El editor censor (en el centenario de Charles Orengo, primera parte)

Es muy difícil que en una trayectoria editorial un poco amplia y con una cierta vocación cultural no se detecte fácilmente una cierta orientación ideológica, e incluso política. Sin llegar a los extremos de Carlo Feltrinelli, en España son elocuentes, por ejemplo, los casos de Crítica, Pasado & Presente, Ruedo Ibérico o, ya en el nombre elegido para la editorial, en el de Ediciones Libertarias. En este sentido, sin embargo, Charles Orengo (1913-1974) resulta en Europa quizás el caso más escurridizo y asombroso. Pero no es extraño que su centenario pase desapercibido incluso en Francia.

Póster publicitario de la época.

La prehistoria de este editor nacido en Mónaco reside en sus muy modestas colaboraciones como redctor en la prensa local en Niza (Le Petit Niçois y L´Éclarieur), antes de entrar en contacto con la Agencia Havas monegasca cuando empieza a trabajar para la revista de promoción turística Rives d´Azur y para la guía telefónica de su país, y es allí donde entra en contacto con Alice Clauvet, directora en Mónaco de la agencia.

Con el inicio de la invasión alemana, conocida como Ocupación (1940), Orengo se convierte en agente de los servicios exteriores del control de prensa creados por el Ministerio de Información en 1939 (con Daladier) para evitar la entrada en Francia de prensa comunista, judía o antinazi. Destinado inicialmente a la forntera franco-suiza y con contrato como jefe adjunto en la CPF (Censure Principal Française), Orengo no tarda en llamar la atención de sus superiores en Vichy por hacer la vista gorda ante algunas obras de Louis Aragon, Paul Claudel o Paul Eluard, y singularmente por las publicadas en la colección Cahiers du Rhône, dirigida por el crítico literario Albert Béguin para las Éditions de La Baconnière. No sólo eso, Orengo hace algunas sugerencias curiosas a los editores suizos para evitar la reacción de Vichy, como por ejemplo cambiar las menciones a Jacques Maritain (exiliado en Estados Unidos) por “M. Jacques”, pues en Francia todo el mundo entendería la alusión.

En otoño de 1942, Orengo es convocado por el ministro Pierre Laval, recibe una reprimenda y a continuación se dispone a regresar a Mónaco, pero, sin que hasta ahora parezcan claramente establecidas las circunstancias, es detenido por los italianos, encarcelado en Cunéo (Piamonte) y luego en un campo de internamiento en Embrun (Hautes-Alpes), de donde sale con la capitulación italiana en septiembre de 1943.

En octubre de 1943 está de nuevo trabajando para el Ministerio de Información, en Annonay, e inmediatamente pone en marcha una Societé Les Livres Merveilleux que tendrá una trayectoria un tanto errática, pero arrancará ese mismo año con tres colecciones de libros que no pagan derechos de autor: Les Reines de France (con obras de Gabriel de la Rachefoucauld, Sixte de Bourbon y Auguste Bailly) y un libro de fotos fuera de colección sobre Les Chateaux de la Loire con prefacio de H. Bunjes. Entre 1944 y 1946 aún publicaría algunos otros títulos: uno de Henry Bordeaux en una colección llamada Les Grandes Favorites, ocho de Classiques Illustrés (Perrault, Balzac, Georges Sand…) y otro más ya en 1948 en una colección sobre Les Grands Peintres Modernes et le Livre que es quizás uno de los más interesantes que publicaría en la inmediata postguerra Charles Orengo, Vingt poèmes de Góngora traducidos por Zdislas Milner con veinte grabados de Pablo Picasso. Se tiraron de este último libro 275 ejemplares sobre distintos papeles, y en cada caso numerados. La maqueta de la encuadernación se conserva y puede verse con el ejemplar existente en la Bibliothèque Nationale de France.

André Maurois con Jean Duhamel

Volviendo al otoño de 1943, en noviembre funda las Éditions de Rocher con su madre (Leontine Jaspard), el impresor Jean Bétinas (1914-1984), Jean Mistler (que pone 20.000 francos), Alice Chauvet y con un prestamo de 500.000 francos (¡sin intereses!) de la editorial francesa Plon. La jugada resulta bastante buena: Domiciliada en un país (Mónaco) que no está sometido a las duras restricciones de papel ni a la censura que imperan en Francia, Éditions du Rocher puede mantener vivo el catálogo de Plon mediante un sistema de cesiones que le permite, por ejemplo, estrenarse en enero de 1944 con una obra del por entonces prestigioso Jean Duhamel, Paroles de Médecin. No se trata de un libro literariamente brillante, pero sí de un cierto interés bibliográfico (quinientos ejemplares en cuarto impresos por Jean Betinas sobre papel de hilo fabricado por Johanot), que contiene siete artículos acerca de la vida como médico de Duhamel y que habían aparecido previamente en publicaciones periódicas. Luego vendrían, aún durante la guerra, Baudelaire (Poèmes, ilustrados por Paul Charlemagne y con introducciones de Jean-Daniel Maublanc y Charlemagne), Ronsard (Poèsies, ilustradas por Couturier), Pierre Emmanuel (Hymne à la France, ilustrado a color por Jean Zack), Charles-Ferdinand Ramuz (Passage du poète), Jean Giraudoux (Écrits dans l´ombre, Sans pouvoirs), Racine (una Phèdre ilustrada por Zack), Mauriac (Pages de Journal), Colette (cuatro nouvelles con el titulo Broderie ancienne), Aldous Huxley (L´Eminence gris, traducida por Jean Castier), Chamfort, Merimée, Stendhal… Es decir, obras libres de derechos o ya editadas previamente por Plon pero cuya reimpresión en Francia estaba prohibida o topaba con dificultades debido a los cupos de papel asignados.

Placa de Éditions du Rocher en su sede monegasca. Foto de Eric Dulière publicada originalmente en Nice Matin.

Lo que resulta más curioso es que este censor que propiciara la entrada en Francia de libros prohibidos por izquierdosos o judeizantes, o que incluso los publicaba él mismo, al conlcuir la guerra y una vez restablecida la democracia se convertiría en uno de los principales puntales de la divulgación de autores de extrema derecha, a menudo cedidos por editoriales como Plon o Stock, que, debido a su pasado colaboracionista, hasta 1948 no podrían recuperar su actividad más o menos normal.

Fuentes:

Pierre Assouline, L´Épuration des intellectuells, Bruselas, Complexe, 1985.

Jérome Dupuis “Le livre noir de l´édition“, entrevista a Jean-Yves Mollier en L´Express. Existe una traducción en Anaclet Pons, “Historia del libro y de los editores que lo publican“,  en Clionauta. Blog de historia, fechada el 20 de octubre de 2008.

Pascal Fouché, L´Édition Française sous l´Occupation 1940-1944, Bibliothèque de Littérature Française Contemporaine (Université de París-7),vol. I, 1987.

Pascal d´Ory, Les collaborateurs. 1940-1945, París, Seuil, 1976.

Pascal d´Or y Jean François Sirinelli, Los intelectuales en Francia: del caso Dreyfus a nuestros días, Universitat de València, 2007.

Winock, Michel, Le siècle des intellectuels, París, Éditions du Seuil (Points, Série Histoire), 1999. Existe traducción al castellano de Ana Herrera (El siglo de los intelectuales, Barcelona, Edhasa, 2010.

De las dos partes de este texto se hizo una edición en papel que se publicó en diciembre de 2013 en la revista Trama & Texturas, número 22.

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