Debate de otros tiempos: Tribuna feminista (1977-1982)

A Carlota del Amo, Carmen Carrión, Isabel Germán,

Xisca Mas y Anna Prieto, un auténtico dream team.

Para el lector de nuestros días, seguramente la Editorial Debate, haciendo honor a su nombre, se identifica sobre todo con el ensayo de actualidad y con autores como Edward Said, V. S. Naipaul y David Grossman o Félix de Azúa, Gregorio Morán y José Luis Sampedro. O, en palabras del texto de presentación en su web: “combina el ensayo informativo y accesible sobre temas de actualidad en política, ciencia, economía o nuevas tecnologías junto a obras de referencia sobre cultura, historia, pensamiento, ciencia o literatura, así como biografías y reportajes con un fuerte componente narrativo. Está especialmente comprometida con la defensa de la libertad y los derechos humanos”.

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Por otra parte, es de conocimiento bastante amplio –entre otras cosas porque lo ha contado la propia autora–, en qué circunstancias la editorial Debate se estrenó en el ámbito de la narrativa de ficción en 1978 con Crónica del desamor, la primera novela de la por entonces joven periodista Rosa Montero, quien más adelante publicaría también en esa misma editorial un par de novelas más, La función Delta (1981) y Amado amo (1988), así como el libro Cinco años de país (1982):

Un día de 1978 recibí la llamada de un editor: “soy Paco Pabón de Debate”, dijo. Cosa que me dejó impertérrita, porque ni él ni la empresa me sonaban de nada. Por entonces Debate era una editorial minúscula y recién creada por unos locos maravillosos, el propio Pabón, Ángel Lucía y algún socio más, por puro amor a la literatura y a la agitación intelectual. Creo recordar que sólo tenían una colección de ensayo y otra de libros feministas. Que se dedicaran a publicar feminismo siendo todos hombres da la medida de su estupenda extravagancia. ésas eran las cosas que pasaban en los alborotados años de la Transición.

Fui a la cochambrosa sede de Debate y Paco me propuso que hiciera un libro de entrevistas de mujeres para su colección de feminismo […] Los meses pasaban, la fecha de entrega se acercaba y yo no conseguía arrancar. Hasta que un día se me ocurrió una idea salvadora: le dije a Paco que no me sentía capaz de escribir ese libro, pero que si quería, le podía hacer una novela coral que hablase de la situación de las mujeres. Le pareció estupendo: me contestó que aprovecharían para crear una colección de narrativa. Y así fue cómo el azar se unió a mi necesidad de escribir ficción.

La novela española tuvo un lugar particularmente destacado en los catálogos de Debate sobre todo durante la etapa que estuvo a cargo de Constantino Bértolo, que después de unos años como colaborador externo llegó en 1994 a ser el director literario y desde 2000 hasta finales de 2003 director de la editorial. En esos tiempos se publicó en Punto de Partida a Ray Loriga, Josán Hatero, Luis Magrinyà o Marta Sanz, y a Stefan Sweig, Naipaul, Disraeli, Isaac Bashevis Singer e Ivo Andric en Punto de Rescate.

Sin embargo, la historia de Debate se remonta al Madrid de 1976-1977, cuando el abogado y psicólogo Ángel Lucía, tras colaborar con el grupo Santillana, se asocia con Francisco Pabón para crear una editorial destinada al ensayo más combativo, en una etapa particularmente movida y apasionante de la historia española.

En vísperas del Día del Libro de 1977, la librería Antonio Machado –donde también se daría a conocer la novela de Rosa Montero– fue escenario de la presentación de Tribuna Feminista, colección inicial de Debate dirigida por dos militantes destacadas del Frente de Liberación de la Mujer (FLM), Jimena Alonso y Fini Rubio, quienes desde el primer momento dejaron muy claro que la colección no pretendía ser portavoz de ningunas siglas ni grupo, pero de todos modos declaraban a Sol Fuertes: “sigue siendo un tópico eso de que hay mujeres liberadas. Hay que seguir luchando por tratar de encontrar soluciones al problema y la colección no es más que una parcela más de esa lucha”.

PortadaMIVIDAEn ese acto de presentación la psicoanalista Concha Pellicer habló sobre el primer titulo de la colección, La mujer discriminada: biología y sociedad, de Ann Oakley, donde, en palabras de una crónica de la época, “argumenta en contra de uno de los principales prejuicios mantenidos en la historia contra la mujer: su inferioridad biológica”. En ese mismo acto se dieron a conocer los nombres de las autoras de los primeros títulos previstos en Tribuna Feminista: Evelyne Le Garrec, Jimena. Alonso, Fini Rubio, Sheila Rowbothani, Patricia M. Spacks, Jullet Mitchel, Isadora Duncan, Vera Figner y Susan Sontag.

En los seis años que duró la vida de esta colección, se reeditaron además las obras de otras autoras clásicas probablemente muy oportunas en esos momentos (Mary Wollstonecraft, Zetkin, Aleksandra Kollontai, Anaïs Nin, Rosa Luxemburgo); se tradujeron al español los títulos más significativos del movimiento feminista fuera de nuestras fronteras y vieron la luz  numerosas obras de feministas españolas.

Primera página de la introducción a las Memorias de la Kolontai.

Primera página de la introducción a las Memorias de la Kollontai.

La editorial pondría también en marcha otra colección dedicada a reflexiones independientes sobre la realidad en la Colección Universitaria, que se estrenó con el primer volumen de la Introducción a la economía del trabajo (1977 y vol. II, 1978), de Luis Enrique de la Villa, al que seguirían la Introducción al conductismo moderno (1977) de Howard Rachlin, Principios básicos del aprendizaje (1981) de Roger M. Tarpy y Orden político y desigualdades de clase: estratificación social de las sociedades capitalista y comunista (1978), de Frank Parkin.

Ser mujer, de Anaïs Nin, en Tribuna Feminista.

Ser mujer, de Anaïs Nin, en Tribuna Feminista.

Pasó el tiempo, en 1994 Debate se incorporó al Grupo Bertelsmann, y posteriormente (2001) a Random House Mondadori, pasó también por allí el malogrado Manuel Fernández-Cuesta (1963-2013), con tiempo para dejar su huella como editor en Debate antes de pasar a Península… Pero Tribuna Feminista, la primera colección específicamente dedicada al ensayo feminista en España, resulta vista hoy muy representativa de un estado de cosas en un país metido a trancas y barrancas en lo que se ha dado en llamar Transición: cuando los niños y las niñas estudiaban en aulas distintas, por ejemplo, el adulterio era delito (fue despenalizado en 1978), España no disponía aún de una Constitución democrática (1978) ni se había aprobado todavía el primer estatuto de autonomía (1979).

Fuentes:

Miguel Aguilar, “Manuel Fernández-Cuesta, una biografía de libro”, El País, 10 de julio de 2013.

Sol Fuertes, “Tribuna feminista, la colección reivindicativa de la mujer“, Diario 16 (9 de mayo de 1977).

El manifiesto fundacional del FLM puede leerse aquí.

Ángel Lucía, “El pequeño editor y el Nobel“, El País, 25 de octubre de 2001.

Rosa Montero, “Los meses pasaban, la fecha de entrega se acercaba y yo no conseguía arrancar“, ElCultural.es 13 de diciembre de 2007.

Sergio Vila-Sanjuán, Sergio, Pasando página. Autores y editores en la España democrática, Barcelona, Destino (Imago Mundi 26), 2003.

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