El editor Gonzalo Pontón y la historia

«Mucha gente diría que hubo una primera transición hasta el 23 de febrero de 1981, cuando los militares intentaron dar un golpe de Estado que fracasó, y luego a partir de ahí comenzó una segunda transición, que sería la actual. Otros dicen que la verdadera transición empezó cuando por primera vez en España los socialistas llegaron al gobierno, cuando Felipe González ganó las elecciones en 1982. Pero otros creemos que la transición todavía no terminó.»

Gonzalo Pontón

 

Es de suponer que a nadie extrañaría que en diciembre de 2005 la superagente literaria Carmen Balcells (1930-2015) fuera investida doctora honoris causa por la Universitat Autònoma de Barcelona, pero en realidad históricamente no ha sido muy habitual que, ni siquiera a iniciativa de las facultades de humanidades, las universidades españolas hayan reconocido de este modo a quienes a lo largo de las últimas décadas han intervenido de un modo crucial en la difusión del conocimiento y la cultura o en la mejora del ecosistema editorial. Es el caso, sin embargo, de Gonzalo Pontón Gómez (n. 1944), a quien, a propuesta del ámbito de Humanidades, el rectorado de la Universitat Pompeu Fabra aprobó el 17 de octubre de 2018 iniciar los trámites para concederle el doctorado honoris causa por esa universidad (en un acto celebrado casi exactamente un año después).

En la propia web de Pasado & Presente, se calcula que a lo largo de su trayectoria –más de medio siglo ya– Gonzalo Pontón, licenciado en Historia por la Universitat de Barcelona), habrá editado unos dos mil títulos aproximadamente, de los cuales la mitad dedicados a la historia, y en particular a la moderna y contemporánea, pero su adscripción es además clara a la estirpe de editores que se formaron en todos los procesos de elaboración del libro desde que en 1963 entró como corrector en la editorial Ariel, cuando esta se había convertido ya en sociedad anónima. Progresivamente pasó a ser en esta misma empresa jefe de producción, jefe de redacción y secretario de gestión, al tiempo que dejaba además algunas traducciones en el catálogo que más adelante revitalizaría (Hobsbawm y Cipolla, por ejemplo).

No es raro que de esa etapa se recuerde en particular la primera edición española de La historia de España, de Pierre Vilar (1906-2003) –publicada originalmente en las Presses Universitaires de France en 1947–, y no sólo porque Pontón la considera «la mejor síntesis interpretativa de la historia de España», sino también por las condiciones en que se llevó a cabo y por las consecuencias que tuvo su primera edición. Ariel era por entonces uno de los puntos de contacto que con la edición española tenía el librero y editor exiliado en París Antonio Soriano (1913-2005) , que había encargado a sus talleres la impresión de algunos libros que luego distribuía en el exilio, como es el caso de La España del siglo XIX, de Manuel Tuñón de Lara (1915-1997), pero además de esos mismos talleres salieron algunas otras ediciones clandestinas, como Así cayó Alfonso XIII, del que fuera breve ministro de la Gobernación en 1931, Miguel Maura (1887-1971).

Acerca de este caso, escribió Francisco Rojas Claros:

Desafortunadamente para los editores, la Brigada Político Social intervino una parte de los ejemplares del libro. Según establecía la Ley de Prensa e Imprenta, se abrió expediente contra la editorial, siendo el caso juzgado por el Tribunal de Orden Público. El pliego de cargos del Ministerio de Información y Turismo se basó en tres puntos fundamentales: imprimir una obra sin el debido pie de imprenta; difundirla sin efectuar el depósito de la misma (de los 7350 ejemplares, sólo fueron incautados 3834); ser inexactos los datos relativos al lugar de impresión (Librairie Espagnole, París).

Al gerente de la empresa, Alejandro Argullós Marimon, la broma le costó cuatro meses de arresto, pero a la editorial una multa de cien mil pesesetas y, entre otros daños colaterales, la inhabilitación política de Gonzalo Pontón (militante del PSUC, el Partit Socialista Unificat de Catalunya). El editor se resarciría de este mal trago años más tarde, cuando pudo por fin publicar en Crítica este mismo libro en condiciones, «con todos los honores», en sus palabras, al que añadiría varios de los títulos más importantes y representativos de Vilar.

Cuando finalmente en 1971 Ariel se fusionó con Seix Barral, que por entonces no se encontraba precisamente en su mejor momento en cuanto a saneamiento económico, Pontón se puso al frente de la empresa resultante pero nunca se sintió del todo cómodo, porque además había empezado a pensar ya en crear una editorial que, en el ámbito del ensayo, sacara todo el partido posible a la apertura que se suponía que conllevaría la muerte de Franco (si bien, como a otros muchos, a Pontón le pareció que esta se quedaba muy muy corta).

Como es bien sabido, fue el editor catalán exiliado en México Juan Grijalbo (1911-2002), con quien compartía además militancia, quien le proporcionó la oportunidad de poner a andar su propio proyecto, la Editorial Crítica, en el que la colaboración del prestigioso profesor Josep Fontana (1938-2018) fue fundamental y uno de cuyos primeros títulos fue La República y la Guerra Civil, de Gabriel Jackson, que Grijalbo había publicado ya en 1967 en México, y retomó también un ambicioso proyecto que había dado sus primeros pasos en esa capital americana, la edición en español de las obras de Marx y Engels. Fundada en fecha tan simbólica como el 14 de abril (de 1976), el impresionante catálogo de Crítica constituye un índice impecable de los historiadores más importantes en la materia, tanto españoles (Jordi Nadal, Xavier Moreno, José Álvarez Junco, Miguel Artola, Josep Termes, José Antonio González Casanova, Josep Fontana…), como extranjeros (Gabriel Jackson, Ian Gibson, Henry Kamen, Ronald Fraser, Antony Beevor, Eric Hobsbawn…), pero aparecen también políticos tan importantes como Iliá Ehrenburg, Santiago Carrillo o Manuel Azaña, y colecciones destinadas a otros ámbitos, como es el conocido caso de la colección Historia y Crítica de la Literatura Española. 

Cuando Juan Grijalbo finalmente se jubiló, el grupo que había creado fue absorbido en 1985 por el conglomerado italiano Mondadori, de lo que nació Grijalbo.Mondadori, donde completó su formación, entre muchos otros, Claudio López Lamadrid (1960-2019). Al frente de este nuevo grupo como consejero delegado, Pontón logró mantener la independencia de Crítica, pero tuvo además que lidiar con nuevos inconvenientes, que explicó con cierto detalla a Sergio Vila-Sanjuán:

Esencialmente los italianos no me aportaron nada. La idea era aprovechar su know-know para impulsar el desarrollo de Grijalbo-Mondadori en América Latina. Pero en medio los consejeros delegados iban cambiando y cada uno aparecía con un proyecto diferente. Se pierde mucho tiempo discutiendo con un montón de ejecutivos y administradores delegados, No es un mundo tan racional como parece: muchas veces los caprichos y las manías personales pesan mucho más que la consecución de beneficio. A mí los italianos solo me pedían grandes resultados económicos y los di: cuando lo cogí, el grupo facturaba treinta millones de dólares anuales; cuando lo dejé facturaban 100 millones, con cinco millones de beneficio.

Cuando lo dejó, Pontón compró la editorial gracias a la para muchos sorprendente ayuda de José Manuel Lara Hernández (1914-2003), de modo que Crítica pasó a integrarse en el Grupo Planeta y Pontón se convirtió en director general del área universitaria y cultural (formada por las editoriales Crítica,. Paidós y Ariel), y también fue en esta etapa cuando Crítica fue galardonada con el Premio a la Mejor Labor Editorial (en 2007). En 2009, para sorpresa y enfado de casi todos, se le empujó a una jubilación con una cláusula que le impedía además dedicarse a labores editoriales durante los dos siguientes años, lo que recuerda inevitablemente el acuerdo de Lara con Josep Janés cuando le vendió la editorial L.A.R.A. y que evidentemente incumplió.

Sin embargo, Pontón no perdió el tiempo, y además de ultimar su primer libro (La lucha por la desigualdad. Una historia del mundo occidental en el siglo XVIII), con el que ganaría el Premio Nacional de Ensayo en 2017, empezó a poner las bases de lo que acabaría siendo la editorial Pasado&Presente, que arrancó en cuanto se cumplía el plazo establecido por el contrato con Lepanto, de Alessandro Barbero, y Por el bien del Imperio, de Josep Fontana, y ha dado continuidad a lo que antes los lectores conocían como Crítica (que ha proseguido su trayectoria en el Grupo Planeta).

Por si todo ello fuera poco, aún ha tenido tiempo para intervenir muy activamente en asociaciones y organizaciones destinadas a la colaboración entre editores, y así, presidió la Cámara del Llibre de Catalunya (1994-1998), se incorporó a la Junta Directiva del Gremi d´Editors de Catalunya, presidió la comisión de comercio exterior de la Federación de Gremios de Editores de España y fue el representante español en la comisión Libertad para Publicar de la Asociación Internacional de Editores.

Gonzalo Pontón no solo ha sabido mantener el interés y el prestigio de los catálogos que ha construido, por lo que sobre su aportación a la cultura escrita hay poca discusión posible, sino que además ha logrado mantener su combatividad e independencia tanto cuando ha trabajado a su aire como cuando ha tenido que hacerlo integrado en estructuras empresariales con las que, muy probablemente, ideológicamente no sintiera ninguna afinidad.

Fuentes:

Ab Origine Magazine, «La barbarie del capitalisme (entrevista a Gonzalo Pontón)».

Manuel Llanas, con la colaboración de Montse Ayats, L’edició a Catalunya. El segle XX (1973-1975), Barcelona, Gremi d Editors de Catalunya, 2006.

Ana Martínez Rus, «Semblanza de Gonzalo Pontón (Barcelona, 1944- )», en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) – EDI-RED.

Francisco Luis del Pino Olmedo, «Editorial Ariel. Feliz 70 cumpleaños», Clío, núm. 132 (2012), pp. 29-34.

Gonzalo Pontón [Gómez], «Tiempo de aprendizaje», Tiempo de Ensayo. Revista Internacional sobre el Ensayo Hispánico, núm. 1 (2017), pp. 240-256.

Gonzalo Pontón [Gómez], «Estoy orgulloso de haber publicado estos libros», Librotea El País.

Silvina Friera, «Un estratega contra la censura», Página 12, 9 de junio de 2007.

Francisco Rojas Claros, Dirigismo cultural y disidencia cultural en España (1962-1973), Universidad de Alicante, 2013.

Sergio Vila-Sanjuán, Pasando página. Autores y editores en la España democrática, Barcelona, Destino (imago mundi 26), 2003.

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