Carlos Pujol, maestro de editores

NOTA: Esta reseña fue publicada originalmente en catalán con el título «Escribir a contracorriente» en el Blog de l’Escola de Llibreria de la Facultat d’Informació i Mitjans Audiovisuals de la Universitat de Barcelona en julio de 2020.

Entre los editores barceloneses importantes en el siglo XX, hay una cierta desproporción entre el conocimiento que el común de los lectores tienen de los que llevaron a cabo el grueso de su labor en editoriales pequeñas y a partir sobre todo de los años sesenta (Castellet, Barral, Beatriz de Moura, Herralde) y los que desarrollaron la mayor parte de su carrera en empresas de cierta entidad o incluso en grandes corporaciones, como es el caso de Josep Janés, Germán Plaza, Enrique Badosa, Mario Lacruz… o Carlos Pujol Jaumandreu (1936-2012), auténtico pilar durante varias décadas de la editorial Planeta.

Carlos Pujol Jaumandreu.

Tal vez esto responda a una cuestión de glamur o al hecho de no haber estado nunca en el centro del faranduleo que impregnan el negocio editorial, pero es evidente que, por un lado, la importancia de la labor de Carlos Pujol no es en absoluto desdeñable y, además, que el impacto de algunos de sus trabajos, como por ejemplo la colección de Clásicos Universales Planeta, tuvieron una incidencia enorme en unas cuantas generaciones de lectores. Por no mencionar siquiera las cuatro décadas en que fue jurado del Premio Planeta, con la retahíla de episodios que esto le permitió vivir desde primera fila, y que en coherencia con su modo de ser nunca hizo públicos…

Por si esto no bastara, Carlos Pujol fue un prolífico traductor tanto de prosa como de poesía y tanto del inglés como del francés, el italiano o el catalán (Shakespeare, Defoe, Henry James, Stevenson, Orwell, Hemingway, Ronsard, Voltaire, Racine, Dumas, Balzac, Stendhal, Barthes, Guido Gozzano, Joan Sales…) y un creador literario que cultivó todos los géneros habidos y por haber (ensayos, novelas, reportajes culturales, relatos, poemas, aforismos, crítica literaria…).

Este es solo uno de los motivos por los que vale la pena adentrarse en el libro Escribir a contracorriente, en el cual la profesora Teresa Vallès-Botey compila y estructura materiales en apariencia diversos y heterogéneos (conferencias, cartas, entrevistas), pero con un objetivo que queda claro ya en el subtítulo: «Fuentes para el estudio del pensamiento literario de Carlos Pujol». Y ya adelanto que la promesa se cumple y que el caudal es, en términos cualitativos, muy abundante.

En un primer y breve texto inicial, el también profesor Domingo Ródenas consigue compendiar en apenes cuatro páginas los rasgos más significativos de la trayectoria radicalmente literaria de Carlos Pujol, subrayando el carácter libre y desvinculado de modas, movimientos generacionales y cualquier cosa que sonara a gregarismo. Y, después de la preceptiva «Nota a esta edición», en la que se nos informa de la procedencia de los textos y del propósito general del libro, Vallès-Botey dedica unas páginas a lo que describe como «exponer y articular su pensamiento sobre qué es la literatura y cuál es su función», caracterización que se queda corta, porque también presenta afinadas apreciaciones sobre qué era para Pujol el estilo y qué consideración tenía de conceptos como “tradición”, “estilo” o “canon literario”, y donde ciertamente selecciona sus ideas principales sobre la literatura en un sentido muy amplio.

El cuerpo de Escribir a contracorriente propiamente dicho arranca con un texto ejemplar en cuanto a la presentación del pensamiento literario de Pujol, la conferencia que dio en Huesca en el año 2003 y que, evocando muy acertadamente a Rilke, tituló «Carta a unos jóvenes poetas» (y que hasta ahora era prácticamente inédita, más allá del opúsculo que se imprimió para distribuir entre los asistentes a la conferencia). Se trata de un texto muy fiel a su contenido, lleno de sentido que conocen bien los lectores habituales de Pujol, y en el que tampoco faltan su característico humor e ironía, como tampoco la profundidad de pensamiento que se advierte sobre todo en la relectura.

Aun así, quizás lo más inusual y extraordinario de todo el libro llega a continuación: la posibilidad de asistir desde primera fila y en directo a cómo Carlos Pujol llevó a cabo el editing de La audiencia va de caza, las memorias noveladas del juez Miguel Ángel del Arco. Son casi un centenar de cartas y notas inéditas de extensión diversa escritas entre agosto de 2007 y enero de 2012 en las cuales, a medida que va leyendo capítulos, el editor va haciendo observaciones, recomendaciones y sugerencias al juez y que constituyen un tipo de documento al cual no es muy habitual tener acceso, pero que resulta muy ilustrativo.

A través de estos comentarios, en algunas ocasiones muy generales pero en otras de detalle y en todos los casos muy adecuadamente justificados, esta parte del libro se convierte en poco menos que un manual práctico para editores que no solo indica en qué elementos vale la pena fijarse (efecto y conveniencia de las descripciones, caracterización de personajes, composición de las escenas, uso de los diálogos, disposición de las unidades narrativas, estructuración general de un texto de extensión considerable….), sino también de cómo propiciar que un autor reconsidere las decisiones que ha tomado y que pueden perjudicar a su obra, y qué tipo de tono y de argumentos son los más efectivos para lograr este objetivo. En este sentido, aun habiéndose manifestado en alguna ocasión como poco inclinado a la docencia, en estas páginas Pujol se revela plenamente como el gran maestro de editores que fue.

La tercera sección de Escribir a contracorriente, la única que no se puede considerar en sentido muy estricto inédita, reúne un buen número de entrevitas a Pujol que hasta ahora dormían dispersas en publicaciones periódicas diversas y que, leídas consecutivamente, pese a algunas reiteraciones, permiten ver cómo Pujol concebía su propia obra, la práctica de la creación literaria y el sentido de la carrera literaria (término este último que probablemente él censuraría que aplique al conjunto de su trayectoria). Los buenos conocedores de la obra de Carlos Pujol acaso completarán o afinarán su interpretación sobre algunas de sus novelas o poemarios, y tal vez quien no la conozca sienta la curiosidad o la tentación de acercarse a una obra exigente con sí misma pero muy accesible al lector, en quien siempre deposita su confianza y lo invita a participar (de ahí, por ejemplo, que en su narrativa sean frecuentes los finales más o menos abiertos).

El volumen concluye y se redondea con una muy completa cronología profesional y literaria de Pujol, que usa además con ingenio la tinta de color para resaltar la diversidad de géneros que cultivó y que está salpicada de breves comentarios extraídos de cartas y documentos personales en los que el propio editor-escritor-traductor explica o comenta algunos episodios de su vida.

Es evidente que estamos ante un libro que cualquier lector de Pujol querrá leer, pero que tiene también otros muchos alicientes para quienes deseen conocer el proceso de edición de un texto y que, además, fiel al pensamiento estético del propio Pujol, es original y emocionante sin necesidad de énfasis, trucos ni fuegos artificiales.

Vallès-Botey, Teresa (ed.). Escribir a contracorriente: fuentes para el estudio del pensamiento literario de Carlos Pujol, Granada, Comares, 2019.

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