Un vistazo a Punto Omega (colección universitaria de bolsillo)

El escritor y diplomático colombiano Eduardo Caballero Calderón (1910-1993), que se había dado a conocer en 1936 con  Caminos subterráneos Ensayo de interpretación del paisaje (Bogotá, Editorial Santafé), residió en España en dos etapas diferentes, y en la segunda de ellas fue uno de los fundadores, con Manuel Sanmiguel (que había sido director editorial de Afrodisio Aguado) y Pilar Vega García, de la Editorial Guadarrama, artífice de una de las más emblemáticas colecciones colecciones de libro de bolsillo, Punto Omega, que se presentaba del siguiente modo:

Punto Omega tiene el ambicioso empeño de ofrecer en forma sencilla y a módico precio todo el mundo ideológico del siglo XX, las ideas que dominan al hombre actual en todos los campos del saber. Será el espejo vivo de nuestra cultura y de la que se desea para el futuro.

Cuando en 1967 se publica el primer número de esta colección, La época de la inflación, del economista francés Jacques Rueff (1896-1978), en traducción de José Ramón Marra-López, Guadarrama ya había creado un fondo más que notable, que se había iniciado con Ancha es Castilla. Guía espiritual de España, del mencionado Caballero Calderón, publicado simultáneamente también en Buenos Aires en la editorial Losada.

Tras este único título en 1954, al año siguiente aparecieron Cuentos en verde pálido, de Juan Pablo Varela, Una historia con alas, de Herbert Roy y, también de Caballero Calderón, las novelas La penúltima hora y Siervo sin tierra, encuadernados en tela y con sobrecubiertas ilustradas por Ricardo Summers Isern (Serny).

En lo que quedaba de década alternaron en Guadarrama las ediciones encuadernadas en tela de ensayos culturales (sobre todo filosóficos y literarios) con algunas novelas y textos menores encuadernados en rústica, como son los casos de la Historia de la familia Trapp (1957), de María Augusta Trapp (1905-1987), Mujer como yo (1958), de Curzio Malaparte (1898-1947), en traducción de Dionisio Ridruejo (1912-1975), Relato (1958), de Boris Pasternak, o ya en 1960 Historia del cotilleo, del apasionado falangista Felipe Ximénez de Sandoval (1903-1978).

Mayor peso tuvieron algunas obras importantes en el campo de los estudios literarios, como la Introducción a la poesía española contemporánea (1957), de Luis Felipe Vivanco, Novelistas españoles de los siglos XIX y XX (1957), de Domingo Pérez Minik, Panorama de la literatura española contemporánea (1956) y Teatro español contemporáneo (1957), de Gonzalo Torrente Ballester ambos, Mundo técnico y existencia auténtica (1959), de Carlos Paris, Poesía y mística (1959), de Emilio Orozco o Poesía española del siglo XX. De Unamuno a Blas de Otero, de José Luis Cano. Y un interés singular tiene también la publicación de ensayos firmados por algunos notables escritores republicanos exiliados, como es el caso de Luis Cernuda (Estudios de poesía española contemporánea, 1957), Vicente Gaos (Temas y problemas de literatura española, 1959) o Antonio Sánchez Barbudo (Estudios sobre Unamuno y Machado, 1959).

Ya avanzada la década siguiente, en 1966 se fecha la creación de Punto Omega, coincidiendo con la conversión de Guadarrama de sociedad limitada en sociedad anónima, con un aumento de capital que rondaba los cien millones de pesetas. Según detalla Martínez Martín:

En 1966 suscribieron acciones el argentino Luis Picardo, Carlos Troncoso, Antonio Martínes Solano y Lios Hernando de Larramendi. Con las ventas y los créditos prioritarios a la exportación, y con un 50% de la producción destinada a los mercados americanos, el negocio se multiplicó en los años sesenta y primeros setenta.

La iniciativa de la creación de la colección Punto Omega se atribuye a quien había puesto en pie una de las primeras agencias literarias en España, el intelectual rumano Vintila Horia, que dirigió la colección durante los tres primeros años de su andadura e incluso pasado un tiempo hizo una interpretación una tanto discutible de las intenciones, la tendencia y los logros de la colección, en un artículo publicado en El Alcázar en febrero de 1984:

…la fundación de la colección universitaria de libros de bolsillo “Punto Omega” (Ediciones Guadarrama, capitaneadas entonces por la clarividencia y el buen gusto de Manuel Sanmiguel) que yo pude dirigir en paz durante tres años, revelando al público español libros fundamentales como los de Jean Charon, Stéphane Lupasco, Pascual Jordán, Weizsäcker, Jacques Rueff, Jules Monnerot, Pierre de Boisdeffre y muchísimos más que hicieron de aquella colección y en poco tiempo la más prestigiosa representación de la reforma espiritual, en sentido contrarrevolucionario, que se estaba produciendo en el mundo bajo el impacto, por un lado, de la nueva ciencia, y, por el otro, de una literatura, una filosofía y una crítica literaria que nada tenían que ver con los decadentes mausoleos leninistas del realismo seudosocialista.

Como suele suceder en estos casos, a la vista de los títulos publicados no es del todo claro dónde concluyen los seleccionados bajo la dirección de Horia, pues es posible que más de uno contratado por éste se publicara tiempo después de que abandonara la dirección de la colección, pero sin duda los primeros títulos responden a este empeño. Son, tras el ya mencionado de Rueff, Lo sagrado y lo profano, del filósofo rumano Mircea Eliade, De la física al hombre, del físico y filósofo francés Jean Charon, Novela española actual, del escritor español Manuel García-Viñó, Introducción a los existencialismos, del fundador del movimiento personalista, Emile Mounier, La «nueva novela» [nouveau roman], del ensayista francés Jean Bloch-Michel, …Y Dios permite el mal, del máximo exponente del humanismo cristiano, Jacques Maritain, La era del recelo, de la novelista francesa de origen ruso Nathalie Sarraute…

Menos claro es que los autores más recordados por los lectores sean los señalados por Horia. Entre los éxitos más descollantes de la colección se encuentra la edición en tres volúmenes de la Historia social de la literatura y el arte (números 19, 20 y 21), del historiador de origen húngaro y raíz marxisma Arnold Hauser (1892-1978), en traducción de Antonio Tovar y F. P. Varas-Reyes, que fue reiteradamente reeditado, y junto a él títulos muy diversos que abarcan desde novelas españolas contemporáneas (Auto de fe, de Carlos Rojas, Una mujer para el apocalipsis, de Vintila Horia o El secuestro, de Alfonso Albalá), al José y sus hermanos de Thomas Mann (volúmenes 236 a 239), los Cuentos de soldados y civiles de Ambrose Bierce o el Miau de Benito Pérez Galdós, y junto a ellas los Manifiestos del surrealismo de André Breton, textos teatrales y ensayísticos de Luigi Pirandello, los diarios de Eugene Ionesco, ensayos literarios de Guillermo de Torre, obras clásicas de Sófocles o Platón… y, muy sorprendente incluso en un contexto tan variopinto, Las revoluciones burguesas (1971) de Eric Hobsbawm, en traducción de Ximénez de Sandoval, así como varios otros títulos que previamente habían ido apareciendo en otras colecciones de Guadarrama.

En 1974 se unificaron los servicios comerciales de Guadarrama y la barcelonesa editorial Labor, en lo que no tardó en demostrarse como el primer paso hacia una fusión, cuya escritura está fechada en Madrid el 19 de diciembre de 1975 y con la cual Labor se convertía en una de las empresas más potentes en el ámbito de la publicación de libro universitario y prosiguió engrosando la colección con nuevos títulos, muchos de ellos antes publicados en Labor, y por tanto ampliando el espectro de sus temáticas.

Fuentes:

Beatriz Caballero Holguín, Papá y yo, Random House Colombia, 2012.

Vintila Horia, «Recuerdo de Andrés Bosch y otras genialidades», recogido en el blog Vintila Horia, 20 de diciembre de 2007.

Jesús A. Martínez Martín, «La transición editorial. Los años sesenta», en Jesús A. Martínez Martín, Historia de la edición en España, 1939-1975, Madrid, Marcial Pons, 2015, pp. 328-386.

Xavier Moret, Tiempo de editores. Historia de la edición en España, 1939-1975, Barcelona, Destino (Imago Mundi 19), 2002.

Reconstruir la historia de la editorial Afrodisio Aguado a ciegas

En el libro que, con motivo de sus primeros cincuenta años, resume la historia de la editorial Taurus, el teólogo y académico Olegario González de Cardedal (n. 1934) subraya la importancia de la editorial de Afrodisio Aguado en las primeras décadas de la posguerra española, en particular en la formación de editores y libreros, pero apunta un buen propósito que no parece que hasta el momento de escribir estas líneas, doce años después de expresado, lleve trazas de verse cumplido:

[La editorial Afrodisio Aguado] ha sido decisiva en la cultura española en los decenios 1940-1960, ya que no sólo editó las Obras completas de Bécquer, Unamuno y Rubén Darío, sino que allí se forjaron libreros que luego serían editores como Marcial Pons y Manuel Sanmiguel, creador primero de Guadarrama y luego de Cristiandad, editorial que tras su muerte subsiste en otras manos hasta hoy. Afrodisio Aguado fue una editorial sorprendente que en la posguerra intentaba sobrevivir como empresa familiar […] De Carmina Aguado, hija del fundador, recibo no sólo información minuciosa sino numerosos libros, que ella guardaba como legado de amor recibido de su padre. Algún día espero poder contar su historia completa.

Lamentablemente, tampoco en el portal EDI-RED figura de momento ninguna información sobre esta editorial, por lo que el único modo de acercarse un poco a ella es espigar algunos datos muy dispersos, inconexos e incluso en algunos casos en apariencia contradictorios.

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Ya en los años diez del siglo XX la empresa de Afrodisio Aguado Ibáñez, con sede en el número 130 de la calle Mayor, era la más importante de la ciudad de Palencia en los ámbitos de la encuadernación y la venta de libros, y en 1919 compró dos Minerva y amplió su radio de acción a la tipografía y la impresión. En 1921, por ejemplo, está fechada una Pedagogía musical de Gonzalo Castrillo con un pie que indica Litografía Librería Afrodisio Aguado, y con el subtítulo «Conferencia sobre el canto popular religioso y su desarrollo en la iglesia española, con ejemplos prácticos», que tuvo como escenario el Teatro Principal de Palencia el 6 de junio de ese año 1921.

También de ese año parece el volumen conmemorativo y ampliamente ilustrado Libro del VI Centenario de la S. I. Catedral de Palencia, según se incica, «publicado por la comisión organizadora en Imprenta y Librería de Afrodisio Aguado». Ese nombre, «Imprenta y Librería Afrodisio Aguado», es el que figura en el pie de imprenta de algunos otros modestos libros de los años veinte, como en la Historia de Palencia vista a través de las gafas de Siro de Gandía (1926), de Emilia Pita Do Rego, y en la Geografía de Palencia (1928) de Sebastián González. En aquellos tiempos el negocio ya estaba tomando unas dimensiones considerables, pues en 1926 contaba con cinco empleados: Jesús Hernández, Félix Calvo, Dámaso Aguado Ibáñez, Gaudencio Caro y Casilda Ibáñez. A partir de 1929 y hasta 1932 se ocuparon también de la impresión de la revista decenal La Escuela.

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El carácter local y musical de estas primeras impresiones toman un sesgo muy distinto con la entrada en la década de 1930, en que se convierte en la imprenta de la revista dirigida por Andrés Redondo (hermano del falangista Onésimo) Igualdad y, de apariencia gráfica muy similar, del semanario vallisoletano Libertad, dirigido por Onésimo Redondo (1905-1936), quien por entonces estaba creando la agrupación fascista Juntas Castellanas de Actuación Hispánica (que ese mismo año se integrarían en la Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista, las JONS). En 1934 Afrodisio Aguado, cuya empresa empezaba a tomar impulso, estableció en el número 13 de la calle San Martín de Valladolid una imprenta y librería, y ese mismo año Hacienda estimaba el valor de la maquinaria de que disponía Afrodisio Aguado en nada menos que 30.000 pesetas y además había incorporado a Vidal Fernández (contable) y a los dependientes Moisés Martín, Francisco Abril y Gerardo del Campo.

De esas mismas fechas más o menos debe de ser el libro sin indicación de año sobre la Juventud Obrera Cristiana Qué es la J.O.C., y de 1933 el destinado al público juvenil Mi primer libro de historia, de Daniel González Linacero, al que seguiría el año siguiente Mi segundo libro de historia, del mismo autor. Sin embargo, ya se publica con pie en Valladolid-Palencia, aunque sin fecha, Falange Española. Textos fundamentales y, en Valladolid y bajo el membrete de Ediciones Libertad, Doctrina de F.E. de las JONS, ambas como impresas en Artes Gráficas Afrodisio Aguado. Es probable que algunos de estos libros sin fecha aparecieran ya durante la guerra civil, como es el caso de otros títulos de esas Ediciones Libertad, como 1931-1936, Sindicatos y agitadores nacional sindicalistas, del sindicalista de la JONS Emilio Gutiérrez Palma, la biografía Onésimo Redondo, caudillo de Castilla, anónima, que indica en el colofón el 26 de febrero de 1937 como fecha de salida de los «Talleres Tipográficos de Afrodisio Aguado, en Valladolid». También de la vallisoletana Imprenta Afrodisio Aguado salió en 1938 una de las muchas ediciones del volumen de Redondo El Estado Nacional.

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Otro cartel impreso en Afrodisio Aguado durante la guerra.

Según registraba el Diario Palentino en su sección de «Recuerdos viejos/Palencia hace…» acerca de las noticias más importantes del 31 de agosto, una vez ya iniciada la guerra:

El Instituto Nacional de Previsión pidió a la Diputación palentina unos locales para instalar una clínica de obstreticia. La Corporación Provincial respondió que iba a estudiar esa petición con el mayor interés y trataría de cumplirla satisfactoriamente. Los concejales falangistas Afrodisio Aguado, Alejando Font de Bedoya y Manuel Santamarina presentaron la renuncia de sus cargos municipales, en acatamiento a la disciplina del partido. Empezaban a recibirse cartas de voluntarios y soldados solicitando madrinas de guerra.

Durante la contienda, aparecen con pie de Afrodisio Aguado algunos otros libros de título inequívoco, como Desde el Cuartel General de Miaja al Santuario de la Virgen de la Cabeza. 30 días con los rojos separatistas sirviendo a España. Relato de un protagonista (1937), del capitán Antonio Reparaz Araujo y Tresgallo de Souza, Defensa de Oviedo (1937), del también capitán Óscar Pérez Solís, con prólogo del general Antonio Aranda e ilustraciones fotográficas fuera de texto, así como algunos carteles (uno del Auxilio Social, obra de Carlos Sáenz de Tejada; «La Falange os llama. Ahora o nunca», firmado «V. Fito»), y de fechas no muy posteriores son dos libros de Javier Martínez de Bedoya (que era uno de los empleados de Aguado): Antes que nada, política (1939) y Siete años de lucha. Una generación política, en la que compendia artículos aparecidos previamente en la revista JONS y otros publicados durante la guerra en los que justifica la violencia como el único método de acabar con la burguesía democrática y con el marxismo.

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Página del calendario Aguado de 1946.

Concluida la guerra civil, Afrodisio Aguado se traslada a Madrid, donde abre una librería que no tarda en convertirse en una de las más importantes de la ciudad, y en que se foguean en el mundo de los libros Carmen Abril, Marcial Pons, Alfonso Mangada (que de muy joven fue el gerente y luego crearía Editorial Paraninfo), Manuel Sanmiguel (ya mencionado como fundador Editorial Guadarrama), antes de crear también las Ediciones Afrodisio Aguado (en el número 4 de la calle Barquillo), con talleres propios (en Bravo Murillo, 31). En estas empresas se formaron entre otros el pintor Alejandro Mieres Bustillo (Palencia, 1927), que se inició como dibujante y retocador de originales en los talleres de fotograbados, antes de ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

Además de dedicarse al libro escolar, partir de octubre de 1942 Afrodisio Aguado se convierte en impresor El Español. Semanario de la Política y del Espíritu, dependiente de la Delegación Nacional de Prensa. Y a esos años pertenecen también las colecciones que permiten a Xavier Moret señalar Afrodisio Aguado como una de las escasas editoriales que en la inmediata posguerra se abrieron a los autores jóvenes, en particular en la serie Literatura de la colección Cuatro Vientos, cuyo nombre parece evocar la revista y colección del grupo formado en la preguerra por Pedro Salinas, Dámaso Alonso y Jorge Guillén. En esta serie de Afrodisio Aguado aparecieron por ejemplo, sobre todo a partir de 1944 y junto varias piezas teatrales de Shakespeare y reediciones de varias obras de Concha Espina (Altar camilojoseMayor, El cáliz rojo, princesas del martirio), la versión definitiva de la novela de Ramón Ledesma Miranda (1901-1963) Almudena o historias de viejos personajes (1944), que revisaba y aumentaba la que con el título Viejos personajes le había publicado previamente la Agencia General de Librerías y Artes Gráficas e incorporaba además dieciocho ilustraciones de Eduardo Vicente; Zarabanda (1944), de Darío Fernández Florez (1909-1977); La canción del jilguero (1947), de José Antonio Jiménez Arnau (1912-1985), así como el poemario de Emilio Carrere Canciones para ellas (1944), pero sin duda el autor más pujante incorporado a esta colección es Camilo José Cela y su Pabellón de reposo (1944), ilustrada con dibujos de Lorenzo Goñi (que firma como Suárez del Árbol). Curiosamente, en las páginas finales de Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (Ediciones La Nave, 1944) se anunciaba otra obra de próxima aparición en Afrodisio Aguado, el libro de relatos Lo que quedó cuando el amor ya muerto…, que nunca llegó a publicarse con ese título. En cambio, sí aparece Cela en otra edición de Afrodisio Aguado, la novela colectiva publicada al margen de esta colección, Nueve millones (también de 1944), en la que participaron dieciocho escritores (Concha Espina, Emilio Carrere,Carmen de Icaza, Luis Astrana Marín, Benjamín Jarnés, Eduardo Zamacois, Pedro Mata, Fernández Flórez…). Se trata de una edición en rústica, acompañada de fotografías de cada uno de los autores, destinada además, en adaptación de Fernando Garzón, a la radiodifusión por parte del cuadro de actores de Radio Madrid.

Aun así, esta veta de la narrativa en general pronto se vio desplazada en Afrodisio Aguado por las obras clásicas (en colecciones como la célebre Más Allá), las guias de viaje (de las que era pionero) y por el ensayo, así que fueron otras editoriales las que al concluir esa década tomaron el relevo. Sin embargo, habrá que esperar los frutos del anunciado análisis de Olegario González de Cardedal (o bien a que ponga esos materiales que posee a disposición de los investigadores; por ejemplo, a través de EDI-RED) para tener una idea más completa de esa editorial «decisiva en la cultura española en los decenios 1940-1960».

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Una edición de los años cincuenta de Afrodisio Aguado.

Fuentes:

Olegario González de Cardedal, «Un capítulo de la teología en España», en Taurus, cincuenta años de una editorial (1954-2004), Madrid, Santillana, 2004 (edición no venal), pp. 107-198.

Xavier Moret, Tiempo de editores. Historia de la edición en España, 1939-1975, Barcelona, Destino (Imago Mundi 19), 2002.

José Vidal Pelaz López, «Catálogo de publicaciones periódicas de la provincia de Palencia, 1898-1936», Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, núm 11 (1991), pp. 229-250.