El editor Gonzalo Pontón y la historia

«Mucha gente diría que hubo una primera transición hasta el 23 de febrero de 1981, cuando los militares intentaron dar un golpe de Estado que fracasó, y luego a partir de ahí comenzó una segunda transición, que sería la actual. Otros dicen que la verdadera transición empezó cuando por primera vez en España los socialistas llegaron al gobierno, cuando Felipe González ganó las elecciones en 1982. Pero otros creemos que la transición todavía no terminó.»

Gonzalo Pontón

 

Es de suponer que a nadie extrañaría que en diciembre de 2005 la superagente literaria Carmen Balcells (1930-2015) fuera investida doctora honoris causa por la Universitat Autònoma de Barcelona, pero en realidad históricamente no ha sido muy habitual que, ni siquiera a iniciativa de las facultades de humanidades, las universidades españolas hayan reconocido de este modo a quienes a lo largo de las últimas décadas han intervenido de un modo crucial en la difusión del conocimiento y la cultura o en la mejora del ecosistema editorial. Es el caso, sin embargo, de Gonzalo Pontón Gómez (n. 1944), a quien, a propuesta del ámbito de Humanidades, el rectorado de la Universitat Pompeu Fabra aprobó el 17 de octubre de 2018 iniciar los trámites para concederle el doctorado honoris causa por esa universidad (en un acto celebrado casi exactamente un año después).

En la propia web de Pasado & Presente, se calcula que a lo largo de su trayectoria –más de medio siglo ya– Gonzalo Pontón, licenciado en Historia por la Universitat de Barcelona), habrá editado unos dos mil títulos aproximadamente, de los cuales la mitad dedicados a la historia, y en particular a la moderna y contemporánea, pero su adscripción es además clara a la estirpe de editores que se formaron en todos los procesos de elaboración del libro desde que en 1963 entró como corrector en la editorial Ariel, cuando esta se había convertido ya en sociedad anónima. Progresivamente pasó a ser en esta misma empresa jefe de producción, jefe de redacción y secretario de gestión, al tiempo que dejaba además algunas traducciones en el catálogo que más adelante revitalizaría (Hobsbawm y Cipolla, por ejemplo).

No es raro que de esa etapa se recuerde en particular la primera edición española de La historia de España, de Pierre Vilar (1906-2003) –publicada originalmente en las Presses Universitaires de France en 1947–, y no sólo porque Pontón la considera «la mejor síntesis interpretativa de la historia de España», sino también por las condiciones en que se llevó a cabo y por las consecuencias que tuvo su primera edición. Ariel era por entonces uno de los puntos de contacto que con la edición española tenía el librero y editor exiliado en París Antonio Soriano (1913-2005) , que había encargado a sus talleres la impresión de algunos libros que luego distribuía en el exilio, como es el caso de La España del siglo XIX, de Manuel Tuñón de Lara (1915-1997), pero además de esos mismos talleres salieron algunas otras ediciones clandestinas, como Así cayó Alfonso XIII, del que fuera breve ministro de la Gobernación en 1931, Miguel Maura (1887-1971).

Acerca de este caso, escribió Francisco Rojas Claros:

Desafortunadamente para los editores, la Brigada Político Social intervino una parte de los ejemplares del libro. Según establecía la Ley de Prensa e Imprenta, se abrió expediente contra la editorial, siendo el caso juzgado por el Tribunal de Orden Público. El pliego de cargos del Ministerio de Información y Turismo se basó en tres puntos fundamentales: imprimir una obra sin el debido pie de imprenta; difundirla sin efectuar el depósito de la misma (de los 7350 ejemplares, sólo fueron incautados 3834); ser inexactos los datos relativos al lugar de impresión (Librairie Espagnole, París).

Al gerente de la empresa, Alejandro Argullós Marimon, la broma le costó cuatro meses de arresto, pero a la editorial una multa de cien mil pesesetas y, entre otros daños colaterales, la inhabilitación política de Gonzalo Pontón (militante del PSUC, el Partit Socialista Unificat de Catalunya). El editor se resarciría de este mal trago años más tarde, cuando pudo por fin publicar en Crítica este mismo libro en condiciones, «con todos los honores», en sus palabras, al que añadiría varios de los títulos más importantes y representativos de Vilar.

Cuando finalmente en 1971 Ariel se fusionó con Seix Barral, que por entonces no se encontraba precisamente en su mejor momento en cuanto a saneamiento económico, Pontón se puso al frente de la empresa resultante pero nunca se sintió del todo cómodo, porque además había empezado a pensar ya en crear una editorial que, en el ámbito del ensayo, sacara todo el partido posible a la apertura que se suponía que conllevaría la muerte de Franco (si bien, como a otros muchos, a Pontón le pareció que esta se quedaba muy muy corta).

Como es bien sabido, fue el editor catalán exiliado en México Juan Grijalbo (1911-2002), con quien compartía además militancia, quien le proporcionó la oportunidad de poner a andar su propio proyecto, la Editorial Crítica, en el que la colaboración del prestigioso profesor Josep Fontana (1938-2018) fue fundamental y uno de cuyos primeros títulos fue La República y la Guerra Civil, de Gabriel Jackson, que Grijalbo había publicado ya en 1967 en México, y retomó también un ambicioso proyecto que había dado sus primeros pasos en esa capital americana, la edición en español de las obras de Marx y Engels. Fundada en fecha tan simbólica como el 14 de abril (de 1976), el impresionante catálogo de Crítica constituye un índice impecable de los historiadores más importantes en la materia, tanto españoles (Jordi Nadal, Xavier Moreno, José Álvarez Junco, Miguel Artola, Josep Termes, José Antonio González Casanova, Josep Fontana…), como extranjeros (Gabriel Jackson, Ian Gibson, Henry Kamen, Ronald Fraser, Antony Beevor, Eric Hobsbawn…), pero aparecen también políticos tan importantes como Iliá Ehrenburg, Santiago Carrillo o Manuel Azaña, y colecciones destinadas a otros ámbitos, como es el conocido caso de la colección Historia y Crítica de la Literatura Española. 

Cuando Juan Grijalbo finalmente se jubiló, el grupo que había creado fue absorbido en 1985 por el conglomerado italiano Mondadori, de lo que nació Grijalbo.Mondadori, donde completó su formación, entre muchos otros, Claudio López Lamadrid (1960-2019). Al frente de este nuevo grupo como consejero delegado, Pontón logró mantener la independencia de Crítica, pero tuvo además que lidiar con nuevos inconvenientes, que explicó con cierto detalla a Sergio Vila-Sanjuán:

Esencialmente los italianos no me aportaron nada. La idea era aprovechar su know-know para impulsar el desarrollo de Grijalbo-Mondadori en América Latina. Pero en medio los consejeros delegados iban cambiando y cada uno aparecía con un proyecto diferente. Se pierde mucho tiempo discutiendo con un montón de ejecutivos y administradores delegados, No es un mundo tan racional como parece: muchas veces los caprichos y las manías personales pesan mucho más que la consecución de beneficio. A mí los italianos solo me pedían grandes resultados económicos y los di: cuando lo cogí, el grupo facturaba treinta millones de dólares anuales; cuando lo dejé facturaban 100 millones, con cinco millones de beneficio.

Cuando lo dejó, Pontón compró la editorial gracias a la para muchos sorprendente ayuda de José Manuel Lara Hernández (1914-2003), de modo que Crítica pasó a integrarse en el Grupo Planeta y Pontón se convirtió en director general del área universitaria y cultural (formada por las editoriales Crítica,. Paidós y Ariel), y también fue en esta etapa cuando Crítica fue galardonada con el Premio a la Mejor Labor Editorial (en 2007). En 2009, para sorpresa y enfado de casi todos, se le empujó a una jubilación con una cláusula que le impedía además dedicarse a labores editoriales durante los dos siguientes años, lo que recuerda inevitablemente el acuerdo de Lara con Josep Janés cuando le vendió la editorial L.A.R.A. y que evidentemente incumplió.

Sin embargo, Pontón no perdió el tiempo, y además de ultimar su primer libro (La lucha por la desigualdad. Una historia del mundo occidental en el siglo XVIII), con el que ganaría el Premio Nacional de Ensayo en 2017, empezó a poner las bases de lo que acabaría siendo la editorial Pasado&Presente, que arrancó en cuanto se cumplía el plazo establecido por el contrato con Lepanto, de Alessandro Barbero, y Por el bien del Imperio, de Josep Fontana, y ha dado continuidad a lo que antes los lectores conocían como Crítica (que ha proseguido su trayectoria en el Grupo Planeta).

Por si todo ello fuera poco, aún ha tenido tiempo para intervenir muy activamente en asociaciones y organizaciones destinadas a la colaboración entre editores, y así, presidió la Cámara del Llibre de Catalunya (1994-1998), se incorporó a la Junta Directiva del Gremi d´Editors de Catalunya, presidió la comisión de comercio exterior de la Federación de Gremios de Editores de España y fue el representante español en la comisión Libertad para Publicar de la Asociación Internacional de Editores.

Gonzalo Pontón no solo ha sabido mantener el interés y el prestigio de los catálogos que ha construido, por lo que sobre su aportación a la cultura escrita hay poca discusión posible, sino que además ha logrado mantener su combatividad e independencia tanto cuando ha trabajado a su aire como cuando ha tenido que hacerlo integrado en estructuras empresariales con las que, muy probablemente, ideológicamente no sintiera ninguna afinidad.

Fuentes:

Ab Origine Magazine, «La barbarie del capitalisme (entrevista a Gonzalo Pontón)».

Manuel Llanas, con la colaboración de Montse Ayats, L’edició a Catalunya. El segle XX (1973-1975), Barcelona, Gremi d Editors de Catalunya, 2006.

Ana Martínez Rus, «Semblanza de Gonzalo Pontón (Barcelona, 1944- )», en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) – EDI-RED.

Francisco Luis del Pino Olmedo, «Editorial Ariel. Feliz 70 cumpleaños», Clío, núm. 132 (2012), pp. 29-34.

Gonzalo Pontón [Gómez], «Tiempo de aprendizaje», Tiempo de Ensayo. Revista Internacional sobre el Ensayo Hispánico, núm. 1 (2017), pp. 240-256.

Gonzalo Pontón [Gómez], «Estoy orgulloso de haber publicado estos libros», Librotea El País.

Silvina Friera, «Un estratega contra la censura», Página 12, 9 de junio de 2007.

Francisco Rojas Claros, Dirigismo cultural y disidencia cultural en España (1962-1973), Universidad de Alicante, 2013.

Sergio Vila-Sanjuán, Pasando página. Autores y editores en la España democrática, Barcelona, Destino (imago mundi 26), 2003.

Historia y Crítica de la Literatura Española

El mismo año en que se celebraron en España las primeras elecciones tras la dictadura franquista, se estrenaba en la aún reciente Editorial Crítica una colección destinada a los profesionales y aficionados a la filología con un título legendario no sólo en esta disciplina sino en las humanidades en un sentido amplio, Erasmo y el erasmismo, de Marcel Bataillon (1895-1977), precedido de una breve nota previa del director de la colección, Francisco Rico (que ya había dirigido la colección Letras e Ideas en Ariel). Reconocido como el mayor conocedor del erasmismo, al que ya había dedicado su tesis doctoral (Érasme et l’Espagne, recherches sur l’histoire spirituelle du XVIe siècle, 1937), Bataillon era célebre sobre todo gracias a la traducción que con el título Erasmo en España había preparado el escritor y filólogo mexicano Antonio Alatorre (1922-2010) para el Fondo de Cultura Económica, que la publicó en 1950 (922 páginas), y sucesivamente actualizada, corregida y ampliada en 1960 y 1966.

Marcel Bataillon.

El segundo número de la colección Filología, publicado también en 1977, fue Semántica y poética. Góngora, Quevedo, del fundador en París del Centre d’Études Catalans Mauricio Molho (1922-1995), al que seguirían, entre otros, títulos de Walter D. Mignolo (Elementos para una teoría del texto literario, 1978), Carlos Blanco Aguinaga (edición corregida y aumentada de Juventud del 98, 1978), Constanzo Di Girolamo (Teoría crítica de la literatura, 1982), Russell P. Sebold (Trayectoria del Romanticismo español, 1983), Emilio Orozco (Introducción a Góngora, 1984), Cesare Segre (Principios de análisis del texto literario, 1985), Claudio Guillén (Entre lo uno y lo diverso. Introducción a la literatura comparada, 1985)… Y asimismo nacería una serie de Lecturas de Filología, dirigida también por Rico, que daría cabida a textos o compilaciones más breves de Roman Jakobson (Lingüística, Poética y tiempo, 1981), José Ferrater Mora (El mundo del escritor, 1983) o Francisco Ayala (La estructura narrativa y otras experiencias literarias, 1984).

Página de créditos de El mundo del escritor. Adviértase que la dirección de Crítica (en un edificio diseñado por el arquitecto Emili Donat) corresponde a la que actualmente lo es de otra editorial importante, Anagrama, que hasta 1987 ocupó un dúplex en el número 44 de esa misma calle, y entonces (como consecuencia del traslado de Crítica a la sede de Grijalbo), la editorial de Jorge Herralde compró y pasó a ocupar lo que fueran las oficinas de Crítica.

Sin embargo, el mayor y más longevo éxito de la colección Filología fue el de una serie que guardaba ciertas similitudes con El Escritor y la Crítica de la madrileña editorial Taurus, Historia y Crítica de la Literatura Española (comúnmente conocida también como HCLE), cuyos dos primeros números aparecieron en 1980: Edad Media, a cargo del hispanista inglés Alan Deyermond (1932-209), y Siglos de Oro: Renacimiento, preparado por Francisco López Estrada (1918-2010), quien ese mismo año publicaba en la Editorial Complutense Tomás Moro y España: sus relaciones hasta el siglo XVIII. Se trataba de libros bastante voluminosos, con un ingenioso y muy clarificador diseño (de Enric Satué), encuadernados en rústica con solapas y en los que era evidente que, pese a su complejidad editorial, se ajustaban cuanto se podían los costes para no disparatar el precio de venta al público.

En su divertida introducción (con fábula incluida) a cada uno de los volúmenes (nueve en total, más suplementos), Francisco Rico empezaba por exponer con claridad los propósitos de la obra:

Historia y crítica de la literatura española quisiera ser varios libros, pero sobre todo uno: una historia nueva de la literatura española, no compuesta de resúmenes, catálogos y ristras de datos, sino formada por las mejores páginas que la investigación y la crítica más sagaces, desde las perspectivas más originales y reveladoras, han dedicado a los aspectos fundamentales de cerca de mil años de expresión artística en castellano.

La obtención de tal objetivo se fundamentó en la elección de un editor que conociera exhaustivamente el campo que debía abordar y la selección de textos (artículos en revistas especializadas, pasajes de ensayos e incluso ocasionalmente textos específicamente reescritos para su inclusión en la obra), y en una utilísima disposición de los materiales. Tras la mencionada introducción y una nota previa con las claves empleadas, cada volumen se abría con un prólogo del editor y a continuación seguían los diversos capítulos, cada uno de ellos precedidos a su vez de una breve introducción (que orientaba al lector sobre el estado en que se encontraban los estudios acerca de la materia específica y comentaba la bibliografía), una bibliografía específica, y los artículos seleccionados, y el volumen se cerraba con un completo y exhaustivo índice alfabético. Sirva como ejemplo el índice, a grandes rasgos, del quinto volumen, dedicado a Romanticismo y Realismo y a cargo de la poetisa e intelectual puertorriqueña Iris M. Zavala, coordinado por Elvira Pañeda y con traducciones de Carlos Pujol:

  • Introducción
  • Notas previas
  • Prólogo al volumen
  • Románticos y liberales
  • Temas de la literatura burguesa
  • Larra y Espronceda
  • La fortuna del teatro romántico
  • La poesía romántica. Bécquer y Rosalía
  • Costumbrismo y novelas
  • El naturalismo y la novela
  • Benito Pérez Galdós
  • «Clarín»
  • Teatro y poesía naturalistas
  • Apéndice: Prosa intelectual
  • Adiciones [bibliográficas, que actualizan el volumen]
  • Índice alfabético

Entre los textos seleccionados aparecen los más citados y prestigiosos sobre cada una de las materias de Donald L. Shaw, Vicente Llorens, Allison Peers, José Luis Aranguren, Jaime Vicens Vives, Pedro Sailinas, Joaquín Casalduero, Robert Marrast, Bruce W. Wardropper, Luis Cernuda, Fernando Lázaro Carreter, José F. Montesinos, Frank Durand, Vicente Gaos, Carlos Blanco Aguinaga, José-Carlos Mainer, Gonzalo Sobejano, Sergio Beser, Dámaso Alonso, Francisco Ruiz Ramón…

Ya desde el primer momento se anunció la intención de actualizar estas antologías ya fuera mediante la publicación de suplementos o bien mediante ediciones íntegramente rehechas, y al cabo de diez años, en 1991, aparecían los suplementos dedicados a la Edad Media y a Siglos de Oro: Renacimiento, a cargo de los mismos especialistas que se habían ocupado de los tomos originales (véase al pie del texto la lista de títulos publicados). Sin embargo, todo parece indicar que la aceptación que tuvieron estos suplementos fue sensiblemente menor a la que había tenido la serie original, y cosa bastante parecida puede decirse de la Historia y Crítica de la Literatura Hispanoamericana, cuyos tres volúmenes aparecieron entre 1988 y 1990 coordinados por el crítico chileno Cedomil Goic: Época colonial, Del Romanticismo al Modernismo y Época contemporánea.

Como sucede con toda selección, es por su misma naturaleza discutible, y la comparación entre la calidad de uno y otro volumen se convirtió en su momento en poco menos que un entretenimiento recurrente que a veces se convertía en competición de esnobismo. Hoy, casi medio siglo después de su publicación original, es muy probable que el grueso de los textos recogidos en los volúmenes de HCLE sean fácil y gratuitamente accesibles en internet, pero, aun así, lo que sigue haciéndolos útiles a día de hoy es precisamente la tarea prescriptiva y de análisis (a menudo con criterios explicitados en los prólogos) llevada a cabo por reconocidos especialistas en cada ámbito concreto.

Títulos, con sus correspondientes suplementos,de Historia y Crítica de la Literatura Española

Se han dispuesto los suplementos a continuación del título que actualizan y, si no se indica lo contrario, el responsable del suplemento es el mismo que el del volumen corriente.

1: Alan Deyermond, Edad Media, 1980.

1/1 Primer suplemento, 1991.

2 Francisco López Estrada, Siglos de Oro: Renacimiento, 1980.

2/1 Primer suplemento, 1991.

3 Bruce W. Wardropper, Siglos de Oro: Barroco, 1983.

3/1 Aurora Egido, Primer suplemento, 1992.

4 José Miguel Caso González, Ilustración y Neoclasicismo, 1983.

4/1 David T. Gies y Russell P. Sebold, Primer suplemento, 1992.

5 Iris M. Zavala, Romanticismo y Realismo, 1982.

5/1 Primer suplemento, 1993.

6: José-Carlos Mainer, Modernismo y 98, 1980.

6/1 Primer suplemento, 1994

7 Víctor García de la Concha, Época contemporánea: 1914-1939, 1984.

7/1 Agustín Sánchez Vidal, Primer suplemento, 1995.

8 Domingo Ynduráin, Época contemporánea: 1939-1981, 1981.

8/1 Santos Sanz Villanueva, Primer suplemento, 1999.

9 Darío Villanueva, José Luis García Marín, Santos Sanz Villanueva y César Oliva, Los nuevos nombres: 1975-1990, 1992.

9/1 Jordi Gracia, Primer suplemento, 2000.

El Escritor y la Crítica (Taurus)

A finales de los años sesenta, la editorial Taurus estaba sobradamente afianzada como una de las referencias en la edición de libros de Humanidades en lengua española, acaso con una mirada muy predominantemente peninsular, y en un momento de ebullición tras ponerse al frente de ella Jesús Aguirre (1934-2001) y la entrada muy poco después, por recomendación de Javier Pradera (1934-2011), del escritor y editor José María Guelbenzu (n. 1944). Una de las más originales colecciones lanzadas por el entonces en Taurus fue El Mirlo Blanco, creada por Francisco García Pavón (1919-1989), que reunía varios textos de un mismo dramaturgo, precedidos de un prólogo de presentación (generalmente, del director de la revista Primer Acto y de la colección, José Monleón) y seguidos de algunos estudios en profundidad de críticos o escritores prestigiosos. Así, tras un primer número en 1968 dedicado a Carlos Muñiz (1927-1994) (El Tintero, Solo de saxofón y Las viejas difíciles) con textos de Monleón, Antonio Buero Vallejo, Manolo Ruiz Castillo, Alfonso Sastre, Ricardo Rodríguez Buded, Francisco García Pavón, José María Rincón, y el propio Muñiz, seguirían otros con obras destacadas de Alfonso Sastre (n. 1926), Antonio Buero Vallejo (1916-2000), José Ricardo Morales (1915-2016), José Martín Recuerda (1926-2007), Miguel Mihura (1905-197), Fernando Arrabal (n. 1932), etc.

Juan Ramón Jiménez (1981-1958).

Puede advertirse cierto parentesco, en cuanto a la estructura y la idea general, entre El Mirlo Blanco y la serie El Escritor y la Crítica, dirigida inicialmente por Ricardo Gullón (1908-1991), cuya vinculación con Taurus se remontaba por lo menos a la preparación de las Conversaciones con Juan Ramón Jiménez (1958) y la publicación en Taurus de las segundas ediciones de sus ensayos Las secretas galerías de Antonio Machado (1958), con la que estrenaba otra colección muy valiosa (Cuadernos Taurus) y Galdós, novelista moderno (1960). Posteriormente se le uniría en la dirección su hijo Ricardo, quien ya en 1974 se había estrenado en Taurus como coeditor con su esposa Agnés de Teoría de la novela y luego con la publicación de su El narrador en la novela del XIX (1977).

Enmarcada en la colección Persiles, la serie El Escritor y la Crítica pretendía, en palabras del propio Gullón, reunir en un volumen monográfico: «Los artículos y ensayos más selectos dedicados a la vida y la obra de un escritor español o hispanoamericano actual, entendiendo por actual lo que tiene vigencia activa, operante para el hombre de hoy, y no sólo lo rigurosamente contemporáneo».  La intención era sobre todo dotar a estudiantes y profesores de letras de un selecto compendio de lo mejor que se había escrito sobre un determinado tema o autor, lo cual (en una época previa a internet) le permitía acceder a una serie de textos críticos valiosos cuya localización y hallazgo podían de otro modo suponer varias horas —si no días—de búsqueda y captura por bibliotecas. Naturalmente, era también un punto determinante la capacidad y el rigor de quienes elaboraban la selección, siempre firmas de reconocida autoridad en su materia (por lo general docentes en Estados Unidos) y con razón pudo escribir Darío Villanueva que fue «un instrumento que todos los amantes de la Literatura, por no decir los estudiosos o los profesionales de su enseñanza, han utilizado alguna vez».

En estos libros, perfectamente manejables y diseños de cubierta de Antonio Jiménez, tenía especial importancia también la disposición de los materiales, que muy a menudo incorporaban los primeros testimonios críticos acerca del autor o materia objeto de estudio, así como, cuando era preciso, la traducción de artículos aparecidos en revistas o formando parte de libros de difícil acceso para el lector español. Se estrenó la serie en 1973 con tres títulos que ya daban idea del grado de exigencia y la orientación en la selección: Un Benito Pérez Galdós preparado por Douglas M. Rogers (profesor en la Universidad de Texas); Antonio Machado, a cargo del propio Ricardo Gullón en colaboración con Allen W. Phillips (1922-2011), formado en la Universidad de Michigan (Ann Arbor) y posteriormente profesor en la Universidad de Texas; y Federico García Lorca, editado por Ildefonso-Manuel Gil (1912-2003), profesor de la Rutgers University y quien ya en 1934 había coincidido con Gulllón en la fundación de la revista Literatura.

Tras una nómina de autores igualmente deslumbrantes (Miguel de Unamuno, por Antonio Sánchez Barbudo, y Pío Baroja, por Javier Martínez Palacio, en 1974, y César Vallejo, por Julio Ortega, en 1975), el volumen dedicado al poeta chileno Vicente Huidobro (1893-1948) anuncia en el título la primera ampliación del campo, Vicente Huidobro y el Creaciónismo, preparado por René de Costa (Universidad de Chicago) y ese mismo año 1975 llegaría el dedicado a El Modernismo, a cargo de la profesora en la Universidad de Texas Lily Litvak (n. 1938), al que seguirían algunos otros temáticos, como el centrado en los Novelistas hispanoamericanos de hoy (Onetti, Agustín Yáñez, Carpentier, etc.), coordinado por el profesor de la Universidad de Michigan Juan Loveluck, el primero de dos volúmenes dedicados a los Novelistas españoles de postguerra, preparado por Rodolfo Cardona (Univerdidad de Washington) —del segundo se ocupó José Schraibman (también de la Universidad de Washington)—, El Simbolismo, del profesor de origen cubano José Olivio Jiménez (1926-2003), El Surrealismo, a cargo de Víctor García de la Concha, los dos volúmenes sobre La novela lírica, por Darío Villanueva, o los dedicados incluso a obras concretas de singular importancia (el Quijote, editado por George Haley, y Fortunata y Jacinta, preparado por Germán Gullón, por ejemplo). Entre los dedicados a escritores, tuvieron mucha presencia los escritores de la generación del 27 (Jorge Guillén, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Aleixandre, Cernuda…), así como los novelistas del boom y sus aledaños (Borges, Octavio Paz, Cortázar, García Márquez, Vargas Llosa…), por muy poca los anteriores al siglo XIX (sólo los dedicados a Lope de Vega. El teatro I, a cargo de Antonio Sánchez Romelano, del que no llegó a salir la previsible segunda parte, y Francisco de Quevedo, en edición de Gonzalo Sobejano).

Entre los títulos anunciados que no llegaron a publicarse resultan particularmente interesante el Teatro español contemporáneo que debía preparar Ricardo Domenech (1938-2010), quien en 1988 se había ocupado del de Ramón María del Valle-Inclán,  y un volumen dedicado al Naturalismo, del que debía hacerse cargo José María Martínez Cachero (1924-2010), quien en 1978 había preparado para Taurus la Antología crítica clariniana.

Relacionado también con Clarín es el curioso caso del volumen sobre La Regenta publicado en 1988 y preparado por Frank Duran, un volumen acerca del cual dejaba escrito Germán Gullón en «La mirada masculina y la conciencia en La Regenta»:

Es un hecho que el mejor volumen de crítica sobre la obra de Leopoldo Alas «Clarín», editado por Frank Durand, La Regenta de Leopoldo Alas, Taurus, Madrid, 1988, apenas aparece citado en las notas y trabajos sobre el autor asturiano, mientras hay una increíble ponderación del trabajo erudito, que contribuye a adelantar el conocimiento de la obra clariniana en una sola dirección. Mejor suerte ha tenido, aunque no excepcional, el tomo de Sergio Beser, Clarín y La Regenta, Barcelona, Ariel, 1982.

Dadas las fechas de publicación, es de suponer que Frank Durand ya estaría trabajando en su propia obra cuando apareció en la colección Letras e Ideas (dirigida por Francisco Rico) la de Beser, compuesta también de artículos temáticos de diversos autores, y vale la pena mencionar que en la antología crítica de Ariel aparecen dos textos de Durand («Leopoldo Alas Clarín: Coherencia entre sus ideas críticas y La Regenta» y «La caracterización en La Regenta: punto de vista y tema»), mientras que la de Taurus incorpora el texto de Beser «Espacio y objetos en La Regenta» y que sólo coincide en ambos libros un texto («Un estudio de La Regenta», de Segundo Serrano Poncela) y tres autores (Gonzalo Sobejano, además de Durand y Beser). Por otra parte, el libro de Taurus preparado por Durand recoge una selección más amplia (veinticinco textos frente a los nueve de Ariel).

Con todo, no deja de ser tampoco curioso el hecho de que en 1980 hubiera aparecido el primer volumen de un muy ambicioso proyecto dirigido por Francisco Rico, Historia y Crítica de la Literatura Española (en la editorial Crítica, descendiente directa de Ariel), pues guarda parecidos razonables con la idea de El Escritor y la Crítica.

Fuentes:

Germán Gullón, «La mirada masculina y la conciencia en La Regenta», en Antonio Vilanova, Adofo Sotelo Vázquez (eds.), Leopoldo Alas “Clarín”, Actas del Simposio Internacional : (Barcelona, abril de 2001), Barcelona, Universidad de Barcelona, 2002, pp.325-336.

Javier Huerta Calvo, «Medio siglo de gran literatura», en Antonio Largo Carballo, coord., Taurus. Cincuenta años de una editorial (1954-2004) (edición no venal), Madrid, 2004, pp. 199-233.

Pedro Rújula López, «El ensayo y los libros de ciencias sociales», en Jesús A. Martínez Martín, dir., Historia de la edición en España, 1939-1975, Madrid, Marcial Pons, 2015, pp. 783-805.

Sergio Vila-Sanjuán, Pasando página. Autores y editores en la España democrática, Barcelona, Detino (Imago Mundi 26), 2003.

Darío Villanueva, «Ricardo Gullón, crítico literario», en Javier Huerta Calvo, coord., La Escuela de Astorga: Luis Alonso Luengo, Ricardo Gullón, Leopoldo Panero, Juan Panero, Astorga, Ayuntamiento- Diputación de León, 1993, pp. 199-210.