El impresor Artís i Balaguer en México

A Patricia Pizarroso, agradecido.

Hacía ya unos meses que había acabado la guerra civil española cuando, el 12 de junio de 1939, partía del puerto francés de Paulliac el vapor Ipanema, con destino a México, con unos mil republicanos españoles a bordo, y entre ellos, según consta en la lista de pasajeros, el impresor y editor Avel·lí Artis i Balaguer, de 57 años entonces, acompañado de sus hijos.

Avel·lí Artís i Balaguer.

Con una amplia experiencia entonces como impresor, fundador y promotor de revistas ilustradas, y como director de la Col·lecció Popular Les Ales Esteses, el ya veterano impresor no tardó mucho en retomar su labor. Radicado inicialmente en Saltillo (en el estado de Cohauila de Zaragoza), donde a su hijo Avel·lí Artís i Gener (1912-2000), ya conocido como Tísner, se le reclamó para dirigir un periódico institucional y a él se le encargó su impresión, así describe Óscar Fernández Pozas su primera residencia en México:

La familia Artís se instalará en una escuela de la calle de Xicoténcatl, 221. El edificio, que estaba destinado para el diario, era una casa deshabitada de tres pisos, que se encontraba al lado del edificio del Gobierno. La rotativa se encontraba en el sótano; en la planta baja encontraban los linotipos, las cajas y las platinas; en el primer y en el segundo piso se encontraban la redacción y la centralita, y en el tercer piso el departamento de dibujo y el archivo. Avel·lí Artís i Balaguer, según su hijo, no debió hacer mucho en aquel primer trabajo mexicano.

No tardó la familia Artís en irse trasladando al distrito federal, donde se encontraba el núcleo de exiliados republicanos catalanes, y en marzo de 1940 ya se encontraban todos allí. En la capital, Avel·lí Artis i Balaguer entra inicialmente como cajista al servicio de una imprenta fundada por la escritora y pionera periodista feminista Emilia Enríquez de Rivera (1881-1963), que hacía ya muchos años que había fundado y dirigía la longeva revista El Hogar (1913-1942). Debió de hacerse evidente enseguida que ese trabajo le venía pequeño a Artís, así que Enríquez de Rivera le propuso montar juntos un taller, A. Artís, Impresor, donde el impresor catalán creó un equipo formado sobre todo con exiliados catalanes. Teresa Férriz identificó entre ellos a los cajistas Miquel Fustagueres, Bartomeu Rosique y Lois el linotipista Joan Margelí, el minervista Joan Falcó, el prensista Marià Martínez Cuenca, los correctores de pruebas Pere Matalonga y más tarde Vicenç Riera Llorca, las encuadernadoras Elvira Tella y Lucrècia Ivan, el administrativo Lluís Branzuela y el jefe de taller Marian Roca y posteriormente José Castillo, muchos de los cuales le acompañaron en sus diversas iniciativas posteriores.

De la pronta incorporación de Artís i Balaguer a la vida asociativa de la colonia catalana en México es indicativo que se pusiera al frente y revitalizara notablemente la Agrupació Catalan d’Art Dramàtic del Orfeó Català de Mèxic –que en 1942 repuso su Hom les prefereix rosses y en 1945 su célebre Seny i amor, amo i senyor– , o que en mayo de 1942 sea uno de los miembros del jurado de los Jocs Florals celebrados en esa edición en México. También en esos mismos años iniciales de su exilio mexicano se ocupa de El Poble Català, publicación periódica portavoz de la Comunitat Catalana de Mèxic, pero sin duda es más importante, al desvincularse de Enriquez de Rivera, la creación en 1943 de la Compañía Impresora y Distribuidora de Ediciones (CIDE), en cuyo seno nacería la Col·lecció Catalònia. Según parece, la colección surge a raíz del ofrecimiento de la familia Pi i Sunyer del manuscrito de La novel·la del besavi para su publicación en México, y cuya composición Artís encargó a otro célebre editor catalán exiliado en ese país, Joan Sales (1912-1983), que por entonces trabajaba en Ediciones Minerva.

Lluís Agustí lo ha explicado del siguiente modo:

En un principio las obras las imprimía Artís i Balaguer en los Talleres de las Edicions Minerva y esta colección aparece en algunas ocasiones como de Ediciones Minerva. Acabará siendo una editorial, primero como Col·lecció Catalònia y más adelante, a partir del número 12, Solitud, de Víctor Català (1946), como Edicions Catalònia.

Rafael Tasis.

De ese mismo año 1946, cuando pasa a convertirse en Edicions Catalònia, Fernández Poza menciona una carta en la que Artís explica a Antoni Rovira i Virgili su intención de poner en pie dos proyectos editoriales para esta reformulación, una serie destinada al libro político (Col·lecció Almirall) y una Col·lecció Verdaguer dedicada a la poesía que piensa estrenar con la antología La collita tardana, que prepara Rafael Tasis (1906-1966).

Pero hay constancia de muchos otros títulos que quedaron sin publicarse, como es el caso del libro de memorias del poeta y ensayista Josep Pijoan (1879-1963), Retalls de vida, del que se habían adelantado fragmentos en la revista Quaderns de l’Exili, pero nunca llegó a publicarse en volumen. También parece que fue el caso de L’obscur deixeble, de Xavier Benguerel (1905-1990), acaso la novela con que el autor había quedado finalista del Premi Crexells en 1937 con el título L’Evangelista, que Benguerel quemó durante su exilio en Chile. También quedaron en proyecto la edición de dos títulos de escritores de Arenys de Mar: un no identificado L’erm ampulós, de Lluís Feran de Pol (1911-1996), y un Antoni Puigblanch. Figura de la Prerenaixensa, un talent sense profit, del historiador Josep Maria Miquel i Vergés, también inédito.

Paralelamente a esta iniciativa puramente cultural y de promoción de la lengua y la cultura catalana –y, de hecho, como principales fuentes para financiarla–, Artís crea la librería CIDE (en Insurgentes, 70) y sobre todo interviene entre 1943 y 1947 en las Ediciones Fronda.

De la mayor trascendencia es también la creación de La Nostra Revista, una de las mejores revistas culturales del exilio catalán en México, en la que su fiel compañero Vicenç Riera Llorca (1903-1991) actuó como secretario de redacción y entre cuyos principales colaboradores se encontraban tanto escritores en el exilio, como Mercè Rodoreda (1908-1983), Ramon Vinyes (1898-1952), Ferran Canyameres (1898-1964) o Josep Ferrater Mora (1912-1991), como en el interior, caso de Joan Fuster (1922-1992) o Miquel Ferrer Sanxis (1899-1990), además de disponer de corresponsalías en Estados Unidos (Jaume Miravitlles), Inglaterra (Fermí Vergés) y Francia (Rafael Tasis). Contó además con una auténtica pléyade de ilustradores, entre los que se encontraban Francesc Domingo (1893-1974), Carles Fontserè (1916-2007), Emili Grau Sala (1911-1975) o Tísner, y su vida se extendió entre enero de 1946 y noviembre de 1954. Entre enero de 1948 y diciembre de 1949 se publicaron en ella entregas de las Memòries d’un català. Ciinquanta anys de vida a Mèxic, de uno de los fundadores del Orfeó, Enric Botey i Puis (1877-1954), que nunca han llegado a reunirse en volumen, así como, entre 1949 y 1950, fragmentos de un Diari de Bonampak, en el que Josep Puig Gurí naraba los descubrimientos de pinturas mayas que llevó a cabo en Chiapas. Poco después del cierre de La Nostra Revista, a partir de enero de 1955, Tísner dio continuidad al proyecto con La Nova Revista (1955-1958).

Recién iniciada sin embargo esa revista, Artís i Balaguer se pone al frente también del Butlletí de la Unió de Periodistes de Catalunya, que aglutinaba a los profesionales catalanes que ejercían en México, y en abril de 1950 llevaba a cabo otra importante iniciativa, al instituir un Premi Catalònia, cuya obra ganadora debía publicarse en las Edicions Catalònia, como fue el caso de en 1953 de Tres, de Rafael Tasis, que sin embargo no se publicó hasta 1963, en México, gracias a la intervención del otro gran editor catalán exiliado, Bartomeu Costa-Amic (1911-2002).

Para entonces, tras haber estado generando, promoviendo, alentando y dirigiendo las más diversas iniciativas destinadas a dar continuidad a la edición y la cultura en lengua catalana, Artís i Balaguer había sido ya enterrado en México, con el siguiente epitafio:

«Avel·lí Artís i Balaguer, escriptor

i mestre impressor, enamorat de Catalunya,

Vilafranca del Penedès, 1881- Ciutat de Mèxic, 1954.»

 

Títulos de la Col·lecció Catalònia y Ediciones Catalònia:

1 August Pi i Sunyer, La novel·la del besavi, 1944 (segunda ed., 1946).

2 Avel·lí Artís i Balaguer, Adrià Gual i la seva época, prólogo de Joan Roura-Parella, 1944.

3 Joan Moles, Mossèn Cinto, 1944.

4 Jaume Ayguader, Miquel Servet, 1945.

5 Avel·lí Artís-Gener, 556. Brigada Miixta, 1945.

6 Lluís Nicolau d’Olwer, El pont de la mar blava, 1945.

7 Jacint Verdaguer, L’Atlàntida, 1945.

8 Vicenç Riera Llorca, Tots tres surten per l’Ozama, 1946.

9 Jaume Roig, El darrer dels Tubaus, 1946.

10 Ferran Soldevila y Pere Bosch Gimpera, Història de Catalunya, 1946.

11 Ramon Vinyes, A la boca dels núvols, 1946

12 Victor Català, Solitud, 1946

13 Domènec Guansé, Retrats literaris, 1947.

14 Antoni Rovira i Virgili, La collita tardana, 1947.

15 Antoni Roira i Virgili, Teatre de la natura, 1947.

16 Francesc Trabal, Temperatura, 1947.

17 Josep Pous i Pagès, De la pau i del combat, 1948.

18 Victor Alba, Els supervivents, 1950.

19 Artur Bladé Desumvila, Benissanet, 1953.

Fuentes:

Lluís Agustí, L’edició espanyola a l’exili a Mèxic: 1936-1956. Inventari i propostes de significat, tesis doctoral, Facultat de Biblioteconomia i Documentació, Universitat de Barcelona, 2018.

Teresa Férriz Roure, La edición catalana en México, Jalisco, El Colegio de Jalisco, 1998.

Óscar Fernández Poza, Avel·lí Artís i Balaguer (1881-1954), comediógrafo e impresor-editor. Entre la plenitud del cambio de siglos y el exilio, tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2016.

Miquel Martí Soler, L’Orfeó Català de Mèxic (1906´-1986), Barcelona, Curial, 1989.