Moulines, un librero y editor excepcional

Al término de la guerra civil española, Venezuela fue país de acogida de muchos refugiados republicanos víctimas de la guerra civil española, entre los que suelen destacarse sobre todo a una pléyade de científicos: Manuel Corachán (1881-1942), que fundó en la Universidad de Caracas el Instituto de Cirugía Experimental; August Pi i Sunyer (1879-1965), que impartió diversas materias en la Universidad Central y dirigió el mencionado Instituto de Medicina Experimental; Rossend Carrasco i Formiguera (1892-1990), profesor de fisiología sucesivamente en las universidades de Los Andes (Mérida), Maracay y Central de Caracas; el valeroso Antoni Peyrí (1889-1973), que dirigió la leprosería Isla de Providencia de Maracaibo, o el geógrafo Pau Vila i Vinarès (1881-1980), que desarrolló una ingente y fructífera labor docente, y a éstos podrían añadirse muchos otros. Sin embargo, también hubo entre los exiliados republicanos que fueron a parar a Venezuela alguna gente del libro importante, como es el caso del librero y editor Linus (o Lino) Moulines Gascons (1913-2000).

Pere Pagès i Elies (Victor Alba).

Su compañero de militancia en el BOC (Bloc Obrer i Camperol) Víctor Alba describe de un brochazo al Moulines de principios de los años treinta, en Barcelona, «despechugado y con sandalias», y lo recuerda como quien le descubrió un restaurante de la calle Sitjà donde por 1,25 pesetas diarias los estudiantes podían hacer una comida a mediodía y tomarse un café con leche como cena. Moulines había llegado a Barcelona en 1933 procedente de su Anglès (Girona) natal –tras un breve paso por Terrassa, donde trabajó en la industria textil– con el propósito de presentarse a una oposición convocada por el SMC (Sindicat de Metges de Catalunya), y, según el Diccionario biobibliográfico del exilio republicano de 1939, en esos años se ocupó de la edición de «revistas y folletos de carácter médico-científico» cuyos títulos no precisa.

Al estallar la guerra, este militante del BOC y luego del POUM (Partit Obrer d’Unificació Marxista) participó en la toma de la universidad y posteriormente marchó al frente de Aragón, hasta que el 10 de febrero de 1939 cruzó la frontera con Francia, donde pasó por varios campos de concentración antes de poder evadirse a Luxemburgo. Allí fue detenido por indocumentado y enviado a un campo de trabajo en el Sarre. La que sería su esposa, Otília Castellví (1917-2001), dejó un testimonio impagable e imprescindible para reconstruir estos años del primer exilio –o primera etapa del exilio– en De las checas de Barcelona a la Alemania nazi. Veinte años de una vida (Acantilado, 2008).

Con su llegada en 1946 a Brasil, país desde el que antes de un año pasaría a Venezuela, se abría una nueva etapa en la trayectoria de Moulines en la que una de los primeros hitos fue convertirse ese mismo 1946 en primer secretario de la Asociación Esperantista. La librería Suma, de la que Moulines fue gerente, no tardó en convertirse en uno de los puntos de reunión y difusión de esta lengua, en la que el propio librero tuvo un papel muy destacado como conferenciante y articulista. La dedicación de Moulines a su labor como librero fue lo que le convirtió con el tiempo en un punto de referencia indispensable, y a principios de la década de los cincuenta ya estaba al frente de otra librería, la Politécnica (en la caraqueña calle Villaflor, de Sabana Grande), que se convirtió en agente de ventas de las publicaciones de la Unesco y de la FAO y que, además de mantener contacto frecuente con editores españoles, proveía de material bibliográfico a lo más granado del país. Cuenta su esposa que «Linus se pasaba todo el día en la librería. La élite profesional y política de Caracas iba a comprar sus libros a la librería». Su fluida y frecuente relación con los ambientes universitarios le convirtió además en asesor y proveedor de los más importantes profesores e instituciones culturales (como es el caso por ejemplo del Centro Cultural y de Estudios Sociales), y facilitó también las colaboraciones editoriales. La Politécnica fue además la librería en exclusiva de la facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela, así como de otras varias de la Universidad Católica Andrés Bello, y más adelante coeditó algunas obras con el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (unas Novelas ejemplares de Cervantes en 1969, por ejemplo) o la Academia Nacional de la Historia entre otras instituciones.

Al mismo tiempo, en 1953, como miembro del Centre Català de Caracas –en cuya revista Senyera dejó algunas colaboraciones–, participó activamente en la organización de los Jocs Florals de la Llengua Catalana de ese año, celebrados en el Teatro Municipal de Caracas y en el que, por conseguir por tercera vez la Englantina, se proclamó al poeta Agustí Bartra (1908-1992) mestre en gai saber.

Guillermo Meneses.

La firma de Linus Moulines aparece junto a las de Macario Fernández, Jaime Gelpi Lago, Alfredo León Luprón, José Ramón Martín, José María Pachón, Gerónimo Puig Pérez, José Rivas Rivas, Violeta Roffe, Julio Vázquez, Luis Yépez en el acta de constitución de la Cámara Venezolana del Libro, fechada el 7 de noviembre de 1953, y unos pocos años anteriores (¿1950?) son las primeras ediciones de la empresa que Moulines acababa de crear, la editorial Nueva Cádiz, que arrancó con un Atlas escolar de Venezuela (1951)  y con la ambiciosa colección Biblioteca de Escritores Venezolanos, donde recuperó varios títulos de Manuel Díaz Rodríguez (1871-1927) (Sensaciones de viajes, Confidencias de psiquis prologadas por Pedro Emilio Coll, Cuentos de color, Camino de perfección y otros ensayos) e hizo una segunda edición de la obra del cronista y tipógrafo venezolano Casto Fulgencio López (1893-1962), Lope de Aguirre, el Peregrino, primer caudillo de América, así como La voz de los cuatro vientos (poemas), de Fernando Paz Castillo (18931971),  El falso cuaderno de Narciso Espejo, de Guillermo Meneses (1911-1978), Humanismo y romanticismo, de Luis Beltrán Guerrero (1914-1996), Juan Bautista Picornell y la conspiración de Gual y España. Narración documentada de la pre-revolución de independencia venezolana, también de Casto Fulgencio López, y, en 1955, un Compendio histórico de la literatura de Venezuela preparado por el abogado y político José Ramón Barrios Mora (1913-¿?).

Una cuestión que no he podido esclarecer es a qué responde el hecho de que el pie de estas ediciones indique Caracas (Venezuela)-Barcelona (España) como lugar de publicación, pero quizá la estrecha relación entre Moulines y el editor, escritor y traductor catalán de Terrasa Ferran Canyameres (1898-1964), con quien había coincidido también en Francia, sea una posible vía de explicación. Canyamares, que había regresado a Barcelona en 1949, se encontraba en una situación financiera bastante complicada pese a contar con los derechos de traducción y edición de las obras de George Simenon, y sobre todo después de haber sido detenido y encarcelado entre 1951 y 1955, por lo cual a finales de 1955, según su biógrafo Gustau Erill i Pinyot, «intenta colocar libros sobre todo a los amigos de Sudamérica, como Linus Moulines, de Venezuela, que es librero, y Emili Pla, en el mismo país, a quien propone entrar como socio en la editorial [Albor] y le pide que haga de mediador con otras editoriales y distribuidores». Y durante el año siguiente:

Llegó a ser tan mala la situación de la editorial que suerte tuvieron de la ayuda que les llegaba de Venezuela. Pla y Moulines les mandaban cada mes mil quinientas pesetas (que Canyameres tuvo que pedir que mandaran a nombre de Fernando Cañameras porque si no no las podía cobrar en Correos), teóricamente a cuenta de libros del fondo de Aymà. Libros que, por otra parte, muy probablemente Linus Moulines tampoco vendía con la fluidez suficiente para justificar mensualmente ese dinero, y mucho menos Emili Pla, que no tenía ningún negocio directamente relacionado con el mundo del libro.

Aun sin la más mínima prueba, ¿se puede especular que quizá, desde el momento de su regreso a la península, Canyameres colaboraba de algún modo en las ediciones de Nueva Cádiz? El epistolario entre Moulines y Canyameres refleja la voluntad del primero de regresar a Barcelona y crear una librería especializada en libros técnicos como la que tan bien le funcionaba en Caracas, mientras que el segundo tenía arrendados los bajos de una torre en Vallcarca (donde guardaba los libros de Simenon del fondo Aymà) que quizá le podría convenir a su amigo, pero antes de poder concretar nada, Canyameres se quedó sin local (y consiguió que una fábrica de Terrassa le cediera un rincón donde dejar los libros).

Portada de una edición Nueva Cádiz con el doble pie.

En el verano de 1958, tras un nuevo paso por prisión, Canyameres consiguió llegar a un acuerdopara alquilar la parte del piso donde había estado la editorial Albor a Moulines y Otilia Castellví (que lo aprovecharían en las temporadas que pasaran en la capital catalana) y además se convirtió en representante en Barcelona de la empresa de su amigo. Explica Erill i Pinyot:

Sin serlo legalmente, ni con una remuneración específica, Canyameres salía a hacer gestiones y encargos a las editoriales y librerías de Barcelona por cuenta de su amigo: era un modo de devolverle el gran favor económico que desde Venezuela les había hecho, y todavía les estaba haciendo, desde que se encontraban en aquella situación.

Unos años después, en junio de 1963, el matrimonio Moulines pasó en compañía de su amigo una semana de reposo en el monasterio de Montserrat, que Canyameres aprovechó para proseguir con la escritura de su propia obra literaria. Por su parte, Moulines, que participaría también en la organización de los Jocs Florals de 1966 en Caracas, presididos por Rómulo Gallegos (1884-1969), obtendría un importante éxito unos años después con una recopilación del argot caraqueño, que firmó como Julio Cáceres y publicó en 1974 en Nueva Cádiz, Malas y peores palabras.

Ferran Canyameres.

Más allá de las diversas facetas profesionales de Moulines Gascons (esperantista, librero y difusor de la cultura y el conocimiento, editor de literatura y de bibliografía científica y académica, etc.), una primera aproximación panorámica ya permite entrever una calidad humana excepcional, que viene a confirmar la que ofrecen las memorias de su esposa, recomendables sin reparos.

Fuentes:

Esther Barachina, «Lino Moulines Gascons», en Manuel Aznar Soler y José Ramón López García, eds., Diccionario biobibliográfico de los escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939, Sevilla, Gexel-Renacimiento, 2017, vol. 3, p. 372.

Otilia Castellví, De las checas de Barcelona a la Alemania nazi: veinte años de una vida, Barcelona, Acantilado, 2008. Hay una versión previa (1997), también en español, en la editorial Oikos-Tau y el título 1926-1946: Vint anys d’història

Gustau Erill i Pinyot, Ferran Canyameres. Entre la memòria i l´oblit, Barcelona, Baula, 1999.

Lino Moulines, «Orígenes o inicios del esperanto en Venezuela», conferencia reproducida en el blog de Ricardo Coutinho el 10 de junio de 2011.