Antecedentes del libro de bolsillo: Los hermanos Beadle

El primer número de la colección Albatross fue Dubliners, de James Joyce, en 1932, al que siguieron títulos de Virginia Woolf, Aldous Huxley y Dashiell Hammett.

A la librería Casa Usher, con los mejores deseos.

Se han postulado numerosas iniciativas como el origen del libro de bolsillo, y parece que a grandes rasgos se han identificado como experiencias pioneras los Albatross de Max Christian Wegner, John Holroyd Reece y el distribuidor Kurt Enoch en Alemania (1932), los Penguin de Allen Lane en Gran Bretaña (1935), los Pocket Book de Robert de Graff en Estados Unidos (1939) e incluso podría reivindicarse al catalán Josep Janés y sus Quaderns Literaris (1934). Acaso si ha triunfado la idea de que es Allen Lane el padre del libro de bolsillo sea debido a que es quien triunfa a gran escala con libros pequeños y baratos que contienen textoss de gran valor literario (aunque los títulos de Albatross también los incluyeran), y con ello contribuyó a la divulgación de la cultura, pero basta con repasar los catálogos de Quaderns Literaris para poner en duda la validez o justicia de ese criterio, pues en ellos conviven Flaubert, Edgar Allan Poe, Pushkin, Conrad, Hemingway, Virgina Woolf y Carles Riba, entre otros autores todos ellos de gran calibre. Además, Andrés Trapiello ya ha señalado que “esta colección tipográficamente magnífica, anterior en meses a la aparición de los libros de Penguin, y no inferior a estos y superior a los de Austral que aparecerían tres años después” constituye “un ejemplo de modernidad en lo que iban a convertirse los libros de bolsillo”.

La traducción de Carles Riba de La caiguda de la casa Usher, de E.A. Poe, en Quaderns Literaris, núm. 80 (1935).

Aun así, es posible que a la hora de señalar los antecedentes haya menos discusión, y sin duda entre ellos se encuentran los “dime books” que Erastus Beadle (1821-1894) pone en circulación en Nueva York en 1858. Haciendo un burdo juego de palabras, podría decirse que Beadle se inició por el principio, trabajando en un molino donde una de sus ocupaciones consistía en tallar en madera los tipos con que se marcaban los sacos de la empresa. Sin embargo, inmediatamente después empezó a trabajar en H. & E. Phinner, una empresa de impresión y edición con una historia no menos singular que la del propio Beadle.

Elihu Phinney (1856-1913), después de imprimir en Canaan (Columbia, Nueva York) el Columbia Mercury y la Canaan Repository of Rural Knowledge, y en Ostego, fue el primer impresor de Cooperstown, y en la empresa que allí montó aprendió el oficio un jovencito llamado James Fenimore Cooper  (1789-1851), quien con el tiempo se haría famoso gracias sobre todo a El último mohicano (1826). Tan estrecha fue la relación, que en 1849 la hija de James, Corina, acabaría casándose con el nieto de Elihu Phinney, Henry Frederich Phinney.

Sin embargo, fue para los hijos y herederos de Elihu, Henry y Elihu, jr., para quienes trabajaría Erastus Beadle. La compañía H & E. Phinney, pese a las 138 ediciones que hizo de la Biblia entre 1822 y 1849, ha quedado sobre todo asociada a la historia del béisbol (pues, según algunas versiones, su granja fue el lugar donde Abner Doubleday inventó este deporte), pero fue también allí donde se formó Beadle como grabador, tipógrafo e impresor. A raíz de un incendio, los Elihu se trasladaron a Búfalo, y allí les siguió Beadle, quien trabajó en esa ciudad como fundidor de tipos para diversas publicaciones periódicas, en colaboración a veces con sus hermanastros Irwin y James, que también se habían trasladado a Búfalo.

Erastus Beadle.

Más adelante, y sin abandonar la fundidora de tipos en la que había convertido a Irwin en socio, Erastus Beadle creó una empresa dedicada a la publicación, que a finales de 1851 ponía a la venta la edición juvenil The Youth´s Casket, cuyo primer número se imprimió en Phinney & Co, y posteriormente, una vez Irwin había abandonado ya la empresa, Beadle publicó con H.E.G. Arey la revista para mujeres The Home. A Fireside Companion and Guide for the Wife, the Mother, the Sister and the Daughter (más conocida como Ladies Companion, entre cuyas colaboradoras se contó Ann S. Stephens. Tras un ir y venir de Nueva York a Búfalo, Beadle acabó por dejar en manos de otro colaborador, Robert Adams (1837-1866), la imprenta durante un tiempo, pero poco a poco se había ido convirtiendo en un pequeño editor-impresor de folletos, partituras musicales y otros breves trabajos similares.

Finalmente, en noviembre de 1858 se anuncia por primera vez un libro de canciones folklóricas (compilación de impresiones anteriores) en la que suele identificarse el origen de este tipo de ediciones, Hie for School, primer y muy exitoso volumen de la colección The Dime Song Book (72 páginas, 12 céntimos), pero no apareció por obra de Erastus, sino de Irwin (y en Búfalo) y recibieron el nombre popular de booklets. Sólo unos meses después, cuando los dos hermanos coincidieron de nuevo en Nueva York, nació una nueva manera de hacer las cosas, que no estribaba tanto en la edición de libros baratos, ni en el modo de comercializarlos, sino en la publicación continuada y estructurada en series de este tipo de libritos. Relatos humorísticos, consejos para las amas de casa, cuestiones de etiqueta y buenas costumbres, canciones, recomendaciones para aficionados a la jardinería, la pintura o la carpintería son, a juzgar por los títulos que las conforman, algunos de los temas de las primeras series. Y entre los títulos, como curiosidades, Dime Base-Ball Player y Victor Hugo’s Letter to John Brown with Mrs. Ann S. Stephens’ Reply.

De izquierda a derecha: Erastus E. Beadle, Robert Adams y Irwin Beadle en 1862.

No tardó en quedar establecida una estructura de colecciones a la que, en 1860, se añadieron algunas series más revolucionarias: Dime Book Novels, Dime, Dime Biographical Novel y Half-Dime Novelette. Por entonces, los dos hermanos se habían vuelto a reunir con Robert Adams alrededor de Irwin P. Beadle & Co., y en junio anunciaban como primera novela Malaeska. Indian Wife of the White Hunter, de la ya varias veces mencionada Ann S. Stephens, que previamente se había publicado por entregas en The Ladies Companion en 1839. La autora cobró 250 dólares por esta reimpresión. Con ella nacía una colección de volúmenes de entre 96 y 128 páginas que, realmente, constituyeron un terremoto en la comercialización de novela popular en Estados Unidos, y que dio a conocer al gran público las novelas de la frontera, las novelas de misterio y las novelas sentimentales. Como era de esperar, enseguida le salieron varios imitadores.

El fenómeno se expandió a Europa cuando en 1861 Erastus Beadle viajó a Londres y empezó a reimprimir allí algunos de los títulos más exitosos en su país de origen (inicialmente importando las planchas, pero luego componiéndolos en Londres). Nacía así la Beadle’s American Library, al tiempo que otros editores ingleses daban a conocer algunos de los títulos de las novelas del Oeste americano en Europa.

Finalmente, en palabras de Marc Saporta:

Erastus Beadle se retira de la firma Beadle & Adams hacia 1889, en el momento en que este tipo de producción, privado a la vez de valor moral y de su significado social, ha caído casi en los niveles de las novelas destinadas a la juventud, sin grandes cambios hasta los tiempos presentes.

Prentiss Ingraham (1843-1904), autor de los libros sobre Buffallo Bill, fue uno de los escritores más prolíficos y rentables popularizados por Beadle.

Fuentes:

Albert Johannsen, The House of Beadle and Adams and its dime and nickel novels. The Story of a Vanished Literature, University of Oklahoma Presss, c. 1950. Beadle and Adams Novel Digitilization Project, Northern Illinois University Libraries.

Andrew Schaffer, “How Paperbacks Transformed the Way Americans Read“, MentalFoss, 19 de abril de 2014.

Marc Saporta. Historia de la novela norteamericana, tarducción de Gerardo Bellod, Madrid-Gijón, Ediciones Júcar (Vela Latina 43), 1976.

Andrés Trapiello, Imprenta moderna. Tipografía y literatura en España, 1874-2004, València, Campgràfic, 2006.

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3 pensamientos en “Antecedentes del libro de bolsillo: Los hermanos Beadle

    • Gracias por la precisión. Ciertamente, por formato podríamos estar de acuerdo en el que, como de tantas cosas, el padre es Manuzio, pero sigue siendo objeto de opiniones contradictorias el origen del libro de bolsillo tal como lo entendemos en el siglo XXI. Añadiré que, según lo veo, parece que en los últimos tiempos el libro de bolsillo ha crecido un poco y se ha difuminado la distinción editorial arraigada entre “trade” y “bolsillo”. Gràcies pel comentari i fins aviat,

      Josep

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