Influencia de las artes gráficas francesas en España: la Agrupación de Amigos del Libro de Arte (1927-1935)

Louis Jou trabajando en su taller en Baux-de-Provence.

Si bien la introducción e influencia de las artes del libro francesas en las peninsulares puede muy bien remontarse a la segunda mitad siglo XVIII, es evidente que esa tendencia se intensifica con hechos como el establecimiento en Barcelona de la Fundación Neufville el siglo siguiente, la creación por Mariezcurrena del primer establecimiento dedicado al fotograbado en Barcelona (tras un aprendizaje en París con Guilllot) o las estancias más o menos prolongadas en Francia de ilustradores como Daniel Urrabieta Vierge (1851-1904), Louis Jou (Luis Felipe-Vicente Jou i Senabre, 1881-1968) o Josep Simont Guillén (1875-1968) o bien de tipógrafos impresores y diseñadores de tipos como Julià Grifé, José Mendoza y Almeida (n. 1926) y Enric Crous-Vidal (1908-1987). En un comentario acerca de la edición en Francia de la traducción en verso que el poeta Jorge Guillén hiciera de Le cimetière marin de Paul Valéry, Andrés Trapiello hace una puntualización interesante al respecto:

Aunque ciertamente formaba parte de una edición para bibliófilos afortunados, está tan cerca del ideal dorsiano de la «obra bien hecha» que sin duda su ejemplo acabó irradiando hacia libros y ediciones destinadas a un público mayor […] Todos los [libros] de esta colección venían con sus estuches de papel charol, su envoltorios en papel cristal y sus indelebles tipografías en inmejorables tintas. Sus formatos discretos y sus encuadernaciones los hacen aptos para ser leídos, no sólo para ser admirados como suele ser habitual en esta clase de ostentosos despliegues bibliofílicos.

Eugeni d´Ors.

La colección a la que hace referencia es la que entre 1927 y 1935 puso en circulación, en tiradas muy limitadas (de trescientos ejemplares) la Agrupación de Amigos del Libro de Arte (ALA), a cuyo frente se encontraban el filósofo catalán Eugeni d´Ors (1881-1954) y la mecenas y activista cultural argentina Adelia de Acevedo, apoyados por una Comisión Directiva en la que figuraban, entre otros, los profesionales y coleccionistas argentinos Eduardo J. Bullrich (1895-1951), Carlos Marcelo Mayer (1879-¿?) y Alfredo González Garaño (1886-1969), algunos de los cuales se vinculaban a través del legendario editor bonaerense Domingo Viau (1884-1964). El propio d´Ors lo contaba del siguiente modo:

En el invierno de 1921 nos reuníamos el grupo de siempre [en París], amigos de las manifestaciones diversas del vivir espiritual, en las casas amigas, y por turno. Ocasión a cada una de la reuniones daba una conferencia, una lectura, la visita al estudio de un pintor…

Inicialmente la asociación adoptó el nombre de La Rueda, que cambió en 1922 por el de Sociedad para el Estímulo de las Artes, antes de tener el definitivo al año siguiente. Los libros se editaron gracias sobre todo a la colaboración de algunos de los más prestigiosos profesionales y artistas del libro franceses, y el primero de ellos fue una obra poco conocida del dramaturgo español Pedro Calderón de la Barca (1600-1681), aparecida inicialmente en Flores del Parnaso, cogidas para el recreo del entendimiento por los mejores Ingenios de España en loas, entremeses y mojigangas (Zaragoza, 1708), La mojiganga de la Muerte, en un texto establecido por el filólogo Ángel Valbuena Prat (1900-1977). Se trata de una obra que muy probablemente no se había vuelto a dar a la imprenta desde 1850, cuando el editor madrileño Manuel Rivadeneyra (1805-1872) la publicó en el volumen de Comedias de Don Pedro Calderón de la Barca, en edición de Juan Eugenio Hartzenbusch (1806-1880), dentro de su muy ambiciosa aunque filológicamente poco fiable Biblioteca de Autores Españoles.

La edición de ALA, publicada en 1927 y destinada a sus socios, se acompaña de un breve texto de presentación de Azorín y se cierra con un apéndice del hispanista J.B. Trend, y sus páginas están salpicadas de grabados de Maxime Dethomas (inmortalizado por su amigo Toulouse-Latrec en un cuadro célebre y también por Opisso), que el prestigioso Léon Pichon se ocupó de grabar al boj, además de haber diseñado e impreso la obra.

A éste siguió en 1929  un breve librito (43 pp.) del escritor uruguayo (por azar) Jules Supervielle (1884-1960), Trois Mythes, con un boj en el frontispicio del ilustrador y humorista Pierre Falké (1884-1947), que el año anterior había ilustrado una famosa selección de los Contes de Charles Perrault para Au Sans Pareil (la editorial creada por René Hilsum, que fue el primer impulsor de los surrealistas y del Dadá). Trois Mythes se terminó en la distinguida imprenta de Robert Coulouma, en la que por entonces era director artístico el ilustrador Henri Barthélemy (1884-1977), en colaboración con Le Service Typographique.

Héctor Basaldúa.

También a un escritor latinoamericano se dedicó la siguiente obra, Los consejos del Viejo Vizcacha y de Martín Fierro a sus hijos (1928) de José Hernández, precedido de un prólogo de Eugenio d´Ors e ilustrado con grabados al cobre de Héctor Basaldúa (luego famoso por sus ilustraciones de libros borgeanos).

La ya mencionada edición bilingüe de El cementerio marino, de Valéry, fue la primera obra de autor francés, ornamentado por Gino Severini con grabados en madera de Pierre Dubreuil y tipografía en azul y negro impreso por Pichon sobre papel Arches. Y el último libro de ese prolífico 1928 fue La Vie Brève. Almanach, de Eugenio d´Ors, en traducción del hispanista Jean Cassou (1897-1986), con litografías originales de Marià Andreu (1888-1970) y diseñado e impreso de nuevo por Coulouma.

En diciembre de 1930 aparecía del Duque de Rivas (1791-1865) una edición facsímil de un libro publicado en Cádiz en 1814, Las poesías de Don Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, acompañada de un prólogo de Narciso José Liñán de Heredia (1881-1955), tercer conde de Doña Marina. Lo que singulariza este libro, sin embargo, son las cuatro láminas con fotomontajes a modo de collages que lo ilustran, obra de Adelia de Acevedo.

A partir de ese momento el ritmo de esas ediciones en que confluyen españoles, latinoamericanos y franceses se sosiegan. De 1931 es L´Art de plaire a la court, del político y hombre de letras Nicolás Feret (h. 1596-1646), en un texto establecido por Maurice Magendie y un prólogo del coleccionista, mecenas y traductor René Philipon (1870-1936), así como una traducción bastante singular, la de Ollantay. Drama Kechua, llevada a cabo por Miguel A. Mossi y versión francesa de Gavino Pacheco Zegarra, con un prólogo de Ventura García Calderon y grabados al boj a color de Pablo Curatella Manes, que imprimió Pichon.

OLLANTAY

Esta obra fundacional y al parecer anónima y de transmisión oral se publicó por primera vez en 1857 en la doble versión quechua y alemana gracias a la labor del lingüista y naturalista Johan Jakob von Tschudi (1818-1889), y la primera en lengua española no se publicó hasta 1868 en traducción del filólogo y también naturalista José Sebastián Barranca; desde entonces no se había vuelto a traducir.

El hecho de que pasen dos años hasta la publicación del siguiente libro de ALA ya es indicativo de las dificultades para mantener un ritmo sostenido. Hasta 1934 no aparece Primavera portátil, de Adriano del Valle (1895-1957), que se publica con cuatro litografías coloreadas a mano firmadas por Octavio de Romeu (es decir, Eugeni d´Ors), en lo que Trapiello decribe como «tal vez uno de los libros mejor editados en la historia de la poesía española del siglo XX».

El año siguiente llegan a su fin las ediciones de la ALA con Via Appia, quelques essais d´epigraphie lapidaire exposés au premier salón de l´art mural, para el que Ors escribe una amplia introducción y que, excepcionalmente, imprime el célebre poeta, tipógrafo, diseñador e impresor Guy Lévis-Mano (1904-1980).

Hay noticia aún, porque en el intenso esfuerzo de Ors para dar a conocer estas ediciones las publicitó profusamente en en sus artículos periodísticos, del proyecto de publicar una obra que no llegó a ver la luz, el conocido como «Journal d’Alicante», escrito en inglés por Valéry Larbaud, cuyo texto no se establecería hasta mediados de siglo cuando Gallimard lo publica formando parte del volumen Journal inédit, Oeuvres completes 9, con presentación y notas de Robert Mallet.

Edmond Desjobert.

A los ya mencionados, hay que añadir otros colaboradores franceses, como el grabador y luego importante fotógrafo Pierre Dubreuil (1872-1944), el estampador litográfico Edmond Desjobert (célebre por sus colaboraciones con Picasso) o el diseñador gráfico Alfred Latour (autor del logo de ALA). Estos volúmenes diseñados con exquisito gusto, impresos con esmero sobre papeles bien seleccionados, encuadernados en rústica pero cudiadosamente protegidos con forro de papel cristal, estuche en cartoné con papel charol y etiqueta constituyen una serie con unos criterios literarios bastante abiertos y definidos (obras poco habituales o inéditas del ámbito español, latinoamericano o francés) y unos parámetros formales que no son impensables para ediciones destinadas al público general, lo que, como apunta Trapiello, fue un modo espléndido de divulgación en España de lo mejor que en el campo de las artes gráficas se estaba haciendo por entonces en Francia.

Fuentes:

César González Ruano, «Conversación con Eugenio d´Ors», Arriba, 25 de julio de 1954, pp. 7-8.

Germán Masid Valiñas, La edición de bibliófilo en España (1940-1965), Madrid, Ollero & Ramos, 2008.

Ramon Miquel i Planas, «El arte en la ilustración del libro», conferencia presentada en el Salon du Livre d´Arte de París el 1 de septiembre de 1931 y publicada en español en Ensayos de bibliofilia, Barcelona, Miquel Rius, 1929.

Ramon Miquel i Planas (1874-1950).

Monte-Cristo [Eugeni d´Ors], «Los trabajos artísticos de Doña Delia de Acevedo», Blanco y Negro (Abc), 23 de mayo de 1926, pp. 79-80.

Monte-Cristo [Eugeni d´Ors], «El salón de la señorita Adelia de Acevedo», Blanco y Negro (Abc), 18 de noviembre de 1928, pp. 80-81.

Alfonso Reyes, «El Cementerio Marino en español», Monterrey (Río de Janeiro), núm. 6.

Andrés Trapiello, Imprenta moderna. Tipografía y literatura en España, 1874-2005, Valencia, Campgràfic, 2006.

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