El impresor-editor Pérez Dubrull y los grandes nombres de su tiempo

Índice de los libros prohibidos por el Santo Oficio de la Inquisición Española desde su primer decreto hasta el último, que espidió en 29 de mayo de 1813, y por los Rdos. Obispos españoles desde esta fecha hasta fin de diciembre de 1872 por el Dr. León Carbonero y Sol, director de «La Cruz», revista religiosa, es el desmedidamente extenso título del que se conoce como Índice de libros prohibidos de 1872 y cuya extensión no es menos desmedida, 690 páginas. Lo publicó la Imprenta de D. Antonio Pérez Dubrull, según se indica domiciliada en la calle Jesús del Valle, 15, si bien en otras obras con el mismo pie de imprenta aparecen sucesivamente como direcciones la calle de Valverde, número 6, la calle del Pez, número 6, y la calle de la Flor Baja, número 22.

Antonio Pérez Dubrull (1804-1891) es sobre todo reconocido, además por el título ya mencionado, por haber participado en dos proyectos muy ambiciosos, la ultracatólica Biblioteca de la Familia Cristiana de Novelas Morales (63 tomos entre los que figuran obras de Julio Nombela, el padre Coloma y Fermín Caballero), en 1873, y la Colección de Escritores Castellanos, de los que se publicaron un total de 161 títulos, entre 1880 y 1929, pero se había labrado un nombre ya desde la década de los cincuenta del siglo XIX, cuando asumió la impresión del longevo e influyente periódico carlista La Esperanza (1844-1874), inicialmente a cargo de la Imprenta de D. Pedro Mora y Soler (calle del Fomento, número 7), y que creó incluso una colección de libros (Biblioteca de La Esperanza), así como de las seis entregas (en 1856) de La España Teatral. Sin embargo, Pérez Dubrull publicó también algunos libros por su cuenta, entre los que destacan de esta etapa la recopilación de leyendas Ecos de gloria (1863), de una autora revalorizada como narradora a principios del siglo XXI, Faustina Sáez de Melgar (Faustina Sáez y Soria, 1834-1895), quien ya en 1860 había obtenido un gran éxito con la novela La pastora de Guadiela. Enorme interés tiene también la tercera edición, en 1866, de De Madrid a Nápoles, pasando por París, Ginebra, el Mont-Blanc, el Simplón, el Lago Mayor, Turín, Pavía, Milán… Viaje de recreo, realizado durante la guerra de 1860, obra de Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891) — con quien más adelante trabaría una relación más regular— que previamente había aparecido en la imprenta y librería Gaspar y Roig (en 1861).

En 1869 inicia Pérez Dubrull la ultraconservadora colección La Familia Cristiana: Biblioteca de Novelas Morales, uno de cuyos primeros títulos fueron las Aventuras de Periquillo, averiguadas y contadas por Antonio de Trueba (1819-1889), en cuyo pie figura Pérez Dubrull como editor y domiciliado en «Barco, 9 primero, cuarto tercero» y también como impresor en la ya mencionada dirección en la calle del Pez. Se trata, pues, de un profesional del mundo del libro representativo de la transición que en la segunda mitad del siglo XIX se produjo del librero-editor-impresor a la especialización de las diversas funciones. Poco después del libro de Trueba, en abril de 1871 publicaría la primera obra del ultracatólico padre Coloma (Luis Coloma Roldán, 1851-1915), Solaces de un estudiante (números 27, 28 y 29 de la colección), con prólogo de Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber, 1796-1877).

Marcelino Menéndez Pelayo.

Como consecuencia del inicio de la tercera guerra carlista (1872-1876), Pérez Dubrull se trasladó a Tolosa, donde figuró durante los tres años siguientes como editor del boletín oficial del gobierno del pretendiente carlista Carlos VII, El Cuartel Real (1873-1876), pero al concluir la guerra regresó a Madrid e imprimió el que se considera el descendiente natural de La Esperanza, La Fe (1876-1891).

Antes de acabar la década de los setenta publica algunas de las primeras obras de Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912), como su prólogo a Felipe II: estudio histórico y crítico (1879), de Valentín Gomez (1843-1907), pero en particular tuvo el honor de publicar uno de los escasos libros de poemas (traducciones y originales) de Menéndez Pelayo, Odas, Epístolas y Tragedias (1883), que reunía las ya publicadas con el mismo título en 1878 por Víctor Sáinz en la Imprenta Central, con el añadido de dieciséis nuevas composiciones y un prólogo del novelista y crítico literario Juan Valera (1824-1905). Se ocupó también de la composición e impresión, por contrato con el editor Mariano Catalina, de la ya monumental primera edición de la Historia de las Ideas Estéticas en España (1883-1889), cinco tomos en ocho volúmenes, que se integraron en la serie Críticos de la Colección de Escritores Castellanos.

Pedro Antonio de Alarcón.

Esta muy famosa Colección de Escritores Castellanos (dirigida por Mariano Catalina) le convierte en impresor de algunos de los autores más conocidos de su tiempo. Por ejemplo, en 1883 publica una edición de las Escenas andaluzas de Serafín Estébanez Calderón (1799-1867) —previamente publicadas en 1847 por Baltasar González—, a quien publicará además De la conquista y pérdida de Portugal (1885) y Poesías (1889), así como la biografía que de él escribió Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897) con el título «El Solitario» y su tiempo. Biografía de Serafín Estébanez Calderón y crítica de sus obras (1883). Pero ya antes le había publicado al famoso novelista Pedro Antonio de Alarcón la segunda edición de La Alpujarra. Sesenta leguas a caballo, precedidas de seis en diligencia (1881), la primera en volumen de La pródiga (1882, previamente en la Revista Hispano-Americana), la quinta de El sombrero de tres picos, y de 1883 son su Viajes por España, la cuarta edición de El final de Norma y de El escándalo, mientras que en 1885 imprime la segunda edición de sus Poesías serias y humorísticas.

Alarcón estableció una fluida y frecuente relación con el impresor, que Martínez Martín explica del siguiente modo:

Corregía las distintas ediciones –en 1887 había realizado nueve ediciones de El escándalo y ocho de El sombrero de tres picos–, y encargaba su impresión, normalmente en la imprenta de Dubrull, comprando el papel en Romillo a 50 reales la resma, y después distribuía entre los libreros para su venta en comisión. Tenía cuentas corrientes con los libreros, a quienes entregaba ejemplares y recibía unos vales de entrega por el número de existencias, y quienes se quedaban con un 30% de comisión, excepto Victoriano Suárez con un 33%. Muy cuidadoso con las ediciones, dirigía y planificaba la edición de sus obras.

De 1891 es otro libro reiteradamente reimpreso, Ventura de la Vega, estudio biográfico-crítico, del no menos famoso por entonces Juan Valera, a quien ese mismo año publica en volumen Currita Albornoz al Padre Coloma.

A la muerte de Pérez Dubrull, la Colección de Escritores Castellanos tendría continuidad sucesivamente en el Establecimiento Tipográfico Sucesores de Rivadeneyra (1891-1900), Imprenta Viuda e Hijos de Manuel Tello (1906), la Tipografía de la Revista de Archivos (1907-1908) y a partir de 1909 por la Editorial Hernando, en la que constituyó durante mucho tiempo, con la mítica BAE (Biblioteca de Autores Españoles), la mayor compilación de textos españoles hasta entonces publicada. Así pues, también la trayectoria de esta colección es ilustrativa del proceso de deslinde entre la labor de los libreros, los impresores y los editores.

Fuentes:

Virginia Mª Cuñat Ciscar, «Historia de la edición», en Marcelino Menéndez Pelayo, Obras completas. Tomo I Historia de las Ideas Estéticas en España, (volúmenes I-III), Santander, Editorial de la Universidad de Cantabria-Real Sociedad Menéndez Pelayo, 2017, pp. CCXXIII-CCXXXVIII.

Eduardo Hernández Cano, «Notas sobre la colección literaria en la edición católica en España (1842-1939)», en Christine Rivalan Guégo y Miriam Nicoli, eds., La colección: auge y consolidación de un objeto editorial: (Europa/Américas, siglos xviii-xxi), prólogo de Jean Yives Mollier y traducción de Jaime Velásquez, Bogotá, Universidad de los Andes-Universidad Nacional de Colombia, 2017, pp. 175-199.

Jesús A. Martínez Martín, «La edición artesanal y la construcción del mercado», en Jesús A. Martínez Martín, dir., Historia de la edición en España, 1836-1936, Madrid, Marcial Pons, 2001, pp. 29-71.

Rodrigo, «La imprenta de «La Esperanza, una fuente de conocimiento en la España del siglo XIX», Reino de Granada, 27 de septiembre de 2019.

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1 comentario en “El impresor-editor Pérez Dubrull y los grandes nombres de su tiempo

  1. Mi vieja tiene el libro POEMAS DRAMATICOS DE LORD BYRON. Impreso el 27 /11/ 1886 por Antonio Perez Dubrull. Flor baja 22. Madrid. Carta prólogo Marcelino Menéndez y Pelayo. Traducido al castellano por D. José Alcalá Galiano.

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