Prehistoria de Editorial Sudamericana y Edhasa

Antoni López Llausàs (1888-1979) llevaba toda la vida entre papel impreso cuando, al final de la guerra civil española, se puso al frente de una de las empresas culturales más importantes en la historia cultural argentina, Editorial Sudamericana, a la que años más tarde añadiría, en Barcelona, la Editora y Distribuidora Hispano-Americana, S. A. (Edhasa).

Innocenci López Bernagossi, según lo identifica Wikipedia.

En realidad, de casta le venía al galgo. El abuelo de Antoni López Llausàs, Innocenci López Bernagossi (1829-1895), es toda una institución en el mundo de la edición barcelonesa del siglo XIX, y si desde 1855 su Llibreria Espanyola fue sede de algunas tertulias muy interesantes, lo que le dio verdadera fama fue sobre todo su labor como impulsor de diversas publicaciones periódicas, en particular de tipo humorístico y satírico (Parodia de un Diario de Barcelona, Un tros de paper, La Rambla, L´Esquella de la Torratxa, La Campana de Gràcia…).

Un tros de paper

Tanto la Llibreria Espanyola como las revistas de López Bernagossi tuvieron continuidad gracias a su hijo Antoni López Benturas (1861-1931), padre de López Llausàs. Publicaciones por entonces ya muy asentadas como La Campana de Gracia o L´Esquella de la Torratxa sobrevivieron mediante la labor de López Benturas, quien publicó también algunos libros importantes, como Barcelona a la vista, Montserrat a la vista, el diccionario catalán-castellano de Rovira i Virgili o la célebre colección en lengua española Diamante (en la que aparecieron obras de Gabriel Miró, Jacinto Benavente y Felipe Trigo, entre una marabunta de folletines decimonónicos y clásicos del siglo de oro español. Santiago Rusiñol (1861-1931), Apel·les Mestres (1854-1936) o Emili Vilanova (1840-1905) son otros de los autores que frecuentaron las ediciones de López Editor.

De pie y de izquierda a derecha: Vicenç Solé de Sojo, Antoni López Llausàs, Joaquim Montaner y Joaquim Borralleras; sentados: Josep Pla, Salvador Tayá y Josep Barbey.

Tras dejar inacabados estudios de ingeniería, Antoni López Llausàs compaginó los de derecho con la colaboración en la empresa familiar, y se ocupó por ejemplo del número extraordinario que en 1909 dedicó a la pereza L´Esquella de la Torratxa, ilustrado por Apa (Feliu Elias, 1878-1948), y de labores de distribucción. Fue además en la Llibreria Espanyola donde estableció contacto con algunos escritores que tendrían mucho importancia en su carrera posterior, como Josep Maria de Sagarra (1894-1961) o Josep Pla (1897-1981).

Portada de L´Esquella de la Torratxa de 1916.

Sin embargo, se ganó el prestigio de hombre ingenioso cuando advirtió el potencial que había adquirido la publicidad y, tras reservar una página en cada número de L´Esquella de la Torratxa a anunciantes que él mismo se ocupaba de buscar, ingenió un sistema para introducir anuncios en los formularios para la escritura de telegramas de la Compañía Telefónica. Posteriormente contrató el tablón de anuncios del Principal Palace con el mismo propósito.

Con este bagaje creó A. López Llausàs Impresor (en la calle Diputació 95) y, sobre todo la celebérrima Llibreria Catalonia (inicialmente, en 1924, en la Plaça Catalunya, 12), desde donde se inició en la publicación de libros y se convirtió en uno de los más claros, convencidos y eficaces impulsores de la normativa del catalán obra de Pompeu Fabra (1868-1948).

De izquierda a derecha: Josep Maria Planes, Antoni López Llausàs, Josep Maria de Sagarra, Francesc Pujols y Josep Pla (1930).

Entre las innovaciones de la Catalonia se cuenta el libre acceso de los clientes a los ejemplares a la venta, de modo que desde entonces se pudo hojear, en una mesa dispuesta para tal fin, los libros antes de su compra; la participación muy activa (y muy provechosa) en la celebración de la Diada de Sant Jordi; la disponibilidad de algunas obras importantes en lenguas distintas al catalán y castellano, o la creación de una sección de cuentas corrientes o de ventas a pago aplazado.

Imagen de la plaça Catalunya en la que puede verse la Catalonia (h. 1925).

Entre las publicaciones de López Llausàs, además de la continuidad que dio al fondo de Editorial Catalana (en el que destacaba la lujosa revista D´Ací i d´Allà), suele dstacarse su Biblioteca Literaria (dirigida por Joan Estelrich), la Biblioteca Univers (con Carles Soldevila como director), los muy populares Quaderns Blaus (colección de biografías dirigida por Màrius Torres y Carles Soldevila) y sobre todo el Diccionari de la Llengua Catalana de Pompeu Fabra, de longevísima vigencia.

Publicidad en la Catalonia (“Los libros gobiernan el mundo”).

Sin embargo, no menos interés tienen su ediciones conmemorativas. Para celebrar el tercer aniversario se editó Paradisos de paper (1927), un compendio de textos breves de muy diversos autores acerca del mundo de la letra impresa.

Mayor significación incluso tiene la traducción que de La chose littéraire de Bernard Grasset (1881-1957) hizo el propio López Llausàs para conmemorar el quinto aniversario, y que se publicó a finales de 1928 con el título El món del llibre, precedido de un extenso y jugoso prólogo que Manuel Llanas ha analizado con cierto detenimiento. Añadido a las obras del mismo cariz de Santiago Salvat L´editor davant el llibre (Institut Català de les Arts del Llibre, 1936) y de Gustau Gili Bosquejo de una política del libro (edición del autor, 1944), el prólogo de López Llausàs constituye el germen de una rica y apasionante tradición de libros sobre el mundo de la edición escritos por sus protagonistas, no con una visión anecdótica, memorialística o histórica, sino de reflexión sobre el oficio.

Antoni López Llausàs

Lo que pone de manifiesto de un modo incuestionable este prólgo de López Llausàs es que ya bastante antes del levantamiento militar que desencadenó la guerra civil (y que le llevó al exilio), quien estaba destinado a convertir la Editorial Sudamericana (1939) en uno de los faros de la edición en lengua española y además crear la editorial Edhasa (1946), tenía las ideas muy claras acerca de la función y responsabilidad cultural –e incluso cívica– del editor, sin desdeñar por ello, sino todo lo contrario, la audacia de Bernard Grasset en el empleo de la publicidad.

Fuentes:

De izda. a dcha.: Francesc Pujols, Josep Pla y Antoni López Llausàs.

Las revistas mencionadas pueden consultarse completas en línea en el Arxiu de Revistes Catalanes Antigues (ARCA).

AA.VV, Barcelona i els llibres. Els llibres de Barcelona, Ajuntament de Barcelona, 2006.

Manuel Llanas, Manuel, L´edició a Catalunya: el segle xx (fins 1939), Barcelona, Gremi d´Editors de Catalunya, 2005.

Isabel Lletget López, Memòries de la família Lletget López del 1872 al 1942, Biblio3W, núm. 718 (20 de abril de 2007).

Martínez Martín, Jesús, ed., Historia de la edición en España 1836-1936, Madrid, Marcial Pons (Historia), 2001.

Solà i Dachs, Lluis, Història dels diaris en català, Barcelona 1879-1976, Barcelona, Edhasa, 1978.

Joan Torrent y Rafael Tasis, Història de la premsa catalana, Barcelona, Bruguera, 1966. s vols.

Los derechos de Maurois en España

A Esther López López,©

de quien he aprendido lo que sé sobre derechos de autor.

Cuando en 1938 a André Maurois se le propuso entrar en la Academia Francesa, tuvo que enfrentarse ya a la hostilidad antisemita, encarnada en ese caso en la persona del académico Louis Bertrand, y con el inicio de la Segunda Guerra Mundial y la rápida ocupación de Francia por los nazis vio como su nombre entraba en la conocida como Lista Otto, elaborada como consecuencia del vergonzante Convenio de Censura firmado entre el Gremio de Editores de Francia y las fuerzas de ocupación, por lo que sus libros desaparecieron de inmediato de las librerías (o por lo menos dejaron de estar a la vista). Lógicamente, no tardó Maurois (Émile Salomon Wilhelm Herzog) en abandonar su país, a finales de 1940, dejando en el aire entre otras cosas las 200 acciones que poseía de la editorial Bernard Grasset, donde publicaba el grueso de su obra (además de en Gallimard), como pasó también a la actriz Madame Simone (Pauline Benda de nacimiento y prima de Julien) o al industrial Paul-Louis Weiller. Lo que probablemente no imaginaba Maurois fuesen las consecuencias que su exilio tendría sobre los derechos de traducción de sus libros en España.

Cubierta de Ariel en Penguin

Cubierta de Ariel en Penguin

Hacía apenas cuatro años que el gran editor británico Allen Lane había estrenado la que suele considerarse la primera edición de bolsillo con un título de Maurois, Ariel ou la vie de Shelley, cuya modestia formal y enorme tirada permitía que se vendiera a tan solo seis peniques. Y el dato resulta curioso porque en 1923 esta obra había sido objeto en Grasset de una edición radicalmente opuesta, un volumen extraordinario con frontispicio del pintor y reputadísimo escenógrafo Maxime Dethomas, y al año siguiente se publicaba con pie editorial de Émile-Paul Frères (bajo la dirección artística de Jean-Gabriel Daragnès) una tirada de 1600 ejemplares numerados en formato 225 x 145 mm con viñetas al boj de la pintora y grabadora Hermine David, célebre sobre todo por su retrato de Kiki de Montparnasse.

También en España Maurois era un autor de extraordinario éxito en los años viente y treinta, y por ejemplo Josep Janés le había publicado en catalán en Quaderns Literaris Kate.

Portada de Climas en la colección Saeta Blanca

Portada de Climas en la colección Saeta Blanca

En la inmediata posguerra, José Janés incluyó su Climas en una colección de Emporion, la editorial que dirigía con Félix Ros. Con ese título se estrenaba en 1940 Saeta Blanca, que se presentaba como una “colección mensual de grandes novelas, bellamente encuadernadas”, en cartoné y con sobrecubierta, que proseguiría su andadura con la primera traducción al español de Los siete hermanos, del clásico Alexis Kivi, que los editores definen como “el Quijote finlandés”, y Misterios, del premio Nobel noruego Knut Hamsun.

El año siguiente, una vez disuelta Emporion, Félix Ros publica esa misma traducción de Climas, de Juan Ruiz de Larios, en una edición en tapa dura e ilustrada por José Picó en la colección Penélope, de la Editorial Tartessos, y por su parte José Janés incorpora en enero de 1942 a Ediciones de la Gacela Las quintaesencias de Maurois, una recopilación de citas y aforismos ampliamente ilustrada con un estudio introductorio de Lluis Palazón i Bertran (que firma como Luis Ignacio Bertran), que muy probablemente se basa para su selección en las Dites i màximes que se había publicado en 1931 en la revista D´Ací i d´Allà.

Retrato y portadilla de Las Quintaesencias de André Maurois

Retrato y portadilla de Las Quintaesencias de André Maurois

En 1944, Félix Ros sacaba de nuevo Climas, en esta ocasión como número 24 de su mejor colección desde el punto de vista literario, Seis Delfines, en rústica, con solapas. Sin embargo, a partir de ese año entra en escena el traductor, escritor y agente literario Férenc Oliver Brachfeld y todo empieza a tomar otro cariz.

Cubierta de Climas en la colección 6 Delfines

Cubierta de Climas en la colección 6 Delfines

Bernard Grasset, que no podía publicar a Maurois en Francia, y tampoco pagarle, no tuvo tampoco la precaución de crear un fondo con lo que le adeudaba (como sí hizo Gallimard), pero estaba cediendo sin embargo los derechos de traducción de las obras de Maurois, por lo menos en el caso de la España franquista, por lo que Oliver Brachfeld pidió a André Maurois y a su hijo que le dieran poderes para gestionar los derechos de sus obras, y ya en enero de 1944, mientras el escritor se encontraba con las fuerzas aliadas en el norte de África, suagente informa por carta a su representado de la situación de sus obras (repartidas en Ediciones de la Gacela, Tartessos, Destino, Surco y Aymà). Sin embargo, mientras que la carta del hijo de Maurois a Oliver Brachfeld especifica que le autoriza a anular sus contratos en Francia (debido a que no le pagan), en la misiva del propio escritor se indica que Oliver pasa a gestionar los derechos de sus obras, salvo contratos preexistrentes.

Por entonces a José Janés la censura le había prohibido publicar de Maurois Ariel o la vida de Shelley, por la cual tenía un contrato con Grasset firmado el 7 de diciembre de 1942 (y que Oliver intentaba cancelar). Pero, ante esa dificultad con la Administración, Janés comunica al agente (con quien por entonces tenía problemas en relación a sus ediciones de la premio Nobel noruega Sigrid Unsedt y el húngaro Frygies Karinthy) que renuncia a la publicación de esta obra, por lo que Oliver Brachfeld firma un precontrato por ella con la editorial Nausica, aun cuando sospecha que Janés está preparando una edición pirata.

Edición de Climas ilustrada, en la colección Penélope de Tartessos

Edición de Climas ilustrada, en la colección Penélope de Tartessos

En cuanto a Tartessos, que acababa de editar Climas en rústica, el agente llega a un acuerdo mediante el cual Félix Ros se aviene a pagar un 20 % por los derechos de alguna otra obra de Maurois. Pero si bien el editor dice haber impreso 5000 ejemplares, Oliver Brachfeld no tarda en enterarse a través del impresor de que han sido 8000.

En esta dura pugna con Janés y Ros, Oliver Brachfeld decide implicar, sin mucho éxito, al Instituto Nacional del Libro Español, a Pierre Deffontaines (director del Instituto Francés de Barcelona) e incluso a la legación diplomática de Argelia, y finalmente ofrece a Janés que escoja un título de Maurois (finalmente sería Ni ange ni bête, que publicó en 1947) a cambio de la renuncia formal y por escrito a publicar Ariel (que de todos modos seguía encallada en Censura).

Se da la circunstancia curiosa de que la siguiente edición de Climas, antes de que Janés incorporara este título a su exitosa colección Manantial que no cesa (núm. 46) en traducción firmada por Fernando Gutiérrez, aparece en 1946 en las Ediciones Victoria creadas por el propio Oliver Brachfeld, y con las mismas ilustraciones ya mencionadas de José Picó. El año anterior había aparecido en la colección Leda de Janés una recopilación de relatos y cuentos de Maurois, Siempre ocurre lo mismo, cuya traducción firmaba J. Elias, seudónimo de Pere Pagès i Elias, más conocido como Victor Alba, quien mientras permaneció en la prisión Modelo de Barcelona tuvo tiempo de sobra para traducir novelas, sobre todo para Janés y para Aymà.

Pasarían los años, Maurois visitaría a Janés con motivo de la publicación en 1951 del primer volumen de sus Obras completas, con introducción de María Luz Morales, pero lo que ya nunca se recompuso es la buena relación entre el editor José Janés y el agente Férenc Oliver Brachfeld, pese a la amistad que les había unido antes de la guerra y a que Janés le había editado al escritor húngaro, además de numerosas traducciones, su Doña Violante de Hungría. Reina de Aragón (1942) y aún le publicaría Cómo interpretar los sueños (1949).

Fuentes

Pierre Assouline, Gaston Gallimard, València, Edicions Alfons el Magnàmim, traducción de Anna Montero Bosch, 1987.

Bibliografía general española e hispanoamericana, año XV, núm. 2 (abril-mayo de 1941, pp. 10-11. La última edición de la que tengo noticia de Los siete hermanos es la de Alfuaguara de 1988, en traducción de Úrsula Ojanen y Joaquín Fernández.

Fons Férenc Oliver Brachfeld del Arxiu Nacional de Catalunya.

Victor Alba (Pere Pagès i Elias), Sísisf i el seu temps I. Costa avall, Barcelona, Laertes, 1990.

Michel Winock, El siglo de los intelectuales, Barcelona, Edhasa, traducción de Ana Herrera, 2010.