Jaume Vallcorba y la prehistoria de la editorial Acantilado

Que Jaume Vallcorba (1949-2014) fue un editor excepcional y uno de los mejores con que contó la cultura catalana en el siglo xx es algo que ni siquiera sus enemigos íntimos –que los tuvo–, ha negado nunca. Y probablemente se debe a que Vallcorba emprendió los proyectos que mayor fama le dieron (Quaderns Crema, Sirmio, Acantilado) con un bagaje que lo singularizaba en el panorama editorial de su entorno y lo convirtió en muy poco tiempo en un punto de referencia.

La más que sólida formación filológica y ecdótica, así como el exquisito gusto literario que demostró proceden sin duda de su carrera académica (doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona) y del ejercicio de la docencia (Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Burdeos III, Universidad de Barcelona, Universidad Pompeu Fabra) y se pusieron de manifiesto también en su obra de investigación (con títulos como Lectura de la Chanson de Roland, 1989; Nocentisme, mediterraneisme i classicisme, 1994; J.V. Foix, 2002, o De la primavera al Paraíso, 2013).

José Antonio Millán, La memoria (y otras extremidades), Sirmio, 1990.

Sin embargo, su acerada sensibilidad como grafista es quizá menos conocida pero de semejante importancia para que acabaran cristalizando sus proyectos editoriales, y se forjó en paralelo a la literaria. Vallcorba no es sólo referencia en cuanto a selección rigurosa, audaz e imaginativa de los textos que publicó, sino también, y por lo menos en igual medida, en cuanto a modernizador de las artes gráficas en el sector editorial del que la edición catalana estaba muy necesitada cuando surgió. En palabras del prestigioso diseñador Juli Capella: “el modelo por aquel entonces eran las cubiertas de Jordi Fornas para Edicions 62, Enciclopèdia Catalana, Edigsa… que sin embargo ya suponía un paso adelante respecto a la ramplona gráfica española el momento, salvo en el caso de Daniel Gil y sus originales cubiertas para Alianza y El Libro de Bolsillo”.

Ya en 1972 creaba Vallcorba, con la colaboración de Pucci Vilurbina y Oriol Treserra, el taller de diseño y serigrafía Aiguadevidre, experiencia que se mantuvo en activo hasta 1975 y que él mismo evocaba después en los siguientes términos:

Pau Riba, Ena, Quaderns Crema, 1987.

Fue una experiencia que hizo que me preocupara por un montón de cosas en las que quizá nunca hubiera pensado. Por otra parte, ya allí empezamos una colección de libros un poco vanguardistas. A mí se me había ocurrido que se podría hacer una revista interdisciplinar, en la cual pudiera haber películas, música, cosas muy diversas. Pero en aquellos tiempos había una “Ley de Publicaciones Unitarias” que no lo permitía. Había que pasar diferentes tipos de censura, y todo se hacía tan complicado que al final pensamos en hacer una revista convencional. Salió un primer número, pero enseguida pasamos a hacer libros monográficos, dedicados a diversos artistas.

En 1974 aparece con pie editorial de Edicions 62 (por préstamo) el volumen colectivo y multidisciplinar El parking de les feres (con obra literaria y gráfica de Fina Miralles, Arcadio Reynes, Oriol Pi de Cabanyes, Wendy Granger, Fernando Trias, Junoy y el propio Vallcorba, entre otros), que constituye el origen de lo que serían una serie de volúmenes atribuidos a Edicions 62 por cuestiones legales pero llevadas a cabo por unas efímeras Edicions 1068: Anotacions-31 de desembre de 1974 (1975), de Bigas Luna; Exercicis de cal·ligrafia (1975), de Alexandre Ferrer i Pucci Vilurbina, y  Notes nocturnes (1976), de Albert Ràfols Casamada.

Página de Pol·len d´entrecuix, con un poema de Murgades.

Vallcorba forma entonces, con Narcís Comadira y Quim Monzó, el trío coordinador de una revista underground de la que aparecen en 1977 sólo dos números simultáneos en forma de hojas sueltas recogidas en una carpeta, con textos y dibujos también de Biel Mesquida, entre otros. De la misma época es una muy poco conocida revista Tarotdequinze, salida también de Aiguadevidre. Pocos años después da sus primeros pasos la revista Quaderns Crema (con una primera serie de siete números y una segunda de dos más), entre los que destaca el iconoclasta tercer número (mayo de 1980), que con el título Pla, i català, reúne textos de algunos de los personajes que formaban el entorno más próximo de este proyecto: Dolors Oller, Josep Murgades, Francesc Parcerisas, Salvador Oliva, Antoní Marí, etc., encabezados por un texto del propio Pla (“Suplement al clima: les tramuntanes”) y un cierre de Eugeni d´Ors (“Discurs presidencial”); por otra parte, el quinto número (septiembre de 1981) tiene la particularidad de publicar la que muy probablemente sea la primera traducción publicada por Quim Monzó (los relatos aparecidos en el New Yorker “The standard of living” y “The Waltz”, de Dorothy Parker). Tampoco deja de tener su punto irónico el papel de contrapeso que esta publicación tenía respecto a la hegemónica Els Marges, donde por otra parte Vallcorba acababa de publicar unas muy interesantes notas sobre la cultura underground catalana que siguen siendo punto de partida para cualquier estudio sobre la materia.

Por esas mismas fechas, con el diccionario gráfico-satírico ABCdari il·lustrat (1978), de Mariscal, Vallcorba había puesto ya en marcha las Edicions dels Quaderns Crema, inicialmente amparadas bajo la protección de Antoni Bosch Editor. Al título de Mariscal seguirían otros dos de poesía, El corb (1979), de Vicent Andrés Estellés, y Territori del temps (1979), de Ràfols-Casamada, con prólogo de Josep M. Castellet.

Joan Ferraté (1924-2003).

Sin embargo, la presentación en sociedad de Quaderns Crema como editorial independiente se produce en diciembre de 1979 (en el barcelonés restaurante La Balsa), en que Francesc Parcerisas glosó los libros con que se estrenaban las colecciones Poesia dels Quaderns Crema (El preludi, de Antoni Marí, que en realidad era el número 4)  y Sèrie Gran (Les poesies d´Ausiàs March, en edición de Joan Ferraté). A Joan Ferraté, como al gran Gustau Gili, lo destacó Vallcorba como otro de los hombres importantes en los inicios como editor:

Me transmitió el interés por hacer una editorial de tono europeo y por la tipografía. De él aprendí mucho. No porque me dijera esto ha de ser así o asá, sino ofreciéndome modelos. Me prestó unos manuales de tipografía alemanes del XVII y me enseñó cuestiones que a él le habían preocupado cuando trabajaba en Seix Barral. También Gustau Gili me dejó hojear los bodonis y didots de su biblioteca de la calle de la Princesa.

Presentación de Self Service, porrón mediante, en la Ramblas de Barcelona en el Sant Jordi de 1978. De izquierda a derecha: Biel Mesquida, Pepa López, Pep-Maür Serra, dos personajes no identificados, Claudi Montayá i Quim Monzó.

A esos títulos iniciales hay que añadir enseguida el libro de cuentos Uf, va dir ell, de Quim Monzó, quien hasta entonces sólo había publicado L’udol del griso al caire de les clavegueres (Premi Prudenci Bertrana 1976 y publicado en Edicions 62) y, con Biel Mesquida, Self service (Iniciativas Editoriales, 1977), porque será quizás el autor más representativo de una de las líneas fuertes de Quaderns Crema, el descubrimiento de una corriente renovadora de la narrativa catalana. Con autores como Monzó, Ferran Torrent y Sergi Pàmies, pero también con ediciones de clásicos universales y catalanes y de los principales vanguardistas catalanes, Vallcorba sentó las bases de una de las editoriales culturalmente más sólidas de su entorno y, tras el pequeño tropezón que supuso la creación de Sirmio (donde publicó a José Antonio Millán, Machado de Assís, Francesc Trabal, Javier Cercas o Joseph Roth, entre otros), irrumpió en 1999 en el ámbito de la edición en lengua española con Acantilado, en un momento en que llevaba a sus espaldas un bagaje que sólo podía suponer buenos augurios. La retahíla de premios y reconocimientos –algunos tan significativos como la Medalla de Oro del Fomento de las Artes Decorativas 2001 o el Reconocimiento al Mérito Editorial de la FIL de Guadalajara en 2010– son un buen indicador de la influencia que ejerció Vallcorba como editor y de la importancia que tiene su legado.

Vallcorba con Mauricio Wiesenthal, uno de sus últimos fichajes (si no el último).

Fuentes:

Julià Guillamon, ed., L´estil Quaderns Crema. Trenta anys d´edició independent, 1979-2009, Barcelona, Quaderns Crema, 2010. Incluye textos de Jordi Martí, Jaume Vallcorba, Julià Guillamon, Juli Capella, Oscar Tusquets Blanca, Jordi Llovet y Anton M. Espadaler, además de abundante material gráfico.

Escáner_20151105 (2)Julià Guillamon, “Vallcorba antes de Vallcorba”, La Vanguardia, 24 de agosto de 2014.

Isabel Obiols, “No tinc cap vocació de minoritari” (entrevista a Jaume Vallcorba), Quadern de El País, 9 de septiembre de 2004, p. 4.

Zeneida Sardà, “Jaume Vallcorba, l´èxit de l´editorial d´editor”, en Retrats, Publicacions de l´Abadia de Montserrat (Biblioteca Serra d´Or), 2007, pp. 135-142.

Jaume Vallcorba, “La pasión del editor”, en Trama & Texturas, núm. 25 (diciembre de 2014), pp. 7-12.

Jaume VallcorbaPlana, “Underground vol dir metro”, I y II, Els Marges, núms. 11 (1978), pp. 114-117, y 12 (1978), p. 131-137.

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