El escurridizo proyecto editorial de Manuel Chiapuso

Del anarcosindicalista donostiarra Manuel Chiapuso Hualde (1912-1997) se conoce su trayectoria política dentro de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo), tanto antes de la guerra civil española como durante su largo exilio en Francia, pero raramente es evocada una curiosa y fugaz experiencia como editor de la que probablemente falten por esclarecer muchos datos, Ametzak («Sueños» en euskara»).

Tras abandonar de muy joven los estudios, a los diecinueve años inició su militancia política y su participación en una compañía teatral de aficionados, pero a los veinte ya es encarcelado por participar en una huelga y no recuperará la libertad hasta tres años después. Esa primera estancia preso quedó reflejada en Juventud, rebeldía. Oposición popular y cárceles en la República (Lur, 1980). A la salida de la cárcel interviene en la puesta en marcha del semanario anarquista de San Sebastián Crisol (1935-1936, no confundir con el periódico madrileño homónimo de Nicolás María de Urgoiti), al tiempo que su firma empieza a hacerse habitual en la madrileña Revista Blanca de Federico Urales (Joan Montseny, 1864-1942) y Soledad Gustavo (Teresa Mañé, 1865-1939).

Desde el momento en que se produce el alzamiento militar filofascista de julio de 1936 participa activamente en la lucha armada en los frentes de Peñas de Alta e Irún. Herido en combate, al caer Donostia (septiembre de 1936) huye primero a Durango y posteriormente a Bilbao, donde se responsabiliza de la propaganda del Comité Regional del Norte de la CNT. Con este cargo incauta y asume la responsabilidad de la rotativa del Noticiero Bilbaíno, donde por iniciativa de Pablo Valle, Juan Expósito y Fermín Arce entre otros imprime el periódico CNT del Norte, que tiraba once mil ejemplares e incluyó colaboraciones de Felipe Alaiz, Germán Bleiberg, Cecilia Guilarte y Justo Esparza entre otros, así como una «revista quincenal ilustrada» de notable importancia en ese contexto, Horizontes (10 de febrero-15 de mayo de 1937), que se mantuvo activa casi hasta el momento mismo de la ocupación de la ciudad por las tropas sublevadas y que tiraba unos cinco mil ejemplares.

Posteriormente, tras poner a salvo a su compañera y a su hijo recién nacido embarcándolos con destino a París, se desplazó a Barcelona, sin abandonar por ello sus cargos de responsabilidad en la CNT. A la caída de esta ciudad pasó a Francia, donde fue encerrado en un campo de concentración (del que logró huir hasta tres veces con el propósito de reunirse con su familia). Combatiente en la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, en 1944 estableció su residencia en Biarritz y una vez concluida la contienda participó activamente en la reconstrucción y reorganización del sindicato y de empezar a diseñar una posible entrada armada en la Península.

Fue en estos años (antes de su en traslado en 1949 a París para iniciar estudios en La Sorbona), cuando aparece en Bayona el que, al parecer, fue el primer título de Ametzak, el folleto Generalidades sobre Euskadi y la CNT (1945), al que seguiría al año siguiente Sembrando inquietudes: anticipación (1946), Bosquejos, la ciencia y el joven libertario (1946) y dos años después, en Toulouse (donde era colaborador de la revista cultural bilingüe Tiempos Nuevos), el texto narrativo El impertinente andariego, luz y penumbra (1948, con una nota previa de su amigo Juan Bernat), todos ellos escritos por el propio Chiapuso.

Su siguiente obra, la sátira política Délire et rétrovisión, no se publicaría hasta treinta años después, en la parisina La Pensée Universella de Alain Moreau, coincidiendo además con la aparición en la editorial donostiarra Txertoa de Los anarquistas y la guerra en Euskadi. La comuna de San Sebastián (1977) y El gobierno vasco y los anarquistas: Bilbao en guerra (1978), lo que lleva a suponer un amplio período sin publicar (ni editar) pero de escritura más o menos continuada, de la que son testimonio sus colaboraciones en cabeceras de la prensa anarquista (la Askatasuna bilbaína, CNT, Polémica…) y sus numerosos textos memorialísticos y testimoniales que publicaría en los años sucesivos.

Sin embargo, también tuvo tiempo para abordar el género novelístico, y con una obra titulada Las incertidumbres del doctor H entró en la terna del Premio Nadal de 1972, según consigna, por ejemplo, una crónica de La Vanguardia. Un jurado compuesto por Néstor Luján, Juan Ramón Masoliver, Josep Vergés, Francisco García Pavón y con Antonio Vilanova como secretario seleccionó, entre las ciento cuatro obras presentadas, inicialmente diez, entre ellas la de Chiapuso, pero solo obtuvo un voto, por lo que no pasó ya a la siguiente ronda de votaciones (ese año se llevó el premio José María Carrascal con Groovy).

Juan Bernat, Daniel Berbegal y, en primer término, Chiapuso, en París.

Volviendo a la experiencia editorial de Chiapuso, si poco se sabe de Ametzak, que tiene todas las trazas de una empresa unipersonal, menos aún acerca de un título anunciado en El impertinente andariego y que muy probablemente tampoco llegó a publicarse, Nuevas atalayas. Esta idea se refuerza observando dónde se imprimió El impenitente andariego, en la modesta Societé Ouvriere Méridional d’Impression, que se dedicaba en Toulouse a imprimir sobre todo textos breves, panfletos, revistas y sobre todo tesis doctorales nacidas en la universidad de la ciudad, como es el caso de la Contribution a l’étude de la pensée de Claude Bernard, con la que se doctoró Marcel Guibert (reputado especialista en tuberculosi renal, sobre la que escribió un importante tratado con Henri Berthon), así como títulos de la heterogénea editorial de izquierdas Hier et ajourd’hui.

El resto de títulos de Amezak, en cambio, al parecer (no he tenido ocasión de acceder directamente a ellos) no indican lugar de edición ni de impresión, pero por lo menos en el caso de La ciencia y el joven libertario sí existe una edición presentada como responsabilidad del «Comité de Relaciones de Euzkadi-Norte CNT-MLE» (Movimiento Libertario). ¿Acaso hubo dos ediciones casi simultáneas con dos pies editoriales distintos de este título?

La modestia de los impresos generados, y es de suponer que su reducida tirada, así como la escasa duración de este proyecto dificulta bastante aquilatarlo, aunque tal vez sea esa misma dificultad es lo que haga más atractivo (e incluso más necesaria) su investigación por quien consiga tener acceso a esos libritos..

Fuentes:

Lorenzo Sebastián, «Manuel Chiapuso, un anarquista vasco», blog de Iñaki Anasagasti, 10 de agosto de 2019 (originalmente, 7 de diciembre de 1997).

José Ramón Zabala, «Ametzak, Editorial» y «Chiapuso Hualde, Manuel», en Manuel Aznar Soler y José-Ramón López García, eds., Diccionario biobibliográfico de los escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939, Sevilla, Renacimiento-Gexel (Biblioteca del Exilio. Amejos 30), 2016, vol 1, p. 136 y vol. 2, pp. 79-80.

—«Chiapuso Hualde, Manuel», sección de la biografías de la web de Hamaika Bide Alkartea.

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