J. M. Castañón, un peculiar editor asturiano en Venezuela

El polígrafo asturiano José Manuel Castañón (1920-2001) es recordado sobre todo por una desconcertante novela inspirada por su estancia en las cárceles franquistas, Moletú Volevá (1956), pero, aun sin datos fehacientes, todo hace pensar que en buena medida cabe atribuir a este autor —de asombrosa trayectoria ideológica— la autoría de una empresa editorial caraqueña bastante singular, Casuz Editores.

Es muy probable que su primer fogueo en el ámbito de la edición sea la singular revista Aramo, profusamente ilustrada con fotografías y dibujos de la que tan sólo pudo publicar tres números (dedicados a Asturias, León y Segovia). En esta revista madrileña Castañón figura como director y Valentín Andrés A Corugedo como vicesecretario, y entre las firmas se encuentran las del ingeniero de minas Ignacio Patac (1875-1967) y la del historiador Luis Alonso Luengo (1907-2003), entre otras. Expresaba así sus propósitos en el editorial del primer número:

Aramo (Revista de las provincias españolas) nace con su primer número dedicado a Asturias. Es el esfuerzo de un grupo de asturianos residentes en Madrid, que tienen el propósito de publicar una serie de números, de igual formato que este [27 x 22, 96 páginas], consagrados a las provincias españolas.

De tan sólo dos años después, tras su paso por la cárcel (condenado por «fomentar la subversión»), es la primera edición de la novela Moletú Volevá, bajo el nombre de Editorial Arte, a la que sigue en 1959 una segunda, prologada por el historiador y estudioso del falangusta Ledesma Ramos Santiago Montero Díaz (1911-1985) en la que se la incluye en una colección de nombre Fondo y Forma y bajo el sello de Aramo. A esta seguiría una tercera en Oviedo, prologada por Emilio Alarcos Llorach e ilustrada por José Sesto (Alarde, 1978, con una tirada de cien ejemplares en rama numerados con el sello J.M. Castañón) y una cuarta prologada por el escritor venezolano Edgar Gabaldón Márzquez con las ilustraciones de Sesto (Gijón, J.M. Castañón-Stella, 1993). Acerca de la publicación de esta dura diatriba contra la sociedad de consumo, puede leerse en el blog dedicado al autor:

Para poder combatir la censura y publicar sus novelas se hizo editor. La censura había denegado la publicación de sus obras, pero logra publicarla con la ayuda de un alto funcionario de la censura española, un amigo, compañero de la División Azul, quien se solidarizó con su esfuerzo y le dio la autorización […] Un año más tarde, en 1957, publica, de la misma manera Bezana Roja, un relato de los acontecimientos acaecidos en un pueblo inventado que podría ser cualquier pueblo español, con sus habitantes fanatizados por las pasiones políticas.

José Manuel Castañón.

Inscrita también en la colección Fondo y Forma, Bezana Roja tuvo una segunda edición en 1971, en Casuz Editores, ya en Caracas, adonde Castañón llegó después de renunciar a su graduación militar y de solicitar al gobierno franquista que destinara su pensión por herida de guerra a algún excombatiente republicano que lo necesitara más que él.

En Venezuela desplegó Castañón una enorme actividad como crítico literario, escritor, conferenciante, y e Paula Simón apunta como al desgaire: «la Editorial Casuz, impulsada por José Manuel Castañón, un disidente del franquismo que recaló en dicho país para dedicarse a la tarea editorial».

La primera obra con pie editorial de Casuz Editores S.R.L. (Apartado 2883 de Caracas) fue, salvo error, la novela de Casañón El Virus (1968), lo que vendría a confirmar esa idea, reforzada por la abrumadora presencia de sus libros en el catálogo de esta empresa, si bien Castañón no mencionara nunca su vertiente de editor más que en la ambigua expersión «dedicación a las letras» o fórmulas similares. Por otra parte, a la altura de 1968 había publicado ya sus propias obras en diversas editoriales americanas, como las Ediciones Paraguachoa (Confesiones de un vivir absurdo, 1959) o la Universidad de Los Andes (Pasión por Vallejo, 1963), por ejemplo.

De esas mismas fechas debe de ser una singular edición discográfica del sello Casuz, pues son coincidentes con el centenario del poeta: Disco Homenaje a Rubén Darío (Centenario 1867-1967), en el que el propio Castañón da muestras de otra de sus vertientes que lo harían famoso recitando casi una veintena de poemas del vate nicaragüense.

De 1969 es un curioso Almanaque Literario Venezolano que se publica bajo los auspicios de José Manuel Castañón Editor y en el que confluyen las firmas de Carlos Augusto León, Arturo Uslar Pietri, Juan Liscano, Antonio Fernández Molina, Adriano González León, etc. y la siguiente obra localizada de Casuz es también de Castañón, Encuentro con Venezuela, aun así, en Casuz Editores no todo es Castañón, ni mucho menos, aunque los títulos pueden sugerir sospechas acerca del propósito de su inclusión en este sello.

En 1970 aparece en Casuz, junto una nueva obra preparada por Castañón (El amor en la poesía venezolana), la tercera edición Propiedad industrial, del abogado industrial y profesor venezolano Mariano Uzcátegui Urdaneta (1927-2009), quien más adelante publicaría en la misma editorial Las hormigas y yo (1978), con prólogo de Juan Iglesias. Tras la segunda edición de Bezana Roja, en 1971, Casuz empieza a crearse una identidad un poco más clara definida por la alternancia de autores venezolanos con algunos españoles bastante singulares, añadidos a algunos americanos históricos.

Entre los venezolanos, el poeta y abogado Andrés Eloy Blanco (1896-1955) (Canto al Orinoco, canto a la madre, 1973) y el periodista y autor del primer diccionario de galicismos Rafael Maria Baralt (1810-1960) (1821: Carabobo; 1824: Ayacucho, 1974). Entre los históricos, los también venezolanos Cecilio Acosta (1818-1881) (Cosas sabidas y cosas por saberse, 1974), de quien Castañón escribió que «estaba tocado de la gracia de los elegidos; de los que el destino marca con fuego: sin lastre de convencionalismo alguno» y el polímata Andrés Bello (1781-1865) (La silva de la zona tórrida y artículos de prensa, 1972), Simón Bolívar (La carta de Jamaica, 1972), junto a los libros preparados y prologados por Castañón para la colección Selecciones Literarias Mi Simón Bolívar (1973), Venezuela (1973), de José Martí, y Grandes páginas bolivarianas (1974).

Pero más curiosas resultan las obras de escritores peninsulares. Al obrero gallego Vicente Fillol se le publica en 1971, con una veintena de fotografías, Underdog. Los perdedores. Crónica de un exiliado español de la Segunda Guerra Mundial, de la que dos años después hizo una edición española La Gaceta Literaria. Y en 1975 aparecen una serie de títulos muy interesantes, entre los que destacan el ensayo La figura del sacerdote en la moderna narrativa española, de José Ortega y Francisco Carenas, la novela de Antonio Ferres (n. 1924) Al regreso del Boiras, cuya publicación le habían denegado previamente al editor Carlos Barral cuando la presentó a la censura española, la primera serie del libro memorialístico de Castañón Entre dos orillas: registros testimoniales, y uno de sus libros más citados, Mi padre y Ramón Gómez de la Serna. También de 1975 es otra curiosidad, una edición de Las Mocedades de Bolívar y Florilegios del Libertador, del abogado y político exiliado en Cuba y luego en Venezuela Eduardo Ortega y Gasset, con el sello José Manuel Castañón Editor.

Del año siguiente son el polémico Prosas de Razón y hiel. Desde el exilio, desmitificando al franquismo y ensoñando una España mejor, del prestigioso escritor y crítico literario gallego exiliado en Estados Unidos José Rubia Barcia y con un epílogo del propio Castañón, así como las Memorias de un republicano gallego perseguido por el franquismo, de Juan Noya Gil, quien había sido alcalde de A Guarda desde 1936 y luego estuvo en prisión hasta 1941, pero no pudo salir de España, con destino a Venezuela, hasta 1951. Su obra, con ilustración de cubierta del surrealista gallego exiliado en Caracas Mario Granell (1915-1991), se acompaña de un prólogo del poeta también gallego y exiliado Celso Emilio Ferreiro (1912-1979) y un epílogo de Castañon.

A los títulos mencionados hasta aquí podrían añadirse una segunda edición de El paraíso del Caribe (1975), del periodista y poeta venezolano Heraclio Narváez Alfonso, Cuando las nubes pasan (1975), de Mariano Uzcátegui Urdaneta, La puerta azul o Georgina Altamirano, la venezolana que se convirtió en mormona (1976), de Josefina Febres Cordero (1929-1979) publicada tres años después por el Stevenson’s Genealogical Center en traducción de Harold E. Rosen, Unos pasos por el teatro (1977), de Guillermo Korn o Los destinos manifiestos. Exploración histórica de la doctrina mítica y milenial que ha promovido y justificado los imperialismos (1977), del historiador Edgar Gabaldón Márquez, así como un buen número de obras del propio Castañón: la selección y prólogo de Bolívar y los poetas (1976), publicada por Casuz para la Embajada española en Venezuela, Cuentos vividos (1976) la segunda y tercera series de Entre dos orillas (1977 y 1978)...

Regresado a España en 1978, una vez muerto Franco, Castañón fue objeto de diversos homenajes tanto en su país natal como en Venezuela (que le concedió en 1987 la Orden de Andrés Bello de la Cultura) y Perú (es hijo adoptivo de la ciudad de Santiago de Chuco), adonde regresaba con frecuencia, pues nunca dejó ya de ser un exiliado. En palabras de José Ángel Ascunce, «José Manuel Castañçon es otra historia perteneciente al “Desencanto del exilio vencedor” […] salió rtiunfante de una guerra, pero vivió el resto de su vida con la presión de la derrota interior.»

Fuentes:

José Ángel Ascunce Arrieta, «El exilio del desencanto vencedor», en Manuel Aznar Soler, ed., Escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939, Sevilla, Renacimiento (Biblioteca del Exilio. Anejos IX), 2006, pp. 17-34.

José Fernández Fernández, «Documentos sobre el exilio. La correspondencia entre Juan Larrea y José Manuel Castañón», en Antonio Fernández Insuela, ed., Sesenta años después. El exilio literario asturiano de 1939. Actas del Congreso Internacional, Oviedo, Universidad de Oviedo, 2000.

Paula Simón, «Aquí estoy yo y Los perdedores de Vicente Fillol y el problema del espacio en los testimonios del exilio español», en Diálogos ibéricos e iberoamericanos, Actas del IV Congreso Internacional de ALEPH, Lisboa, ALEPH-Centro de Estudos Comparatistas da Faculdade de Letras da Universidade de Lisboa, 2010 (versión digital) , 2010, pp. 864-874.

 

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