Camilo José Cela y la industria editorial andorrana

No es probable que la relación del escritor y editor Camilo José Cela (1916-2002) con Andorra haya sido objeto de un interés particular, del mismo modo que a la historia de la industria editorial andorrana se le ha prestado una atención más bien escasa, y sin embargo ambos son temas que ofrecen algún que otro fruto muy interesante.

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Camilo José Cela.

Acerca de la edición en Andorra existe una bibliografía bastante exigua, pero en cambio Carme Ortiz ofreció un muy útil repertorio de todo lo publicado entre 1940 y 1980 en Andorra como tesis de final de carrera, y a ello, para completar las décadas previas, puede añadirse los Materials per a una bibliografía dAndorra preparados por Lídia Armengol y Mònica Batlle entre otros y, para lo que se refiere a sus relaciones con la Península, el libro de Pere-Miquel Fonolleda Pérez, Editorials i societat a Andorra, 1945-1994, i relacions amb Catalunya sota el règim franquista. De la consulta de este material es fácil advertir la importancia que tuvo el país pirenaico como centro de edición en dos etapas cruciales de la historia europea del siglo XX: durante la Ocupación de Francia por parte de las tropas nazis, en que se convirtió en lugar de edición de obras en francés malquistas por el régimen alemán (y que se introducían de matute en Francia), y durante el franquismo, en particular en sus primeras décadas, en que se convirtió en sede de la edición, impresión y publicación de material impreso que en España hubiera sido perseguida, y que igualmente se colaban en la España franquista oculta a los ojos de la policía de aduanas.

camilojoseNo respondieron a esta intención los contactos de Cela con la industria editorial andorrana, sino más bien al aprovechamiento de las muy modernas instalaciones que había puesto en pie la que probablemente sea la editorial más importante de andorra, Casal i Vall. Fundada en 1956 en Sant Julià de Loria (la primera población al cruzar la frontera) por los hermanos Jaume, Joan y Narcís Casal i Vall, después de una década de labor dedicada principalmente al libro religioso (tanto en español como, en francés, con la Encyclopédie Liliput), la empresa se dotó de la más moderna maquinaria disponible para crear unos imponentes talleres gráficos, imprenta y talleres de encuadernación. Al lado de las industrias similares que pudiera haber en España, sujetas a restricciones de papel, con problemas en el flujo de electricidad y enfrentadas a las dificultades para comprar material en el extranjero debido al cambio y a la escasez de divisas, Casal i Vall no tardó en convertirse en un santuario para muchos editores peninsulares, de los que pretendían publicar libros susceptibles de entrar en conflicto con la censura (y ahí entran un buen número de editoriales en catalán) y de los deseosos de publicar los mejores libros posibles. Este fue el caso, entre otros muchísimos (Luis de Caralt, Luis Miracle, López Llausàs, etc.) de Camilo José Cela.

El problema que pudiera representar la exportación de libros, porque no todo lo que se editaba entraba en España de contrabando, se salvó de un modo de lo más asombroso. Dados los acuerdos comerciales entre Andorra y España, que autorizaban al país pirenaico a exportar sólo productos con materia prima andorrana, los envíos de libros se declaraban como fabricados con pasta de papel extraído a partir de la rica masa forestal andorrana, cuando todo el mundo sabía, o podía saber a poco que se esforzara en ello, que Andorra carecía de industria papelera, y mucho menos de la importancia suficiente como para poder publicar unos quinientos libros diarios, que es lo que Pere-Miquel Fonolleda calculó que, entre 1956 y 1976, se imprimía en Andorra, con destino al mercado español (en total, calcula que se exportaron libros de un millar de títulos distintos en ese mismo período).

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Cela con el también escritor Josep M. Espinàs a cuestas.

En 1966 los Talleres Gráficos Casal i Valls se ocuparon de la primera edición en catalán del libro de Cela Viatge al Pirineu de Lleida. Notes d’una passejada a peu pel Pallars Sobirà, la Vall d’Aran i el comtat de Ribagorça, que se publicó en traducción del polifacético poeta y editor mallorquín Josep Mª Llompart (1925-1993). Se trató de una edición de cierto empaque, de 20,5 x 14,5 y 326 páginas, encuadernada en tela editorial con sobrecubierta y con las mismas ilustraciones fotográficas en blanco y negro fuera de texto que contenía la edición en castellano, y con la que se abría la colección de Alfaguara en catalán Ara i Ací. Dos años más tarde, también en Casal i Vall, se hizo una reimpresión de 3.000 ejemplares.

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De hecho, ese mismo año 1966 la empresa andorrana trabajó muchísimo para Alfaguara, ocupándose de algunos libros que, ya por su título, podría preverse que podían tener algunas dificultades con la censura franquista, así como de varios de los títulos que por entonces Alfaguara publicaba en catalán (Aril Avall, de Guillem Viladot, por ejemplo). Es el caso también, otro ejemplo, de la Travesía de Madrid, de Francisco Umbral (1932-2007) o sobre todo de De raptos, violaciones y otras inconveniencias, del exiliado español Francisco Ayala (1906-2009).

ayalaraptosSin embargo, de mayor ambición bibliográfica fue el proyecto que el año siguiente salió de Casal i Valls, los Poemas de Amor, con dos puntas secas del autor, y era este autor nada menos que Rafael Alberti (1902-1999). Se trató de la edición con la que se estrenaba la colección celiana Amans Amens, cuyo segundo número (los Poemas de amor, de Miguel Hernández, prologados por Leopoldo de Luis), también salió de los talleres de Casal i Vall, pero acerca de Amans Amens ya hay una entrada en Negritas y Cursivas.

La sede de Casal i Valls, que en 1961 se había establecido en la capital y acabó por cerrar en 1988, era obra del arquitecto catalán en el exilio Domènec Escorsa, inspirándose en la sede barcelonesa de la editorial Gustavo Gili, y lo singularizaba una chimenea que la historiadora del arte Raquel Lacuesta describe como «de planta lobulada y que remite a diseños de Le Corbusier y de Álvaro Aalto», que se demolió para parcelarla. Sin embargo, los fondos de la editorial y de los talleres (un total de 1385 libros y documentos, entre los cuales casi trescientos 297 discos) fueron en buena medida preservados, y durante las Jornadas de Patrimonio europeo de este año 2016 (18 de septiembre) se ofrecieron visitas guiadas de los mismo en un despacho del edificio Marginets (que la Biblioteca Nacional de Andorra comparte con otros departamentos de Cultura), que incorporaban además obras singulares de la biblioteca familiar.

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Entre las curiosidades de este fondo, además de algunas matrices tipográficas (entre ellas la de los pasaportes andorranos), se cuenta el reglamento interno de la empresa, que llegó a tener una setentena de empleados, en el que se informa de que la jornada laboral es de setenta horas diarias, con una pausa de dos para comer, sábados incluidos, con quince días de vacaciones al año, y despido libre con ocho días de anticipación, así como la terminante prohibición de colgar en las paredes de los talleres «láminas, grabados y papeles que, además de ser desagradables a la vista, son de un gusto muy dudoso». Y no menos curioso es el material relativo a la impresión de los pasaportes andorranos.

Fuentes:

Vídeo en el que puede verse cómo era la sede de Casal i Vall en la capital andorrana, aquí.

Pere Miquel Fonolleda Pérez, Editorials i societat a Andorra, 1945-1994, i relacions amb Catalunya sota el règim franquista, Andorra la Vella, Editorial Andorra (Biblioteca d’Andorra), 2006.

A.L., «Casal i Vall, a terra», El Periódico, 3 de octubre de 2013.

Luengo, A., «El que queda de Casal i Vall», Bon Dia, 19 de septiembre de 2016.

«La Biblioteca Nacional exhibeix el fons de la editorial Casal i Vall», Diari dAndorra, 26 de octubre de 2016.

Neus Ràfols, «Un refugi durant el franquisme», Avui, 23 de abril de 2007, pp. 26 y 28.

Redacció «L’arxiu de Casa Molines i el fons de Casal i Vall, estrelles de les Jornades de Patrimoni», Bon Dia, 10 de septiembre de 2016.

Àlvar Valls, «Aproximació al fet literari a Andorra», en Eliseu Trenc Ballester, ed.,Els Pirineus, Catalunya i Andorra (Actes del Tercer Col·loqui Interancional de la Associació Francesa de Catalanística), Barcelona, Abadia de Montserrat, 2006, pp. 125-138.

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Domingo Escorsa Badia había sido uno de los colaboradores de Josep Lluis Sert y Luis Lacasa en el diseño del Pabellón de la República de París en 1937.

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