Un impresor de Granollers que contribuyó a modernizar las imprentas colombianas y chilenas

En su concienzudo estudio de la editorial Pòrtic, Mireia Sopena dedica en un interesante capítulo sobre «La editorial, de puertas adentro» unas líneas a uno de los colaboradores de Josep Fornas (n. 1924) en esta editorial que difícilmente pueden dejar indiferente a quien se interese por el mundo del libro. En apenas tres párrafos,  Sopena consigna las vertientes de periodista, narrador, cineasta, político, gestor cultural e impresor de Miquel Joseph i Mayol (1903-1983), un personaje sin duda fascinante. Los testimonios orales permiten incluso a Sopena precisar que en Pòrtic se le tenía por un hombre de una gran formación, «muy interesante y muy culto» (Fornas) y por «una gran persona, de un trato exquisito» (el corrector Jordi Pla [1923-2006]), pero también que durante los meses de 1973 y 1974 que trabajó para Pòrtic acudía a las oficinas de Via Laietana sólo por las mañanas y que sus tareas consistían en ocuparse de la producción y asesorar a Fornas en cuestiones de impresión.

Miquel Joseph i Mayol.

Sin embargo, fue el historiador Josep Grau quien acometió el trabajo más exhaustivo y escrupuloso hasta la fecha acerca de Miquel Joseph i Mayol, y a la vista de su espléndido trabajo a nadie extrañará que esas fueran las funciones de Joseph i Mayol en la editorial de Fornas, pues estuvo en contacto con las imprentas desde su más tierna infancia y se mantuvo toda la vida cerca de ellas.

Hijo de Jaume Joseph i Viladerbó (1866-1951), que se había iniciado como aprendiz de imprenta antes de poder crear en su Granollers natal la Impremta La Indústria, a los diecisiete años Miquel ya publicaba sus primeros relatos y artículos periodísticos en algunas de las publicaciones periódicas que imprimía su padre, como La Revista Literària de Granollers (1919-1921) y más tarde en el primer diario de la ciudad, Diari de Granollers, hasta que en 1930 fundó su propio periódico, Crónica.  El año siguiente daba el salto a Barcelona, donde estrenó una obra teatral, creó la Revista de la Llar y en 1931 publicó el relato Un adolescent fet home en los talleres gráficos NAGSA, donde se imprimían también las revistas Imatges y D’Ací  i d’Allà (en las que, al parecer, colaboró).

De esta única incursión en la narrativa de ficción de Joseph i Mayol se publicó en la influyente Revista de Catalunya una crítica en septiembre de 1931 en la que se la describía como «una novela de ambiente cosmopolita que pone de manifiesto ciertas aptitudes del autor para escribir narraciones entretenidas», pero censuraba sin paliativos la prosa («embrionaria») y el deficiente dominio de la lengua: «La prosa catalana hace ya bastante tiempo que ha salido de la infancia como para que un autor pueda permitirse aún este tipo de balbuceos».

Nació por aquellos años un intenso interés de Joseph i Mayol por el cine que le llevó a ser nombrado en 1932 secretario interino del Comitè de Cinema de la Generalitat y a publicar innovadores ensayos sobre el poder pedagógico del cine en el Butlletí dels Mestres, y sobre la organización de la industria en Cinegramas y Arte y Cinematografía, pero sobre todo a dirigir algunos cortometrajes ─en muchos casos hoy desaparecidos─, como Els camins d’en Serrallonga y Elx, simfonia de palmeres o, en colaboración con Albert Grasset, algunos musicales, como La maja y el abanico o Si yo supiera escribir.

Simultáneamente se convertía en un importante promotor cultural, primero participando en el Museu de Granollers y, ya durante la guerra, inventariando y catalogando el patrimonio cultural incautado como funcionario de la Conselleria de Cultura de la Generalitat de Catalunya, además de intervenir en la organización de la Exposición de Arte Catalán en París en 1937 en el Jeu de Paume y participar en la junta de gobierno de la Cambra Oficial del Llibre de Barcelona, y al concluir la guerra, organizar la famosa salida del país en bibliobús de los miembros de la Institució de les Lletres Catalanes (Mercè Rodoreda, Francesc Trabal, Joan Oliver, etc.).

Miquel Joseph i Mayol.

Gracias a la colaboración del pedagogo y escritor Pau Vila (1881-1980), que había vivido en Bogotá y conocía al presidente Eduardo Santos (1888-1974), tanto Joseph i Mayol como el pintor Ignasi Mallol (1892-1940) ─hombre clave en la conservación del patrimonio artístico y cultural tarraconense durante la guerra─ y el filósofo y escritor Josep Maria Capdevila (1892-1972), los tres tuvieron Colombia como primer país de residencia al exiliarse, donde se les garantizó un puesto de trabajo en el sistema educativo. Mientras que Mallol murió poco después y Capdevila impartió literatura y filosofía en la Universidad de Popayán (luego en la de Santiago de Cali), Joseph y Mallol se convirtió inicialmente en asesor del Departamento de Cinematografía Educativa del Ministerio de Educación colombiano, pero ya en 1940 fundó con un socio una imprenta que no tardó en contar entre sus clientes con los principales periódicos bogotanos, El Tiempo y El Espectador, e incluso rechazó la oportunidad de convertirse en distribuidor de Xerox para poder así seguir vinculado a la impresión.

En el ámbito del cine, en 1944 abandonó a medio rodaje un encargo de Patria Films para rodar una película basada en la vida de la heroína de la independencia Antonia Santos, y cuatro años más tarde vendió su parte en la imprenta para pasar a dirigir la Dirección de Extensión Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Educación.

Como consecuencia, al parecer, de una trombosis, decidió trasladarse a un país a menor altitud, y fue entonces cuando recaló en Santiago de Chile, donde una de sus primeras ocupaciones fue la importación y distribución de maquinaria destinada a la industria gráfica, pero en los sesenta vuelve a desplazarse, en este caso a Panamá, donde funda la imprenta Industrial Gráfica, S.A. (IGSA), que en 1962 compró una notable cantidad de material procedente de la empresa Importadora Balboa, S. A. (que se encontraba en liquidación) y no tardó en convertirse en una de las imprentas más importantes del país.

Entre 1966 y 1974, Joseph y Mayol hizo una larga estancia en Barcelona, durante la cual llevó a cabo la colaboración con la editorial Pòrtic que detalla Mireia Sopena, y en 1977 regresó de nuevo y, muerto Franco, en septiembre de ese año decidió solicitar de nuevo un documento de identidad nacional. Fue en esta etapa cuando aparecieron sus libros (casi todos en Pòrtic), algunos de ellos referencia en su materia, como Iberoamércia, continent de l’esperança (1969), La imprenta del meu pare. El regionalisme a la comarca (1970), El salvament del patrimoni artístic català durant la guerra civil (1971), Opus IV. Éxode de 1939. De retorn a Catalunya (1974) y sobre todo, para lo que aquí interesa, Com es fa un llibre. Diccionari de les arts gràfiques (1979, reeditado en 1991).

Fuentes:

Josep Grau, «Miquel Joseph i Mayol: vida i obra d’un granollerí singular».” Ponències Anuari del Centre d’Estudis de Granollers 2007, pp. 77-114.

Mireia Sopena, Editar la memòria. L´etapa resistent de Pòrtic (1963-1976), Barcelona, Publicacions de l´Abadia de Montserrat (Biblioteca Serra d´Or 366), 2006.

Un pensamiento en “Un impresor de Granollers que contribuyó a modernizar las imprentas colombianas y chilenas

  1. Como siempre un artículo enriquecedor. Gracias por mantener este blog, fundamental para conocer la historia del mundo editorial y la impresión. Espero las entradas con gran interés. Un saludo. Pedro García-Ramos

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