La editora catalano-mexicana Neus Espresate Xirau y su generación

Neus Espresate Xirau, nacida en Canfranc (Huesca) el 5 de enero de 1934 y fallecida en la Ciudad de México el 21 de febrero de 2017, perteneció a una generación de intelectuales nacidos en España, trasladados a América siendo aún niños y que tuvieron una formación bastante peculiar.

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Tomàs Espresate.

En los años treinta, su padre, Tomàs Espresate Pons (1904-1994) había sido un destacado líder socialista en la provincia de Huesca y al estallar la guerra civil española se trasladó a Barcelona, donde quedaron sus hijos cuando, al caer Barcelona en manos franquistas, Tomàs cruzó la frontera y se trasladó inicialmente a París, donde trabajó en el SERE (Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles). En el verano de 1940, con las tropas franquistas a un paso de la capital francesa, Tomàs Espresate se trasladó a Marsella, desde donde intentó salir hacia México con su esposa, cosa que no logró hasta la primavera de 1942, y desembarcó del Nyassa el 22 de mayo de ese año. Antes de que pudieran reunirse con él sus hijos, Jordi, Francesc (Quico) y Neus, que llegó con doce años, había creado una empresa de comercio textil y, en colaboración con el zaragozano Enrique Naval (1901-1958) –quien en Argentina había puesto en pie con Epifanio Madrid la editorial Bajel, que entre otras cosas publicó De un momento a otro, de Alberti–, crearon la empresa Crédito Editorial y posteriormente la Librería Madero, a la que años más tarde añadirían una pequeña imprenta en la que reside el origen de las Ediciones Era.

Tras unos años de escolarización en centros educativos franquistas, Neus Espresate forma su personalidad en México inicialmente en el ámbito de los centros creados por exiliado españoles desde 1939 con el propósito de que los hijos de los republicanos españoles pudieran seguir su educación hasta el momento de regresar a su país de origen, cosa que se suponía que podrían hacer en cuanto las fuerzas aliadas acabaran con las dictaduras fascistas en Europa. En consecuencia, la formación de estos niños, aun siendo hispanomexicana, daba mucha importancia a la geografía, la historia, la literatura y en general la cultura españolas, lo que posteriormente los singularizó entre sus compañeros universitarios.

En la Imprenta Madero confluyen en los años cincuenta los hermanos Jordi y Francesc Espresate (1932-2013) con Vicente Rojo (Barcelona, 1932) y José Hernández Azorín. Se trata de un núcleo de jóvenes nacidos en España, próximos al socialismo y comprometidos con el antifranquismo, que en 1960 pondrían en pie las Ediciones Era, en compañía además de otros hijos de exiliados republicanos como Nuria Galipienzo, Pili Alonso, Adolfo (Fito) Sánchez Rebolledo o el abogado Carlos Fernández del Real.

Jomi García Ascot

Jomi García Ascot

Por aquel entonces habían podido seguir muy de cerca las primeras iniciativas editoriales de sus compañeros generacionales, como las revistas promovidas por universitarios que habían abandonado España de niños tales como Clavileño (1948), de Luis Rius, Arturo Souto Alabarce, Inocencio Burgos, etc.; Presencia (1948-1950), editada por Enrique Echeverría, Jomí García Ascot y Roberto Riuz; Hoja (1948), en cuyas Ediciones de la revista aparecieron los primeros libros de Tomás Segovia (1927-2011) y Enrique de Rivas (n. 1931) o Segrel (1951), que publicó también el libro Canciones de vela (1951), de Luis Rius (1930-1984). No es extraño, pues, que ya en los primeros años de su andadura Ediciones Era contribuyera a dar a conocer la poesía de Jomi García Ascot (Un otoño en el aire,1964), Luis Rius (Canciones de amor y sombra,1965) y Tomás Segovia (Historias y poemas, 1968) y un poco más adelante tuviera también el acierto de publicar la importante Historia documental del cine mexicano (1978), de Emilio García Riera.

Eran los años también en que sus compañeros hispanomexicanos estaban empezando a forjarse un nombre en el mundo editorial, con Joaquín Díez Canedo (1917-1999) a la cabeza con su independiente Editorial Joaquín Mortiz, creada en 1962, pero también, sobre todo en la órbita del FCE, Tomás Segovia (1927-2011) como excelente traductor literario, Juan Almela Castell (1934-2014), conocido como poeta Gerardo Deniz, que hizo labores de edición y corrección, o José de la Colina (n.1934), que hizo también trabajos de corrección y traducciones para González Porto, el Fondo y Era, Francisco González Aramburu, también corrector y traductor… Sin embargo, más importante aún como aglutinadora de estos intelectuales hispanomexicanos fue la iniciativa del Movimiento Español 1959 (ME/59), que había reunido poco antes de la fundación de la editorial a Vicente Rojo, Luis Rius, García Ascot, Xavier de Oteyza, Jordi Espresate, José de la Colina, Manuel Duran, Martí Soler, José Pascual Buxó y Elena Aub entre otros muchos, y entre cuyos propósitos estuvo el de publicar libros con la intención de distribuirlos en España.

Max Aub, J. Díez-Canedo, Alí Chumacero, Agustín Yáñez y Ricardo Martínez.

Max Aub, J. Díez-Canedo, Alí Chumacero, Agustín Yáñez y Ricardo Martínez.

Ediciones Era nace como una editorial de izquierdas firmemente arraigada a México, a su realidad social y política, con la que se compromete desde el primer momento, y lo hace abriéndose a la obra de los nuevos creadores en lengua española en un sentido muy amplio y a aquellos ensayos del ámbito de las ciencias humanas que, más por reticencias ideológicas que por cuestiones de rigor o de calidad, muy difícilmente podían encontrar su espacio en las grandes editoriales del momento. Aun así, los temas españoles y en particular los derivados de la guerra civil tienen una presencia mayor que en cualquier otra editorial de su tiempo (con la salvedad de Ruedo Ibérico).

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Neus Espresate.

Ya las circunstancias que rodearon la aparición del primer libro de Ediciones Era, con la que estrenaba la colección Ancho Mundo, es significativo e ilustrativo tanto del momento histórico como del perfil ideológico de la editorial y de su firme apuesta por un tipo de literatura estrechamente vinculada con el reportaje periodístico: La batalla de Cuba. Fisonomía de Cuba, un volumen en cuya primera parte lo constituye un amplio ensayo a modo de reportaje del historiador Fernando Benítez (1912-2000) y la segunda es una breve semblanza de la Cuba prerrevolucionaria escrita por el catedrático Enrique González Pedrero (n. 1930), quien ya había abordado el mismo tema en La revolución cubana (UNAM, 1959) y quien entre 1955 y 1957 había adquirido experiencia como secretario de redacción de la revista del Fondo Económico de Cultura El Trimestre Económico, fundada en 1934 por Daniel Cosío Villegas y Eduardo Villaseñor y por aquel entonces dirigida por Víctor L. Urquidi y Javier Márquez. En cuanto al aspecto de La batalla de Cuba, Vicente Rojo se ocupó tanto del diseño como de la reproducción de las numerosas imágenes fotográficas a color como del mapa a color que incluye y de diversas tablas.

Max Aub, Juan Goytisolo y Vicente Rojo.

Max Aub, Juan Goytisolo y Vicente Rojo.

En una intensa entrevista de Guillermo Sánchez Cervantes, publicada en Gatopardo, Neus Espresate ponía de manifiesto la importancia que tuvieron las colaboraciones en los pasos iniciales de Era, y en particular la ayuda recibida de Benítez y del editor de origen argentino Arnaldo Orfila. El vínculo con Benítez procedía del hecho de que, a la muerte del diseñador gráfico también exiliado Miguel Prieto (1907-1956), Rojo fue al hombre a quien recurrió Benítez para que le sustituyera como dirección gráfica de los prestigiosos suplementos México en la Cultura y luego La Cultura en México, que tenían como colaboradores más o menos asiduos a muchos otros hispanomexicanos (Tomás Segovia, Gerardo Deniz, García Riera, Núria Parés, Manuel Duran, Ramon Xirau, Francisca Perujo, Agustí Bartra…), así como a autores que no tardarían en estrenarse en Era: Mosiváis, Monterroso, José Revueltas, Poniatowska, José Emilio Pacheco…

La mención de algunos títulos es indicativa de las intenciones y los caminos que pretendía transitar el equipo fundador de Ediciones Era. También de 1960 es por ejemplo la traducción de Francisco Álvarez Iraola de Sudáfrica: la tragedia del apartheid, de Norman Phillips, asimismo con ilustraciones fotográficas, y de esos primeros años 3b4ae-sierradeteruel1945algunos títulos permiten aquilatar el equilibrio que en ERA va construyéndose entre el compromiso político –en el que marca un hito la creación de la revista Cuadernos Políticos (1974-1990), donde se darán a conocer los grandes politólogos y ensayistas latinoamericanos de izquierda– y la nueva literatura de alta exigencia estética: el libro que recopilaba las entrevistas llevadas a cabo por Elena Poniatowska que ningún periódico se atrevía a publicar, Palabras cruzadas (1961);  México. Pintura Activa (1961), de Luis Cardozo y Aragón, en la espléndida colección Imágenes; España heroica. Diez bocetos de la guerra española (1961), del general republicano Vicente Rojo, padre del diseñador de la casa; Franco, Hitler y los Estados Unidos (1962), de E. N. Dzelepy; Aura (1962), de Carlos Fuentes; Breve historia de Coyoacán (1962), de Salvador Novo; El único camino (1962), de Dolores Ibárruri; El cine mexicano (1963), del Emilio García Riera (Ibiza, 1931-México D.F., 2002); Cuentos del Sur y Diario de México (1963), del chileno Manuel Rojas, El coronel no tiene quien le escriba (1963), de García Márquez…, así como un curioso libro de Frédéric Rossif Madeleine Chapsal titulado Morir en Madrid (1963), montado a partir de fotogramas de la película documental dirigida por Rossif para la que se sirvió de numerosas películas de época y que en 1965 fue nominada al Oscar al mejor documental (el 1967 obtuvo el BAFTA en la misma categoría). Ahí está el precedente de otra obra importante basada en guiones cinematográficos vinculados a la guerra civil, Sierra de Teruel (1968), de André Malraux, que Era publicó en traducción y con prólogo de Max Aub en una espléndida colección dedicada al cine.

amorysombraTambién es orientativo ver a qué editoriales compraron en sus principios más derechos los jóvenes creadores de ERA para editar las correspondientes traducciones: Gallimard, Edizioni Avanti, Pantheon Books, Julliard, Libraire François Maspero, Monthly Review, New Left Books… Que en Era se publicara la obra de algunos exiliados republicanos, como por ejemplo Menesteos, marinero de abril (1965), de María Teresa León, la Poesía española contemporánea, de Max Aub (1969) o Las ideas estéticas de Marx (1965) y Estética y marxismo (1970), de Adolfo Sánchez Vázquez, encaja perfectamente en el propósito expresado por la propia directora de la editorial, Neus Espresate –a quien se ha caracterizado como «la heredera de esa generación de grandes exiliados»– de dar a conocer desde México lo que no se podía publicar en España, y particularmente lo que hacía referencia a la guerra civil, y procurar luego introducirlo en la Península.

cardozayaragonAun así, como ha escrito Carlos Monsiváis, uno de los autores más arraigados en ERA, lo que singulariza a Era es la concepción latinoamericana de su postura ante la realidad:

En los años sesenta Ediciones Era comienza y el proyecto es y parece distinto porque, además de todo, el momento de América Latina es eléctrico, y Era surge como proyecto latinoamericano. Se cree en el cambio (que la mayoría adjetiva: cambio revolucionario), se observa con detalle lo que ocurre en Cuba… se vive con pasión las teorías de la dependencia, y por vez primera desde los treintas, la izquierda cultural está a la vanguardia, una izquierda desestalinizada, crítica, alejada del lenguaje torrencialmente histíorico de Vicente Lombardo Toledano […] Era publica entonces lo que las editoriales oficiales y la mayoría de las privadas no admiten, temas como el castrismo, la presencia de las transnacionales, el nuevo colonialismo….

Neus Espresate, quien tenía claro que no es fácil describir su trayectoria, porque «nos hemos cuidado de no definir: la mejor definición es conocer nuestros libros», desde el primer momento «La propuesta era entre publicar los libros que queríamos y los necesarios. Afortunadamente, esas dos intenciones se han ido conjugando hasta el momento [1994]».

Aun así, según la evaluación que se hizo en la Universidad Autónoma de México al decidir nombrarla doctora honoris causa:

La política editorial de ERA durante la gestión de su directora fue documentar y difundir los acontecimientos sociales más relevantes de la historia contemporánea de México y América Latina, al abrir un espacio al pensamiento crítico para expresarse, como lo demuestran los testimonios de sus autores y colaboradores más cercanos.

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Fuentes:

AA.VV., “Entrevista con Neus Espresate y Vicente Rojo”, en Ediciones Era. 35 años, Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 1995, pp. 61-83.

Elena Aub, Historia del ME/59. Una última ilusión, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes-Instituto Nacional de Antropología e Historia (Palabras del Exilio 5), 1992.

exilio2agenManuel Aznar Soler y José Ramón López García, El exilio republicano de 1939 y la segunda generación, Sevilla, Gexel-Remacimiento (Biblioteca del Exilio. Anejos XV), 2011.

Colegio Académico de la UAM, «Acta de la Sesión 329», 2 de diciembre de 2010.

Teresa Férriz Roure, «Fernando Benítez, la prensa cultural mexicana y el exilio repubilcano», Arrabal, núm. 1, pp. 235-241.

Antonio Lago Carballo y Nicanor Gómez Villegas, Un viaje de ida y vuelta. La edición española e iberoamericana (1936-1975), Madrid, Siruela (El Ojo del Tiempo 9), 2006.

Elena Poniatowska, «Los españoles de antes», La Jornada, 28 de junio de 2015.

José Carlos Reyes Pérez, «El sueño mayor de hacer libros»: Era. Cultura escrita en español y la difusión de las ciencias sociales a través de una editorial, tesis presentada en el Centro de Investigación y Docencia Económicas, agosto de 2016.

Javier Rico Moreno, «El exilio español en México. Reencuentro y proeza en tinta y papel», Texturas, núm. 24 (septiembre 2014), pp. 91-108.

Guillermo Sánchez Cervantes, «Neus Espresate y los inicios de Ediciones Era», Gatopardo, 2011.

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