El lugar de Carlos Milla Batres en la historia editorial peruana

El reconocido editor, impresor y escritor Carlos Prince Letcher (1836-1919) no sólo ocupa un lugar de privilegio en la historia de la edición en Perú sino que se convirtió en modelo de algunos de los profesionales del libro más relevantes del país. Nacido en París, pronto quedó huérfano y se formó como tipógrafo al lado de su tío, y una vez llegado a Lima, en 1862, trabajó con Manuel Atanasio Fuentes (1820-1889) en los talleres El Mercurio (que más tarde llegaría a dirigir), antes de establecerse en 1871 por su cuenta y crear la Imprenta del Universo, que luego reconvertiría en Casa Editorial y Librería de la Imprenta del Universo. Entre los libros que editó se cuentan dos de las últimas obras de Fuentes, Ramillete o repertorio de los más piramidales documentos oficiales del gobierno dictatorio (1881) y El purgatorio de nombres o sea extravagancia de apellidos (1883), además de obras de autores como Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), Víctor Balaguer (1824-1901), Edgar Allan Poe (1809-1949), Víctor Hugo (1802-1885), o de las peruanas Clorinda Matto de Turner (1852-1909) y Mercedes Cabello de Carbonera (1845-1909), entre otros. Aun así, quizá su legado más importante fueron los tres volúmenes de Lima antigua, aparecidos en 1890 y considerado aún hoy uno de los trabajos fundamentales sobre la historia de la ciudad. La aparente heterogeneidad del catálogo respondía, pues a las necesidades culturales del Perú de su época y alentó al mismo tiempo la creación literaria peruana.

En la estela y como herederos de algún modo de Prince cabe situar al gran Juan Mejía Baca (1912-1991), a Jaime Campodónico Falconi (1919-2007), a Andrés Martín Carbone Obradovich (1920-1988), a Francisco Moncloa Fry (1922-1982) y, entre otros pero de un modo particular, a Carlos Milla Batres (1935-2004).

El hijo de este último reconstruyó en un estremecedor texto la dura infancia de Carlos Milla, nacido en El Salvador, huérfano desde muy joven y al cargo de su tío, terrateniente en Honduras, del que huyó a los quince años para emprender un periplo que a finales de los cuarenta, azarosa y afortunadamente, le permitió obtener el bachillerato en Tegucigalpa, donde participó también en un precario periódico estudiantil, El Tornillo Sinfín. Se trasladó entonces a Lima, y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos inició estudios de Derecho, que abandonó para editar la Gaceta Sanmarquina.

Juan Mejía Baca.

Más tarde, ya en 1964, aparecen los primeros números de Visión del Perú. Revista de Cultura, que publica un mítico cuarto número (junio de 1969) en el que reúne una amplísima selección de artículos hoy famosos sobre la obra de César Vallejo escritos por Jean Cassou («Recuerdo de Vallejo»), Corpus Barga («Vallejo indescifrado»), Antonio Cornejo Polo («Sobre “Paco Yunque”»), André Coyné («César Vallejo, vida y obra»), Hans Magnus Enzensberger («Vallejo, víctima de sus presentimientos»), Vicente Gaos («Auscultación de César Vallejo»), Nicolás Guillén («Adhesión a Vallejo»), Saúl Yúrkievich («Vallejo, realista y arbitrario»)… Posteriormente este número se publicaría en forma de libro, con algunas imágenes, con el título Homenaje Internacional a César Vallejo.

Un poco antes había coeditado Milla con la Universidad Nacional de Ingeniería un librito de apenas 58 páginas pero legendario en la historia del llamado boom de la novela latinoamericana, al que tituló La novela en América Latina: Diálogo. Se trataba de la transcripción de las conversaciones que tuvieron en la Facultad de Arquitectura el 5 y el 7 de septiembre de 1967 Gabriel García Márquez (que acababa de publicar en mayo Cien años de soledad) y Mario Vargas Llosa (que recién había obtenido el Rómulo Gallegos con La Casa Verde), cuando hacía apenas un mes que se conocían personalmente, aunque sí se habían comunicado epistolarmente. No deja de ser curioso y cuanto menos infrecuente que en la cubierta aparecieran sólo los apellidos de los autores, sin el nombre de pila. Después de reeditarse en diversas ocasiones (tanto en Lima como en Buenos Aires) y de haber circulado profusamente en copias y ediciones pirata, se publicó en Alfaguara en una versión muy ampliada con el título Dos soledades: un diálogo sobre la novela de América Latina (2021), entonces ya con los nombres completos de los interlocutores.

A finales de los años sesenta y primeros setenta son frecuentes en Milla las ediciones de libros de poetas peruanos (en la colección  Ernesto Che Guevara): Informe al rey y otros libros secretos, 1963-1967 (1969), de Gonzalo Juan Rose, Noé delirante (1970), de Arturo Corcuera e ilustrado por Tilsa Tsuchiya, Surcando el aire oscuro (1970) de Javier Sologuren e ilustrado por Fernando de Szyszlo, o Agua que no has de beber (1970), de Antonio Cisneros, pero alternan desde el primer momento con volúmenes editorialmente más complejos de tema histórico y político que sitúan a Carlos Milla como una editorial comprometida con la sociedad de su tiempo; es el caso por ejemplo de los diez volúmenes de la Historia general del Perú (1971), de Lenguaje y discriminación social en América Latina (1972), de Alberto Escobar, de Imagen del Perú en el siglo XIX (1972), de Léonce Angrand, o de la Historia de las batallas de Junín y Ayacucho preparada por Juan Basilio Cortegana y Manuel de la Haza.

Tiene también mucho interés la publicación en enero de 1968 de El viejo saurio se retira, la primera novela del hoy ya consagrado Miguel Gutiérrez, de la que hace además ediciones con fotografías en blanco y negro fuera de texto en la Colección Imagen y Literatura. No desatiende pues Milla la narrativa, y engalana su catálogo con algunos títulos importantes de Julio Ramón Ribeyro (1929-1994), como los tres volúmenes de cuentos La palabra del mudo (1952-1972), la novela publicada ya en 1960 por Ediciones Tawantinsuyu Crónica de San Gabriel (1975), o las inclasificables Prosas apátridas (1978).

Precisamente con Ribeyro arranca en 1973 una Biblioteca de Autores Peruanos, concretamente con Los geniecillos dominicales, prologado por quien fuera su compañero de escuela y por entonces prestigioso escritor Washington Delgado (1927-2003). Y en esa misma colección, como tercer número, se publica el anónimo Tutupaka Llacta (El mancebo que venció al diablo), preparado y traducido del quechua por Jorge A. Lira y prologado asimismo por Delgado. Fruto de ese mismo interés por las culturas prmigenias de América es la publicación en 1974 del clásico quechua Issicha Puytu: drama quechua anónimo, en edición bilingüe y con introducción y notas también de Lira. Y, aún en esa misma línea, de 1979 es la edición definitiva de Ñahuin. Narraciones ordinarias, de Eleodoro Vargas Vicuña (1924-1997), acaso el más importante de los representantes peruanos del neoindigenismo literario.

Con todo, quizás las obras más perdurables de la labor cultural de Milla Batres hayan sido la coordinación y edición ya a partir de la década de 1980 de grandes obras de referencia, como los nueve volúmenes del Diccionario Histórico y Biográfico del Perú (1986), que luego se actualizó con los dos volúmenes del Diccionario Biográfico del Perú Contemporáneo (2004), el Atlas Histórico y Geográfico del Perú (1995), en cuatro volúmenes, y, pese haber quedado inconclusa, la Enciclopedia Temática del Perú.

Cuantitativamente, la importancia del legado de Milla Batres es difícilmente discutible, pero además se hace evidente en él, al margen de la voluntad de dotar a la sociedad peruana de los materiales indispensables para su autoconocimiento, una visión muy abierta del país que le acogió cuando llegó siendo adolescente y una invitación al diálogo entre las comunidades culturales que alberga. Algo no muy distinto al proyecto de Prince Letcher, con quien quizá sean también explicativas las coincidencias biográficas.

Carlos Milla Batres.

Fuentes:

Marcos E. Milla, «Carlos Milla Batres, el editor que yo vi (mi padre)», Escritura y pensamiento, núm. 15 (2004), pp. 106-117.

Julio César Olaya Guerrero, La producción del libro en el Perú, período 1955-1999, tesis presentada en la Escuela Académico Profesional de Bibliotecología y Ciencias de la Información de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2001.

Frank Otero, «¿Reeditarás la Biblia en el cielo? Semblanza de Carlos Milla Batres», Lecturalia. Tierra de Letras, núm. 120 (21 de febrero de 2005).

Melanie Pastor Boza, «Semblanza de la Imprenta del Universo (1870)», Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) – EDI-RED, 2017.

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2 comentarios en “El lugar de Carlos Milla Batres en la historia editorial peruana

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