La colección Clàssics Moderns y la creación del canon de la literatura universal reciente

En los primeros años de la década de los ochenta del siglo pasado, uno de los cambios que se estaban produciendo en el panorama editorial español era el progresivo crecimiento del público lector en lengua catalana, y, después de un primer momento en que se hubo publicado a los autores importantes en lengua catalana (exiliados y del interior, más o menos canonizados y jóvenes), diversas editoriales dieron respuesta a este crecimiento del número de lectores con estrategias destinadas a poner a disposición de esos lectores unos cánones de la gran literatura universal reciente.

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Ejemplo de ello es la colección Les Millors Obres de la Literatura Universal (1981-1986), que en el año 1986 se abriría también a obras del siglo XX y que se pudo llevar a cabo gracias en parte a la coincidencia en el tiempo de empresas potentes como Edicions 62 y Enciclopèdia Catalana, que a su vez adquirieron los sellos Proa (que ya antes de la guerra había creado una muy notable pléyade de traducciones de clásicos), La Galera y Pòrtic.

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Francesc Parcerisas.

Sólo un poco anterior a la serie Siglo XX de la MOLU es la colección creada en el seno de Edhasa y capitaneada por el entonces joven pero ya laureado poeta y traductor Francesc Parcerisas (n. 1944) Clàssics i Moderns, que en un período muy breve consiguió poner los cimientos de un canon de la literatura universal reciente con un eclecticismo y una amplitud de miras (presencia de literatura fantástica, de novela juvenil, de textos clave de la gran literatura decimonónica, etc.) que hacen que todavía hoy sea difícil ponerle peros a la vigencia del catálogo de Clàssics i Moderns (véase el Apéndice al final). Sobre las intenciones y los modelos escribió un fragmento muy iluminador el propio Parcerisas como apertura a su muy citado artículo «Sobre la traducció catalana d´Una historia de dos ciutats»:

Cuando en el año 1985 empecé a dirigir la colección de traducciones Clàssics Moderns, en la editorial Edhasa, tenía claro que el modelo debía ser un poco ecléctico, para poder publicar en ella autores modernos pero, sobre todo, para poder llenar todas aquellas lagunas de la literatura moderna que los lectores catalanes aún no tenían al alcance. Los modelos de la Biblioteca Popular de L´Avenç, de la Biblioteca Universal, de la Editorial Catalana y de la colección A Tot Vent de Proa eran parte de la historia y del ejemplo, en particular porque la mayoría de colecciones que proliferaron en aquellos años finales del siglo XX estaban mucho más atentas a las novedades y a traducir a los autores contemporáneos que triunfaban en todo el mundo…

Cuando Parcerisas aterrizó en Edhasa, donde desde el primer momento compartió despacho con María Antonia de Miquel (que gestionó algunos derechos que interesaban a Parcerisas), dirigía esa editorial Javier Pérez, pero sin duda el editor de referencia de la casa era el gran Paco Porrúa (descubridor tanto de Cortázar como de García Márquez e introductor en España de la gran novela fantástica y de ciencia ficción moderna), a quien es muy comprensible que le cayera en gracia quien había sido traductor al catalán de El Hòbbit (La Magrana, 1983) y que en esos mismos años traduciría los tres volúmenes de El senyor dels anells (Vicens Vives, 1986-1989).

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A través del jugoso epistolario de Parcerisas con el traductor establecido en Buenos Aires Jordi Arbonés (1929-2001), publicado en Punctum y digno de un comentario más pormenorizado, es posible reconstruir con cierta precisión cómo va creciendo y desarrollándose el catálogo, que se abría con mucha fuerza en los últimos meses de 1985 con tres autores absolutamente indiscutibles y que daban ya medida del rigor y la exigencia estética que guiarían el proyecto: Herman Hesse (Demian, en traducción del poeta Feliu Formosa), Joseph Conrad (La follia d´Almayer, en la traducción del escritor

Antoni López Llausàs.

Antoni López Llausàs.

exiliado en México Josep Carner-Ribalta, que en 1929 había publicado Antoni López Llausàs en la Editorial Catalana) y Virginia Woolf (Orlando, en traducción de Maria Antònia Oliver, quien en 1973 ya había traducido Els anys, para la editorial Nova Terra, y que ese mismo año 1985 obtenía el Premi a la Traducció al Català de la Generalitat de Catalunya). La cuestión no era sólo facilitar el acceso de los lectores catalanes a las grandes obras y autores de los siglos recientes, sino además hacerlo mediante la revisión de las mejores traducciones existentes, caso de haberlas, y sobre todo mediante nuevas traducciones que no estuvieran demasiado apegadas al momento en que se escribían y que, por tanto, pudieran también convertirse en canónicas. Es indudable que los condicionantes de un mercado tan restringido como el catalán influyen en ello, pero resulta asombroso comprobar que la enorme cantidad de esas traducciones encargadas y revisadas por Parcerisas son las mismas que siguen leyéndose más de treinta años después, y lo insólito es que no hayan envejecido más que los originales de los que parten ni delaten el momento en que fueron escritas.

Tras esta tremenda irrupción, Clàssics Moderns empieza a publicar casi un título mensual, de autores además que no estaban libres de derechos, lo que puede dar una cierta medida de las dimensiones de la apuesta que se estaba haciendo por entonces por esta colección. Al margen de una cierta preferencia por la literatura en lengua inglesa (ocho de esos diez títulos) y del hecho de que varios los títulos y autores habían sido ya publicados en español en Sudamericana y Edhasa (Robert Graves, Virginia Woolf, o más adelante Doris Lessing, Graham Greene o Salinger), es notable la coincidencia que sugieren estos títulos en la concepción editorial entre Parcerisas y Porrúa, pues ambos se atreven a situar al lado de clásicos que cuentan con un amplio consenso en las altas esferas académicas (Thomas Mann, Joyce o Hemingway) a otros autores cuya inclusión puede interpretarse –sobre todo en aquellos años– como una reivindicación de su dignidad literaria. Valga como ejemplo el de Ursula K LeGuin (n. 1929), quien en 2016 se convirtió en una de las pocas personas vivas cuya obra ha sido publicada en la célebre colección impulsada por Edmund Wilson (1895-1972) Library of America. Y a ella podrían añadirse los casos de Ray Bradbury (1920-1912; con cuyas Crónicas marcianas había iniciado Porrúa su editorial Minotauro y que al catalán las traduce Quim Monzó), C.S. Lewis(1898-1963; célebre por sus Crónicas de Narnia), el de Isaac Asimov (1919-1992) o el del ya mencionado Tolkien (1892-1973).

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En octubre de 1986 está fechada una carta de Parcerisas a Arbonès en la que le cuenta que, debido a la avalancha de traducciones que ha recibido, se ve en la necesidad de hacer ciertos reajustes en la programación. Es evidente que el mercado catalán, aun habiendo crecido, no estaba tampoco en aquellos años en condiciones de absorber tal cantidad de gran literatura, y sobre todo en el caso de los autores que todavía no estaban libres de derechos esas contrataciones suponían una inversión que, añadida a las generadas por las traducciones, convenía empezar a amortizar con una cierta celeridad. Por si estas dificultades no bastaran, ese año empezaban a circular los primeros títulos de la MOLU Segle XX, que constituía una dura competencia en un mercado que no daba ya mucho más de sí. Además, gracias a la colaboración de La Caixa, la MOLU podía ofrecer a los traductores unas remuneraciones sensiblemente superiores; tanto es así, que Parcerisas alternó la dirección de Clàssics i Moderns con la traducción para la MOLU de una antologia de Poesia anglesa i nord-americana (1985), y se incluyó también en la MOLU Segle XX la versión que había hecho en 1968 para Edicions 62 de A cadascú el que és seu, de Leonardo Sciascia (1921-1989).

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Sin embargo, ni la cadencia ni la calidad de títulos aparecidos el año siguiente, 1987, se resienten de ello, y es además el momento en que sale a la luz un proyecto largamente deseado tanto por Parcerisas como por Arbonès, la traducción lo más completa posible de la extensa obra narrativa de un autor cuya imagen literaria se había visto sensiblemente distorsionada por sus problemas con la censura, Henry Miller (1891-1980), y a quien ambos consideraban un autor imprescindible en una colección de estas características. Esta operación se abre con El colós del Marussi, con lo cual la pretensión de Arbonès de completar la Trilogía Rosada queda de momento aparcada. Junto a Miller, es notable el empeño de dar a conocer a un escritor con fama de difícil como Nabokov, de quien ese año se publica L´encantador y Lolita, junto  a un surtido de grandes autores que van equilibrando la panorámica de otras literaturas y géneros, pues si bien aparece un Scott Fitzgerald traducido por Neus Arqués, se publican también obras de Dostoyevski, Dylan Thomas o, de nuevo, Herman Hesse.

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En el verano de 1987, Parcerisas hace un primer breve balance de Clàssics i Moderns en una interesante carta a quien sin duda se había convertido en uno de sus traductores más fiables, fieles y comprometidos con la colección:

…tenemos todavía un montón de traducciones paradas y, como siempre, lucho entre encargar aquello que creo importante –y necesario– y que me hace ilusión ver publicado, y aquello que sé que tendrá que pasarse meses en el limbo de los cajones. De todos modos, la colección no va mal y la editorial parece bastante contenta. No es de ningún modo algo espectacular desde el punto de vista económico, pero tampoco deben de perder dinero, cosa que, hoy por hoy, ya es bastante notable.

Lo demostraría por ejemplo, que 1988 es el año en que se publican más títulos (trece), y entre ellos unos Dublineses de Joyce, traducidos por el especialista en tan peliaguda tarea Joaquim Mallafré (n. 1941), la traducción del Retrat de l´artista adolescent, del mismo autor, en la versión que Maria Teresa Vernet (1907-1974) había preparado originalmente para Isard, la colección que dirigía Josep M. Boix Selva en Vergara (1967), la que hizo Estanislau Vidal-Folch (hermano de Ignacio) de Viatge al fons de la nit o la que Helena Valenti (1940-1990) llevó a cabo de El factor humà, de Graham Greene.

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María Antonia de Miquel.

En 1989 la producción vuelve a descender a ocho títulos (entre ellos A repèl, de Huysmans, traducido por el poeta Miquel Martí Pol, dos de Gerard Durrell y Un niu de tórtores, de Katherine Mansfield), pero 1990 es el año en que aparecen más títulos en Clàssics Moderns, quince, quizás en parte debido a que ese año empieza a ser mayor la presencia de autores libres de derechos (D´Annunzio, Stevenson, dos libros de Baudelaire, otros dos de D.H. Lawrence…), lo cual, del mismo modo que el cambio de encuadernación de tapa dura a rústica con solapas, permitía reducir significativamente costes. No obstante eso, la calidad en la selección de títulos y de las traducciones que van apareciendo a partir de ese momento sigue siendo altísima, aun cuando desde ese otoño Parcerisas empieza a dirigir la colección y a mantener el contacto con los colaboradores desde Londres, por lo que Maria Antònia de Miquel se convierte entonces en un enlace importante en el día a día.

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Josep Palau i Fabre (1917-2008)

Ese año empieza a tomar cuerpo la idea de reunir la obra principal de Henry Miller, aparece la traducción de Mallafré del Ulises, la de Jordi Sarsanedas de Franny y Zoey de Salinger, la de Xavier Benguerel de Les flors del mal, la de Jordi Ibáñez de L´origen d´una insinuació, de Thomas Bernhard, otros dos títulos de André Gide… Y al siguiente (1991), la traducción y edición de Josep Palau i Fabre de las Iluminacions i Una temporada a l´infern de Rimbaud, un Jacques el fatalista i el seu amo traducido por Joan Tarrida, los Petits poemes en prosa de Baudelaire en versión de Joaquim Sala-Sanahuja… y así hasta un total de once títulos que poco a poco van equilibrando la presencia de literaturas como la francesa y la alemana, pese a mantenerse el predominio de la escrita en lengua inglesa.

Escribe a su privilegiado corresponsal Parcerisas el 30 de octubre de 1991:

Ahora empiezo a estar contento con la colección: tenemos cincuenta títulos a nuestras espaldas y no me arrepiento de haber editado ninguno de ellos. Si acaso, algunos que yo no hubiera publicado son de los que mejor se venden, pero, de entre los que no se venden, no renuncio a ninguno. Hemos conseguido un cierto prestigio y sólo debemos no bajar la guardia: mantener buenos autores, buenas traducciones y buen diseño. El resto son cabòries.

Si, con esto, algún día se cierra el grifo, como mínimo podemos estar orgullosos de la labor llevada a cabo. De momento, Edhasa, con todo, quizá no ganan dinero, con el catalán, pero tampoco creo que lo pierdan.

ulisesEs muy sorprendente, e indicativo de hasta qué punto en Edhasa los directores de colección trabajaban en buena medida a ciegas respecto al rendimiento comercial de los títulos, sin acceso a los números, que sólo tres semanas después Parcerisas informe a Arbonès de que «es inminente una cierta restricción en nuestras traducciones […] tengo una traducción [de Les bostonianes, de Henry James] que duerme sobre mi mesa que ahora no sé si podremos publicar».

Es muy probable que el motivo sea que en esas fechas, aprovechando la Feria de Frankfurt, los propietarios de Edhasa viajaban a Barcelona y era cuando los editores y directores de colección conocían realmente cómo andaban las cosas en este aspecto. Ciertamente, un simple vistazo al apéndice permite advertir hasta qué punto disminuyó la producción en los años siguientes (seis en 1992, tres en 1993, uno sólo en 1994), antes de que la colección fuera adquirida por Enciclopèdia Catalana, y continuada, con otra dirección, en Proa. Pero aun así hubo tiempo de recuperar por ejemplo la traducción de Josep Ros i Artigas (1907-1998) de Torrents de primavera, que se cuenta entre las primeras de una obra de Hemingway (publicada en los Quaderns Literaris de Janes en 1937) que el propio traductor tuvo aún tiempo de revisar, o Un hivern a Mallorca, de George Sand, en traducción de Marta Bes i Oliva, prologada por el poeta y narrador Antoni Marí y completada con un apéndice obra del ilustre mallorquín de adopción Robert Graves (1895-1985).

La situación económica y de gestión desembocó en la sustitución de Javier Pérez por Jordi Nadal, y la severa reducción de las ediciones en catalán que siguieron, la marcha de Paco Porrúa y su Minotauro, las salidas en poco tiempo de María Antonia de Miquel, Raquel Fosalba, Toni Estela, Joan Roig, así como el absorbente trabajo en la Universitat Autònoma de Barcelona fueron motivos más que suficientes para que en la primavera de 1993 Parcerisas acabara por dejar Edhasa, pero, como bien dijo, a la vista del catálogo de Clàssics Moderns, podía estar orgulloso de la labor llevada a cabo.

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Francesc Parcerisas.

Apéndice: Obras publicadas en Clàssics Moderns Edhasa.

Hermann Hesse, Demian, traducción de Feliu Formosa, 1985.

Joseph Conrad, La follia d´Almayer, traducción de Josep Carner-Ribalta, 1985.

Virginia Woolf, Orlando. Una biografia, traducción de Maria Antònia Oliver, 1985.

androides-previewUrsula K. Le Guin, La costa més llunyana, traducción de Madeleine Casas, 1986. (núm 3)

Ray Bradbury, Farenheit 451, traducción de Jaume Subirana, 1986.

Ursula K. Le Guin, Un mag de Terramar, traducción de Madeleine Cases, 1986.

Sylvia Plath, La campana de vidre, traducción de Josep Miquel Sobrer, 1986.

Robert Graves, Jo, Claudi, traducció d´Helena Valentí, 1986.

Hermann Hesse, Siddhartha, una composició india, traducción de Carme Gala, 1986.

Laurie Lee, Sidra amb la Rosie, traducción de Montserrat Solanas, 1986.

Ursula K. Le Guin, Les Tombes d´Atuan, traducción de Madeleine Cases, 1986.

Aubrey Beardsley, Relació de Venus i Tannhauser, prólogo de Joan Perucho, traducción de Corvo & Myer, 1986.

Marguerite Duras, Moderato cantábile, traducción de Joan Cases, 1986.

captenemicHenry Miller, El colós de Marussi, traducción de Jordi Arbonès, 1987.

Ray Bradbury, Les cròniques marcianes, traducción de Quim Monzó, 1987.

Francis Scott Fitzgerald, El diamant gran com el Ritz, traducción de Neus Arqués, 1987. (contes)

Doris Lessing, La terrorista bona, traducción de Ramon Barnils y Francesc Parcerisas, 1987.

Vladimir Nabokov, L´encantador, prólogo del autor, epílogo de Dmitri Nabokov, traducción de Jordi Arbonès, 1987.

Fiodor M. Dostoievski, Dimonis, traducción de Josep M. Güell, 1987.

Hermann Hesse, El llop estepari, traducció de Margarida Sugranyes, 1987.

Vladimir Nabokov, Lolita, traducción de Josep Daurella, 1987.

Dylan Thomas, Sota el bosc lacti, drama per a veus, traducción de Angela Suxton y Salvador Oliva, 1987.

James Joyce, Dublinesos, traducción de Joaquim Mallafrè, 1988.

fillahomerM. Cotzee, Esperant els bàrbars, traducción de Xavier Rello Andreu, 1988.

Roberts Graves, La filla d´Homer, traducción de Isabel Turull, 1988.

Gerard Durrell, Ocells, bèsties i parents, traducción de Josep Julià, 1988.

Mervyn Peake, El Castell de Gormenghast, traducción de Josep Miquel Sobrer, 1988.

Jane Austen, Persuasió, traducción de Jordi Arbonès, 1988.

James Joyce, Retrat de l´artista adolescent, traducción de Maria Teresa Vernet, 1988.

Virginia Woolf, Els anys, traducción de Maria Antonia Oliver, 1988.

Louis-Ferdinand Céline, Viatge al fons de la nit, traducción de Estanislau Vidal-Folch, 1988.

Graham Greene, El factor humà, traducción de Helena Valentí, 1988.

R. R. Tolkien, El Ferrer de Wootton Major; “La Fulla” d´en Niggle, traducción de Jordi Arbonès, 1988.

els-anysMervyn Peake, L´hereu de Gormenghast, traducción de Josep Miquel Sobrer, 1988.

R. R. Tolkien, Gil, el pagès de Ham, traducción de Carlos Llorach, ilustraciones de Pilar Baynes, 1988.

Huymans, A repèl, traducción de Miquel Martí i Pol, 1989.

Graham Greene, El capità i l´enemic, traducción de Xavier Rello Andreu, 1989.

Katherine Mansfield, Un niu de tórtores, Josep Julià, 1989.

Virginia Woolf, Les ones, traducción de Maria Antonia Oliver, 1989.

Thomas Mann, Els caps bescanviats, traducción de Margarida Sugranyes, 1989.

Gerard Durrell, El Jardí dels Déus, traducción de Jordi Arbonès, 1989.

Gerard Durrell, Filets de palaia, traducción de Josep Julià, 1989.

K. Narayan, En Swami i els seus amics, traducción de Ramon Barnils, 1989.

D. Salinger, Franny i Zoey, prólogo y traducción de Jordi Sarsanedas, 1990.

D.H. Lawrence, La Guineu i altres relats, traducción de Josep Julià i Marta Bes, 1990.

Gabriele D´Annunzio, La Leda sense cigne, El company d´ulls sense pestanyes, traducción de Jordi Cornudella, 1990.

Katherine Mansfield, Una mica infantil, traducción de Josep Julià, 1990.

André Gide, L´Immoralista, traducción de Marta Bes i Oliva, 1990.

D.H. Lawrence, Dones enamorades, traducción de Jordi Arbonès, 1990.

Kenneth Grahame, El vent entre els salzes, traducción de Jordi Arbonès, 1990.

Thomas Bernhard, L´origen d´una insinuació, traducción de Jordi Ibáñez, 1990.

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Xavier Benguerel.

Charles Baudelaire, Els paradisos artificials, traducción de Carles Castellanos, 1990.

Charles Baudelaire, Les flors del mal, traducción de Xavier Benguerel, 1990.

André Gide, La porta estreta, traducción de Marta Bes i Oliva, 1990.

Roberts Louis Stevenson, Marea minvant, traducción de Judith Willis y Toni Turull, 1990.

James Joyce, Ulises, traducción de Joaquim Mallafrè, 1990.

Henry Miller, Tròpic de Càncer, traducción de Jordi Arbonès, 1990.

Sommerset Maugham, Els Mars del Sud, traducción de Lluis Canyadas, 1990.

Arthur Rimbau, Il·luminacions. Una temporada a l´infern, versión, introducción y notas de Jaume Palau i Fabre, 1991.

S. Lewis, El nebot del mag, traducción de Jordi Arbonès, 1991.

S. Lewis, El lleó, la bruixa i l´armari, traducción de Jordi Arbonès, 1991.

Gerard Durrell, L´excursió i d´altres maremàgnums, traducción de Jordi Arbonès, 1991.

Chales Baudelaire, Petits poemes en prosa, prólogo y traducción de Joaquim Sala-Sanahuja, 1991.

Jane Austen, L´abadia de Northanger, traducción de Jordi Arbonès, 1991.

Denis Diderot, Jacques el fatalista i el seu amo, traducción de Joan Tarrida, 1991.

Horst Bienek, La primera polca, traducción de Carme Gala, 1991.

Charles Dickens, Una historia de dues ciutats, traducción de Jordi Arbonès, 1991.

R. R. Tolkien, Silmaríl·lion, traducción de Dolors Udina, 1991.

Richard Adams, El turó de Watership, traducció de Montserrat Solana i Mata, 1991.

S. Lewis, El cavall i el seu noi, traducción de Jordi Arbonés, 1992.

Fulco di Verdura, Una infancia siciliana. Els dies feliços d´estiu, traducción de Caterina Molina, 1992.

George Sand, Un hivern a Mallorca, prólogo de Antoni Marí, apéndice de Robert Graves, traducción de Marta Bes Oliva, 1992.

Giacomo Joyce, James Joyce, introducción y notas de Richard Ellmann, traducción de Joaquim Mallafrè, 1992.

Isaac Asimov, La segona fundació, traducción de Sílvia Aymerich, 1992.

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Hemingway con, a su izquierda, el editor Maxwell Perkins.

Ernst Hemingway, Torrents de primavera, novel·la romantic en honor d´una gran raça en extinció, traducció de Josep Ros-Artigues, 1992.

Ursula K. Le Guin, Tehanu. L´ultim llibre de Terramar, traducción de Madeleine Cases, 1993.

Gerard Durrell, Amb un zoo a les maletes, traducción de Josep Sala Barbany, 1993.

Philip K. Dick, Els androids somien xais electrics. Blade Runner, traducció de Manuel de Seabra, 1993.

R. R. Tolkien, Contes inacabats de Númenor i Terra Mitja, introducción, comentarios, índice y mapas de Christopher Tolkien, 1994.

Fuentes:

Sam Abrams, «Francesc Parcerisas, traductor», Caràcters, núm. 10 (enero de 2000), pp. 7-8.

aarbones-parcerisas-180x276Jordi Arbonès y Francesc Parcerisas, Epistolari, edición al cuidado de Jordi Mas López, Lleida, Punctum (Visions 6), 2016.

Anónimo, «Edhasa reorganiza su plantilla y reduce novedades como reacción a la crisis», El País, 22 de enero de 1993.

Francesc Parcerisas, «Sobre la traducció catalana d´Una historia de dos ciutats», L´Avenç, núm. 411 (abril de 2015), p. 9; recogido en los anejos del epistolario de Parcerisas con Arbonès ya citado, pp. 259-276.

Rosa Maria Piñol, «Edhasa enceta una nova col·lecció de narrativa estrangera en català», La Vanguardia, 24 de diciembre de 1985.

Sobre Jordi Arbonès, véase el portal de la Càtedra Jordi Arbonès, de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Y el testimonio oral, que agradezco muchísimo, de Esther López, María Antonia de Miquel y Pablo Somarriba.

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García Lorca, Genet, Tolstói y Bukowski en París

A Mauricio Wiesenthal, gran escritor, gran amigo.

Cuando en septiembre de 2012 el presidente del Grupo Planeta aseguró que, en el caso hipotético de que Catalunya se independizara de España, su grupo editorial tendrían que marcharse de Barcelona, fue difícil no evocar de inmediato unos cuantos casos de editoriales que a lo largo de la historia han publicado en lenguas que no eran oficiales en los países en que estaban domiciliadas. Circunscribiéndose al siglo xx, un ejemplo paradigmático sería la enorme cantidad de editoriales creadas por los exiliados republicanos que tras la guerra civil publicaron en catalán, gallego o vasco en países como México, Argentina o Chile; no muy distinto sería el de José Martínez Guerricabeitia o las numerosas pequeñas editoriales anarquistas que en Francia publicaban en español por las mismas fechas; otro ejemplo, más cercano en el tiempo, podría ser el de editoriales como Lynx Edicions, de Barcelona, cuyas obras más emblemáticas y exitosas

La edición de Trópico de Cáncer en Obelisk Press, con la advertencia de prohibición de exportarla a EE.UU. Y Gran Bretaña.

son Handbook of the Birds of the World y Handbook of the Mammals of the World, y aun otro caso curioso es el de la notable cantidad de pequeñas editoriales en inglés que se han establecido a lo largo de la historia en París: Las Contact Press de Robert McAlmon (1896-1956), The Three Mountains Press de William Bird (1988-1963), The Hours Press de Nancy Cunard (1896-1965), Obelisk Press, de Jack Kahane (1887-1939), que los fans de Henry Miller tan bien conocen por haber publicado la primera edición de Trópico de Cáncer (1934), o las Olympia Press del hijo de Kahane Maurice Girodias (1919-1990), a quien corresponde el honor de haber publicado la primera edición de El almuerzo desnudo (1959), de William Burroughs, y a éstos podrían añadirse aún el caso de las ediciones de librerías como la celebérrima Shakespeare & Co…

Anuncio de Portfolio.

Quizás uno de los casos más emblemáticos de editoriales en inglés establecidas en París sea sin embargo Black Sun Press, fundada por el matrimonio formado por Harry y Caresse Crosby, entre cuyas joyas se cuenta una revista, Portfolio, con unos índices realmente excepcionales. Esta revista, de la que tan sólo aparecieron seis números, no se editó íntegramente en París. El primer y tercer volúmenes están editados en Washington, el segundo y quinto, en París; el cuarto en Roma y el sexto en Delfos (Grecia). Esta dispersión, añadida a unas tiradas reducidas contribuyen a explicar el precio que puede alcanzar una edición completa de esta revista (una en buen estado pero con algunas hojas perdidas, se vendió en 2008 por algo más de mil dólares, y en 2010 se valoró la colección completa en unos 3.000 dólares). Los escritores, fotógrafos, ilustradores e impresores que intervinieron en esta publicación son la principal explicación del interés que despierta Portfolio, y hacen más sangrante la anécdota de Bukowski, obviamente borracho, dejando que el viento se llevara las hojas del ejemplar que recibió por su colaboración cuando apenas contaba veinticuatro años (en el número de primavera de 1947).

Caresse Crosby con un ejemplar de Portfolio bajo el brazo.

Porfolio. An International Quaterly es una creación de Caresse Crosby (Mary Phelps Jacob, 1891-1970), quien con su marido Harry (1898-1929) había fundado en 1928 la editorial Éditions Narcisse, que rápidamente cambiaría el nombre a Black Sun Press. Previamente, en 1914, Caresse Crosby había patentado el invento al que debe la fama, el sostén de copa, y había fundado la Fashion Form Brassière Company, de la que obtuvo pingües beneficios sobre todo cuando vendió la patente a The Warner Brothers Corset Company.

El matrimonio Crosby había hecho posibles hasta entonces algunas ediciones bastante singulares y esmeradas, como una de 300 ejemplares de The Fall of the House of Usher, de Edgar Allan Poe, con una nota introductoria de Arthur Symons e ilustraciones del polifacético artista alemán Alastair (Hans Henning van Voight, 1887-1969), Tales Told of Shem and Shaun (tres fragmentos de la obra en marcha Finnegans Wake), de James Joyce, en 1929, con un prefacio de C. K. Ogden y un retrato en el frontispicio obra de Constantin Brancusi (1876-1967), del que en 1928 se tiraron 500 copias (100 de ellas en papel japón) o una muy impresionante edición de Alice in Wonderland fechada en octubre de 1930, con seis litografias a color de Marie Laurencin (protegidas con papel de seda) y profusamente decorado, que se presentaba en una edición en piel y dentro de una caja (se tiraron 790 ejemplares, algunos en rústica pero siempre en caja). Pero también editaron una serie formalmente más modesta de ediciones en rústica, World-wide Masterpieces in English, que se estrenó en 1932 con Torrents of Spring (Torrentes de primavera), de Ernest Hemingway.

Litografía a color de Marie Laurencin para Alice in Wonderland (Black Sun Press, 1930).

Portfolio hacia honor a su nombre, era una carpeta con hojas sueltas de diversos tamañas, impresas en diferentes tipografías y sobre papeles diversos (debido a las restricciones para comprar papel), y en cuanto al contenido, respondía a la línea editorial más interesante que estaba desarrollando paralelamente Black Sun Press: dar a conocer y apoyar a autores emergentes de talento, añadiéndoles además ilustraciones de artistas no menos importantes. El equipo que lleva a cabo el primer número (de 26 hojas), lo componían el escritor Harry Thornton Moore (1884-1975), profesor y autor de estudios pioneros sobre D.H. Lawrence, Henry James, John Steinbeck y Lawrence Durrell, como asistente editorial; el escritor Henry Miller (1891-1980), como asesor en el terreno de la prosa; Selden Rodman (1909-2002), antólogo y autor de numerosos libros sobre arte caribeño, como asistente de poesía, y Sam Rosenberg (1912-1996), conocido sobre todo por ser uno de los primeros alpinistas que culminó el Everest y por su estudio sobre Sherlock Holmes Naked is the Best Disguised (1974), como asistente de fotografía.

De izquierda a derecha, Gala, Salvador Dalí y Caresse Crosby.

Se presentaba como una revista sin ánimo de lucro con vocación de convertirse en crisol de todas las disciplinas artísticas (tipografía, impresión, pintura, dibujo, grabado, fotografía, ensayo, relato breve, poesía en prosa y en verso…), y en todos estos aspectos el nivel de exigencia era muy alto. En cuanto a la periodicidad, pronto quedó abandonado el propósito inicialmente anunciado de cuatro números por año, y finalmente acabó por falta de financiación cuando, metida ya de lleno en la creación de un Centro por la Paz Mundial en Delfos, Caresse Crosby no obtuvo suficientes suscriptores para mantener el proyecto en marcha. De cada número se publicaban alrededor de mil copias, si bien los primeros cien ejemplares siempre contaban con un valor adicional, que bien podía ser obra de artistas del calibre de, por ejemplo, Henri Matisse.

Portada del núm. 2 de The Outsider.

A lo largo de los años siguientes se vivió un auge, tanto en Europa como en Estados Unidos, de pequeñas revistas literarias mimegrafiadas (ciclostiladas) que permitieron que muchos autores tuvieran la oportunidad de ver su obra impresa en letras de molde, y su importancia no es desdeñable en relación al nacimiento y afirmación de la cultura underground. Un ejemplo insigne de ello es el que pusieron en marcha Jon (1905-1971) y Louise Webb (n. 1916), Outsider, que en su primer número (otoño de 1961) publicó obra de Henry Miller, Allen Ginsberg, William Burrouhgs, Gregory Corso, LeRoi James, Gary Snider, Michael McClure, Diane di Prima, Charles Olson y Ed Don; en el segundo, textos de Miller, Burroughs, Corso, Kenneth Patchen, Jean Genet, Jack Kerouac, Jack Micheline y Charles Bukowski, o en el tercero, de McClure, Snyder, Bukowski, Patchen, Genet, Robert Geeley, Carl Solomon, Harold Norse o Diane Wakoski. El matrimonio Webb había comprado una antigua prensa a mano Chandler & Prince, y su revista gozaba de una presentación fastuosa, impresa a mano sobre papel de seda de diferentes colores, con fotografías y dibujos. Posteriormente incluso publicarían algunos libros a Henry Miller y Charles Bukowski, entre otros, bajo el sello Loujon Press.

Edición de Loujon Press de It catches my heart in its hands” (1963), de Bukowski.

Muchas de estas publicaciones que surgen sobre todo en Estados Unidos a finales de los años cincuenta y en los sesenta no tienen hoy otro interés que el histórico, pues tanto su forma como su contenido literario es mayoritariamente de una tosquedad desoladora. Quizás a más de uno (es mi caso) le hagan pensar en la diferencia entre publicar en una editorial o autopublicarse sea dónde y cómo sea…

Retomando la cita inicial de José Manuel Lara Hernández, y aunque eso no haga más comprensible su razonamiento, en cualquier caso no creo que estuviera pensando en iniciativas equiparables a Portfolio.

Apéndice. He aquí una somera y parcial descripción (con los datos recabados de descripciones de números sueltos en las webs de algunos anticuarios y librerías especializadas en libro antiguo) de cada uno de los números de Portfolio:

  • Volumen I (Washington, 1945):
  • Prosa: Henry Miller (“The Staff of Life”), Caresse Crosby, René Clevel (fragmento de “Babylong”), David Daiches, Jérome Weidman (“Sam”), Harry Thornton Moore (reseñas de libros).
  • Poesía: Gwendolyn Brooks, Alex Comfort, Karl Shapiro (sonetos de Place of Love), Kay Boyle, Louis Aragon, Ruth Herschberger, Demetrios Capetanakis (“Emily Dickinson”), Coleman Rosenberger (“Manet in the Sale Mines at Merker”) y Romaire Bearden (“The Nativity”).
  • Ilustraciones: Jean Helion, Caresse Crosby (“Anatomy of Flight”, una fotografía de Harry Crosby, un retrato de Kay Boyle), Jean Helion, Romare Bearden, Henry T. Moore, Pietro Lazzari, Lilian Swab Saarinen (“Tygers at Play”), Sam Rosenberg (“Practical Joker” y “Retrato de Max Ernst”), Pete Sekaer, Sam David y Naomi Lewis.
  • Volumen II (París, Navidades de 1945)
  • Prosa: Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Valdi Leduc, Robert Lannoy, Mireille Sidoine, Claude Morgan, Louis Martin-Chauffier, Harry Thornton Moore.
  • Poesía: Paul Éluard, René Char, Francis Ponge, Robert Lowell, Claude Roy, Myron O´Higgins, Weldon Kees, Selden Rodman,
  • Ilustraciones: Pablo Picasso, Francis Gruber, Henri Matisse, Giacometti, Dora Maar, Kristians Tonny, Henri Cartier Bresson, Paul Grimault, Jerome Snyder.
  • Página de “20 thanks for Kasseldon”, de Charles Bukowski, en Portfolio.

  • Volumen III (Washington, primavera de 1946; Romare Bearden se añade como asesor)
  • Prosa; Jean-Paul Sartre, Henry Miller, Charles Bukowski (20 thanks from Kasseldown”), Jean Genet, Kayle Boyle, Harry Crosby, Selden Rodman (reseñas de libros).
  • Poesía: Kay Boyle, Harry Crosby, Stephen Spender, Feederico Garcia Lorca, David Daiches, Kenneth Rexroth,
  • Ilustraciones: Hans Richter, Wilfredo Lam, Pierre Tal-Coat, Dorothea Tanning,  
  •  Volumen IV (Roma, verano de 1946; editado por Henry Miller)
  •  Prosa: Caresse Crosby, Harry Crosby, Giorgio de Chirico, Alberto Moravia, Bruno Zevi, Payanotis Tetsis (ensayo).
  • Poesía:: Elio Vittorini, Eugenio Montale, Giuseppe Ungaretti.
  • Ilustraciones: Giorgio Morandi (fotografía a color), Carlo Levi, De Chirico, Giorgio Morandi, Carra, Campigli, Guttuso, Pier Luiggi Nervi, Luigi Moretti, Giacomo Manzù, Corrado Cagli, Panayotis Tetsis.
  • Volumen V (París, primavera de 1947)
  • Prosa y poesía: Leon Tolstói (“The Law of Love and the Law of Violence”), Harry Thornton Moore, Harry Goode, Conrad Moricand, Edwin J. Becker, Anaïs Nin, Emanuel Carnevali, Albert Cossery, George Mann, Rene Batigne, Harry Crosby, Merle Hoyleman, Selden Rodman, Mason Jordan Mason, Rene Belance, Vera Inber, George Leite,
  • Poesía: Charles Olson
  • Ilustraciones: Modigliani, Max Ernst, Roberto Fasola, William Calfee, James Poe, Scipione, Justin Locke, Mirko, Man Ray, Carmelo y Meraud Guevara.
  • Incluye una breve biografía de cada uno de los autores.
  •  Volumen VI (Atenas, verano de 1947)
  • Prosa: Caresse Crosby (texto introductorio), K. T. Dimaras (“Contemporary Greek Literature”, en el índice pero no hallado en ningún ejemplar), Nikos Hadjikiriakkos-Ghikas.
  • Poesía: Andrea Cambas (“The Woman of Crete”, en traducción de Derek Patmore), Nikos Egonopoulos.
  •  Illustraciones: Athina Tarsouli (“Island Sketches”), Yannis Moralis, Kanellis, Kapralos, Diamantopoulos.

Fuentes:

Fragmento del documental Always, yes, Caresse, sobre la vida de Caresse Crosby con imágenes de época.

Web del film de Wayne Ewing sobre Loujon Press

Web de Lynx Ediciones

Entrada dedicada a Portfolio en Wikipedia.

Redacción/Agencias, “José Manuel Lara: “Si Catalunya fuera independiente, el Grupo Planeta se tendría que ir“, La Vanguardia, 28 de septiembre de 2012.

Bhob, “A Valentine for Gypsy Lou“, Potrzebie, 14 de febrero de 2012.

Abel Debritto, “Charles Bukowski, el mejor poeta de América“, Revista de Letras, 9 de abril de 2012 (previamente publicado en francés en La Quinzaine Littéraire (enero de 2012) y en castellano en Nerter (febrero de 2012).

Doug Mac Cash, “Jon and Gypsy Lou Webb, Bukowski and the 1960s French Quartet“, The Times Picayune, 29 de agosto de 2013.

Mario Maffi, La cultura underground, Barcelona, Anagrama, 1975. 2 vols.

Barry Miles, Charles Bukowski, traducción de Ángela Pérez, Barcelona, Circe (Biografía), 2006.

Michel Mitrani, Conversación con Albert Cossery, traducción de Diego Luis Sanromán, Logroño, Pepitas de calabaza, 2013.

¿Qué hace un libro como tú en una colección como esta?

Portada de Luis Ignacio de Horna para la edición en Todolibro (Bruguera, 1980)

Es probable que la primera edición española de lo que Henry Miller (1891-1980) describió como “la historia más extraña que he escrito hasta ahora [1948]”, La sonrisa al pie de la escala, sea la de la colección Todolibro de Bruguera en 1980 (y reimpresa en 1981), lo cual resulta un poco preocupante, pues se trataba de una colección destinada al parecer a un público juvenil al que seguramente el denso prólogo de Ana María Moix debía ser suficiente para desorientar. Esta edición, traducida por Juan Carlos Silvi e ilustrada por Luis Ignacio de Horna (n. 1942) no es sin embargo la primera en español, pues la editorial bonaerense Sur había publicado ya en 1966 una traducción de este relato o poema en prosa como cierre, un poco asombroso, del volumen a La sabiduría del corazón (que recoge textos acerca de personajes como Brassaï, D.H. Lawrence o Balzac). Y en catalán la había publicado la editorial Proa en traducción de Joan Oliver en 1970 en una edición en octavo mayor con ilustración en la cubierta de Joan Miró.

La poco conocida edición de Proa de 1970.

Sin embargo, es probable que la edición de Bruguera deba interpretarse como resultado del objetivo de reunir el grueso de la obra de Henry Miller, pues en los años inmediatamente anteriores esta editorial había ido publicando las traducciones de Carlos Manzano de Trópico de Cáncer (1977), Primavera negra (1978), Sexus (1978), Trópico de Capricornio (1979), así como la de Ana Goldar de Cartas a Anaïs Nin (1979).

Edición en Círculo de Lectores, en traducción de Carlos Manzano.

Hay que esperar hasta 1999 para que aparezca una edición realmente importante en español de La sonrisa al pie de la escala, la que en versión del que quizá sea el traductor idóneo de Henry Miller, Carlos Manzano, publicó Círculo de Lectores también con dibujos de Joan Miró.

Sin embargo, esta obrita parte del encargo o sugerencia de otro artista, Fernand Léger, con el propósito de acompañar sus obras pictóricas centradas en el mundo del circo, por el que ambos (Miller y Léger) sentían un profundo y serio interés. Sin embargo, al pintor no acabó de convencerle el texto de Miller, y el proyecto no llegó a buen puerto.

Portada de la primera edición en Duell, Sloan & Pearce (1948).

A medio camino entre la novela breve y el poema en prosa, La sonrisa al pie de la escala narra la historia de August, cuyo éxito en una sola faceta de su arte (la sonrisa al pie de la escala), provoca una crisis existencial que le lleva a una arriesgada búsqueda espiritual en la que puede percibirse el interés de Miller por el budismo y el hinduismo, al tiempo que su censura al pensamiento de tradición judeocristiana tal como se expresaba a mediados del siglo xx. Uno de los rasgos más sorprendentes de este texto para quienes conocen la narrativa de Miller es sobre todo que se trata de un relato en tercera persona y aparentemente alejado del fuerte componente autobiográfico que caracteriza sus textos más conocidos (La crucifixión rosada, Trópico de Cáncer, Trópico de Capricornio, Primavera negra…). En realidad, el empleo de un payaso para plantear un pensamiento muy serio es perfectamente consecuente con la naturaleza de esta obra y con el grueso de la narrativa de Miller, y más todavía: le permite mostrarse con mayor profundidad que en muchas de sus otras obras en su conflicto entre la individualidad y la sociedad. La sociedad que le rodeaba, sus lectores y los críticos atentos a su evolución, habían creado ya unas expectativas acerca de Miller, y el conflicto nacía entre la libertad de epresarse a su modo y manera, aun a riesgo de frustrar esas expectativas, y el progresivo desencanto al que podía llevarle la repetición de una misma fórmula narrativa. Auguste es, pues, un magnífico trasunto del núcleo espiritual y filosófico del Miller que en 1944 se había establecido en Big Sur (“mi primer auténtico hogar en Estados Unidos”, según sus palabras), donde actualemente sigue funcionando la Henry Miller Memorial Library fundada por Emil White.

Cubierta de la edición de 1958 en New Directions.

En cualquier caso, no parece que sea acertado considerar La sonrisa al pie de la escala una “obra menor” en la narrativa de este escritor perseguido por los tópicos más banales. Quizá las palabras de Miller en el epílogo que fechó en Big Sur en 1948 no han contribuido precisamente a clarificar su sentido:

¡Que nadie piense que se trata de una historia elaborada! Lo he contado simplemente como lo sentí, como se me reveló punto por punto. Es mía y no lo es. No cabe duda de que es la historia más extraña que he escrito hasta ahora. No es un documento surrealista, en modo alguno.

De izquierda a derecha, Salvador Dalí, Gala, Henry Miller y Barnet Riuder en 1940.

Existen unas cien ediciones distintas en una veintena de lenguas de La sonrisa al pie de la escala, pero las primeras, en 1948 ambas, fueron las de New Directions (donde se publicó por primera vez el grueso de la obra milleriana) y Duell, Loan & Pearce. Poco posterior es una de las más singulares, la de Greenwood Press, cuyo colfón indica: “500 copies printed at the Greenwood Press of San Francisco. Typography by Jack Werner Stauffacher, illustrated by Gordon Cook. Set in Van Dijck type. 35 special copies printed on French Rives”.

Portada de la edición de 1965 en Rowohlt.

La primera en que se publicaron las ilustraciones de Miró es la de Rowohl de 1965, que precisamente dio la pista a Francesc Bechdejú para llegar hasta las imágenes originales y poder hacer así la edición de Cercle de Lectors (de la que hay versión en catalán y en castellano), que por fin hizo justicia a esta maravilla de texto.

Fuentes:

Fran C., “La sonrisa al pie de la escala. Henry Miller. Portadas“, en El blog enladrillado, 13 de enero de 2013.

Henry Miller, Big Sur y las naranjas de El Bosco, traducción de Carlos Manzano, Barcelona, Edhasa, 2010.

Henry Miller, La sonrisa al pie de la escala, traducción de Carlos Manzano, ilustraciones de Joan Miró, edición a cargo de Pilar Beltrán y diseño de Eva Mutter, Barcelona, Círculo de Lectores, 1999.

Henry Miller-Lawrence Durrell, Cartas Durrell-Miller-Durrell 1935-1980, edición de Ian S. MacNiven, traducción de María Faidella, Barcelona, Edhasa, 1991.

Rosa Mora, “La filial catalana de Círculo de Lectores celebra 10 años de vida. Cercle publica un libro de Henry Miller ilustrado por Miró”, El País, 23 de febrero de 2000.