Helios Gómez, ilustrador de libros

Los años de formación de Helios Gómez (1905-1956) en las artes plásticas fueron sin duda intensos y se cruzaron muy pronto con la ilustración de libros, si bien sus inicios como aprendiz en las alfarerías de Triana o como pintor para la fábrica Pickman ya permiten suponerle una cierta predisposición artística. Al mismo tiempo, además, parece que fue bastante activo en los círculos anarquistas sevillanos incluso antes de empezar a militar en la CNT (Confederación Nacional del Trabajo): en junio de 1921 (tenía entonces dieciséis años) El Noticiero Sevillano informa de que ha sido detenido por segunda vez (la primera fue en marzo de ese mismo año por su presunta participación en un negocio de compraventa de armas), acusado de intervenir en la preparación de un asalto a las cárceles de Sevilla y Carmona. Uno de los indicios de su participación fue el hallazgo de diversas acuarelas que mostraban tanto la prisión como las calles adyacentes, además de un plano de la cárcel. Con él fueron detenidos dos redactores de Solidad Obrera, la publicación que, como consecuencia de su prohibición en Barcelona, había sido traslada a Sevilla con Felipe Alaiz (1887-1959) como director y con la que no tardaría en colaborar. Mientras, Helios Gómez aún encontraba tiempo para asistir como alumno nocturno a la Escuela de Artes y Oficios y de Bellas Artes.

Autorretrato.

Al parecer, aún no había cumplido los dieciocho años cuando se publicó el primer libro ilustrado (con catorce grabados) por Helios Gómez, el cuento largo Oro molido, que apareció en la colección Novela de Actualidad sevillana (la que dirigía el periodista y escritor Antonio Rodríguez de León [1896-1965]) en junio de 1923 y que es interesante por el paralelismo que puede establecerse entre la historia que cuenta y la biografía de Helios Gómez: narra la trayectoria de una joven madre soltera que, como consecuencia de la visita a una exposición de arte de vanguardia, inicia un proceso de emancipación. Por otra parte, ese mismo año había empezado a colaborar como ilustrador en el periódico ácrata Páginas Libres.

A partir de las relaciones personales y de los ambientes y tertulias que frecuentaba (en particular el café Kursaal, donde se gestaron las revistas Grecia y Gran Guiñol y donde hizo su primera exposición), Pedro G. Romero deduce de un modo muy convincente que ya durante su etapa sevillana Helios Gómez entró en contacto con el cubismo y con las vanguardias postcubistas, con el movimiento arts & craft, con el futurismo, con el ultraísmo, con el vibracionismo de Manuel Barradas (1900-1929), con el simultaneísmo…

También entre sus primeros trabajos editoriales se cuentan las ilustraciones del libro del poeta Rafael Laffon (1895-1978) El sol desaparecido, escrito entre 1922 y 1924 pero que permaneció inédito hasta 1997. A partir de ese momento no deja de viajar, por lo que su obra gráfica queda dispersa en editoriales muy alejadas en términos geográficos (pero no tanto estética y/o ideológicamente). Pese a su vida un tanto bohemia en el Madrid de 1926, que en La novela de un literato Rafael Cansinos Assens (1882-1964) recrea con cierta saña, tiene tiempo para ilustrar con mucho brío y movimiento, a una sola tinta, la cubierta de Duquesa de Nit (novela de aristócratas), de Joaquin Arderíus (1885-1969) para Alejandro Pueyo Editor. Precisamente Cansinos Assens escribió sobre esta novela breve que en ella «continúa Arderíus su labor demoledora y exaltada en la que un arte luminoso y fuerte surge de entre ruinas y sombras» (en La nueva literatura, 1926).

En marzo de ese mismo año aparece en la barcelonesa Llibreria Catalònia la primera edición de Servitud: memòries d’un periodista, de Joan Puig i Ferreter (1882-1956) —con una cubierta austera y elegante, como todas las de la colección Catalonia—, novela de la que al año siguiente aparece la traducción de Felipe Alaiz en la también barcelonesa Editorial Cosmos. Para ella crea un fondo Helios Gómez que evoca los escenarios propios del cine expresionista alemán de aquellos mismos años. En esta novela, sirviéndose de su propia experiencia en el oficio, Puig i Ferreter da una visión muy crítica de la prensa de la ciudad de los veinte y traspone los nombres de célebres periodistas y literatos de la época que pululan alrededor del periódico La Llanterna (trasunto de La Vanguardia). Vale la pena señalar que, a raíz de su participación en una larga huelga en 1920, el autor había sido despedido del periódico y su nombre no volvió a mencionarse en él hasta 1973, así como que también en 1926, del 7 al 20 de diciembre, Helios Gómez expone «acuarelas decorativas» en las prestigiosas Galerías Dalmau de Barcelona.

En 1927, además de empezar a publicar ilustraciones en las revistas Tiempos Nuevos de Liberto Callejas (Juan Perelló Sintes, 1884-1969) y en la malagueña Rebelión, pasa un tiempo en París (expone en Saint Michel y en Montparnasse y publica en Vendredi) hasta que es expulsado del país y decide viajar a Bruselas, donde expone en el Egmontpaleis (o Palais d’Egmont). Ese mismo año la editorial barcelonesa Bauzá publica en su colección Ideal la traducción de Emilio Gómez de Miguel de La mujer caída del cielo, del italiano Bruno Corra (Bruno Ginanni Corradini, 1892-1976), cuyo diseño de cubierta se ha atribuido a Helios Gómez, si bien resulta enigmático que no aparezca firmada.

En la capital belga se publican en 1928 dos libros en los que participa Helios Gómez: Tétrico anido o el moderno Calígula, con texto firmado como Solterra, para el que crea tanto la cubierta como las ilustraciones interiores y que aparece sin indicación de editorial (lo que no es de extrañar porque deja a la Guardia Civil hecha unos zorros), y la obra teatral Rien qu’un homme, de Max Deauville (Maurice Duwez, 1881-1966) publicado por unas enigmáticas Éditions L’Esquerre.

También de 1928 podría ser quizá la publicación en Valencia, de la mano de las ediciones de la «revista ecléctica» Estudios, Los cardos del Baragán. Las narraciones de Adrián Zograffi, de Panait Istrati (1884-19359, en traducción del sindicalista ácrata Pere Foix (1893-1978). En el catálogo que publica la mencionada revista en el número 102 (febrero de 1932) se describe como una novela «profundamente sugestiva y emocionante, como todas las del ya célebre bohemio oriental, y es al mismo tiempo una formidable acusación de uno de los crímenes más infames que los gobiernos hayan cometido contra el pueblo trabajador. He aquí el valor inapreciable de la pluma genial de Istrati puesta al servicio de la justicia, y que al mismo tiempo traza una de las mejores joyas literarias de nuestra época».

De su fructífero paso por Berlín el año siguiente no parece que, salvo error, haya quedado ninguna participación en ediciones de libros (sí colabora en Berliner Tageblatt, por ejemplo), pero a partir de entonces su firma es bastante frecuente en volúmenes publicados en Barcelona. De ese mismo año 1929 son las cubiertas para la editorial Lux del libro de Istrati Domnitza de Snagov, traducida por el ensayista mallorquín Joaquim Verdaguer (1895-1966), y para la edición de ese año del de Josep M. Francès (1891-1966) La rossa de mal pèl y del siguiente es la de Del amor y la muerte (1930), de Eugenio Carballo.

Otra de las editoriales para las que crea varias cubiertas en estos años es la ya mencionada y muy veterana B. Bauzá (célebre por ser el germen del popular TBO), para la que firma los diseños de cubierta de Carne de hospital, del escritor uruguayo Elías Castelnuovo (1893-1982), Tardes serenas, del colombiano José María Vargas Vila (1860-1933), la antología Cien temas eternos (1930), Seis años de guerra civil en Italia (1931), del socialista italiano exiliado en Francia Pietro Nenni (1891-1980), El evadido de Guayana (1930) de Albert Londres (1884-1932)… Y también para las Edicions Ariel de esa etapa trabaja en más de una ocasión, y suyas son por ejemplo las cubiertas y las ilustraciones interiores de La revolució russa de 1905 (1930), de Miguel Matvee y traducida por Emili Granier-Barrera, e Historia popular de la revolució d’Octubre (1931), de Sergei Andreevich Piontkovsky (1891-1937).

De esa etapa es curioso el caso del exitoso Boston Barcelona (Un campament a l’Atlàntic), en el que Enric Blanco (1890-1964) narra su travesía a bordo del velero Evalú, con el único acompañamiento de Mary Rader y de la hija común de siete años Evaline Lucy (hay edición de 2006 en Edicions La Campana, con textos adicionales de Sergi Dòria). De 1930 es una edición en rústica firmada como Enrique Blanco, profusamente ilustrada con fotografías fuera de texto y publicada por J. Horta con el título La gesta del Evalú. A través del Atlántico en un pequeño balandro; en la cubierta aparece una ilustración fotográfica del velero. Al año siguiente, aparece una edición con el sello José Montesó Editor (en Aribau, 204 de Barcelona) con esa misma cubierta, y otra con una ilustración de Helios Gómez y un subtítulo diferente en la portada (De Boston a Barcelona). También de 1931 es la edición más conocida, la de Edicions Rambla de Catalunya, en la que el nombre del autor aparece como Enric Blanco, el título ha cambiado a Boston-Barcelona, pero aún así la cubierta es de nuevo de Helios Gómez, bastante más luminosa que la primera.

Al iniciarse la década de los treinta Helios Gómez era ya un reputadísimo ilustrador de libros y sus diseños de cubiertas para las principales editoriales de vanguardia españolas, así como algunos de los famosos carteles que hizo durante la guerra civil española, tal vez sean bastante más conocidos.

Fuentes:

Web de la Fundación Helios Gómez.

Pauline Cherbonnier, «Helios Gómez, la Capilla Gitana y la cárcel Modelo», Blog de los voluntarios europeos de la Federación de Asociaciones Gitanas de Cataluña, 2 de mayo de 2017.

Daniel Díaz, «Los gitanos en las artes plásticas», Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya.

Alicia García Medina, Las cubiertas de los libros de las editoriales españolas 1923-1936. Modelo de renovación del lenguaje plástico, tesis presentada en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, 2017.

Teresa Lafita Gordillo, «Nuevas aportaciones para el estudio del pintor sevillano Helios Gómez (Sevilla 1905-Barcelona 1956), junto con un estudio de la revista Las fiestas de Sevilla (1912-1938)», Laboratorio de Arte, 22 (2010).

Eloi Latorre, «Pa, terra, llibertat, constructisme i “soleares”», Directa, 22 de diciembre de 2020.

Pedro G. Romero, «Helios Gómez, un artista lumpen», en el catálogo Helios Gómez, dibujo en acción, 1905-1956, Centro de Estudios Andaluces, 2010, pp. 24-41.

María Sierra, «Helios Gómez: la invisibilidad de la revolución gitana», Historia y política, núm. 40 (2018).

Páginas Libres y la edición anarquista en Tolosa

Como es bien sabido, en la inmediata postguerra española Tolosa se convirtió en ciudad de acogida de numerosos anarquistas españoles y, según escribió Emma Torrent:

La labor de escritores y editorialistas fue muy importante en el Toulouse de los años posteriores a la Guerra Civil española. La actividad de los escritores conllevaba el trabajo de las editoriales. Escritores y editoriales formaban un perfecto tándem de proyectos e intereses. En cuanto a los escritores, cabe diferenciar los que ya eran conocidos en el ámbito del exilio republicano español en Francia como Federica Montseny [1905-1994] o Federico Urales [1864-1942], de los que se dan a conocer en el exilio, como Juan Mateu [1929-2009].

Un período particularmente fructífero en este sentido es el comprendido entre el momento de la liberación de Tolosa de manos de los nazis alemanes (producida el 20 de agosto de 1944) y el inicio de la década de 1950, pues en esos años aparecen en la ciudad, además de las estrictamente políticas, las publicaciones culturales periódicas España popular (1944-1945),  El Patriota del Sud-Oeste (1944-1945), Tiempos Nuevos (1944-1946),  Armas y Letras (1945-1948), Impulso (1945),  Nuestra Bandera (1945), Universo (1946-1948), La Novela Española (1947), M. U. R. (1946-1947), L’Espagne Républicaine (1948) y Letras españolas (1948), además del boletín bibliográfico de la Librairie des Éditions Espagnoles, de Antonio Soriano (1913-2005), Lee.

Esta prolífica actividad cultural del núcleo anarquista tolosano, que se expresó también mediante la creación de salas de arte como la Galería Antonio Alos, grupos teatrales como Iberia o más adelante Amigos del Teatro Español,  y en muy diversas asociaciones, cristalizó en algunas empresas editoriales que publicaron también libros y folletos, como fue el caso de Ediciones Ideas, Ediciones Tierra y Libertad, Editorial Cultura Obrera o las Páginas Libres de Fernando Pintado, que tenían su sede en la calle Conservatoire, número 6, y cuyo nombre tal vez aluda a la obra del mismo título que le valió al prosista peruano Manuel González Prada (1844-1918) ser excomulgado por la Iglesia católica.

Pese a los numerosos datos que se desconocen acerca de la biografía de Fernando Pintado (entre ellos las fechas de su nacimiento [¿1888?] y muerte), en el momento en que puso en marcha Páginas Libres contaba ya con una amplia experiencia en el mundo editorial que se remontaba, por lo menos a 1913.

Fernando Pintado.

A finales de ese año había puesto en pie en Barcelona, junto con Ángel Samblancat (1885-1963), el semanario y luego diario Los Miserables (1913-1915) subtitulado sucesivamente «Eco de los que sufren hambre y sed de justicia», «Diario de extrema izquierda», «Diario republicano de extrema izquierda» y «Periódico republicano independiente», en cuyo comité de redacción figuraron Mateo Santos (¿1891/1892?-¿1964?), Plató Peig (1884-1927), Gorkiano (Joan Salvat-Papasseit, 1894-1924), Lluís Capdevila (1893-1980) y Amichatis (Josep Amich i Bert, 1888-1965), entre otros, y tuvo colaboradores del calibre de Pablo Iglesias (1850-1925), Marcel·lí Domingo (1884-1939), José Nakens (1841-1926), Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) o Miguel de Unamuno (1864-1936).  En una novela escrita en el exilio (Perico en Las Ramblas) recordaría el propio Pintado acerca de Los Miserables:

Sin maquinaria propia, sin talleres adecuados y con escasos medios económicos, a fuerza de ingenio y de sacrificios de toda naturaleza lograba su director poner en circulación tres o cuatro mil ejemplares cada semana, cuyos lectores eran, al parecer, sobre todo obreros y estudiantes universitarios.

La redacción de Solidaridad Obrera en 1923. El segundo por la derecha es Pintado.

Ya este primer proyecto convirtió a Pintado en un habitual de las cárceles españolas, condenado por delitos de injurias al rey, delitos de lesa patria, atentados contra la opinión o delitos de prensa, pero no se arrugó. Inició la década de 1920 figurando como gerente del periódico La Tarde (1921) y posteriormente dirigió la revista madrileña Carteles y el Diario de la Nueva España, antes de crear la empresa Prensa Roja, uno de los conglomerados editoriales más importantes de su tiempo. En la colección de Prensa Roja Siluetas (1923-1924), inspirada en las Vidas de hombres ilustres de Romain Rolland, publicaron Samblancat, Felipe Aláiz (1887-1959) y unos jóvenes Arturo Perucho (1902-1956) y César González-Ruano (1903-1965), mientras que en la cincuentena de títulos de la colección de narrativa breve La Novela Roja ─no confundir con la de 1931 de Ceferino Avecilla─, que se estrenó con La inquisición de Sevilla, de Blasco Ibáñez, aparecieron los nombres de Federica Montseny, Federico Urales, César Falcón (1892-1970), Valentín de Pedro (1896-1966), Francesc Pi i Margall (1824-1901), Ángel Marsá (1900-1988), El Noi del Sucre (Salvador Seguí, 1886-1923), Ángel Pestaña (1886-1937), etc., junto a algunas traducciones de Máximo Gorki, Andreiev o Tolstoi, y a estas colecciones hay que añadir aún en el seno de Prensa Roja la muy extensa y divulgada Biblioteca para Obreros.

De nuevo en Barcelona, antes de la guerra civil dirigiría Pintado las Ediciones de La Rambla y los dos únicos números aparecidos de la revista anunciada como quincenal Reportajes ( en realidad, de enero y diciembre de 1935).

Concluida la guerra, Pintado pasó un tiempo indeterminado en un campo de concentración francés, antes de poder crear en Tolosa Páginas Libres, en muchos de cuyos títulos no aparece consignada la fecha de aparición, cosa que dificulta la reconstrucción de un catálogo en el que alternaban las grandes figuras del pensamiento político internacional (caso de Kropotkin) con algunos autores importantes del anarquismo español.

Tal vez sea de 1945, por ejemplo, la traducción de Los espectros de Leonid Andreiev (1871-1919), y es muy probable que también se cuenten entre las primeras publicaciones Rosarito, de Valle-Inclán, y La cardenala, reflejos de la vida crapulosa de los cardenales de la Iglesia romana, de un incógnito Tito Fóscolo, que en apariencia debían iniciar, respectivamente, las colecciones Novelas Célebres, Novelas Españolas y Novela. De Felipe Aláiz se publican en Páginas Libres Azaña: combatiente en la paz, pacifista en la guerra, Indalecio Prieto, padrino de Negrin y campeón anticomunista y La zarpa de Stalin en Europa, probablemente de mediada la década de los cuarenta los tres títulos (¿1947-1948?). Parece de las mismas fechas, aproximadamente, Historia de un crimen, ni Franco ni monarquía, de Restituto Mogrovejo (1891-1949) y suele aceptarse como fecha de impresión 1947 en el caso de la obra del propio Pintado Zarpazos, prologada por Salvador Cánovas Cervantes (conocido por sus detractores como Nini, porque «ni Cánovas ni Cervantes»), que recoge artículos previamente publicados en la revista CNT (de la que era Pintado era además administrador), entre 1946 y 1947. Del mismo modo que suele fecharse en 1948 su ya mencionada novela breve acerca del entramado de corrupción política de principios de siglo Perico en las Ramblas, que se publicó precedida de un prólogo de Samblancat.

También suelen fecharse en 1948 De Franco a Negrín pasando por el Partido Comunista: historia de la revolución española, de  Cánovas Cervantes, que al año siguiente partiría con destino a Venezuela, donde murió en 1949, así como A caballo del Ande, crónica del universo occidental, de Samblancat, y Cuatro cartas a [Eusebio] Carbó [1883-1958], de José García Pradas (1910-1988). Es muy probable que, también de Cánovas Cervantes, Durruti y Acaso. La CNT y la Revolución de julio sea un poco anterior.

Es sumamente difícil fechar algunos otros títulos, como Anselmo Lorenzo, el hombre y la obra, de Federica Montseny, del que en 1962 se publicaría en Espoir la traducción al francés, así como el clásico del anticlericalismo La religión al alcance de todos, del acaudalado ateo excomulgado Rogelio H[erques] Ibarreta (1843-1888), del que aparecieron por lo menos cuatro volúmenes: La religión al alcance de todos, La Biblia y la Iglesia, La Iglesia de Roma y Dios y el alma.

Como es fácil suponer, se trataba de publicaciones formalmente muy modestas, de aproximadamente 20 x 30 cm, que solían rondar las cuarenta páginas y encuadernadas de un modo más bien tosco: con cartulina o papel ligeramente satinado y con  los pliegos unidos mediante una grapa. Su precio oscilaba de los veinte a los, más excepcionalmente, los cincuenta. Sin embargo, sobre todo tras el fin de la segunda guerra mundial, es posible aventurar que estos libros cumplirían una interesante función social (¿política?) de aglutinadores y cohesionadores del núcleo de anarquistas exiliados, mientras aguardaban y confiaban en que, mediante la solidaridad internacional, se acabara de una vez por todas (del mismo modo que se había hecho con la italiana y con la alemana), con la dictadura española establecida en 1939 en la Península como consecuencia del resultado de la guerra civil.

Fuentes:

Pueden consultarse ejemplares de Páginas Libres en la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo.

Alicia Alted Vigil y Manuel Aznar Soler, ed., Literatura y cultura del exilio español en Francia, Salamanca- Bellaterra, Aemic-Gexel (Serpa Pinto 2), 1998.

Manuel Aznar Soler y José-Ramón López García, Diccionario biobibliográfico de los escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939, 4 vols., Sevilla, Renacimiento (Biblioteca del Exilio), 2016.

José Antonio Ríos Carratarlá, Hojas volanderas. Periodistas y escritores en tiempos de la República, Sevilla, Renacimiento, 2014.

Gonzalo Santonja, La novela revolucionaria de quiosco, 1905-1939, Madrid, La Productora de Ediciones-El Museo Universal, 1993.

Emma Torrent, «Publicaciones y labor teatral del exilio anarquista de 1939 en Toulouse», en Manuel Aznar Soler, ed., Escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939, Sevilla, Gexel-Renacimiento (Biblioteca del Exilio. Anejos IX), 2006, pp. 1.129-1.135.