Planeta, el premio del Día de la Raza (y otros)

A Marta Fernández, una crack a prh

Cualquiera que haya buscado una fecha idónea para algún tipo de acto cultural sabe de la importancia de consultar primero el calendario futbolístico si pretende asegurarse una buena entrada. Aun así, hay unos cuantos premios literarios que desde el principio eligieron una fecha como día para su entrega sin preocuparse por estas menudencias.

Ignacio Agustí, creador del Nadal.

Ignacio Agustí, creador del Nadal.

Es el caso del Premio Nadal, por ejemplo. En sus memorias, Ganas de hablar, Ignacio Agustí (1913-1974) se entretuvo en justificar la elección de la fecha para este galardón:

Aquel año todavía no podía apreciar el acierto que había yo tenido al elegir la fecha del concurso. Me había costado algunos días de reflexión. Pero elegí la noche del día de Reyes considerando la enorme fatiga con que se llega al término de lo que llamamos Fiestas de Navidad. La burguesía llega al –el 6 de enero en que culminan hasta de pavo relleno, de champaña familiar, de aullidos de chiquillería, d regalos a la suegra, de llantos, quejidos, disparos de pacotilla, toques de corneta infantil y con ansia de desatar tantos lazos familiares… […) Yo estoy convencido de que la mitad del éxito del Premio Nadal y, por tanto,  de los premios literarios españoles, ha sido debido a la oportunidad gástrica y social de la fecha elegida.

Es sabido que la primera entrega del premio tuvo como escenario el hoy desaparecido Café Chino de la Rambla (Barcelona), y que se lo llevó Carmen Laforet (1921-2004) con Nada, con lo que el galardón iniciaba una carrera triunfal.

José Janés

José Janés

En la estela del Nadal se situó el Premio Internacional de Primera Novela de José Janés (1913-1959), cuya convocatoria apareció en la prensa en octubre de 1946. El lujoso jurado creado para la ocasión lo formaban  José Maria de Cossío, Eugenio d´Ors, Walter Starkie, William Somerset Maugham y Fernando Gutiérrez (secretario). En la primera convocatoria premió Turris Eburnea, de Rodolfo Lucio Fonseca, Sombras viejas, de Francisco González Ledesma, que chocó con la censura, y Sis o set sirenes, de Màrius Gifreda, a la que le pasó lo mismo. La fecha elegida para hacer público el resultado de estas votaciones, llevadas a cabo en el domicilio madrileño de D´Ors, fue el 6 de mayo, San Juan ante Portan Latinam, fecha en la que no sé ver ninguna simbología, a no ser que Janés pensara en la Real Cédula que con esa fecha declaraba en 1497 libre de impuestos el comercio con las Indias Americanas. Posible, pero raro. La irregularidad de este premio, empeñado en premiar obras que la censura se cargaba sin mayores contemplaciones, afecto también a las fechas de concesión, por lo que en este caso no parece que se puedan extraer conclusiones.

Yagüe en la Plaça Catalunya

El Premio Ciudad de Barcelona, creado en 1949 por el falangista Luis de Caralt Borrell (n. 1916) sí eligió una fecha muy simbólica, el 26 de febrero, para conmemorar la entrada de las tropas franquistas en Barcelona al término de la guerra civil española. No es de extrañar que en cuanto fue nombrado regidor del Ayuntamiento y creó el premio, Caralt eligiera esa fecha si se tiene en cuenta que ya antes de 1936 era jefe de centuria de la Falange y que pasó el período bélico en la centuria falangista Nuestra Señora de Montserrat (no confundir con el Tercio de requetés del mismo nombre).

Ex Libris de Luis de Caralt con el inequívoco lema “La fuerza de la razón, la razón de la fuerza”

Sólo el primer año se concedió únicamente en la categoría de novela (luego se ampliaría a otros géneros y disciplinas artísticas), y los afortunados fueron el falangista de primera hora Bartolomé Soler (1894-1975), con Patapalo (1949), y la reputada abogada falangista Mercedes Fórmica (1916-2002), por Monte de Sancha (1950). El año siguiente los galardones recayeron en Ricardo Fernández de la Reguera (1912-2000), que también había combatido en el bando nacional (en el regimiento de Cazadores de Ceriñola n. 6), con Cuando voy a morir, y como finalista Manuel Vela Jiménez, periodista y narrador muy próximo al grupo de la revista Azor de Luys Santa Marina, con La hora silenciosa.

José Manuel Lara Hernández también justificó en su día la elección del 12 de octubre como fecha de entrega del Premio Planeta, que no sólo es el Día de Nuestra Señora del Pilar, sino que esa Fiesta Nacional era también conocida por aquel entonces como Día de la Raza, una fecha, en palabras de Lara: “muy significativa para los valores espirituales de nuestro pueblo, y el libro escrito en lengua española es la mejor arma para expansionar la cultura hispánica en casi todo el mundo”. Lo que parece increíble es que, sabiendo hasta qué punto la actividad que generaba esa fiesta, con el Caudillo a la cabeza, copaba las páginas las páginas más importantes de todos los periódicos y el espacio en las emisoras de radio, a alguien tan perspicaz para estos asuntos como José Manuel Lara se le ocurriera que esa podía ser la fecha idónea para la entrega del galardón. También es cierto que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid (en este caso, que el 15 de octubre es Santa Teresa, y que así se llamaba quien desde 1941 era su esposa), a partir de 1955 el premio cambió a la fecha actual.

6a01156f7ea6f7970b01538ed9bca4970b-250wiComo es bien conocido, el primer Premio Planeta, que se entregó por única vez en el restaurante Lhardy de Madrid se lo llevó Juan José Mira (seudónimo de Juan José Moreno Sánchez, 1907-1980), con la novela En la noche no hay caminos. La voluntad de premiar a un autor nuevo se cumplía sólo a medias, porque Juan José Moreno, con el seudónimo Juan José Morán o Juan José Mira, tenía ya una obra a sus espaldas (El gran bazar antes de la guerra, y luego El misterio de las siete trompetas, La pluma verde, Así es la rosa, Rita Suárez, El billete de cien dólares…), pese a las declaraciones que había hecho Lara a Enrique A. Llop (“He querido que este concurso fuera honesto. Me importa, sobre todo, el descubrimiento de nuevos valores, ya que esta es la finalidad de todos los concursos”), que luego reafirnaría alguien de fiabilidad tan dudosa como César González-Ruano en una carta al director de El Alcázar: “El general criterio de todos, del editor el primero y también el mío, es que, a ser posible, las cuarenta mil pesetas sean para un novel”. No deja de ser paradójico, que Moreno, activista político en la clandestinidad con una trayectoria anterior a 1936, cayera en la famosa redada que en 1957 llevó a la detención de cuarenta y nueve miembros del Partit Comunista Unificat de Catalunya (PSUC). Ese año el Planeta lo ganaba Emilio Romero con un título demoledor que parecía una declaración de intenciones, La paz empieza nunca.

Imagen de la adaptación cinematográfica de La paz empieza nunca, dirigida por León Klimovsky y estrenada en 1960, que ese año se llevó el Premio Especial del Sindicato.

Fuentes:

Fernando González Ariza, Literatura y sociedad: El premio Planeta, tesis de doctorado presentada en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid en 2004.

César González-Ruano, “Carta al director”, El Alcázar, 10 de octubre de 1952, pág. 3.

Joaquín Montaner, “Anoche fueron entregados los premios Ciudad de Barcelona”, 27 de enero de 1956.

Juan Francisco Puch, “Entrevista a José Manuel Lara”, Pueblo, 9 de octubre de 1954, p. 2.

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2 pensamientos en “Planeta, el premio del Día de la Raza (y otros)

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