y del escombro se publicara en una editorial de vida fugaz no contribuyó precisamente a asentar la obra de Serrano Plaja.

Las Ediciones Nuevo Romance, donde apareció este volumen, se habían empezado a engendrar con el nombre ALDIA, en el que confluían los apellidos de sus principales promotores: Rafael Alberti (1909-1992), Rafael Dieste (1899-1991) y  Francisco Ayala (1906-2009), a los que enseguida se añadió Lorenzo Varela (1916-1978) —que tuvo la excelente idea de rebautizar el proyecto— y, quizás más importante, el industrial papelero de origen vasco José Iturrat, que actuó como poco menos que mecenas.

Acabado en la Imprenta López en diciembre de 1941, el primer libro que puso en circulación, presumiblemente ya en 1942, Nuevo Romance fue una obra cuya publicación en Espasa Calpe se había visto truncada por el golpe franquista y el posterior inicio de la guerra civil española, Teresa, de Rosa Chacel (1898-1994), un volumen de poco más de 250 páginas encuadernado en rústica y con una ilustración del también exiliado Luis Seoane (1910-1979) además de una imagen del icónico bisonte de las cuevas de Altamira que funcionaba como logo editorial.

En febrero de 1942 se publicaba el libro de Serrano Plaja, de características muy similares (243 páginas), y también de edición y aspecto muy similar es el tercer libro aparecido en Nuevo Romance: La luna nona y otros cuentos, del narrador cubano nacido en Galicia Lino Novás Calvo (1903-1983), un título que Cabrera Infante recuperó al escribir en la revista Vuelta la necrológica del escritor y traductor, al que cíclicamente la crítica académica dedica una atención entusiasta pero hasta la fecha quizás insuficiente para asentar su obra narrativa.

A partir de ese momento, puede intuirse que se produjeron ciertas discrepancias entre los promotores en cuanto a la línea editorial que debía tomar el proyecto, y que en los primeros volúmenes se describía en las solapas del siguiente modo:

…Por otra parte, las Ediciones Nuevo Romance nacen con un carácter definiro en cuanto se proponen, ante todo, difundir principalmente los valores actuales de nuestra cultura, que es la cultura de España y América.

Esta difusión de valores actuales, que se canalizaba a través de la distribución de la editorial Losada, se ve puesta en entredicho con los tres libros siguientes (y últimos) de los que aparecieron bajo este sello, y que además se imprimieron, a diferencia de los anteriores, en la Imprenta Patagonia. Recurriendo al epistolario de Dieste, Federico Gerhardt ha subrayado que esta nueva orientación, diseñada por Rafael Alberti con el apoyo de Francisco Ayala, no contaba con la aprobación de Dieste, y quizás algo tenga que ver con ello el hecho los cambios en el formato y la calidad del papel que entonces se produjeron, que en ambos aspectos es menor. El hecho de que el libro de Novás Calvo se acabara de imprimir en mayo de 1942 y que los siguientes lleven fecha de impresión de entre noviembre de ese año (seis meses después) y enero de 1943 no hace sino reforzar esa hipótesis.

Encuadrados en una colección llamada Libros Raros y Curiosos, que se proponía publicar «obras clásicas más famosas y citadas que conocidas y leídas, que, por una u otra causa, han sido poco editadas y resultan de difícil acceso», aparecieron tres obras y quedó una cuarta en el tintero: Una edición de La lozana andaluza, de Francisco Delicado (c. 1474- c. 1535), preparada por el exiliado republicano y prolífico traductor Javier Farias; las Guerras civiles de Granada, de Ginés Pérez de Hita (1544-1619), preparadas por Francisco Ayala, y, ya en 1943, las Obras en español de Gil Vicente (1465- ¿1536?) en edición del poeta argentino Ricardo Molinari y quedó en proyecto El viaje entretenido, de Agustín de Rojas (1572-1635).

En las solapas de los primeros libros quedó constancia de otros proyectos que no llegaron a ver la luz en las Ediciones Nuevo Romance, como es el caso de obras indeterminadas de Rafael Alberti, Francisco Ayala, Rafael Dieste, Vicente Salas Viu o Antonio Sánchez Barbudo, y el caso es que, según Ayala debido a problemas de gestión contable (atribuibles a Dieste) y de distribución (responsabilidad de Losada), el proyecto acabó por hundirse rápidamente.

Fuentes:

Federico Gerhardt, «Semblanza de Ediciones Nuevo Romance (Buenos Aires, 1941-1943)», Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) – EDI-RED, 2019.

Fernando Larraz, «Nuevo Romance, Ediciones», en Manuel Aznar Soler y José Ramón López García, eds., Diccionario biobibliográfico de los escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939, Sevilla, Renacimiento Biblioteca del Exilio, 2016, vol. 3, p. 432.

Fernando Larraz, Editores y editoriales del exilio republicano de 1939, Sevilla, Renacimiento Biblioteca del Exilio, 2018.

José Ramón López García, Vanguardia y revolución y exilio: La poesía de Arturo Serrano Plaja, Valencia, Pre-Textos-Fundación Gerardo Diego, 2008.

Biblioteca Argentina de Arte (1942-1946)

En un interesante estudio sobre la creación del canon artístico en Argentina, centrado en las líneas editoriales de Poseidón y Nueva Visión, la profesora María Amalia García establece una sugerente comparación entre 33 pintors catalans (1937), el clásico libro escrito por el creador de Poseidón, Joan Merli (1901-1995), durante su etapa barcelonesa, y el que en 1944 publicó el crítico Julio E. Payró con el título 22 pintores. Facetas del arte argentino, aparecido precisamente bajo el sello de Poseidón. Una coincidencia que, pese al evidente paralelismo de títulos, estructura y planteamiento, no me consta que fuera advertido con anterioridad.

 

Cubierta, de Josep Obiols, de 33 pintors catalans.

Escribe la profesora de la Universidad de Buenos Aires:

 Merli estaba reactivando desde el exilio argentino la maquinaria utilizada en Cataluña aunque bajo otra clave estética. Allí, además de editar revistas y realizar exposiciones, en 1937 publicó 33 pintors catalans

recuperando un grupo de artistas noucentistas en línea con los gustos asentados en el público catalán. 22 pintores y 33 pintors catalans presentan estrechas similitudes en su planteo: la selección de un conjunto de artistas

vivos, un ensayo general y apreciaciones individuales sobre cada artista y un apartado con reproducciones de obras.

La enorme influencia que la obra editorial de Joan Merli tuvo en la configuración del gusto artístico en la Argentina de la segunda mitad del siglo XX –y más concretamente en los años cuarenta y cincuenta– es hoy muy raramente puesta en cuestión, pero no suele subrayarse esa continuidad entre la labor que Merli desarrolló en los años veinte y treinta en Barcelona (mediante revistas como La mà trencada, Les arts catalanes o ART)  y la llevada a cabo en la capital argentina, centrada en las diversas colecciones de Poseidón, además de en las revistas Saber Vivir, Cabalgata y Catalunya.

Cubierta de la primera edición en español de Vida secreta de Salvador Dalí (Poseidón, 1944).

Desde el primer momento, la editorial Poseidón nace con los temas artísticos como eje vertebrador, y más específicamente la pintura y la escultura, si bien con el tiempo se abrirá también con inusitado éxito a la arquitectura. Las colecciones iniciales Historia, Todo para Todos, Aristarco, Vidas y Obras, Tratados o Críticos e Historiadores de Arte son ya indicativas de esta orientación, y en todas ellas pueden encontrarse algunos títulos de primer orden, ya sea la primera traducción de la autobiografía de Salvador Dalí en Vidas y Obras o La teoría de los colores de Goethe (que también se publicaba en español por primera vez) en Tratados.

Aun así, una de las más influyentes colecciones de Poseídón, nacida también con la editorial, fue la Biblioteca Argentina de Arte (BAA), en cuyo nombre ya se insinúa esa voluntad de establecer un cierto canon del arte válido en esos momentos (los clásicos que seguían vigentes y los creadores vivos dignos de consideración y, sobre todo, de colección).

Sebastián de Amorrortu.

Se trata de una serie de libros encuadernados en tapa dura amarilla o verde (con solo la firma del artista en cuestión), con sobrecubierta o camisa, con un formato en octavo (23 x 18 cm), que solía rondar el centenar de páginas y alrededor de una cincuentena de ilustraciones en blanco y negro, además de una,  o a veces dos, en color. La impresión, en buen papel, corría a cargo de la veterana Imprenta de Sebastián de Amorrortu e Hijos, que por esos mismos años se ocupaba también de las ediciones en lengua vasca de Ekin y que por entonces gozaba ya de un prestigio más que asentado. Aun así, el precio de venta al público, tratándose de libros de estas características, era muy razonable: 7 dólares.

Ramón (1888-1963) con el escritor argentino Francisco Muñoz Azpiri (1915-1968).

La BAA nace en 1942 con el ensayo del escritor español Ramón Gómez de la Serna dedicado a Don Francisco de Goya y Lucientes, que desde luego no es un libro cualquiera. Al genial pintor aragonés había dedicado ya Gómez de la Serna un interesante biografía en 1928 en la que lo reivindica como un ”pintor humorista”. Su aparición original en Ediciones La Nave coincidía con el centenario de la muerte del pintor, pero su éxito hizo que se reeditara en la editorial chilena Ercilla en 1940 y en Madrid en Espasa Calpe en 1950, y posteriormente se incorporaría al volumen de Biografías completas publicada en la colección  Biblioteca de Autores Modernos de Aguilar.

Los vínculos entre las series de grabados goyescos “Los caprichos” y “Los disparates” con los microrrelatos y las greguerías de Gómez de la Serna no han pasado desapercibidos a la crítica literaria, con lo que este primer volumen de la BBA resulta preñado de interés y da continuidad a los trabajos de Gómez de la Serna sobre el gran pintor aragonés.

Simultáneamente al nacimiento de la colección, se publicaron los cuatro títulos de Ana María Berry (1887-1947) de la sección Biblioteca Argentina de Arte Religioso, todos ellos en 1942 y finalmente comercializados también en una caja (Infancia de Jesús a través del Arte, Vida pública de Jesús a través del arte, Pasión, muerte y resurrección de Jesús a través del arte y Leyendas de las vidas de los santos). A Ana María Berry ese mismo año le publicaba Losada el volumen de literatura infantil Las aventuras de Celendín y otros cuentos, ilustrado por Manuel Ángeles Ortiz (1895-1984), quien en los años veinte había formado parte de la conocida como Segunda Escuela de París (Emili Grau-Sala, Hernando Viñes, Francisco Bores, Orlando Pelayo…).

Cubierta del volumen dedicado a Vermeer.

En los dos primeros años alternan como protagonistas de la BAA artistas como Bruegel el Viejo (a cargo de Ana M. Berry), Aristide Maillol (por Julio E. Payró), Toulouse Lautrec, Monet y Auguste Rodin (los tres a cargo de Julio Rinaldini, que se convierte en el escritor más representado) con algunos de los más reconocidos españoles, caso del pintor barroco Juan de Valdés Leal (por Pedro Massa), además del ya mencionado de Goya.

Interior del Manuel Ángeles Ortiz.

Sin embargo, pronto se incorpora también a artistas argentinos vivos, y ya en en número 12 de la colección, Julio E. Payró –que junto a Rimaldini es el autor más habitual– publica un volumen dedicado a Alfredo Guttero (1943) y el propio Joan Merli escribe el dedicado a Juan del Prete (1946); el arco se ampliará a otros artistas americanos, como el uruguayo Joaquín Torres-García (a cargo de Claude Schaeffer, en 1945). Tal como lo resume  María Amalia García en otro artículo dedicado a la impronta de  Merli en el arte argentino:

Considerando los primeros cuarenta números editados de 1942 1 1946, observamos que el 30 % ha sido dedicado al arte latinoamericano en la recuperación de los siguientes artistas: Guttero, Fader [a cargo del galaico-argentino José González Carbalho, autor de Idioma y poesía gallega, publicado por el Centro Gallego de Buenos Aires en 1953], Figari [Carlos A. Herrera McLean], Lorenzo Domínguez [por Jorge Romero Brest], Torres-García, Emilio Pettoruti [por Julio E. Payró], Gómez Cornet [por Romualdo Brughetti], Larco [quien a su vez escribe para la colección el volumen dedicado a Piero de la Francesca y es estudiado por Geo Dorival], Juan del Prete y Lucio Fontana [por Juan Locchi].

Interior del Juan del Prete.

Muchos de los autores de estos estudios habían acompañado a Merli en aventuras anteriores, como Saber Vivir o Cabalgata, con los que en cierto sentido puede decirse que formaba grupo. Es notable,  junto a la prestigiosos críticos de arte argentinos, la presencia de escritores españoles exiliados a raíz del desenlace de la guerra civil, como es el caso, particularmente, de Luis Seoane (Jules Pascin, en 1945), Lorenzo Varela (Murillo, 1946) o Arturo Serrano Plaja, quien además de ocuparse del volumen dedicado a El Greco, es autor del Manuel Ángeles Ortiz (artista ya mencionado en relación al libro infantil de Ana Berry), que se cierra con un poema del poeta y pintor, por entonces aún afincado en Argentina, Rafael Alberti.

Cubierta del Juan del Prete.

Al igual que hiciera en Barcelona, pues, Merli encabezó un movimiento destinado a orientar el coleccionismo de arte en Buenos Aires, situando en primer plano, mediante colecciones alejadas del lujo y la exuberancia pero de presentación muy digna, a aquellos artistas que le parecían dignos de atención, pero no con un criterio excesivamente personal, sino dejándose asesorar por los mejores conocedores del ambiente cultural argentino. La irrupción del abstracto, sin embargo, añadido a la crisis del sector editorial argentino de finales de los años cuarenta, hizo que esta iniciativa no tuviera mayor continuidad.

Interior del Jules Pascin.

Fuentes:

Xose Luis Axeitos, “Cabalgata, outra publicación do exilio galego”, en Rosario Álvarez y Dolores Vilavedra Fernández, eds., Cinguidos por unha arela común: homenaxe ó profesor Xesús Alonso Montero, Universidad de Santiago de Compostela, 1999, vol. 2, pp. 153-159.

María Amalia García, “Poseidón y Nueva Visión o cómo leer las artes plásticas en la Argentina a través de los proyectos editoriales”, XXVI Coloquios CBHA, pp.166-175.

María Amalia García,   “El señor de las imágenes. Joan Merli y las publicaciones de artes plásticas en Argentina en los 40”, en Patricia Atundo, ed., Arte en Revista. Publicaciones Culturales en la Argentina, 1900-1950, Rosario, Beatriz Viterbo, 2008, pp. 167-195.

El editor Joan Merli y el exilio republicano gallego en Buenos Aires

Joan Merli

Joan Merli

Casi desde su misma llegada a Buenos Aires, como consecuencia del resultado de la guerra civil, Joan Merli (1901-1995), que había desarrollado una interesante labor como editor de revistas de arte Barcelona, entró en contacto con destacados miembros del exilio cultural gallego con los que impulsó diversas iniciativas.

Quizá el primero cronológicamente sea una revista muy atractiva y poco conocida –salvo para los expertos en Ramón Gómez de la Serna–, Saber Vivir, de la que existe una colección completa (116 números) en la Fundación Espigas de Buenos Aires.

En 1939, el diplomático y gourmet chileno José Eyzaguirre Herzl, casado con Juana del Carril, había ideado una lujosa revista de tema gastronómico en colaboración con el escultor Alberto Lagos. Pronto reclutaron para tal proyecto a una joven periodista y editora, Carmen Valdés, quien no veía del todo clara la idea. Con la entrada de Joan Merli en tal iniciativa, la idea derivó hacia una revista con un abanico más amplio de temas, y si el editor catalán se convirtió en director artístico, se reclutó a Celestino Rosas para que se ocupara de la publicidad y un personaje tan enigmático y fascinante como el gallego Álvaro de las Casas (1901-1950) en calidad de director literario.

Álvaro de las Casas/Alvaro das Casas.

Del dramaturgo y escritor bilingüe Álvaro de las Casas resulta particularmente curiosa su ambigua trayectoria política, que le llevó de militar en el Partido Galeguista y fundar los primeros grupos de Ultreya (organización similar a los boy scouts que tomaba como modelo la catalana Palestra de Josep Maria Batista i Roca), a crear en 1933 una efímera Vangarda Nazionalista (independentista de derechas) que tuvo como medio de expresión el único número de la revista Mais. Tanto el cierto sesgo paramilitar de Utreya como la elección del nombre asignado a la nueva formación dan ya idea de una cierta tendencia ideológica.

Sin embargo, Saber Vivir, que  no estaba marcado por una línea ideológica muy marcada, se ha considerado a veces como un equivalente de la revista Sur pero  más decantada a las artes plásticas que por la literatura. Quizá la tradición política diversa a la que pertenecían sus colaboradores ha creado cierta confusión. Patricia Antundo ha descrito ideológicamente esta vistosa y profusamente ilustrada publicación de 35 x 17 cm y 64 páginas en los siguientes términos:

Revista de cultura e interesse geral, de apresentaçao cuidadosa e elegante, buscaba pôr ao alcance de un publico educado notas que o mantivessen actualizado en diversas áreas –arte, literatura, arquitetura, história, estética, fotografia, moda, eventos sociais e receitas da boa cozina– mas sem realizar maiores esforços em leituras mais comprometidas ideológicamente, embora a maioria dos colaboradores atuasse proficcionalmente de forma mnais engajada em outros meios.

 

María Amalia García ha dividio la procedencia de los principales colaboradores de Saber Vivir en dos grandes categorías: los procedentes de la revista Sur y el periódico La Nación (Jorge Luis Borges, Nora Borges, Manuel Mújica Laínez, Amado Alonso) y los llegados a Buenos Aires como consecuencia de la guerra civil española, entre los que a su vez pueden distinguirse un relativamente nutrido grupo de catalanes (Xavier Benguerel, Joan Oliver, Domènec Guansé, Manuel Valldeperas, Cèsar August Jordana y Jaume Pahissa entre los escritores, y Andreu Dameson y Francesc Fábregas Pujadas entre los ilustradores) y otro de intelectuales gallegos muy notables (Luis Seoane, Arturo Cuadrado, Lorenzo Varela, Otero Espasandín, Rafael Dieste).

Página interior de Saber Vivir.

No duró mucho tiempo Merli al frente del departamento artístico de Saber Vivir, y a partir del número 29 (enero de 1942), coincidiendo con la fundación de su propia editorial (Poseidón), deja esa tarea en manos de otro catalán singular y poco conocido, el caricaturista Andreu (o Andrés) Dameson (1897-1968), que venía colaborando en la revista desde su primer número.

Dameson se había estrenado como dibujante profesional en la revista satírica comarcal El Xàfec. En 1923, embarcado como polizonte y dejando atrás una novia con expectativas de boda  y el servicio militar por cumplir, había hecho una primera estancia de un año en Buenos Aires, donde colaboró en La Acción, La Unión y el Diario del Plata. Sin embargo, fue a su regreso a Barcelona, y través de las revistas de López-Lausàs L´Esquella de la Torratxa y La campana de Gracia. como en los años veinte se haría un nombre en la profesión. En 1927 hizo un segundo viaje a la capital argentina, durante el cual publicó sus dibujos en La República, La Nación y El Hogar, además de ejercer de director artístico de la revista Atlántida, pero regresó a Barcelona poco después de proclamarse la República.

Una de las caricaturas más famosas de Dameson.

A su regreso a Buenos Aires al término de la guerra civil, se convirtió en uno de los pilares del Centre Català de Buenos Aires, así como en uno de los más notables colaboradores de las revistas del exilio catalán Ressorgiment y Catalunya (que en 1947 pasaría a dirigir Joan Merli), además de reemprender sus colaboraciones periodísticas y codirgir con Borges Los Anales de Buenos Aires, hasta que en 1951 se convirtió en jefe del Departamento de Publicaciones Técnicas del Ministerio de Educación.

Respecto al contingente de escritores y artistas plásticos gallegos que durante los primeros años de la segunda guerra mundial colaboraron en Saber Vivir, se trataba más o menos del mismo que por esas mismas fechas pondría en pie las excepcionales revistas De mar a mar (1942-1943), Correo Literario (noviembre de 1943- septiembre de 1945) y, en colaboración con Joan Merli, para quien muchos de ellos habían trabajado en Poseidón, Cabalgata (1946-1948). Y también de los que se ocupaban de la Editorial Nova, nacida precisamente en 1942.

Luis Seoane (1910-1979).

De Cabalgata (50 x 32 cm; 24 pp.), cuya sección “Mundo editorial” resulta muy útil, se ocupaban Varela como director, Luis Seoane como director artístico y Merli como editor (tarea que compagina con la de director de Poseidón), y en sus páginas se encuentran firmas del calibre de Guillermo de Torre, Francisco Ayala, Arturo Serrano-Plaja, Eduardo Mallea, Ernesto Sabato, José Herrera Petere o Rafael Alberti, junto a la del editor del Fondo de Cultura económica Arnaldo Orfila Reynal.

Del 1 de junio de 1946 es el número 0 de Cabalgata (no venal) con el subtítulo  “Quincenario popular, espectáculos, literatura, noticias, ciencias, artes”, y su trayectoria corre paralela a las colaboraciones de algunos de estos artistas gallegos en Poseidón. Seoane, por ejemplo, hizo los 35 dibujos del Renacimiento (1945)  de Arturo de Gobineau que Merli publicó la colección Laberinto e ilustró también una edición de Los sueños de Quevedo aparecida ese mismo 1945.

Enorme interés también tiene la presencia en Cabalgata de los diseñadores Adolfo Pastor y, sobre todo, de Atilio Rossi, estrechamente vinculado también a las iniciativas editoriales de los exiliados gallegos con los que había coincidido ya en De mar a mar como maquetista (o diagramador) y en Saber Vivir. Rossi debía su fama a la creación de la vanguardista Revista di estetica e tenica grafica (1933-1939), aunque en Argentina era más conocido como crítico de la sección de arte en la revista Sur y como excelente tipógrafo y diseñador gráfico, lo que le llevaría a convertirse, con Gonzalo Losada y Guillermo de Torre, en uno de los puntales de Losada.

Interior del célebre libro de Rossi (1909-1994) “Buenos Aires en tinta china”, con prólogo de Borges y poemas de Alberti (Losada, 1951).

Joan Merli creó Poseidón con un amplio bagaje en el ámbito de las publicaciones periódicas de temas artísticos y culturales que arrancaba ya en su Barcelona natal, pero no hay duda de que los contactos que estableció en esos primeros años en Buenos Aires, y en particular con los artistas gallegos, contribuyeron de un modo decisivo a que Poseidón se convirtiera en una de las editoriales argentinas que más influencia ejerció en el panorama artístico argentino en la segunda mitad del siglo XX.

Catálogo de Poseidón ilustrado por Fábregas Pujadas.

Catálogo de Poseidón ilustrado por Fábregas Pujadas.

 Fuentes

Xose Luis Axeitos, “Cabalgata, outra publicación do exilio galego”, en Rosario Álvarez y Dolores Vilavedra Fernández, eds., Cinguidos por unha arela común: homenaxe ó profesor Xesús Alonso Montero, Universidad de Santiago de Compostela, 1999, vol. 2, pp. 153-159.

Patricia Antundo, Mario de Andrade e a Argentina: um país e sua produçâo cultural como espaço de reflexâo, Editora da Universidade de Sào Paulo, 2004.

Teresa Férriz, “De mar a mar. La cultura española en la Argentina de los años cuarenta”, Scriptura (Lleida), núm. 8/9 (1992), pp. 341-357.

María Amalia García,   “El señor de las imágenes. Joan Merli y las publicaciones de artes plásticas en Argentina en los 40”, en Patricia Atundo, ed., Arte en Revista. Publicaciones Culturales en la Argentina, 1900-1950, Rosario, Beatriz Viterbo, 2008, pp. 167-195.

María Amalia García, “Poseidón y Nueva Visión o cómo leer las artes plásticas en la Argentina a través de los proyectos editoriales“, en XXVI Congreso del Comité Brasileiro de História del Arte, 206.

Jerónimo Ledesma, “Política en la sombra“, reelaboración de una ponencia leída el 19 de agosto de 2004 en el IV Congreso Internacional de Teoría y Crítica Literaria en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad de Rosario.

José Ramón López García, “Amistad a largo plazo: el epistolario entre Arturo Serrano Plaka-Claude Broch y Rafael Dieste-Carmen Muñoz Manzano (1940-1951)”, en Manuel Aznar Soler. Ed., Escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939, Sevilla, Gexel-Renacimiento (Bibllioteca del Exilio Anejos IX), 2006, pp. 627-646.

Ana Martínez García, “El final de la impronta editorial española en Argentina a través de la revista Cabalgata (1946-1948)”, en Manuel Aznar Soler y José Ramón López García, El exilio republicano de 1939 y la segunda generación, Sevilla, Gexel-Renacimiento (Biblioteca del Exilio Anejos XV), 2011, p.. 967-974.

Lluis Solà i Dachs i Jaume Capdevila, Andreu Dameson. Geni de la caricatura, Barcelona, Fundació Josep Irla, 2011.

Emilia de Zulueta, Españoles en la Argentina: el exilio de 1936, Buenos Aires, Atril, 1999.

Nova, ejemplo de edición gallega en Buenos Aires

La Editorial Nova nace en Buenos Aires en 1942 por iniciativa de Arturo Cuadrado Moure (1904-1998) y Luis Seoane (1910-1979), dos amigos gallegos con una larga experiencia en el mundo del libro. Surge asociada a la Imprenta López (de la calle Perú, 666), que por aquellos años se ocupaba también del grueso de las ediciones de la editorial Emecé, de donde procedían ambos.

Arturo Cuadrado había entrado en el mundo de la letra impresa asociado con Xohán Xesús González (1895-1936) mediante la fundación en 1927 de la barraca-librería Niké (en la compostelana rúa Calderería), especializada en literatura marxista y caracterizada por el hecho de que los clientes pagaban por cada libro lo que considerasen que éste valía. Punto de reunión de escritores y artistas que con el tiempo cobrarían importancia en la cultura gallega (Feliciano Rolán, Anxel Fole, Eugenio Granell, etc.), allí se inició Cuadrado en la edición de libros, así como, con Anxel Fole (1903-1986) y Luis Seoane (1910-1979), en la  revista de poesía Resol. Hojilla volandera del Pueblo (primera etapa: mayo de 1932-1936), que se distribuía gratuitamente por Santiago de Compostela. Durante la guerra amplió su experiencia en el mundo de la letra impresa con colaboraciones en diversas cabeceras (la barcelonesa Nova Galizia, El combatiente del Este) y con la publicación de su poemario Aviones (Valencia, Edicones Resol, 1937; muy raro).

Arturo Cuadrado

Por su parte, Seoane se había iniciado como ilustrador de revistas y libros en compañía de Cuadrado y se había dado a conocer en la galería Amigos del Arte de Santiago de Compostela, antes de exiliarse, vía Francia, a su natal Buenos Aires.

Desde el momento del reencuentro de Cuadrado y Seoane en Buenos Aires, se suceden las empresas conjuntas de estos dos activistas culturales. Cuando Mariano Medina del Río y Carlos Menéndez Braun fundan Emecé (1939), cuentan con Seoane y Cuadrado como directores de algunas colecciones (Dorna y Hórreo), además de diseñar Seoane muchísimas cubiertas e interiores de libros. En las páginas de la revista fundada por de Artruro Serrano Plaja y Lorenzo Varela De mar a mar (diciembre de 1942-junio de 1943) aparecen tanto ilustraciones de Seoane como textos de crítica literaria y artística de Arturo Cuadrado, aunque esta revista es recordada sobre todo por haber publicado en su numero inicial “De cómo vino al mundo Félix Muriel”, germen de la obra maestra que escribiría Rafael Dieste (1899-1981) a instancias precisamente de Luis Seoane. Con Lorenzo Varela (1916-1978) forman el trío fundador y director de Correo Literario (15 de noviembre de 1943- 1 de septiembre de 1945), donde coinciden las firmas de Picasso, Rafael Alberti, León Felipe, Arturo Souto y Rafael Dieste con las de Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges o Pablo Neruda, entre otros muchos, y en cuyo número del 15 de agosto de 1944 publicará Julio Cortázar uno de sus primeros relatos (“Bruja”). Posteriormente aún crearían otros interesantes proyectos, como la prestigiosísima revista Cabalgata (1946-1948), para la que cuentan con el apoyo del editor catalán Joan Merli (1901-1995) y en la que publican por ejemplo a Gómez de la Serna, Alfonso Reyes, Corpus Barga y Américo Castro, o las exquisitas Ediciones Botella al Mar (creada en 1946 y donde en 1948 apareció la primera obra literaria de Seoane, Tres hojas de ruda y un ajo verde o las narraciones de un vagabundo, con prólogo de Varela; aún hoy sigue en activo con Alejandrina Devéscovi al mando) y Ediciones Hombre al Agua.

La editorial Nova nace cuando Seoane y Cuadrado abandonan al unísomo la editorial Emecé, y se inscribe en un proyecto amplio y compartido de divulgación de la cultura gallega que ya había tenido su primera expresión importante en las colecciones creadas en el seno de Emecé, y que progresivamente va abriéndose a un amplio espectro de la literatura hispánica, y particularmente argentina. Sin embargo, lo que caracteriza esta empresa, como casi todo lo que toca Seoane, y lo que al mismo tiempo le da un valor añadido que la distingue, es el cuidado puesto en el libro como objeto, la búsqueda de la belleza más allá del texto (sobrecubiertas ilustradas, maquetas esmeradas, viñetas decorativas, grabados, láminas…), y tratándose de un artista como Seoane suele encontrarla. De hecho, Nova constituye en cierto modo un cruce de caminos entre españoles e hispanoamericamos, pero también entre escritores y todo tipo de valiosos artistas gráficos (pintores, diseñadores, grabadores, etc.).

De izquierda a derecha, Isaac Díaz Pardo, Luis Seoane y Eduardo Blanco Amor en Buenos Aires.

Por otra parte, Nova sale a la luz con una estructura de colecciones muy meditada, que poco a poco va ampliándose para abarcar desde la poesía hasta el ensayo (Vida del Espíritu, con Keirkegaard, Heidegger y Husserl entre otros autores insignes; El Árbol de la Ciencia, La Marcha del Progreso, Imaginación, Biblioteca Histórica, Grandes Vidas, donde en 1947 apareció el volumen que el periodista y escritor español Clemente Cimorra dedicó a Galdós…).

La primera de las colecciones en aparecer es Pomba (que luego españolizó su nombre, Paloma), dirigida por Cuadrado, que tenía unas características formales que la hacían clara heredera de Dorna (dedicada a la poesía y a la narrativa y con una maqueta muy sobria y elegante). Como su predecesora, solía incluir ilustraciones de Seoane. Allí aparecen Aprendizaje de la soledad  (1943), del escritor y cineasta argentino Ulyses Petit de Murat (1907-1983), Versos de guerra y paz, (1945), del exiliado español Arturo Serrano Plaja (quien en 1943 había traducido a Balzac para Nova), Los peces turbados (1945), que Arturo Cuadrado firma como Venancio Viera, La cabellera oscura (1945), de la escritora uruguaya Clara Silva (1902-1976), precedido de un prólogo del crítico y editor Guillermo de Torre,  Maretazos (1945), del poeta santanderino Jesús Cancio, por entonces en cárceles franquistas, prologado por Cipriano de Rivas Cherif y reproducciones de cuadros originales de José Gutiérrez Solana, El viento en la bandera (1945), del escritor y crítico de arte argentino Cayetano Córova Iturburu, Anillo de sal (1946), del poeta argentino Vicente Barbieri (1903-1956), Playa sola 1946), el primer poemario del argentino Alberto Girri (1919-1991), precedido de un estudio introductorio de Lorenzo Varela…

 

En la colección Mar Dulce, dedicada muy principalmente a temas americanos, destaca la edición de Luis M. Beudizzone de El libro de los Mayas. Popol Vuh o el libro del consejo (1944), y se publican en ella, por ejemplo, Las Calaveras y Otros grabados (1943), del artista mexicano José Guadaluope Posada (1852-1913), creador de la muy célebre Catrina, Amazonia. Leyendas Nángatú (1943), Leyendas de Tucumán (1944), profusamente ilustradas por Seoane, Juan Moreira (1886) (1944), de Gutiérrez Podestá, Los caudillos del años veinte (1944), compendio de biografías seleccionadas por Emma Felce y León Benarós, El alejaidinho Antonio Francisco Lisboa (1944), del escritor brasileño Newton Freitas, Mates burilados. Arte vernacular peruano (1945), de José Sabogal, Pancho Fierro. Estampas del pintor peruano (1945), también de Sabogal, Garibaldi en América (1946), de Newton Freitas (1909-1996) o Fausto. Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo en la representación de esta ópera (1946), de Estanislao del Campo (1834-1888) y prologado por Jorge Luis Borges… Pese a tratarse de libros de ilustradores o profusamente ilustrados, la colección (en un formato de 20 x 12) mantenía una identidad muy firme gracias a la encuadernación y al diseño de las sobrecubiertas obra de Seoane, que se cuentan entre sus mejores y más eficaces diseños para Nova y que dotaba a la colección de una imagen muy reconocible.

Otra colección muy destacable es Camino de Santiago, dirigida al alimón por Cuadrado y Seoane, que estaba destinada a los grandes temas y autores de la cultura gallega, y en ella aparecieron obras de Concepción Arenal (Cuadros de la guerra, 1943), Rodríguez del Padrón (una antología con ilustraciones de Manuel Colmeiro en 1943), Martín Sarmiento (Estudio sobre el origen y la formación de la lengua gallega, 1943), Jesús Rodríguez López (Supresticiones de Galicia y preocupaciones vulgares, 1943),  Manuel Murguía (Don Diego Gelmírez, 1943)…

Sin embargo, la primera edición de Historias e invenciones de Félix Muriel bastaría para reservar un lugar de honor a la colección Camino de Santiago y a Nova en la historia editorial. En el mítico café Tortoni se reunía en tertulia una amalgama de escritores y artistas gallegos y argentinos, entre ellos Seoane, Varela, Colmeiro, Julio Cortázar, Ernesto Sábato,  y también los médicos Xosé Núñez Búa, Gumersindo Sánchez Guisande, así como Rafael Dieste, que por aquel entonces era director editorial de la Editorial Atlántida. Luis Soane, que como se ha mencionado ya acababa de publicar a Dieste en De mar a mar en diciembre de 1942 “De cómo vino al mundo Félix Muriel”, y que en el seno de Emecé le había publicado la reedición del poemario Rojo farol amante (1940) para la colección Dorna, le solicitó algún libro de relatos que pudiera entregar en el plazo de tan sólo dos meses. Así lo contó la esposa de Dieste, Carmen Muñoz: “Necesitamos un libro tuyo para una colección de narraciones que vamos a iniciar. El plazo de entrega es de dos meses”. Pese a las risas que despertó entre los contertulios esta disparatada premura, de ello saldría, aquel mismo mes de junio, uno de los mejores libros de cuentos de la literatura española como quinto número de la colección, con once dibujos a toda página de Luis Seoane.

 

El proceso de creación fue bastante singular, además, pues al término de su jornada laboral en Atlántida Dieste dictaba a su esposa el relato que leería el sábado en el Tortoni, y progresivamente el libro fue completándose. Acaso por la cercanía de la publicación en la revista, esta primera edición no incorporó el relato germinal (“De cómo vino al mundo Félix Muriel”), como tampoco lo hizo la de Alianza de 1974, sino que lo incorporó al libro por primera vez Estelle Irizarry en su edición para Cátedra.

Siempre de izquierda a derecha: de pie, el científico y escritor Xosé Otero Espasandín (1900-1987), Rafael Dieste, el doctor Antonio Baltar y Luis Seoane; sentadas, Mireya Dieste, Carmen Muñoz y Maruxa Fernández. Buenos Aires, 1943. Fotografía procedente de la publicación galleguista A Nosa Terra.

El profesor Juan Rodríguez escribió acerca de la rocambolesca historia de esa primera edición del libro:

Ilustrado por el propio Seoane, fue

Rafael Dieste.

generosamente reseñado por los compañeros de exilio republicano y prácticamente ignorado por la crítica argentina; tan solo a partir de su publicación en España fue ampliamente reconocido como una de las obras maestras de la literatura en lengua española del siglo XX.

 

Fuentes:

Daniel Domínguez, “Un maravillado mirar”, Escuela de los domingos, 18 de septiembre de 2011.

Daniel Domínguez, “Cuando fuimos Félix Muriel”, Escuela de los domingos, 15 de octubre de 2011.

Noemí de Haro García, Grabadores contra el franquismo, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2010.

Estelle Irizarry

Estelle Irizarry, Introducción a Rafael Dieste, Historias e invenciones de Félix Muriel, Madrid, Cátedra (Letras Hispánicas 233), 1985.

Antonio Lago Carvallo y Nicanor Gómez Villegas, eds., Un viaje de ida y vuelta. La edición española e iberoamericana. (1936-1975), Madrid, Siruela (El Ojo del Tiempo 9), 2006.

César Antonio Molina, Medio siglo de prensa literaria española (1900-1950), Madrid, Ediciones Endymion (Textos Universitarios), 1990.

Juan Rodríguez, “Historias e invenciones de Félix Muriel, de Rafael Dieste”, Quimera, 252 (enero de 2005), pp. 35-37.

Salvador Rodríguez, “Los gallegos del boom. Artistas e intelectuales de Galicia tuvieron un papel decisivo en la eclosión literaria latinoamericana“, Grupo Li Po, 21 de marzo de 2013.

Graciana Vázquez Villanueva, “Política de Lectura y política editorial como programa político de los republicanos españoles en Buenos Aires (1936-1950). El caso de Luis Seoane”.