El humor en Editorial Taurus

Vida del repelente niño Vicente (1955)

Vida del repelente niño Vicente (1955)

Se hace hoy difícil pensar en la editorial Taurus como idónea para una colección humorística, pero aun así, en palabras de uno de sus fundadores, Francisco Pérez González (1926-2010), a mediados de los cincuenta “las cosas de humor funcionaban, al menos hasta la Transición, y nos diversificamos en esa dirección con el concurso de los humoristas de La Codorniz; se publica la colección El Club de la Sonrisa, que es una suerte de libros de fácil venta, y vivimos una etapa en la que se intensifica el trabajo en equipo”. Así se estrenó en 1955 lo que otro de los hombres clave en Taurus, Javier Pradera (1934-2011), definió como “una innovadora colección de humor bautizada como “El Club de la Sonrisa”, y añade que, “aunque sólo fuera por haber publicado Vida del repelente niño Vicente de Rafael Azcona, su mención sería necesaria”.

Cubierta de la edición de Por qué nos gustan las guapas (Pepitas de Calabaza)

Desde 1951, Rafael Azcona, venía publicando su poesía en la revista Berceo y colaborando, por mediación de Chumi Chúmez, en La Codorniz, la cabecera de literatura humorística por antonomasia de aquellos años. Posteriormente esta exitosa novela la reeditarían El Mascarón (1984) y Aguilar (2005). Afortunadamente, la obra literaria de Azcona (1926-2008) ha ido siendo en buena medida recuperada a principios del siglo XXI por diversas editoriales, si bien no todas ellas han dado la suficiente difusión a sus publicaciones o no disponen de una distribución en concordancia con el meritorio trabajo editorial que están llevando a cabo: hasta ahora (como Taurus), en el Grupo Prisa: Alfaguara (Estrafalario, en 1999, que incluye Los muertos no se tocan, nene, El pisito y El cochecito, con un prólogo de Josefina Aldecoa), pero además, Tusquets (Los europeos en 2006), Ediciones del Viento (Los ilusos, revisada por el autor, y Pobre, paralítico y muerto en 2008) y sobre todo Pepitas de Calabaza, que hasta el momento de escribir estas líneas ha publicado Memorias de un señor bajito (2011) y Por qué nos gustan las guapas. Todo Rafael Azcona en La Codorniz (1952-1955) (2011), en edición de Víctor Sáenz-Díez, José Ignacio Foronda y Julián Lacalle y con prólogo de Bernardo Sánchez, y tiene anunciados para dentro de 2013 los segundo y tercer volúmenes: ¿Son de alguna utilidad los cuñados? (1956-1958) y Repelencias. Dibujos y viñetas (1953-1956). Pendiente en cambio parece la edición de una rareza, la primera novela escrita por Azcona, Cuando el toro se llama Felipe, publicada en Tetuán en una colección dirigida por Ángel Palomino, Buenas Noticias.

 

Cubierta ilustrada por Chumi Chúmez de Don Clorato de Potasa, de Edgar Neville, como número 34 de El Club de la Sonrisa, publicado en 1957.

Hasta 1960, llegarían a publicarse una sesentena larga de números de El Club de la Sonrisa, unos volúmenes encuadernados en rústica con solapas, de 19 x 12 cm, y que oscilan entre las 150 y las 300 páginas. Al inicial de Azcona seguiría en los números siguientes: Este mundo, de la Baronesa Alberta (Mercedes Ballesteros), Pepe. Novela con interferencias, de Rafael Castellano, Los náufragos del “Queen Enriqueta”, de Óscar Pin [Fernando Perdiguero Pérez], Un par de lechuguinos, de Edward Burke, en traducción de Eloísa Castellano de la Fuente, ¿Está en casa el Sr. Brambilla?, de Carlo Manzoni, traducida por Fernando Perdiguero, Papá, mamá, la muchacha y yo del por entonces célebre humorista francés Robert Lamoureaux, Aventuras inéditas del caballero Artagnan, de Cero [seudónimo de Fernando Perdiguero, padre] El doctor en su casa, de Richard Gordon, en traducción de Miseha, y Romeo y Julieta, de Tono [Antonio Lara de Gavilán), todos ellos en 1955 (ver Apéndice). Evaristo Acevedo, Ramón Gómez de la Serna, Julio Camba, Edgar Neville, Miguel Mihura, Santiago Lorén (que había publicado su primer libro con Janés y con el segundo obtuvo el Premio Planeta), Chumi Chumez o Luis García Berlanga son algunos de los nombres que a día de hoy más destacan en el catálogo del Club de la Sonrisa, y que trazan un panorama bastante elocuente de la literatura de humor de esos años. En definitiva, constituyen la mejor selección posible de la literatura de humor española del siglo xx, y a menudo se publicaban con portadas de otro insigne colaborador de La Codorniz, Chumi Chúmez..

Portada del primer número de La Codorniz

Parece bastante evidente que el nombre de la colección procede la colección El Club de la Alegría creada por José Janés en el seno de la editorial Lauro, donde ya en 1946 había publicado a Bob Hope (Nunca salí de mi casa, 1946), Ralph Temple (Cucos y otros pájaros de cuenta), Noel Clarasó (Cuarto creciente, luna llena, cuarto menguante) y Jerome K. Jérome (El arte de cuidar y gobernar a las mujeres), así como varias obras de Wodehouse del ciclo de Míster Muliner (Les presento a Mr. Mulliner, Mr. Mulliner tiene la palabra, Las noches de Mulliner y Sam el brusco). Probablemente esto por sí solo, este tipo de competencia, ya no le haría ninguna gracia a José Janés, pero además por aquel entonces él llevaba algunos años dando a conocer la obra literaria de los principales colaboradores de La Codorniz y había contribuido en no pequeña medida a que estos fueran conocidos más allá de los lectores de la genial revista fundada en 1941 por Mihura (que en determinadas zonas de la Península nunca consiguió tener muy buena distribución). Así, entre los principales colaboradores de la revista a los que Janés había publicado libros se contaban a mediados de la década Edgar Neville (La familia Mínguez [1945], Don Clorato de Potasa [1947], que más tarde publicaría El Club de la Sonrisa, y Torito Bravo [1955]); Álvaro de Laiglesia (Un náufrago en la sopa [1947], El baúl de los cadáveres [1948] y La gallina de los huevos de plomo [1951]); Miguel Mihura (Mis memorias [1948]); Tono (Diario de un niño tonto [1948] y Automentirobiografía [1949]); la Baronesa Alberta (Así es la vida [1953, reeditada en 1955]), y Óscar Pin (Cuando no hay guerra da gusto [1953]). Por ello, no resulta en absoluto extraño encontrar ya en 1947 a Janés como uno de los protagonistas de la célebre encuesta que solía publicar La Codorniz, donde, entre otras cosas graciosas, nos enteramos de que veraneaba en la calle Muntaner, 316; es decir, que los períodos vacacionales los pasaba en la sede de la editorial.

Probablemente, la primera edición de Wodehouse en España, en la colección La Novela Aventura (Hymsa).

Probablemente, la primera edición de Wodehouse en España, en la colección La Novela Aventura (Hymsa).

Evidentemente, tampoco puede decirse que Janés hubiera descubierto a Jerome K. Jérome (1859-1927), a quien ya había publicado por ejemplo Gustavo Gili, o a Wodehouse, de quien, sin embargo, la única edición anterior en español de la que tengo noticia es la de Las genialidades de Sam en Hymsa, en 1935 (una traducción de Guillermo López Hipkiss), e incluso la historia de las primeras colecciones de humor cabría remortarla quizás a los primeros años del siglo, pero sí que acaso se puede considerarse a Janés el impulsor de una cierta moda editorial de la novela de humor en la década de los cincuenta, recuperando a autores aun hoy  intereseantes, sobre todo británicos, y publicando las obras narrativas de humoristas fogueados en otros frentes. Además, a tenor de las reediciones, resulta que tuvo una excelente respuesta por parte de los lectores. Y no sólo en El Club de la Alegría, sino ya incluso antes en colecciones como Al Monigote de Papel o La Hostería del Buen Humor. Sin embargo, en una entrevista con Luis Quesada publicada en 1959, explicaba Janés que ese filón se estaba agotando: “tuvo su momento, [pero] ahora ya no tiene tanta fuerza como antes”.

Aun así, incluso de las antologías que se publicaron en El Club de la Sonrisa (de los “humoristas franceses contemporáneos”, “del humor español” o la “del humor universal” seleccionada por Andrés Guilman) se puede identificar con facilidad un antecedente janesiano ya en 1947, La risa en el mundo. Antología del humor universal, preparado por Ángel Marsá, o incluso antes en obras como la Antología de humoristas húngaros contemporáneos, de Andrés Revész y José García Mercadal, la Antología de humoristas ingleses contemporáneos, de Simón Santainés, o la Antología de Humoristas Italianos contemporáneos, seleccionados por Andrés Guilman, G.B. Ricci y José Janés, y publicadas entre 1942 y 1946 en Al Monigote de Papel.

En cualquier caso, parece que los cincuenta fueron, editorialmente, unos años bastante divertidos, aunque acaso no tan innovadores en cuanto a la creación de colecciones…

Apéndice: Registro de los títulos de El Club de la Sonrisa localizados (salvo error u omisión, se indica número, título y fecha; siguen faltando datos acerca del número 29).

  • 1.Rafael Azcona, Vida del repelente niño Vicente (abril de 1955)
  • 2. Evaristo Acevedo, Los ancianitos son una lata (1955)
  • 3. Rafael Castellano, Pepe, novela con interferencias (1955)
  • 4. Oscar Pin, Los náufragos del Queen Enriqueta (1955)
  • 5. Edward Burkes, Un par de lechuguinos (1955)
  • 6. Carlo Manzoni, ¿Está en casa el Sr. Brambilla? (1955)
  • 7. Robert Lamoureux, Papá, mamá, la muchacha y yo (1955)
  • 8. Cero (¿Fernando Perdiguero?), Aventuras inéditas del caballero Artagnan (1955)
  • 9. Richard Gordon, El doctor en su casa (1955) 2ª ed: Un  médico en la familia.
  • 10. Tono, Romeo y Julita (1955)
  • 11. Arthut Conte, Un yanqui en auto stop (1955)
  • 12. Mercedes ballesteros, Este mundo (1955)
  • 13. Matthew Finch, La muela en boca ajena (1955)
  • 14. Remedios Orad, Matar a una mujer no es nada fácil (1956)
  • 15. Edgar Neville, La familia Mínguez (1956)
  • 16. Jean Paul Lacroix, El hombre que no quería ser ganster (1956)
  • 17. Rafael Azcona, Los muertos no se tocan, nene (1956)
  • 18. Noel Clarasó, Historia de una familia histérica. Novela de malas costumbres (1956)
  • 19. Jorge Llopis, Lo malo de la guerra es que hace pum (1956)
  • 20, Randal Lemoine, Dos pequeños ejemplares (1956)
  • 21. Chumi Chúmez (José María González Castillo), El manzano de tres patas (1956)
  • 22. Giuseppe Marotta, Quinientos millones (1956)
  • 23. Edgar Neville, Producciones García, S. A. (1956)
  • 24. Gonzalo Vivas, Todos los tímidos visten de gris. Método para perder la timidez y hacerse un pillín de aúpa con las mujeres (1956)
  • 25. Juan Pablo Ortega, Olimpo, siglo xx (1956)
  • 26. Robert Lamnoureaux, Papa, mama, mu mujer y yo (1956)
  • 27. ÓScar Pin, El pobre de pedir millones (1956)
  • 28. Carlo Manzoni, Don Venerando (1956)
  • 29.
  • 30. Tono, Conchito (1956)
  • 31. Richard Gordon, El doctor en el mar (1956)
  • 32 Giuseppe Marotta, Todas para mí (1957)
  • 33. Randal Lemoine, Tejas y hombres (1957)
  • 34. Edgar Neville, Don Clorato de Potasa (1957)
  • 35. W.E. Bowman, Al asalto de Khili-Khili (1957)
  • 36. Rafael Azcona, El pisito. Novela de amor e inquilinato (1957)
  • 37. Víctor Vadorrey, ¡Que venga la bruja! (1957)
  • 38. Julio Camba, Ni Fuh ni Fah (1957)
  • 39. Wenceslao Fernández Flórez, De portería a portería. Impresiones de un hombre de buena fe (1957)
  • 40. Richard Gordon, Ánimo, doctor (1957)
  • 41. Evaristo Acevedo, Enciclopedia del despiste nacional (1957)
  • 42. Ramón Gómez de la Serna, El incongruente (1957)
  • 43. Jorge Llopis, ¿Quiere usted ser tonta en diez días? Manual de la mujer moderna (1957)
  • 44. AA.VV., Antología del humor ruso, 1800-1957 (1957)
  • 45. Edgar Neville, La piedrecita angular (1958)
  • 46. Santiago Lorén, Diálogos con mi enfermera (1958)
  • 47. Luis García Berlanga, El jueves, milagro (1958)
  • 48. Cástulo Carrasco, A bordo de un teléfono (1958)
  • 49. Pierre Daninos, La vuelta al mundo de la risa
  • 50. AA. VV., Almanaque 1958 (1957)
  • 51. Jorge Llopis, Operación Paquita (1958)
  • 52. Chumi Chúmez, Mi tío Gustavo, que en gloria esté (1958)
  • 53. Geoffroy Williams, ¡Abróchense los cinturones! Una guía para todos los que viajan por el mundo en super-confortables y super-lujosos super-aeroplanos (1958)
  • 54. Miguel de Salabert, selecc. y prólogo, Antología de humoristas franceses contemporáneos (1958)
  • 55. Carlo Manzoni, ¡Qué gente! (1958). Prólogo de Mosca
  • 56. Jean Duché, Tres sin techo (1959)
  • 57. Andrés Guilman, selecc., Antología del humor universal (1959)
  • 58. Domingo Medrano Balda, Este muerto es un pelmazo (1959)
  • 59. Jean Kerr, Nos os comais las margaritas (1959)
  • 60. Evaristo Acevedo, Cuarenta y nueve españoles en pijama y uno en camiseta (1959)
  • 61. Rafael Castellano, La tasca de Tipsy (1959)
  • 62. Orad Remedios, El pobre seductor (1959)
  • 63. Marco A. Almazan, El arca de José (1959)

Fuentes: 

La Academia de Humor

Rafael Azcona: biblioteca en Cervantesvirtual: http://www.cervantesvirtual.com/bib/bib_autor/azcona/

Rafael Azcona en sus palabras (video: 20.42)

Félix de Azúa, La Codorniz, según Félix de Azúa”, El País, 26 de enero de 2012.

Jorge Herralde, “Aterrizaje español del humor inglés”, en Letras Libres (agosto de 2003)

Irreverendos, el blog de humor, recoge varios artículos interesantes sobre Azcona.

Antonio Lago Carballo, coord., Taurus. Cincuenta años de una editorial (1954-2004), Madrid, Santillana, 2004 (edición no venal). Incluye textos de Jean Bécarud, Rafael Gutiérrez Girardot, Javier Huerta Calvo, Emilio Lledó, Antonio Morales Moya, Francisco Pérez Gonzáez, Javier Pradera, Fernando Savater y Ángel Vives, entre otros.

 Xavier Moret, Tiempo de editores. Historia de la edición en España, 1939-1975, Barcelona, Destino (Imago mundi 19), 2002, que reproduce parcialmente las declaraciones de Francisco Pérez González a Rafael Martínez Alés en “Así es y así era la edición española”, Delibros 128 (enero de 2002).

Quesada, Luis, “Editores españoles: José Janés”, Índice, febrero de 1959.

Sociedad de Fomento de los Zánganos (sobre Wodehouse)

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5 pensamientos en “El humor en Editorial Taurus

  1. De algo de esto se habló también ayer en la mesa redonda en torno al libro de Josep Mengual, “Josep Janés, poeta y editor” (Debate). Sobre Janés, muy interesantes y documentadas las aportaciones de Jacqueline Hurtley.

    • Gracias por estar ahí, María Antonia; como no podía ser de otra manera la parte dedicada al humor creo que fue divertida pero además aportó datos y me sugirió lo suguiente: ¿por qué en tiempos duros suele florecer la literatura de humor y hoy en día parece que eso no sucede? Y sobre Jacqueline Hurtley, valga el chiste cariñoso: “hostes vingueren que de la ignorància ens tragueren”. Lo que ha hecho Hurtley por el conocimiento de la industria editorial española de la inmediata posguerra no creo que tenga punto de comparación. Fue un privilegio su clase magistral ¡en apenas veinte minutos! Gracias de nuevo.

      • Fue una tertulia brillante e ilustrativa. Sin duda a la altura del personaje (y del libro, me atrevo a decir, a juzgar por los comentarios de los que ya lo han leído).Quedé impresionada por la labor de Hurtley, y con ganas de saber más sobre ella. ¡Felicidades por tu libro! Y a ver cuál será el siguiente…

      • Me alegra enormemente que te gustara, María Antonia. A mí también. De Hurtley es reciente una biografía de Walter Starkie, el hispanista y director del British Council en España, que se ha publicado hace poco en Dublín. Pero sus trabajos sobre Janés son espléndidos, y se ha dedicado mucho y muy bien a la historia de la traducción y editorial en los años cuarente y cincuenta. Que los disfrutes porque son trabajos de una solidez deslumbrante. Gracias de nuevo.

  2. Pingback: Vintila Horia, mentor de Carmen Balcells | negritasycursivas

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