Edición colaborativa, El Club de los Lectores

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Logo de El Club de los Lectores (1955-1959).

Los Libros de Enlace ha quedado en la historia de la edición española como un caso singular en el que una serie de editoriales con afinidades políticas y estéticas, y con vínculos personales más o menos estrechos entre sus responsables, consiguieron poner en pie una interesante colección de libros de bolsillo (en la que hay sin embargo algunas disonancias clamorosas). De la confluencia de las barcelonesas Barral, Lumen, Tusquets, Laia, Edicions 62, Fontanella, Anagrama y la madrileña Cuadernos para el Diálogo, a la que se sumó durante un breve tiempo la también barcelonesa Edhasa, surgió un catálogo con algunos de los libros más interesantes y rentables que habían publicado cada una de ellas.

Hacia el año 2001, parecía recoger el testigo Quinteto, que aglutinaba inicialmente a Anagrama, Edhasa, Salamandra, Tusquets y dos editoriales del Grup 62 (Península y Muchnik), entre cuyos objetivos declarados se contaba tanto la voluntad de tener presencia en los puntos de venta, en un momento en que proliferaban las ediciones de bolsillo (Punto de Lectura, Booket, Debolsillo…), como preservar la autonomía frente a los grandes grupos, pero en cuanto se puso la producción en manos de Planeta ya empezó a intuirse que no tendría un final brillante.

No son estos casos únicos, y aunque el caso de Enlace quizá haya sido un poco mitificado por sus vínculos con la gauche divine, contaba con un antecedente bastante notable y poco conocido en El Club de los Lectores (1955-1959), que se estrenó con el lema “Publica los mejores libros a mejores precios” y el siguiente texto programático:

Ha sido fundado por un grupo de editores convencidos de que sólo una mayor difusión del libro puede contribuir a su abaratamiento. Sin embargo, y para predicar con el ejemplo, ha invertido los términos de la premisa y ha empezado por abaratar el libro para ponerlo al alcance de todos los bolsillos. Libros mejores al mejor precio es, pues, el lema del Club de los Lectores, al que se atiene con todas sus consecuencias. Publica, mensualmente, dos volúmenes sencillos y uno extra, en edición en rústica y también encuadernados en tela. Ha establecido, además, un sistema de suscripciones, utilizando el cual resulta el volumen extra al mismo precio que el corriente

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LAs muy características portadas en tela de El Club de los Lectores con su logo grabado en dorado.

En una primera selección aparecieron (en rústica y en cartoné con sobrecubierta) Vinieron las lluvias, la más célebre novela del poco menos que olvidado escritor estadounidense Louis Bromnfield (1896-1956), El enamorado de la Osa Mayor, del espía y escritor polaco, por entonces exiliado en Italia, Sergius Piasecki (1901-1964) y Retrato de un matrimonio, de la maestra de las grandes ventas y premio Nobel en 1938 Pearl S. Buck (1892-1973). Como arranque, era prometedor, y a estos siguieron títulos de clásicos jamás discutidos (Kipling, Huxley, Hemingway,Saroyan, Dos Passos, Zweig,  Mann), junto a una serie de autores que, tras un muy largo olvido, en el siglo XXI parecen haber sido objeto de operaciones de rescate con suerte diversa por parte sobre todo de editoriales pequeñas y más o menos audaces (Sally Salminen, Jakob Wasserman, Lajos Zilahy, Dino Buzzati, Knut Hansum, Somerset Maughan, Franz Werfel…).

Vinieron las lluvias y El enamorado de la Osa Mayor los había publicado en 1944 y 1944 respectivamente Carlos F. Maristany en sus Ediciones del Zodíaco, mientras que Retrato de un matrimonio era de los escasos títulos de Buck que habían escapado a José Manuel Lara Hernández y había publicado, en traducción de Isabel Iglesias, la histórica Hispano-Americana de Ediciones (HAE), editorial derivada de las italianas ediciones De Vecchi, entre cuyos blasones está el haber publicado en España la primera viñeta de Supermán –en 1940, si bien por razones de presión lingüística como Ciclón el Superhombre–, desde su sede barcelonesa de la calle Londres (núm. 186-1889) y desde la calle Rocafort 225, en los años cuarenta publicó diversos títulos de Bartolomé Soler, Mihaly Földi, Ferenc Herczec, Lajos Zilahy, Liam O´Flaherty y varios clásicos de la novela de aventuras británica (Walter Scott, Stevenson, A.E.W. Manson, Defoe…).

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Sobrecubierta de “A pecho descubierto” (1955), de James Hilton.

El truco consistía, básicamente, en añadir una portadilla y unas guardas con el logo de la colección a obras ya previamente publicadas, encuadernarlas en tela y añadirles unas sobrecubiertas (en algunos casos muy modernas, con collages de fotografía e ilustración) que dotaban de identidad propia a los volúmenes procedentes de colecciones y editoriales diversas.

Germán Plaza

Germán Plaza.

Sin embargo, las mayores aportaciones a la espléndida colección El Club de los Lectores procedieron de las colecciones de dos de los grandes de la edición barcelonesa, Germán Plaza (1903-1977) y José Janés (1913-1959, que aportaron algunos de los títulos más interesantes (de las ediciones Cisne y G.P. sobre todo, en el caso de Plaza) y fueron desde el principio sus máximos impulsores, pues tanto las ideas que en esos años había ido desarrollando Janés como las que expuso en su conocida conferencia de 1956 Germán Plaza encontraron una vía idónea para hacerse realidad en esta operación conjunta. Y al parecer, tal fue el éxito que pudo ir un paso más allá, según declaración de los propios editores al presentar El Libro del Mes como una nueva selección de títulos de resonancia internacional presentados por el Club de los Lectores:

La fervorosa y amplia acogida dispensada por los lectores de habla española a las selecciones del club de los lectores ha sido interpretada por sus editores como demostración de confianza en la labor difusora del buen libro.

El carácter, ya deliberado, que se ha impreso a esta colección impide, sin embargo, incluir en ella títulos y autores inéditos que, por lo mismo, exigen del lector un doble crédito.

Pero basándose en el que se le concede, El Club de los Lectores se ha decidido a salvar esta laguna, ofreciendo, al margen de sus ediciones normales, y en ediciones de bella y aun suntuosa presentación, el libro del mes, que consistirá en un título seleccionado de entre los de mayor éxito internacional del momento.

Pretende, a la vez, romper así la resistencia de los editores españoles a dar a conocer nuevos valores, motivada, con seguridad, por cierta falta de curiosidad de un público justificadamente escarmentado. Y también ha querido corresponder al favor de sus adictos, poniendo al alcance de todas las economías obras que por su continente y su contenido les estaban vedadas hasta ahora.

 

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Guardas de una edición de El Libro del Mes (en que alternan los dos logos).

El Libro del Mes es en realidad una de las iniciativas más interesantes por divulgar las ediciones muy bien hechas, pues se trata de obras encuadernadas en tela, con estampados en oro en portada y lomo, cinta marcapáginas, con sobrecubierta ilustrada a todo color y plastificada, con guardas impresas, portada interior impresa a dos tintas y con la particularidad de ir estuchados en cartón.

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La elegante portada de “El atrevido muchacho del trapecio” (1956) en la colección El Libro del Mes.

En realición a El Libro del Mes y el cuidado y suntuosidad con que se editaban estos libros es gracioso que Antonio Rabinad cuente en sus memorias que cuando Janés le obsequió con un ejemplar, se encontró en las manos “un estuche regular color crema, decorado con flores, que yo miré indeciso por ambos lados, sin saber qué decir. Y volví a leer, en una esquina, la leyenda que campeaba en bella letra inglesa: Amor me dio la bienvenida”. Y añade que respondió a la pregunta de si le gustaba: “¿Pero esto es un libro? Creí que me regalaba usted una caja de bombones”.

En los años sucesivos aparecerían como Libro del Mes obras inéditas de Dino Buzzati, André Maurois, William Saroyan o Mika Waltari, así como de unos cuantos autores que hasta entonces no habían sido publicados en España, como Michel Deon, Christine Garnier o Nevil Shute, entre otros.

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Frontis de la caja a la que alude Rabinad en sus memorias.

Fuentes:

Isabel Obiols, «Cinco editoriales se unen en una nueva marca de bolsillo», El País, 19 de diciembre de 2001.

Plaza, Germán, “Los problemas del libro popular en España”, conferencia pronunciada en la Biblioteca Central de la Diputación de Barcelona con motivo de la Exposición de la Fiesta del Libro de 1955 y publicada como anexo al Catálogo de la producción editorial barcelonesa comprendida entre el 23 de abril de 1954 y el de 1955, Barcelona, Diputación de Barcelona, 1956.

Rabinad, Antonio, El hombre indigno. Una vida de posguerra, Barcelona, Alba Editorial (Colección Literaria), 2000.

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5 pensamientos en “Edición colaborativa, El Club de los Lectores

    • Muchísimas gracias por la información adicional, Max. Interpreto que, si Mario Lacruz entró en Plaza en 1955, probablemente coincidió con la salida de la colección, y simplemente, desconocía que la hubiera coordinado él. Gracias una vez más y hasta pronto.

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