Algunas ediciones decimonónicas de literatura en asturiano

Xosé Caveda.

A Xosé Caveda y Nava (1796-1882), a quien se ha calificado en alguna ocasión como «el padre de la modernidad literaria en lengua asturiana», se debe la iniciativa –en consonancia con la voluntad ilustrada de normalizar y normativizar la lengua– de reunir en 1839 una Colección de poesías en dialecto asturiano, considerado el primer libro de literatura en asturiano y publicado gracias a la Imprenta de don Benito González y Compañía. Esta empresa es la que unos años después, entre 1846 y 1859, se ocuparía de la impresión del Boletín Provincial de Oviedo (del que luego se encargaría Domingo González Solís) y de las ediciones de la Sociedad de Amigos del País de Asturias. Sin embargo, en el momento en que aparece la antología de Caveda un problema al que se enfrentaba la edición en Asturias era la escasez de imprentas fuera de Oviedo, pues Gijón careció de ella hasta 1845 y la primera establecida en Avilés, la de Antonio María Pruneda, no lo hizo hasta 1866 (imprimiendo El Eco de Avilés).

Quizá eso contribuya a explicar que otras obras importantes escritas en esos años, y particularmente el Diccionario del dialecto asturiano, el Diccionario asturiano-castellano, los Apuntes lexicográficos y la Gramática asturiana elaborados entre 1831 y 1869 por Xuan Xunquera (1804-1880) sólo muy tardíamente (a finales del siglo XX) fueran conocidos cuando en 1989 sus manuscritos fueron hallados en la biblioteca de la Fundación Menéndez Pidal.

John Ruskin.

Aunque con otros condicionantes y en el contexto de la traducción de este texto a una diversidad de lenguas, no deja de ser significativo que una obra tan importante para el asentamiento de la lengua como la traducción al asturiano del Evangelio de San Mateo, llevada a cabo  por Manuel Fernández de Castro, apareciera en Londres en 1861, gracias a la labor de la imprenta Strangeways & Walden, que tiró de ella 250 ejemplares. Strangeways & Walden (con sede en el número 28 de Castle Street, Leicester Square) cobraría cierta notoriedad unos años después gracias a la impresión del libro de dibujos de Philibert Charles Berjenau (¿?- ¿1869?) The horses of Antiquity, Middle Ages and Renaissance (Dulau & Co., 1864), a la publicación del panfleto del reformador social británico John Ruskin (1819-1900) Notes on the General Principles on Employment of the Destitute and criminal clases (1868) y sobre todo gracias a dos ediciones privadas de obras del prerafaelita Dante Gabriel Rossetti (1828-1882), Hand and soul (1869) y Poems (1870).

Francisco Fernández Santa Eulalia.

Aun así, en fecha tan avanzada en el XIX como 1874, un título emblemático de la prosa literaria asturiana como es La olla asturiana, subtitulado Librito curioso y entretenido, de Juan Francisco Fernández Flórez (¿?-1866), se imprimió por primera vez en Madrid, concretamente en la Imprenta de M. G. Hernández (de la calle San Miguel, 23). Y en 1890, también en Madrid, en este caso en la Tipografía de Diego Pacheco Latorre (plaza del Dos de Mayo, núm. 5), se imprime la obra con la que se divulgará como cuentista una autora relevante de las letras asturianas como fue la periodista Enriqueta González Rubín (1832-¿?), las Memorias asturianas dispuestas por Protasio González Solís, que recopila sus cuentos «Una boda por amor» y «Un indianu como hay pocos» (aparecidos previamente ambos en el periódico El Faro Asturiano).

Tanto la narrativa breve como la literatura dramática en asturiano crecen en correlación con el avance de la actividad impresora, vinculada a su vez con la aparición en esas décadas de nuevas cabeceras en Asturias, que acogieron buena parte de la literatura asturiana decimonónica, tanto poética como los breves monólogos, diálogos y pequeñas piezas dramáticas de autores como  Pepín de Pría, Francisco de Paula Fernández Santa Eulalia, Perfecto F. Usatorre o José Napoleón Acebal, en algunos casos estrenados y publicados en Cuba.

José García Peláez (1864-1928), Pepín de Pría.

No obstante eso, antes de que acabe el siglo, en 1887, aparece otro libro importante, la reedición de la ya mencionada obra de Caveda, editada, anotada y ampliada con una segunda parte de autores modernos por Fermín Canella Secades (1849-1924), que se imprime en la Imprenta y Litografía de Vicente Brid, sita en el número 18 de la calle Canóniga. Vicente Brid era quien desde marzo de 1879 se ocupaba también de la impresión, por ejemplo, de la Revista Asturiana. Esta reedición se publica con la siguiente nota previa:

La colección de poesías en dialecto asturiano, impresas en 1839 por D. Benito González, se halla completamente agotada. Habiendo adquirido nosotros los derechos de aquel benemérito editor, decidimos reimprimir tan importante libro, que comprenderá las obras escogidas y restauradas por el sabio colector D. José Caveda, y además otras selectas poesías bables de autores modernos. Así resultará más completa e interesante esta nueva edición que ha dirigido y anotado el escritor asturiano D. Fermín Canella Secades, catedrático de la Universidad de Oviedo.

Teodoro Cuesta.

Ya a finales de siglo aparece la edición póstuma de las Poesías asturianas (1896) de Teodoro Cuesta (1829-1895), precedidas de una carta-prólogo fechada el 16 de mayo de 1896 por el entonces ya académico de la RAE Alejandro Pidal y Mon (1846-1913) y que se cierran con una biografía del poeta a cargo de Canella Secades y con un apéndice compuesto por  breves comentarios, a modo de homenaje, de Félix Aramburu, Clarín (que lo describe como «trovador del pueblo»), Bernardo Acevedo, Rogelio Jové y Bravo y Rogelio Beltrán. Se ocuparon de esta obra los talleres de la gijonesa Imprenta de Pardo, Gusano y Compañía (calle de San José, 6), que figura también como impresora de los suplementos de la breve revista poética y musical La Tuna, órgano de muchos bemoles, que había empezado a publicarse en 1887, y que entre otros libros imprimiría la Heráldica asturiana y catálogo armoral de España (1892) y la Colección histórico-diplomática del Ayuntamiento de Oviedo (1899), del cronista de Asturias Ciriaco Miguel Vigil (1819-1903), La cuestión en sí… (1895), de Manuel Vázquez Praga, y otras obras destinadas a los estudiantes de álgebra de este mismo autor, o la Agricultura elemental (1897), de Dionisio Martín Ayuso, así como, durante algunos meses de 1897, La Opinión de Villaviciosa: periódico independiente defensor de los intereses del distrito hasta que la persecución obligó a este periódico semanal a trasladarse a Gijón donde viviría sus últimos días. Del prólogo a Poesías asturianas, dirigido a Canella y Secades pero solicitado en vida por el propio Cuesta, se deduce que la impresión sufrió varios retrasos como consecuencia de los muchos compromisos de Pidal y Pon, y de ahí que saliera con pie en la portada de 1895.

El caso de Teodoro Cuesta resulta doblemente interesante porque desde los quince años, en que entró como cajista en una imprenta ovetense, su carrera estuvo estrechamente ligada al mundo de la impresión (tanto en Oviedo como en Gijón, donde se desempeñó como gerente de una imprenta) y sus colaboraciones pueden encontrarse en El Industrial, El Faro Asturiano y El Independiente, actividad que compaginó además con la que le reportaría fama (la música), lo cual tal vez permita establecer un sutil vínculo entre La Tuna y la edición de su obra póstuma.

Con todo, la edición de libros en asturiano en el siglo XIX parece ocasional, poco regular y muy estrechamente vinculada a las publicaciones periódicas y a los talleres que las imprimían, y si bien es cierto que en el último cuarto de siglo la prensa comarcal experimentó un notable auge y concedió espacio a la literatura en asturiano, aún quedaba lejos el momento en que se organizaran las primeras empresas destinadas a la edición específica de libros.

Imagen de la portada de la Colección de poesías en dialecto asturiano (1839).

Fuentes:

De varios de los libros mencionados, pueden consultarse versiones digitalizadas en la Biblioteca Virtual del Principado de Asturias.

Jean François Botrel, «Leer en Asturias a finales del siglo XIX», en N. Ludec, F. Dubosquet-Lairys y J-M. Voces, eds. Prensa, impresos y territorios. Centros y periferias en el mundo hispánico contemporáneo. Homenaje a Jacqueline Covo-Maurice, Bordeaux, Université Michel de Montaigne-Bordeaux 3, 2004 pp. 131-145.

Xosé Ramon Iglesias Cueva, «El nacimientu de la prosa nel XIX», Actas del I Conceyu Internacional de Literatura Asturiana (CILLA), Oviedo, Academia de la Llingua Asturiana, 2003, pp. 171-178.

Enrique Miralles, «Catálogo de Obras Teatro del siglo XIX por autores asturianos» Cuadernos para la investigación de la literatura hispánica, núm. 28 (2003), pp. 241-328.

Andrés Villagrá, «Hacia una redefinición del canon de literatura asturiana: la obra asturiana de Alfonso Camín como ejemplo práctico», Lletres Asturianes. Boletin de l´Academia de la Llingua Asturiana, n. 79 (2002), pp. 9-110.

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